domingo, 29 de mayo de 2011

El sendero de las nubes


Que mi vida se convirtiera en esto... para encontrarte, en el glaciar de tus ojos, en la perdida y mortecina luz que dejan pasar las nubes cuando llueven. Tú no te acuerdas, entonces la piel no nos quemaba como ahora, ni mis manos te anhelaban con el desespero del que lleva dos minutos bajo el agua y ansía el aire nuevo en sus pulmones. Tú no te acuerdas, me quedé a tu lado aquella noche a infinitos kilómetros de distancia, me colé por el escalofrío de tu piel hasta tus sueños, descolgándome por una cuerda hasta el centro de tu pecho. Y ahí establecí mi campamento base. Tú eras el Everest y yo un niño desnudo. Necesitaba eso que el tiempo siempre te pide a escondidas: perseverancia. Yo a cambio le supliqué un golpe de suerte.

El tiempo es el gran dictador invisible. Te da y te quita, pide poco pero has de saber que lo debes dar todo. ¿Qué esconderá el tiempo? Recuerdo que aquella primera noche, por la mañana, me fui de tu almohada subido en el primer rayo de luz que se atrevió a asomarse por tu ventana, un rayo azul que bostezaba al tiempo que se desperezaba el corazón del mundo. Los gorriones piaron en los árboles de tu calle y me saludaron como si fuera uno de ellos cuando salí por tu ventana hecho bruma, polvo de piel, fantasma, hasta expandirme y disolverme en el aire como en uno de esos trucos de mago que tanto me asombraban de niño.

Ahora que cristaliza sobre papel impreso la certeza de que aquello pasó de verdad y la verdad miente tanto como la mentira, y que mi vida fluye lejana a las palabras, cansado de crecer y planificar la escalada, cansado de vestirme por si llega el frío de la cumbre, ahora que sigo rondando por tu habitación durante la noche, ahora que tu voz es la voz en off que relata mis sueños mientras cuando doy una cabezada, resignado, a los pies de tu cama, ahora que sé que todo y nada fueron en vano me siento en el muro con los pies colgando y pienso si no estaré dejando pasar la vida ante la no promesa de que el tiempo acabará por concederme ese golpe de suerte que no llega.

Y mientras, sigo buscando la complicidad de los días y las horas, de las letras que me empeño en tatuar en este blog que persevera, por si al leerme te das, de una vez por todas, cuenta de que soy yo quien te tapa por las noches cuando hace frío, te susurra al oído que todo irá bien cuando todo va mal, por si te das cuenta de que sólo tendrías que levantarte por sorpresa una noche antes del alba para sorprenderme ahí, polvo de tu piel, saliva de tu voz, perdido en tu cuerpo como una expedición sin guía ni brújula al polo Sur; para que nos folláramos el alma hasta fundirlas como figuras de plástico en un mircroondas, todo lo que nos duren los días y las noches, todo lo que nos quepa en el corazón y en la cabeza.

Pero tú no lo sabes, porque intuyo que cuando yo estoy por la noche en tu cama, tú no estás allí, estás probablemente en otro lugar y entre otras sábanas invisibles, alma frente a otra alma dormida, en otra casa en silencio, en otro polo Sur también de ojos de glaciar, esperando a que llegue el primer rayo azul de sol para desvanecerte con la banda sonora de los gorriones de otro árbol frente a otra ventana, tan lejos de ti como tú de mí. Me pregunto si, por lo menos, alguna vez nos hemos cruzado al volver cada uno a su cuerpo, si tal vez tú y yo, en realidad, nos conocemos de vista de transitar a la misma hora el sendero de las nubes.

10 comentarios:

flower dijo...

¡¡Qué bo-ni-to!!

A ver si por ese sendero de nubes tropiezas con "otra" y te enamoras de ella hasta las trancas, y tiras a la basura del olvido quien te inspira estas letras.

Besos,

Heidi dijo...

Wow!
;-P
Cuídate.
Ciao.

Espera a la primavera, B... dijo...

La realidad es tan distinta...

Espera a la primavera, B... dijo...

El otro día echaron por la tele "Todo está iluminado" y pensé que a veces las palabras lo estropean todo, que lo mejor para comunicarse es quedarse sin palabras.

La realidad es tan distinta...

hécuba dijo...

La realidad...

Anónimo dijo...

Menos es más - Espero que lo comprendas -

Espera a la primavera, B... dijo...

La realidad es mala consejera, Cova, cuando se convierte una excusa inexcusable e infinita. La realidad está al servicio de los demás.

Espera a la primavera, B... dijo...

Pues no, no lo comprendo.

Alba dijo...

Joder. Se ha convertido en uno de mis favoritos.

Espera a la primavera, B... dijo...

Me habías despistado... me gusta que te guste.