viernes, 9 de diciembre de 2011

El interruptor


Trabajando en la máquina. Cada vez que lo pienso me parece increíble que a nadie se le haya ocurrido utilizar esta tecnología para hacer un equipo que pueda hacer lo que hace el mío. De veras. No es una idea tan genial. Sólo es un puzzle, un rompecabezas. A veces me da miedo que las cosas se compliquen, pero ahora, en casa, estoy haciendo el equipo. Me faltan pocas piezas que llegarán en unos días. La semana que viene ya lo tendré todo y ya funciona lo que tengo.

Es algo increíble y muy sencillo de hacer funcionar.

Por otra parte, llevo días en los que me cuesta respirar. Cuando tengo tiempo le doy vueltas a lo absurdo que es todo. Al tiempo que se me pierde en cosas tontas. En esa novela que no acabo. Si me dijeran que me queda un mes de vida y tuviera que elegir qué de las dos cosas quiero acabar diría que la máquina, sin dudarlo. La máquina mejorará la vida de mucha gente; la novela es una de tantas, una tontería, una historia que no ayudará a nadie, algo que lleva mucho tiempo esperando y que puede seguir así.

Estoy empezando a pensar que he llevado esta mezcla de rabia y tristeza demasiado lejos y cada vez estoy un poco más abajo. Por una parte soy muy consciente, he explorado sentimientos y pensamientos muy intensos, revivirlos me hace vivir la vida que no tengo. El blog es un especie de grito silencioso. Cuando me lees sólo estás escuchando un aullido solitario a la luna. Y estás a demasiada distancia.

Ahora las cosas son irreversibles y creo que debo hacer algo. Creo que ahora las cosas deben cambiar.

1 comentario:

Heidi dijo...

A por todas! Yo creo en ti...;-P
Cuídate.
;-P