sábado, 17 de septiembre de 2011

Y de repente fue ayer


Cesará el viento y caerá el frío, dicen que mañana bajarán bruscas las temperaturas, pero yo sé que el frío caerá lenta y pausadamente durante la noche y por la mañana nos saldrá vaho de la boca aún caliente del último aliento del verano.

Caerá el frío y con él llegará su ausencia, el teléfono sonará con las vibraciones de un viejo cacharro a punto de morir y buscaré en su pantalla, en líquido amniótico y gris, el número digital que me unía a ella como si fuera la prolongación de sus dedos buscando los míos. Y echaré de menos el susurro de su aliento y echaré de menos las palabras envueltas en su voz.

Cerraré la puerta de la terraza negándoles a Ulises y Penélope los pic-nics por el tejado y maullarán pidiéndome que les abra la puerta para salir hasta que se cansen o se resignen de que el invierno se acerca, entraré la caja de la arena y encarcelaré su mundo en estas veinte paredes, estos dos espacios, esta lenta y larga agonía que es esperar de nuevo a la primavera.

Anochecerá antes y la pantalla del ordenador destronará al sol como el dilatador de mis pupilas. Quizá escriba más, o quizá no pueda escribir ya nunca, viajaré o me dejaré llevar, me perderé o acabaré econtrándome de una vez por todas, ¿de veras importa? en los recovecos que hay en los cientos de caminos que he emprendido.

Y esperaré a que un día todo se vuelva de nuevo transparente y, de una vez para siempre, ella abra la puerta y que el personaje salga de una vez por todas y a por todas, fiero y despiadado a robarle al Destino su destino, a encontrar en la voz del bicho su propia voz, y se dé cuenta de que el camino más fácil no siempre es el mejor.

Y ahora sí. Ahora que llega el frío me obligaré a recordar su voz durante aquellas tardes de agosto, cuando su voz era todo lo que yo tenía, cuando su mundo era el mundo que quería conquistar.

4 comentarios:

Daltvila dijo...

"El camino más fácil no siempre es el mejor"

He reflexionado sobre ello y probablemente casi siempre sea el peor. Sencillamente lo elegimos muchas veces por pereza o por cobardía, olvidándonos de luchar.

Hace mucho, mucho tiempo leí una frase que nunca he olvidado:

"Sin el esfuerzo de la búsqueda, es imposible la alegría del encuentro".

Te envío un abrazo con el viento.

* A mí, un poco de fresquito ya me estaba apeteciendo.

Espera a la primavera, B... dijo...

Mi pregunta es en qué lugar del contrato dice exactamente que no somos eternos.

Daltvila dijo...

Ninguna cláusula del contrato de la vida se pronuncia acerca de su duración. Existe una completa ignorancia científica sobre si somos o no eternos, pero eso no importa.
En realidad tan solo deberíamos preocuparnos de cada día, más que preocuparnos, vivirlo sin más.
Ya sé que hay recibos que pagar, etc., etc., pero dicen que el 85% de nuestras preocupaciones nunca se cumplirán, el 10% se cumplirán te preocupes o no y tan solo un 5% podemos decir que son valederas.
Ya lo dijo San Francisco de Asís en una oración:
"Señor, concedeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que puedo y la sabiduría para distinguir la diferencia".

Seguro que no he respondido a tu pregunta pero es que haces preguntas demasiado difíciles, ¿nunca te lo han dicho?

Heidi dijo...

Viene impreso en el primer llanto...
Cuídate.
Ciao.
;-P