viernes, 22 de octubre de 2010

Viernes hueco


No sabría qué decir.

Hoy el día es hueco. No sé cómo explicarlo de otro modo. No está vacío. No es lo mismo vacío que hueco. Un vaso está vacío pero no hueco. Hueco está lo que parece sólido pero no tiene nada dentro, en apariencia es algo totalmente cerrado. Pues eso.

Esta mañana he ido a visitar a un cliente, hasta me he reído un poco, pero la verdad es que creo que estoy animado a base de cafeína. Mmm... cafeína: buena. El caso es que saber que hoy no hablaré con Ana (ayer no lo sabía, lo fuí sabiendo a medida que el teléfono no acababa de mostrar su nombre en la pantalla) me distrae. Que me distraiga en horario de trabajo no es demasiado habitual, esta semana quizá lo he hecho más porque ni mi jefe ni mi compañero están. Trabajar solo muchos días seguidos es un poco una mierda. No sé cómo he podido aguantar casi dos años así y sobrevivir.

En dos meses más o menos tendré acabada la primera novela. Puede que para abril o mayo tenga ya la segunda. La verdad es que me cuesta creer que esté dando un impulso tan grande a algo que me costaba tanto. Es cierto que pierdo horas de sueño y que no tengo tanta vida social como quisiera pero creo que es mejor así. Es algo que hasta ahora tenía pendiente y ahora lo que quiero es ponerme de verdad, sumergirme en la historia, estoy escribiendo mucho más de lo que había hecho antes, incluso en el blog puedo abrirme un poco más.

Imagino que todo forma parte de un proceso. Creo que el hecho de ponerme en marcha de nuevo después del verano tan frustrante que pasé, después de darme cuenta que me relegaban a un papel testimonial en la empresa que yo había ideado y ayudado a fundar y después de tener que decidir decir adiós a E, y que ambas cosas pasaran al unísono, me hundió hasta extremos que ni yo mismo sospecho.

No sé si alguien se da cuenta de lo duro que resulta decidir decir adiós a alguien a quien quieres mucho. Si te dicen adiós te jode porque eres tú el dejado, el despreciado pero ser el dejado y encima tener que ser tú quien además tenga que tomar la decisión de cortar toda comunicación es muy jodido. Me sentí muy culpable por hacerlo porque es como decir "no quiero saber más de ti" pero no podía soportar más mentiras y silencios.

Saber de E. a través de terceras personas no me ayudó demasiado. Pero ahora creo que por fin he encontrado ese oasis en el que me siento a salvo y lo empiezo a ver como algo un poco más lejano y mi vida transcurre entre el trabajo, las novelas, cursos, proyectos y largas caminatas.

Saber que en su presente probablemente me habrá olvidado del todo, que en su pensamiento quizá ocuparé 0,001% cuando hable con algún conocido que tenemos en común, me duele, pero me duele sobre todo que yo fuese parte de su infelicidad y que cambiara esa realidad por otra y me lo hicera saber de una forma tan, cómo diría... presencial.

Ahora voy a seguir trabajando, quería pasar cinco minutos y casi me he ido a los diez.

13 comentarios:

Daeddalus dijo...

¿Está seguro?


P.D. Acabo de descubrir que mis días no están vacíos, están huecos. Gracias, una vez más.

Espera a la primavera, B... dijo...

seguro de qué?

Daeddalus dijo...

De estar a salvo...

Espera a la primavera, B... dijo...

No es lo mismo sentirse a salvo que estar a salvo. Lo último, en realidad, no lo estaremos nunca, y lo primero puede que sea otra forma de huir hacia adelante.

En cualquier caso, siempre tendremos la oportunidad de crear nuestras propias circunstancias y, por ende, nuestras propias fantasías.

Y si me siento a salvo es porque probablemente ya no le importo. Y me gustaría que me no me importara pero lo aún lo hace. Es desigual el amor, pero no me quejo. Me ha ido mal, reconozco que he conocido a Venus y Venus me ha cautivado, y también me he dado cuenta de que el ser mujer no implica necesariamente a Venus.

Si de algo estoy orgulloso (si el orgullo sirve de algo) es de arrepentirme de sólo una cosa de las que hice. Una sola. Es buen bagage, creo.

Al final, Dae, uno es lo que es a causa de lo que ido siendo durante mucho tiempo y al mismo tiempo uno también es, el barro con el que moldear aquél que vas a ser.

¿Cómo vas de alfarería?

Besos

Daeddalus dijo...

Es más que un buen bagaje, claro que tampoco sirve de mucho que lo diga yo, que me arrepiento a cada paso de lo que hago. Estaré orgullosa de mí el día que deje de arrepentirme y pase a asumir simplemente las consecuencias de mis actos.

Una vez, hace mucho tiempo, me apunté a clases de salsa. Tuve el honor de convertirme en la peor alumna que había pasado nunca por esa escuela y acabaron por derivarme a la habitación de al lado donde se aprendía a bailar tangos. La elasticidad nunca ha sido lo mío, eso de ser un junco flexible pero que no se quiebra. No, tampoco la alfarería es lo mío, lo acabo haciendo todo añicos.

Un beso

Marnie J. dijo...

está dando pasitos hacia adelante, aunque a veces duelan pero son hacia adelante...

Amber dijo...

Al leer esta entrada no puedo más que identificarme cuando la mencionas (a la dichosa y "bienaventurada" E.), pues tu historia y la mía son muy parecidas, salvo que en la 'mía' ni él me fue infiel y yo menos a él, pero en todo lo demás es más que calcada.

Fíjate que creo que estoy superando mi ruptura con el "Capitán Alatriste". Me di cuenta de ello, cuando en Galicia no pensé ni un sólo minuto en él, no me hizo falta para nada. Entonces llegué a la conclusión de que es como si "Alatriste" nunca hubiera estado en mi vida, que es una cosa peor que estar muerto, como si jamás hubiera existido y lo que, en realidad, existió sólo fue un malsueño. Y ya ves, estas conclusiones tan tontas son las que me han hecho superarlo. Son las que han hecho que vuelva a escribir más bonito, más romántico, e incluso más sentido...

Creo, además, que ahora ya me siento con fuerzas de retomar mi novela aparcada o quizás hacer una nueva, con otra trama.

Bicos,

Amber

Espera a la primavera, B... dijo...

Arrepentirse de haberse arrepentido ¿nos deja en el mismo lugar que antes de arrepentirnos? Es todo tan cristiano... y complicado... ¿verdad?

Espera a la primavera, B... dijo...

Pasitos hacia adelante... siempre los he estado haciendo... sólo que a cuentagotas, supongo.

Besos, Marnie

Espera a la primavera, B... dijo...

Querría aclarar algo. E. no me fue infiel, y eso es algo que no creo haber dicho. Ella me dejó y empezó a salir con esa otra persona al cabo de unos días. ¿Se conocían de antes?, sí. ¿Lo conocía yo? Nunca quiso que lo conociera. ¿Sospecho que me dejó y que quería salir con él? Lo sospecho. ¿Intuía yo que iba a acabar así? Lo intuía.

Pero no creo que me fuera infiel en el término estricto de la palabra.

¿Me hubiera dejado de todas formas? PRobablemente (o yo a ella). Las cosas que no duran es porque no iban a durar (o sí, no sé).

Ahora ya nada de eso importa. Empieza a estar lejos en el tiempo.
Tampoco quiero seguir ahondando en ello.

E. estaba en su perfecto derecho de hacer lo que le diera la gana.

Amber dijo...

Mis más sinceras disculpas. Disculpas por haberme expresado mal y haber dado a esta malinterpretación por mi parte. Cuando me refería a "infiel" era en otro sentido y no en el literal y puro y duro de la palabra. A mi modo de ver, y sólo a mi modo de ver, infiel se puede ser a uno/a mismo/a, infiel a unos valores y principios, a una ética personal, infiel a la vida, etc., pero no en el término estricto de la palabra.

Siento haberte dado la impresión de que me refería que ella te fue estrictamente "infiel". En fin, reconozco mi error, de ahí mis disculpas. Y perdón tb por meterme en camisa de once varas al haber opinado como lo he hecho.

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias por las disculpas, quizá mi actitud haya llevado a dar a entender eso.

Estuve muy dolido porque me sentí muy mal en una época de mi vida en la que lo estaba pasando aún peor. No puedo hacer nada al respecto, el pasado es algo inalterable.

Ella está llevando su vida feliz y despreocupada de mí, seguir pensando en ella es, aunque inevitable, no me hace nada bien.

Imagino que un día me llegará la indiferencia que ella tiene respecto a mí. En fin, la vida es como es.

Daeddalus dijo...

Estaba pensando yo en esto de la infidelidad y lo cierto es que la peor no es la física y evidente, ésa que hasta algunos perdonan. Lo peor es cuando alguien se va de tu lado sin haberse ido, porque sigue compartiendo tu cama, y tu vida; aunque en realidad ya esté en otra parte o con otra persona, aún sin estarlo. Que un buen día te despiertes y se haya ido, y en ese preciso instante te des cuenta que en realidad hacía semanas que ya no formaba parte de ti. ¿Qué hacer con todo ese tiempo que te pasaste viviendo una vida que ya no era la tuya? Al igual que, qué hacer con todo el tiempo malgastado pensando en alguien que sólo siente por ti, como mucho, indiferencia. Qué jodido esto de los finales, con lo apañado que sería que todo se fraguara de forma automática, que cuando alguien dejara de querer o de sentir o lo que fuera, inmediatamente por conexión neuronal, la otra persona llegara a la misma conclusión. Porque mientras llega, que ha de llegar, se sufre una agonía...