martes, 23 de enero de 2018

Por fin

Las cosas han cambiado, pero siguen igual. Siempre seguirán igual mientras piense que las cosas van a seguir igual.



Creo que ha llegado el momento de que cambien de verdad

domingo, 21 de enero de 2018

Potser



Hay algo de hipnótico en esta canción. No sé, de tarde de domingo

Me gusta lo raro.

Supongo que porque yo también lo soy

sábado, 20 de enero de 2018

Si la vida es cuestión de actitud mi actitud eres tú.



Será lo que tenga que ser.

Llegaremos hasta donde tengamos que llegar.

Y seremos lo que tengamos que ser.

lunes, 15 de enero de 2018

A veces creo que estás


No podría explicarlo, pero a veces presiento que estás aquí. En otro lugar, pero al mismo tiempo. Conectada a mí por un hilo de tela de araña casi invisible. Lo intuyo desde que me despierto hasta que me duermo.








lunes, 8 de enero de 2018

Me hubiera gustado


Creo que todo lo que he escrito confluye en una película: Drive.

Siempre me he quedado embobado viendo las carreteras y los coches americanos.

Cuando hice la carretera del Pacífico entre Los Ángeles y San José me venía a la cabeza el vídeo de Coeur de Pirate (ya ves, son canadienses y suelen cantar en francés) pero esa fue mi banda sonora.

Hoy he escrito a la persona que puede hacerme entrar en Silicon Valley.

Creo que, en el fondo, siempre supe que iría allí.

También sé que es mala idea.

Que estoy solo y me he hecho mayor.

La semana que viene es una semana clave.

Esta semana ya es una semana clave.

Parece que todo va a ir muy rápido.

Me muero de ganas de empezarlo todo.

Me muero de miedo al empezarlo todo de nuevo.

A veces creo que las cosas son más fáciles de lo que parecen.

Me pregunto quién o qué pondrá límites

He luchado tanto para esto. No se me puede escapar.

Me pregunto quienes serán mis compañeros de viaje. Qué carreteras recorreré. Qué trampas me tenderá el destino.

Quizá ya todo estaba escrito.

Quizá lo que yo creo una oportunidad no es más que la última trampa. Pero ahora sí que tengo todos los ases en la manga.

Sé que las cosas pueden salir mal, pero yo ya tengo el destino escrito.

A veces no sé ni lo que escribo. A veces sólo me dejo llevar.

Tal vez me esté volviendo loco.

Tal vez todo esto no haya hecho más que empeorar mi salud mental.

Bueno, lo he apostado todo a esto.

Últimamente pienso en todos los que fueron reconocidos después de muertos.

No quiero morir ahora.

Si alguna vez he tenido ganas de vivir es ahora.

Precisamente ahora no moriría por ella.

Ahora viviría para vivir todo esto junto a ella.

domingo, 7 de enero de 2018

Domingo


Con dolor de cabeza. Encerrado en casa todo el día. Dejando pasar las horas, que las cosas sigan su curso.

No echando de menos a nadie por primera vez en mucho tiempo.

Con la esperanza de que al llegar el nuevo día todo vuelva a activarse.




sábado, 6 de enero de 2018

La otra vida



Supongo que los deseos son el motor de la vida, que si deseas algo con todas tus fuerzas no tienes más remedio que salir a buscarlo, de empeñar tu vida en ello. Que eso, en realidad, es la medida de la determinación con la que vas a vivir lo que estás destinado a vivir.

Nunca supe el porqué de mi pasión por el agua. Nunca quise ser ingeniero y nunca quise hacer lo que he hecho hasta ahora. Pero en este instante todo cobra sentido. A pocos días de presentar el proyecto a gente importante.

A pocas horas de empezar a vender el equipo por internet.

Siento un escalofrío.

Sigo pensando que malgasté mi vida y al mismo tiempo le he dado sentido. Algo así como si hubiera tenido la oportunidad de vivir dos vidas y sólo pudiera escoger una de ellas y hubiera escogido la difícil, la que sólo tiene sentido si alcanzas el objetivo, mientras que la otra está más llena de pequeñas recompensas: la casa, la estabilidad financiera, los hijos, la rutina, el amor, la familia, el trabajo, de vida en definitiva.

A veces creo que, en realidad, sólo tuve una posibilidad, que la única forma de seguir con ganas de vivir era marcarme un objetivo y tratar de realizarlo a costa de lo que fuese. Que no renuncié a esa otra vida sino que me vi alejado de ella por mi mal carácter o por vivir en una familia más desestructurada de lo que se puede ver desde fuera, o por salir de los suburbios y transplantarme en un barrio de gente que no eran como nosotros.

Somos lo que decidimos, pero también somos lo que decidieron por nosotros.

Vivimos tratando de comprender  y tratando de sobrevivir, de adaptarnos, de escondernos, de ser lo que somos aparentando ser otros.

Igual es por eso que mi profesora de novela decía que se me daba bien crear personajes con muy pocas palabras. Porque aún estoy probándome diferentes disfraces para ser ese alguien que encaje en mi porción del mundo, en este pedacito de tierra en el que estoy transplantado.

Siempre he pensado que todos los inventos, que todos los hombres que los crearon, son fruto de una incomprensión del medio en el que viven. Hay que estar un poco loco para no integrarse y seguir un camino personal fuera de la sociedad aunque mirándola de reojo y tratando de cambiarla.

Nunca me motivó el dinero hasta que me di cuenta de que sin dinero no hay posibilidad de que los proyectos salgan hacia adelante. Y quizá con esta frase sea algo tramposo. Nunca confiaría en nadie que no quisiera ganar mucho dinero. Ni siquiera para comprar la tranquilidad de su familia, la educación de sus hijos. A veces estamos sujetos a ideas que no son nuestras. Aunque también es cierto que mucho dinero sin una idea clara de qué hacer con él es una fuente de desgracias. Como en todo, el conocimiento es clave.

Sé que si fracaso, sólo lo haré momentáneamente porque continuaré en la brecha y seguiré hacia adelante. Y sé que si tengo éxito será un éxito pasajero porque lo que cuesta es mantenerse en ese lugar donde la realidad se transforma en exigencia.

Pero puede que todo esto lo hubiera dejado en un sueño al que nunca iría tras él de haber podido estar a tu lado, supongo que ya nunca lo sabremos.

Una de las consecuencias de haber llegado hasta aquí es que ya no hay vuelta atrás.

Puede que ya tenga que suceder todo en otra vida.

Otra vida donde la subatomía venza la balanza hacia el lado del amor.



viernes, 5 de enero de 2018

Bunker Hill



Menos mal que existes y no tengo que imaginarte.


martes, 2 de enero de 2018

Lo que nos hace universales


Supongo que dejar pasar el tiempo era eso: la turbia mota de polvo en un aire limpio de primera hora de la mañana, algo molesto que no sabes ni tan siquiera que existe hasta que lo echas de menos. Y yo echo de menos el tiempo que no va a volver.

Y eso es así, porque tú estabas en él.

Estabas en él como quien pertenece a la biografía de otra persona más importante.

Un secundario de lujo en un lugar en la que la historia lo coloca sin preguntar si fue verdad todo lo que ocurrió.

Si pudiera, retrocedería veinte años y le preguntaría al muchacho que era si estaba dispuesto a enfrentarse a todo lo que me he enfrentado.

Y si he de serte sincero, creo que sólo dudaría en el momento en el que, aún sin conocerte, debería dejarte marchar.

Y aunque ya no hay remedio; aunque no sepa nada de ti desde hace más o menos tres eternidades, sé que a veces, en algún momento de algún día, en algún hueco, me cuelo yo y tienes que sacarme de tu cabeza. No porque no hayas pasado página, sino porque esa turbia mota de polvo en un aire limpio a primera hora de la mañana soy yo.

En todo lo demás haría lo mismo.

Vivir hasta quedar exhausto la pasión de apasionarme, ser Julio Verne, ser un loco sin enloquecer del todo.

Echándote de menos como estado sentimental permanente

Dime en qué parte del mundo debo esperarte y lo haré.



Y bueno, creo que hace muchos años que no escribo el último día del año. Puede que sí, no lo sé. No voy a buscar eso ahora. Me lo parece y ya está.

A veces tengo la percepción de que la verdad es sólo una de las opciones, que existe una realidad aumentada, otra mágica, otra divertida, otra triste, tantas como uno sea de multitarea, de multipersona.

Y en eso también nos equivocamos, porque siempre creemos tener más facetas de las que probablemente tenemos. Somos menos interesantes de lo que imaginamos; personajes planos en una novela que sólo le importa a quien la escribe.

2018 será el año en el que me mude a California. No sé si por mucho tiempo o por poco, probablemente sea a mediados de año, tampoco está claro dónde exactamente, en tres semanas me reúno con gente importante. De esas que te pueden poner seis ceros a tu cuenta si les caes en gracia. Era el destino.

Y yo lo sabía.

Me moría de ganas y ahora... ahora me muero de miedo de dejar a mis padres aquí, tan viejitos, a mi hermana, a mis sobrinos que sé que me necesitan, a todo aquello en lo que creí y que me permitió hacer lo que he hecho.

Me gustaría creer que todo será para bien, que en el fondo sólo soy un mero instrumento para que el agua segura llegue a todas partes.

El tiempo siempre ha sido mi aliado. Mi bendito maldito enemigo

No sé si pudiera haber llegado a este punto antes.

Haber vivido estos últimos diez años de otra forma, luchar menos, tener menos decepciones, pero la fiebre... uno no puede dejar las cosas de lado cuando la fiebre te posee, cuando respiras, comes, vives, sueñas con algo.

Me hubiese gustado enamorarme de otra persona como me he enamorado de este proyecto.

Pero ya he dicho que no pude hacer nada.

Todo se volvió de color negro, y apareció una luz al final y empecé a seguirla. A veces sintiéndome polilla y otras sintiéndome un preso que huye.

Cuántas veces he creído que estaba a punto de llegar.

Quizá ahora sea igual.

Escribo en el blog y ese personaje que soy a medias sabe que siempre que lo intento acabo por cerrar las puertas correctas.

Que suelo equivocarme.

Y rezo para que esta vez no.

Y no soy mucho de rezar


viernes, 22 de diciembre de 2017

Ya llega la Navidad



Y otra Navidad. Te echaré de menos.

A veces creo que nací en el lado menos amable de la luna,

que perseguí a la luciérnaga equivocada,

que supuse cosas que no debía suponer,

que estás tan lejos de mi alcance como el centro de la galaxia más lejana.

A diez universos de distancia.

(en los que no transcurre el tiempo)

Universos en los que cada estrella es un copo en una gran nevada.

Ya no sueño contigo.

Ya no me levanto empapado en sudor.

Ya no golpeo la almohada.

He aprendido a vivir sin vivir.

Supongo que eso era lo que hacía antes de cruzarme contigo

Así que, en el fondo, he vuelto al mismo punto.

Y es Navidad y escucho en bucle Fairytale of New York de The Pogues

Ya es Navidad y hay que ser feliz.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Seremos el final feliz de un cuento sin final feliz


Hoy han vuelto los fantasmas a reír a carcajadas saliendo de tu lado vacío del armario, buscando sábanas con las que pueda verlos. También te las llevaste. Y yo contento.

No me gustaban.

Eran muy tú, ya sabes, eso ya tendría que haberme dicho mucho de lo nuestro.

Lo nuestro era un alquiler

Doscientos metros cuadrados con vistas.

Y el mar.

Y un jardín con buganvillas y bosque de pinos blancos, un roble centenario, campos y más campos de olivos y una fuente de agua cada año con más sabor a hierro.

Creo que te echo de menos por que ahora tengo más ganas de hacer cosas.

Me gusta esta parte de la costa.

Sopla el viento casi siempre. Hay terremotos en las ramas, y alguna ardilla.

Dicen que hablas bien de mí.

Tú siempre tan elegante.

Hubiera dado lo que fuera por haber pasado una semana en ese cole al que fuiste de pequeña.

Yo me pasé la niñez tirando piedras, jugando al fútbol, subiéndome a árboles, pegándome con otros chicos.

Creo que éramos la bella y la bestia, pero follando como si no hubiera un mañana.

Echo de menos a tu cuerpo echádome de menos.

Llegar de un viaje largo.

Que llegaras de un viaje largo.

Que viajáramos juntos.

Aquél viaje a Japón desde Toronto.

Vaciar de luz la luna como se cierra un mueble bar en una habitación a oscuras.

A tientas.

Tokio iluminado.

Cerezos en la época de las cerezas y no en la de las flores.

Tu voz susurrándome al oído que te susurre guarradas al oído.

Tus fantasmas, saliendo a tientas del lado vacío del armario, buscando otro cuerpo en el que reencanar tus huesos.

Quizá arrepentido de ser una bestia arrpentida.

Marcando ahora mismo tu número de teléfono sabiendo que vas camino de alguna parte a la que no estoy invitado.

A sabiendas que no vas a descolgar o que lo harás para decirme que no puedes hablar y me llamarás más tarde.

Dejar pasar el tiempo.

Conformarme con imaginar tu luz en movimiento.