sábado, 25 de septiembre de 2010

No dejo de pensar en ti


Me cuesta tanto irme...

Tengo el alma encharcada. No, la felicidad no era esto. No era renunciar a la alegría, no era nadar contracorriente, no, no era olvidar tan pronto.

Este mes será el primero en el que pueda ahorrar algo de dinero, si encuentro un banco que me refinancie los préstamos quizá pueda salvar mi piso. De todas formas lo tengo decidido sea como sea, me iré de mi ciudad, con el piso vendido o alquilado. Me iré poque se ha acabado una etapa de mi vida. Lo haré porque empieza otra nueva.

Si se ha acabado una etapa ¿por qué no puedo cerrar este blog? Estos dos últimos días me he paseado por él como el que pasa por la mano por las paredes de la casa el día en que le va a abandonar. Al prinicpio creí que era una adicción, luego me leí y me reconocí ahí, en esa tristeza que impregna las palabras que escribo. Por un lado quiero abandonar esa tristeza y vivir. Por otro, me pregunto ¿quién seré yo cuando no sienta eso? Me asusta la alegría y no sé el porqué, como si ésta fuera un baño de ácido en el que yo acabaré disolviéndome, muriéndome.

Supongo que es otra forma cualquiera de aferrarse a la vida, me aferro a las cosas que amo, a su pasado y a su presente. A veces temo que si vivo alegre no volveré a sentarme delante de un ordenador a escribir, a sentir, a pensar, a construir frases que me hagan sentir bien al releerlas.

Imagino que la clave está en encontrar ese equilibrio entre la vida real y la vida que se escribe. Quizá por eso me está costando tanto encontrar un tono narrativo a la novela. Me gustaría escribir como aquí pero no puedo, necesito que me leas, necesito que estés tú ahí detrás de las palabras. Necesito escribir para ti y que tú sepas que escribo para ti.

Vuelvo a la novela. Ha sido un inciso. Un ataque irreprimible de añoranza.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, a veces el tono narrativo te encuentra a ti, no descartes nada, yo intento hacerlo y no siempre me sale...cuando lo encuentras es él el que te lleva y yo para eso necesito estar superconcentrada, me ayuda bastante el leer en voz alta lo que ya tengo y entonces surge una voz en mi cabeza que es capaz de empalmarse a lo que ya tengo y continuarlo: de lo contrario estoy perdida.
Sabes que no quiero dejar de leerte, que es hasta ahora mi forma de sentirte y te iré leyendo aunque sea más de vez en cuando.
Estamos escribiendo una novela, desde cada lado del espejo (aunque no creo en los espejos...)
Besos y un abrazo fuertísimo
A lo mejor tú escribes de otro modo tu novela y es también bueno, yo sólo te he contado el mío por si te sirve y un día si te apetece me cuentas el tuyo

Teresa, la de la ventana dijo...

Te cuesta abandonar el blog porque realmente no quieres hacerlo. Porque no es parte de esa vida que quieres abandonar. El blog será lo que tú quieras que sea. O lo que tú seas. Un compañero que bailará al son que tú le marques. Aunque te parezca mentira, también estará ahí cuando cambies de vida. Sólo tienes que descubrir que se puede impregnar también de la alegría de los momentos alegres, no sólo de la melancolía y la desesperación.

Amber dijo...

La cuerda que sostiene los pros y los contras cuando se tienden al sol eso es equilibrio. Equilibrio es el detergente capaz de lavar la conciencia cargada de sudor, equilibrio es la espuma con la que se limpia la piel del pecado original y el de Onán. Andar por la vida con los brazos extendidos y llegar al final eso tb es equilibrio. Es la mitad de un minuto, 3 días y medio de 7; seis meses de un año oficial. Dos estaciones que oyen y otras dos que no callan, eso es equilibrio. Equilibro es una bonita sonrisa esbozada con sinceridad. Guiñar con un ojo y mantener el otro abierto de par en par, eso es equilibrio. Convertir los sueños en realidad, es tb equilibrio. Equilibrio es la mitad de una vida y el resto para la eternidad. Equilibrio es buscar y saber esperar. Es encontrar y atreverse a cambiar. Es poder levantarse de espaldas y terminar al revés. Equilibrio es agachar la cabeza y saber perdonar. Equilibrio es saludar con firmeza y no mirar hacia atrás.
Equilibrio no es la mitad de nada, sino de todo.
Equilibrio es, en resumen, este ejercicio que acabas de demostrar con esta entrada y tus ganas internas de no acabar cerrando este blog de tus letras derramadas. Por eso no me queda más que decirte que: ¡Muchas felicidades! Un placer seguir leyéndote en este TU espacio, pero tb nuestro espacio.

Un beso,

Amber

Fiebre dijo...

No te obceques en la teoría del escritor "maldito". De la felicidad salen letras también redondas.

Otra cosa es que no casen con tu espíritu habitual, pero hay mucha gente que hemos disfrutado de tu optimismo y la "chica de la bicicleta" por poner un ejemplo.

Anónimo dijo...

por favor, no te vayas,cuando una puerta se cierra se abre otra ,no te quedes mirando la que has cerrado y vete directamente a la que esta abierta,no dejes que nada te quite tu poder, ya sabes cuando la noche es mas oscura empieza el alba.
por favor no te vayas, sigue escribiendo, lo haces super ,escribe tu libro y ya sabes que tienes lectores
un beso
Blanca

Sofía dijo...

Concuerdo con Teresa...este blog esta en tus manos...va a ser de el lo que vos decidas...
Por otro lado, las renuncias siempre cuestan, las perdidas cuestan...dejar atrás el pasado cuesta..

"¿Qué harías si no tuvieses miedo? Escribió en la pared Kof" (una de las personitas del cuento Quién se ha llevado mi queso, de Spencer Johnson, M.D.)
No se trata de cambiar solamente, sino también de disfrutar del cambio...

Saludos!

i (latina) dijo...

¿Es muy egoísta alegrame un poquito?

Herzzeit dijo...

Lo que yo quiero es ser feliz. Me gustan mucho más mis euforias que mis bajones porque con mis euforias soy verdaderamente contagiosa y la gente se vendría conmigo al fin del mundo, hasta los perros me siguen y me miran como a una golosina cuando soy feliz.
Y de hecho lo soy.
Sólo la situación no acompaña y es molesta porque yo quiero hacer cosas y me congela.
Y tú a estar bien también, porque yo te tengo a ti...