viernes, 3 de septiembre de 2010

Instantes


A veces me sobrevienen instantes de lucidez, pequeños oasis de conciencia donde me desprendo de su recuerdo cercano, de aquellas cosas cotidianas que apenas se esbozaron y nunca llegaron a pertenecer a la estación de la rutina. Me quedo, entonces, como dentro de una balsa perdida en el centro de un océano de tiempo, me detengo y dejo de sentir esa tristeza, tampoco siento alegría, en realidad cesa esa atracción con la que, como un imán, todo pensamiento se precipita contra ella como un suicida contra el suelo, buscando algo incierto, una solución que ya se sabe de antemano que es equivocada.

Y mientras, trabajo cien horas, achicando una inundación paralela. Me pregunto poco, apenas aquí, a veces, tratando de entender a través de releerme una y otra vez qué es lo que me pasa. Y trabajo y trabajo sin descanso, y ahí me quedo envuelto en una manta de horas productivamente estúpidas, que giran sobre sí mismas en una concentración de la mente que es engañosa.

Pero a veces, necesito parar cinco minutos y estallar en palabras, drenar la herida, curar las verdades, cambiar las vendas. Y notar que cada día que pasa estoy en otro lugar y en otro momento.

Y comprobar que el tiempo y la distancia no son el olvido, no por lo menos en las leyes con las que funciono.

2 comentarios:

Amber dijo...

Ciertamente el tiempo y la distancia no te pueden "regalar" el olvido, pero el amor sí puede. Ése amor que puede volver a entrar en tu vida es lo que, firmemente, creo será lo único o de las pocas cosas que tevcuren los mal de amores de tiempos pretéritos y hasta presentes.

¡Preciosa entrada! Destila toda una sensibilidad e inteligencia extraordinarias. Me resulta un gran placer leerte y leyéndote, además, aprendo yo de mis propios males, que ya empiezan a estar lejanos, o eso espero.

Te abrazo,

Amber

Espera a la primavera, B... dijo...

Ni el tiempo y la distancian regalan el olvido ni el tiempo pone a nadie en su sitio. Debemos ser nosotros con la ayuda de nuevas ilusiones.

Empiezo a sospechar que funcionamos a base de ilusiones, de deseos, de amores...