martes, 13 de septiembre de 2011

En el agua




Me pierdo en el camino, en los recovecos de un afán que cada día que pasa, más se aleja, en los pecados no cometidos, excepto los de lujuria y soberbia que, esos sí, los llevo en el ADN, tatuados al hueso, en el mensaje que da la jauría que vive en mi mirada, en los lugares a los que no fui ni a los que nunca iré.

Me pierdo en la locura, porque en ciertas circunstancias lo único cuerdo es volverse loco, quemar las naves, no volver a mirar hacia atrás bajo pena de convertirme en estatua de sal. Sólo se añora lo que se pierde si es algo imprescindible, si uno deja el corazón en el pasado, y yo añoraré siempre porque es mi naturaleza, porque me construyo como con Tente de las piezas que he ido compartiendo. No me puedo explicar sin lo que he sido.

Más de lo mismo. Siempre escribo más de lo mismo, no me atrevo a sacar a mis personajes a luz porque los quemaría, ya no escribo sobre la luna o sobre Ella, algo ha cambiado en mí. Algo se ha echado a perder.

Veo el agua fluir y veo el agua llegar a más lugares, tengo la máquina casi lista, el plan de negocio casi listo, me faltan recursos para patentar la máquina pero eso es algo que acabará llegando. Sólo me queda un objetivo: el equipo de potabilización para lugares remotos. No sé hasta dónde llegaré con ello, no lo sé. Sólo sé que durante el camino he ido perdiendo más de lo que creía.

Ando perdido, pero al mismo tiempo creo que uno, para encontrarse, ha de buscarse. Siento no ser el bloguero que se esperaba que fuera, el ingeniero que se esperaba que fuera, el hijo que se esperaba que fuera, la persona que se suponía que debía ser.

A mi modo lo intento. Lo llevo intentado desde hace mucho tiempo. Creo que saqué la cabeza del cuerpo de mi madre y ya noté que se esperaba que llorara. No sabría decir qué es lo que se supone que debo ser, pero no lo soy.

Ando en construcción. Recortando la tira de hombrecillos de la fotografía. Aprendiendo, imagino que para aprender hay que hacerlo mal algunas veces y darse cuenta de los errores.

Y con cada error, además de ganar también pierdo.

6 comentarios:

Daltvila dijo...

¿Tú también escribías sobre la Luna?

Puede que tú no te des cuenta porque estás dentro pero noto que ya tocaste fondo y que estás subiendo.

* Me da muchísima pena lo de Ámber. Ojalá tengas razón y solo sea "un calentón". Con ella y contigo me pasa algo parecido, siento como si os conociera de siempre.

Espera a la primavera, B... dijo...

Ámber acabará haciendo lo que está destinada a hacer, ya sea en este blog o en su novela. Yo también espero que se quede en su blog, me gusta mucho cómo escribe.

elena dijo...

No creo que nadie deba esperar de ti...en todo caso tu mismo.
Me encantaría que recuperaras el aliento, tu respiración...a pesar de los problemas.
Por nuestran cultura, consideramos el malestar como un problema para evitar y eliminarlo, pero hay tecnicas que nos dicen que esto es contraproducente, es decir, se hace mas presente, alejando a la persona de lo que es importante.
Luchamos contra el malestar, los malos recuerdos y no vivimos plenamente ni usamos los potenciales de los que disponemos
Espero no incomodarte,en todo caso me avisas...
Un abrazo

Nanete dijo...

"No me atrevo a sacar a mis personajes a luz porque los quemaría, ya no escribo sobre la luna o sobre Ella, algo ha cambiado en mí. Algo se ha echado a perder."

¿Algo se ha echado a perder? Já! eso es una falsa ilusión, en realidad se trata de una versión mejorada de ti mismo, solo que como siempre, lo distinto nos asusta.

Por cierto, saca tus papeles a la luz. Entiendo el miedo, pues nunca sabes si los podrás controlar y menos si los sacas todos a la vez. Pero el poder, el poder merece la pena.

P.D. quizás no comente mucho por falta de tiempo, pero nunca dejo pasar mi momento con lo que escribes.

Espera a la primavera, B... dijo...

Elena, gracias por preocuparte, recupero el aliento al mismo tiempo que lo pierdo, porque las cosas no van bien...

... viviendo entre la esperanza y la frustración y otra vez la esperanza.

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias Nanete, sigo adelante, no a la velocidad que quisiera, no en el lugar en el que me gustaría estar.

Espero que las cosas te vayan bien, los idealistas somos como esa mosca que choca contra el cristal de la ventana queriendo salir, solo que nosotros lo hacemos contra la realidad. Espero que encuentres es ideal pronto, los golpes no sirven de nada.

Un abrazo