domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Qué está pasando?


Me dice que es como si me conociera de toda la vida, que me cuenta cosas al cabo de veinte minutos de hablar conmigo que no le había contado antes a nadie, y eso me asusta, eso siginifica que soy demasiado transparente, que se me nota demasiado que yo, en realidad, no llevo bien eso de la seducción, todo eso del misterio... Hablamos, la hago reír, soy un jodido payaso, un monologuista en busca de escenas imposibles. No sabe que escribo y no sabe la dirección de este blog. No se la pienso dar, no la pienso dar a nadie más que me conozca en persona, nadie más debe saber que escribo y nadie debe decirme qué bien lo hago, nadie me va a confundir nunca más con estas palabras que me son tan necesarias, pero que no soy yo, yo soy eso transparente en lo que ella confía y ese clown que la hacer reír. Nada más.

Nadie más va a pensar que soy un escritor de best-sellers en potencia y se van a decepcionar cuando compruebe que, en realidad, sólo soy un blogger experimentado, nadie más me va a abandonar porque no cumpla sus expectativas, nadie más me va a machacar con eso de que acabe la novela. Nadie más me va a decir que escribir me va a sacar de esta ciénaga cuando lo que me saca es mi trabajo de 8:00 a 18:00 y los proyectos y los productos y ese cansancio... del que sólo me libra este blog, del que sólo me libro abriéndome a un grupo de desconocidos.

A media velada me dice que tiene un novio, un novio que vive fuera y con el que se vé los fines de semana y pasa los puentes y las vacaciones. Me pregunto entonces por qué una mujer como ella ha quedado con un hombre como yo. No digo nada. Ella me dice que su novio sabe que ha salido a cenar con un amigo. "Sí" pienso "un amigo del que no ha oído hablar en los tres años que hace que salen" y eso me lleva a pensar en mis últimos meses y en los silencios y las verdades a medias y en los posts donde me imaginaba cosas y en los fines de semana durante los que me torturaba la idea de que yo siempre soy el otro. A veces hasta me he sentido el otro de la persona con la que estaba cuando encontraba al hombre de su vida. Debe ser que ser demasiado transparente es lo mismo que no existir o a lo sumo, que ser invisible.

Sigo diciendo tonterías, tiene que parar varias veces y dejar los cubiertos en el plato para centrarse en que la risa no le haga perder el control. Me reconforta saber que detecto todas estas cosas a tiempo y que ya no me importa, que hace mucho tiempo que he perdido la capacidad de juzgar a nadie por las contradicciones y las necesidades de cariño y reconocimiento. Supongo que, en el fondo, cuando se llega a los cuarenta los movimientos se complican, y a mí ya me basta con llegar a fin de mes y hacer reír a una mujer inteligente, que mi reto está en dejar pasar el tiempo y hacer que éste pase lo más rápido posible, mi vida se ha convertido en un cajón de sastre donde se mezclan desordenadas un montón de pequeñas cosas... que a veces también se me hacen inalcanzables.

Me lleva a casa. Entro en el portal y ella se queda un rato esperando en el coche, viendo como abro la puerta y entro y le digo adiós con la mano. Mañana recibirá a su novio y hablarán de mí y discutirán por mí. Me cansa todo esto; y mientras subo en el ascensor algo se rompe definitivamente dentro de mí, algo que pendía de un hilo. De repente me pongo a llorar sin saber por qué y no puedo pararlo. Son las dos de la mañana y entro en casa y me quito la ropa entre lágrimas que no sé de dónde salen y no sé hasta dónde van a llegar. Me odio. Me odio porque un hombre no debe llorar... Me meto en la cama y me descubro diciendo palabras de consuelo al niño que fui, de consuelo y de disculpa. Le digo que no se preocupe y él me contesta que nadie nos quiere y que nadie nos querrá nunca. Yo le contesto que eso es algo que él no puede saber y él me grita que qué nos pasa que todo el mundo se acaba yendo.

Le digo que la vida de los mayores es complicada y él me dice que entonces no quiere ser mayor, le digo que yo sí lo quiero y él me contesta que con eso no basta...

Acabo por cerrar los ojos y me duermo. Sueño con E o me despierto y pienso en ella y en la forma tan cínica de despreciarme, en que nadie debería hacerle a nadie lo que ella me hizo y entonces me arde la sangre, me arde como si de repente mis venas fueran un río de ácido que me deshace el alma entre vapores de odio. Ya no puedo dormir más.

El alba tarda en llegar y mi cuerpo se siente incómodo tratando de encontrar una postura en la que pueda respirar con normalidad. Me levanto con la primera claridad y saco la maleta y la pongo encima de la cama. La lleno de cosas con las que podría huír muy lejos si tuviera dinero para ir tan lejos como pudiera.

Me siento en la cama y me abrazo las piernas. Juro que no sé qué hacer ni qué pensar.

7 comentarios:

Heidi dijo...

Reconocer el daño, puede hacer que te alejes...De no ser así, seguirás huyendo siempre.
Ánimo y una abrazo.
;-P
Ciao.

Amber dijo...

¡Cuánto me gustaría en realidad tener la magia-wand de meiga, que en realidad no tengo! Así podría teñir de colores pastel tu recurrente tristeza y de esa manera que fuera diluyéndose en la paleta de colores de la vida...

¡Cuánto me gustaría poderte regalar la libertad que sólo un mar azul vida concede y que los filósofos saben asir!

¡Cuánto me gustaría llevarte siempre conmigo en todos mis placenteros viajes!

Creo que no sé, que no puedo... Por tanto, lo único que me queda por decirte es que haz lo que tengas que hacer y deja que la vida fluya, no busques y encontrarás, lo harás en el momento que menos te lo esperes.

Un abrazo de los míos, ya sabes... uno conSentido,

Amber

TWEETY dijo...

Yo he pasado por eso y por muchas cosas mas y justo cuando pensaba que no podia hundirme mas pasaba algo que me empujaba y ahí iba yo cayendo y cayendo sin final...hasta que llego un dia en que me cansé de lamentarme y me dije que seguramente aunque muy lentamente podria escalar hasta la superficie y estoy en ello creo que lo lograré igual no mañana ni la semana que viene pero lo haré y esa certeza es la que tienes que buscar no busques un motivo fuera buscalo en ti porque tu lo vales porque lo necesitas y porque te lo mereces lo creas o no, porque no eres un cobarde y lo vas a demostrar, asi que atate los machos y a escalar! Un abrazo y toda mi sincera empatía

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias por el abrazo, Heidi... gracias por tus mensajes...

Espera a la primavera, B... dijo...

Grazie, Amber.

Leo en tu blog que vas a Milano, es posible que nos crucemos en el aire, o no nos reconozcamos en el aeropuerto, incluso puede que nos sentemos el uno al lado del otro esperando a la salida de nuestros respectivos vuelos...

Es extraño el Universo... está lleno de sincronicidades...

Espera a la primavera, B... dijo...

Tweety, hace tiempo que creí dejar de buscar fuera... yo no quiero buscar, pero soy un animal social... ¿qué le voy a hacer?

un abrazo

toni

i (que no Ye) dijo...

También pienso a menudo que soy demasiado transparente. Y llevo semanas con ganas de subirme a un autobús, a un tren, y marcharme al menos dos días. Y al final nunca lo hago. Y al final siempre lo justifico con que tendría que pagar una noche en alguna pensión y apenas tengo dinero. Pero sé que me sentaría tan bien estar dos días, sólo dos días sólo conmigo...

Últimamente he pasado poco rato delante del ordenador. Pero, siempre que tengo hueco, te visito, aunque no te lo diga.