miércoles, 23 de junio de 2010

Nihil




Hace días que no puedo escribir. Borro todo lo que escribo, es como si no me pasara nada. Es como si alguien con una goma de borrar gigante hubiera hecho desaparecer todas las palabras que antes podían leerse dentro de mí.

No escribir no me pone triste. La tristeza ha quedado desterrada; incluso hoy, que han venido a ver por primera vez mi piso, ha sido un día insulso, blando, como un arcoiris de colores mate pero no triste. Por la tarde he caminado una hora, cuando he llegado a casa he pensado que a partir de mañana voy a salir ahí afuera y voy a tratar de recuperar las ganas por hacer cosas.

Echo de menos las palabras, y sobre todo, echo de menos aquella fiebre que me las provocaba como si fueran un sarpullido de dentro de la piel hacia afuera, me pregunto si mi vida será un constante añorar cosas, que en busca del equilibrio de mi vida, voy quitando cada vez una cosa más en uno de los dos platillos de la balanza.

El domingo llegué a la conclusión (después de andar dos horas) de que es mejor dejar marchar a quienes no quieren estar contigo, dejarlos marchar de dentro de uno, dejar de preguntarse los porqués. Es mejor decir adiós, (5) no tratar como prioridad a quien no te tiene ni como opción.

Estos meses atrás se han ido muchas personas que me acompañaron durante años, siempre pensaba que algo malo tenía yo que tener para que me dejaran con esas formas. Al final pensé que no era nada malo en mí, sino que me pierde el pretender acercarme a personas que quizá no quieran estar conmigo. Todas estas personas, en realidad, nunca me buscaron, siempre fui yo a ellas, era yo quien, por algún motivo, trataba de trabar amistad.

Les deseo suerte, en cualquier caso, les deseo que lleven la vida que han elegido llevar.



15 comentarios:

hécuba dijo...

Me acabas de arrancar con ese cinco
la primera sonrisa del día (son las seis cincuenta y seis).

Gracias (porque me gusta sonreír) :)

Espera a la primavera, B... dijo...

jeje. No se puede sonreír tan temprano, no sé si lo sabías, lo prohíbe una ordenanza municpal.

hécuba dijo...

Las reglas (y las ordenanzas municipales) están para saltárselas ;)

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Claro que sí, hay que saber hasta qué punto puedes dar tanto poder, entregar tanta energía a quien no la quiere o no la aprecia. Lo tiras, y no estamos para tirar.

Ya sabes cómo pienso: si nos respetamos nos respetan; si nos queremos atraeremos a quien de verdad nos quiere como somos. Lo demás es nadar contra corriente. Es mu’cansao :-).

PazzaP dijo...

¿Ni como opción?

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues yo no entiendo lo del cinco...

PazzaP dijo...

Si alguien no te quiere ni como opción, ¿de qué estamos hablando?

Espera a la primavera, B... dijo...

Hécuba, a estas alturas del curso creo que en realidad no he respetado nunca ninguna. Y tú tampoco, me temo.

Espera a la primavera, B... dijo...

Concha, a veces tiramos la pelota contra la pared y nos quejamos de que el rebote nos ha dado en la cara.

Yo había sido un ser muy social pero, probablemente lo he sido contra la pared equivocada (o el mundo es como es y yo todavía no me acabo de dar cuenta).

Espera a la primavera, B... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Espera a la primavera, B... dijo...

Sí, lo de " ni como opción" es cosecha mía. A veces uno pasa de amo del castillo a desterrado en el tiempo en que se arma una catapulta.

Espera a la primavera, B... dijo...

Teresa, para entenderlo tienes que leer un post de Hécuba en el que dice que se había econtrado esa misma frase cuatro veces en muy poco tiempo.

María dijo...

Hoy me identifico mucho con tu post y con lo que dices de esas personas que quizá no quieran estar contigo.
...Y tb borro lo q escribo.

Elena dijo...

Toni, uno de mis peores "defectos" que tal vez no sea defecto pero sí me hace daño, es entender el mundo del revés. Y me apunto al seis en aras de la brevedad (señoría :)

También creo que esa es una lección que aprendemos con el tiempo y también con los años. De todos modos me niego a cambiar, me niego a desconfiar por sistema o a dejar de ser como soy. Creo que en realidad tampoco podría, sabes?
Tal vez se trate de que a veces me equivoco y entrego mi corazón, mi alma y mil cosas más a personas equivocadas, a personas que nada tienen que ver conmigo aunque yo haya querido o creído ver que sí...

En cuanto a lo de no escribir te entiendo. Me pasa un poco lo mismo. Creo que tiene algo que ver con la tristeza y el desespero.
Dicen que la melancolía, la nostalgía y hasta la pena, ayudan a "crear", dicen que las mejores obras de arte han nacido del dolor.

No se si será cierto. Evidentemente yo no hago arte, pero la paz me provoca una especie de estado catatónico que me hace borrar mil veces lo que escribo, guardar borradores, sentir que no tengo nada que decir.

En fin, que te he soltado otro de mis comentarios larguísimos y puede que espesos. Deformación profesional, no sabes lo que me cuesta sintetizar.

Hoy es noche de xanas y magia, de trasgos y duendes. Dicen que si piensas un deseo es probable que se cumpla. Yo pido para tí que encuentres la paz y que seas feliz, aunque sea a cachitos que en realidad es la única felicidad que existe.

Un beso.

Mes dijo...

Hay un libro de Hesse... Demian - Páginas 158-159-160 (en alianza editorial)

[Tapa roja-anaranjada; señor.con.sombrero]

Léelas si puedes! Creo que enfoca este mismo tema de un modo diferente, en el que quizá no hayas pensado.

Un saludo.

PD: Encantada de pasear por tu blog. De verdad.