sábado, 4 de septiembre de 2010

Ahora que ya no me pregunto qué quiero ser de mayor porque ya sé quién soy.

Siempre me gustó esta foto

Los hombres son fuertes, los hombres no lloran, los hombres se llevan siempre a la chica aunque ésta esté con otro hombre (más débil, más humano).

Los hombres esconden lo que sienten, los hombres pueden hacer lo que se propongan, los hombres siempre ganan, a los hombres no les importa nada.

Un hombre ha de preferir ser fuerte a ser inteligente. Un hombre ha de elegir siempre el poder y el dinero a los valores y a las metas. Un hombre sabe qué cosas le hacen pertenecer a la comunidad de los hombres y sabe también que eso está por encima de todo.

Un hombre de verdad no escribe sus sentimientos en un blog, no se muestra triste, no persigue sueños, no se pregunta sobre quien es y qué es lo que quiere. Un hombre no escribe novelas porque eso no es un verdadero trabajo. Un hombre puede con todo por tanto, desarrolla su carrera profesional con otros hombres que siguen las reglas de los hombres.

Hoy me he dado cuenta de que hace mucho tiempo que dejé de ser un hombre al uso, que me inventé a mí mismo tratando de buscar un equilibrio entre lo que creía que debía ser y lo que no me atrevía a desear ser.

Ahora sé:

. Que hice ingeniería para sentirme útil en un mundo de hombres.
. Que hice trabajos en los que nunca me sentí a gusto por ese motivo.

. Que si bien monté una ingeniería buscando un bien común, el filtro con el que lo hice era el de la forma de trabajar de los hombres. Así no podía funcionar.

. Que renuncié a identificar mis sueños a pesar de que estaban ahí.

. Que no escuché al niño o adolescente que fuí cuando le preguntaron qué quería ser de mayor.

. Que se pueden perder veinte años haciendo algo equivocado pero llega un momento en el que eres tan infeliz que no puedes seguir haciendo lo mismo.

. Que engañé a las parejas que tuve cuando les mostraba un hombre que no sólo no era, sino que no quería ser. Las quise tanto que prefería seguirme engañando y de paso a ellas.

. Que me engaño si pienso que ellas sólo querían a un hombre y no a mí. También me querían por esa parte que no me atrevía a ser y que asoma en cuanto puede. Ambas me dejaron por otro hombre. La vida es así.

. Ahora sé que es hora de perseguir mis sueños y que eso tiene un precio. Estoy dispuesto a pagarlo.

Mientras:
. A pesar de querer hacer lo que hacen los hombres me esforcé (y de qué manera) en encontrar un hueco para hacer lo que realmente me gustaba: Escribir

. Encontré personas (pocas) afines. Descubrí el análisis transaccional, que es una herramienta de autoconocimiento muy buena.

. He escrito tanto a diario y sin prácticamente esfuerzo... ahora tengo mucho material... Recuerda que todo lo que haces acaba teniendo una utlidiad el día en el que quieras dar el salto.

. No sólo valen los cursos reglados, tu vida es un curso y tú eliges los ejercicios.

. He conocido a personas de las que sólo pude aprender cuando me empecé a dar cuenta de que aprender es compartir. Experiencias, sentimientos, pensamientos, deseos, anhelos.

. He aprendido a escuchar y a leer a las personas. Parece que no sirve de nada pero a veces lo es todo. Me queda mucho por aprender, espero tenerlo claro.

Ahora lo tengo claro. No quiero trabajar en un mundo de hombres. Ni en un mundo de mujeres que aceptan las reglas de los hombres. No quiero parejas que no me acepten como soy y me exijan que sea algo que no quiero ser.

Todo lo que he vivido lo doy por bueno, todos estos años de confusión han sido la mejor escuela para llegar a la decisión de ser quien soy. Todo el sufrimiento y las caídas y recaídas me han enriquecido tanto... Es más, sólo podía ser quien quiero ser atravesando todos estos años de malestares y dudas.

Creo que la felicidad es saber lo que uno quiere, independientemente del resultado final. La felicidad contagia a quienes tienes alrededor algo con lo que no podemos vivir: el entusiasmo.

Ayer visité a una amiga, cuando llegué a su casa tenía muy mal aspecto, cuando nos despedimos irradiaba luz. Yo sólo le escuché, sólo le pregunté, sólo me solidaricé, sólo la hice reír.

Hacer reír. El mundo necesita reflexionar sobre la risa.

Gracias por acompañarme en el desierto, espero que ahora me acompañéis por la sabana. Os prometo que llegaremos a playas paradisíacas, selvas extraordinarias.

12 comentarios:

Lea Del Revés dijo...

Me ha emocionado mucho tu entrada, yo también he querido ser la mujer que todos esperaban y he mentido tanto sobre mí misma que llegué a pensar que no tenía personalidad.

Hay tantas cosas que trato de cambiar que a veces pienso que no valgo nada, pero entonces recuerdo qué es lo que me hace sentir bien, curiosamente es lo que hago mejor: escuchar, expresar afecto, apoyar, escribir, cantar, y el espejismo de psicóloga racional y práctica se divide en el de una artista frustrada, una bohemia romántica.

Estoy segura de que mucha gente va a apreciar quien eres en realidad, empezando por mí :)

Anónimo dijo...

El también sonrió por dentro

Kaoki dijo...

Por momentos he pensado que me habías robado mi vida... menos mal que luego he leído lo de que hiciste ingeniería (y también que no tienes la llave "roba vidas", claro...).

Suscribo, aplaudo y, lo que es más importante (creo), confío...

Muxu bat

pecadocapital79 dijo...

Creo que cada vez soy menos hombre.............

Amber dijo...

Hombres sensibles, viriles e inteligentes al mismo tiempo, creo que es difícil dar con ellos, pero existen, un ejemplo de ello eres tú, Toni.

Me ha alegrado el alma y el corazón tu post y tb ver, cómo no, que el fondo de tu blog es inmaculadamente blanco. Lleno de luz, esperanza y dulces sueños. Blanco que me ayuda a leer mejor tu entradas, debo confesarte, pues cuando lo tenías en negro mi iPhone se resistía un montón...

Subscribo todas y cada una de las palabras que aquí dices y te doy las gracias por expresarlas tan requete-bien. Como siempre, es un gustazo leerte.

Brindo por tu cambio, por la muda que has hecho en tan poquito tiempo.

¡Eres un sol grande! ¿Lo sabías?

Besitos varios,

Amber

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias Lea, imagino que llega un día en el que no puedes esconderte de ti mismo, que es imposible mirarse al espejo y dejar de valorarte para empezar a conocerte. Supongo que llega el día en el que los sentimientos curan mucho más que todas las opiniones juntas.

Tal vez eso sea madurar y no conseguir que el banco te considere apto para tener una hipoteca. Tal vez madurar sea poder susurrarle al oído al niño que fuiste que por fin le vas a hacer caso.

Espera a la primavera, B... dijo...

Anónimo, siempre hambriento, siempre alocado, siempre contento.

Espera a la primavera, B... dijo...

Kaoki, todas las vidas se parecen, todas las vidas son una búsqueda. Mejor buscar la consciencia de la que, probablemente, brota la felicidad.

Besos para ti también.

Espera a la primavera, B... dijo...

Pecado... un día nos reiremos, es más, nos reiremos juntos, en un punto indetermnido, rodeados de libros, siendo lo que somos.

Espera a la primavera, B... dijo...

Tú tienes, aunque no lo creas, cierta culpa en este cambio. Tus palabras me han ayudado a comprender tantas cosas... Tienes algo que invita a ser mejor, una preciosa luz...

Y cuando cambiaba el color del fondo de mi blog pensaba en ti y en que podrías leerlo ahora mejor. A veces un cambio interior es fruto de una necesidad exterior.

Me gusta el contraste entre el blanco y el azul, entre la blanca luz y el cielo azul.

Un sincero abrazo

Anónimo dijo...

Cuánto amor anhelado hay por entre los comentarios...

Ya falta menos para darse cuenta...

Fdo: Una célula cualquiera.

Espera a la primavera, B... dijo...

Anónimo, el amor es el deseo de muchos deseos... el amor está en todo lo que anhelas. ¿Qué deseas tú? ¿Qué no deseas ya?

Mi pregunta: Ya falta menos para que me dé cuenta de...? o para que te des cuenta de...?

Gracias, célula, por plantearme enigmas, quizá sí haya un amor anhelado entre los comentarios y no me haya dado cuenta hasta ahora...