martes, 11 de octubre de 2011

Si supieras


Me colgué de ti, me suspendí en el aire, me acostumbré a perder el tiempo contigo, y poco a poco me fui alejando de las cosas que quiero hacer, necesito hacer, quiero vivir. A veces me siento como un perro que persigue coches por la calle, ladrándoles hasta que los pierde de vista. A veces sólo soy eso, te lo juro, un podenco persiguiendo un coche negro y brillante. Me pregunto qué harían los perros si de verdad alcanzaran al coche, si sueñan con subirse en el asiento de atrás y que los lleven muy lejos. Yo quería que fuéramos muy lejos.

Me colgué de ti, me perdí cien veces contigo pero tú siempre sabías el camino de vuelta a tu casa. Yo, en cambio, tenía la sensación de que siempre que te ibas me dejabas solo y a oscuras en medio de un bosque. Ahora eso ya no importa, ahora eso ya es algo que veo ahora, ahora entiendo que para perderse con alguien o en cualquier lugar es necesario no saber hacia dónde se va.

Hace años, cuando leía a Paul Auster, me metía en la piel de los personajes que se abandonaban a una suerte incierta, y me dejaba llevar por esa primera persona del singular o un narrador omnisciente, y pensaba que a veces las cosas son así. Sigo siendo el mismo idealista que entonces. Vivo en un mundo de ideas, en una nube de sentimientos, en una irrealidad surrealista, vivo entre la concreción que necesita un ingeniero y el sueño del que busca algo intangible, que no sabe a dónde va... es extraño vivir dentro de mí, donde los deseos y los métodos no encajan, donde las prioridades brotan como géisers, donde el caos es tan usual que casi es una norma (prohibido el orden) y donde necesito empujes constantes, caídas desde muy arriba, fuerzas de atracción y repulsión gigantescas, a veces me siento como un bote dentro de una tormenta perfecta.

Pero hay días en los que la realidad traza sus propios planes y asumo que me colgué de ti, y que necesito estar solo para contenerme dentro de mi cuerpo, no querer ser el tuyo, no vivir esa vida compleja que pudimos haber vivido juntos y en la que yo hubiera acabado por pertenecerte como un náufrago agradecido. Y hoy he llegado a la conclusión de que es mejor así, es mejor que no quisieras saber nada de mí, que hicieras lo posible para que yo no quisiera saber nada de ti, porque a los náufragos hay que evitarlos a toda costa porque pueden acabar hundiéndote a ti.

Y a todo esto, aprendí a nadar, al menos a mantenerme a flote mientras sigo soñando, mientras tengo la capacidad de sentir, a ratos, esta fiera royéndome por dentro, el bicho aguardando que llegue el día en el que escapar y destruir también esto que estoy construyendo en tu ausencia.

Y sí, te echo de menos, pero eso es algo a lo que me voy acostumbrando día tras día, como a esta extensión de verano a mediados de octubre, sabiendo que tarde o temprano acabará por caer, un día de éstos, la realidad del otoño sobre nosotros, que en realidad, nadie se rinde, que al final sólo era una tregua, un tiempo ganado o perdido, una pompa de jabón a merced del tiempo.

6 comentarios:

Daltvila dijo...

Toni:
Es el momento de acercarte de nuevo a las cosas que quieres hacer, eres más que capaz de ello, solo necesitas creértelo un poquito, tan solo un poquito.
Me ha gustado ver ese comentario anónimo que dice leerte en lugar de leer una novela.

ana dijo...

Todos nos sentimos a veces comotú...pero desde luego no sabemos expresarlo tan bien.

Un beso.

Heidi dijo...

Si tú supieras...
Me gustan las últimas entradas.
Tan emo yo...
En fins.
Te leo.
Cuídate.
Besos ( lo de la lengua ya es elección propia) ;-P
Ciao.

Espera a la primavera, B... dijo...

Hay algo que me extraña incluso a mí. Hasta ahora siempre supe que caería de pie. Ahora no lo tengo tan seguro. Creo que el problema es, en realidad, es precisamente ese: esa confianza de fondo de que al final todo acaba saliendo más o menos bien.

Aunque a veces todo acabe mal.

Besos, Daltvil...

Espera a la primavera, B... dijo...

Ana, gracias, a veces uno quiere entenderse, construirse, pero es imposible, es como si uno quisiera completar un puzzle con las piezas de varios puzzles mezclados. Probablemente haya soluciones parciales... para ello es necesario dejar de pensar convencionalmente.

No sé, a veces desvarío.

Espera a la primavera, B... dijo...

Heidi, tienes la capacidad de, con pocas palabras, decir tanto... dejar tanto a merced del que lee...

Besos

Toni