miércoles, 2 de julio de 2008

Bicho asustado

Días después, cuando dentro de mi cabeza empezó a desarrollarse el silencio de nuevo, decidiría que aquella noche no exisitió nunca, o que existió (porque es imposible imaginar que a un día no le siga la noche y a ésta la finiquite otro nuevo día) y yo no habría estado realmente en aquella casa, todo habría sido un sueño, una pesadilla. Eso es, lo mejor sería pensar que yo estaba durmiendo plácidamente y soñé que había ido a una fiesta, invitado por Garr. Y ese sueño empezaría con Sansón y conmigo metidos en un coche serpenteando calles primero y caminos después hasta llegar a una explanada en medio del bosque donde poco a poco habrían de llegar medio centenar de coches de la que salía una escalera que conduciría a los que iban llegando a una casa semi oculta por unas grades rocas basálticas en la ladera de un monte que no puedo ni podré nunca identificar. Quiero creer que por que no era real, era un orografía imaginada por mi mente durmiente. Habíamos quedado que esto era un sueño y que, en realidad, no pude estar allí. Sin embargo, el recuerdo es tan nítido. "Maldita sea, reacciona". El bicho calla. Está asustado. Nunca creí que el bicho tendría miedo, el bicho que grita, bicho que muerde, tiene los ojos muy abiertos, se sobresalta con los ruidos más ligeros, el bicho teme que el recuerdo lo aplaste. "Fue un sueño" va diciendo "fue un sueño" con la mirada perdida. Y por primera vez en mucho tiempo empiezo a pensar que puedo derrotarle. "¿Recuerdas?" le digo "Llegamos a eso de las nueve de la noche, sólo habían tres coches más: el de los chicos, el de Garr y el de aquellos pobres desgraciados". "¡No! Sólo fue un sueño" me dice el bicho. "Demasiada sangre para ser un sueño ¿no crees? Demasiada sangre como para no haber despertado". Recuerdo entonces el sonido de los zapatos de Sansón subiendo la escalera delante de mí, cómo abrió una puerta lateral con una llave y cómo dejó la bolsa encima de la cama de lo que parecía una habitación para el servicio. "Luego volveremos" dijo "Garr ya ha llegado, debe de estar impaciente". Yo no recuerdo que dije. Sólo me limité a seguirle. "Es un sueño" susurra el bicho para sí mismo. "No es un sueño, ocurrió de verdad" le digo. "No, a bicho le gusta la sangre pero hasta en eso hay un límite algo instintivo, algo animal que te dice que ya basta, que más allá está la locura" me dice el bicho. Sé que está derrotado, que es consciente de que ha perdido el monopolio de la muerte, que hay cosas mucho peores... cosas peores que él cree haber soñado.

1 comentario:

Gitana dijo...

dIOSES!!! QUE FUE LO QUE PASO??? SERÁ QUE TENGO QUE BAJAR UN POCO MÁS Y SEGUIR LEYENDO???