domingo, 6 de junio de 2010

El viaje alucinante


Si me preguntaran por cómo alguien que te desconoce, que es la primera vez que te ve, empieza a decirte una por una todas las visicitudes de tu vida en los últimos tiempos con fechas exactas, que dijera sin saber nada de tí, cómo eres, cuáles son tus defectos y anhelos, tus fobias y tus secretos que nunca dijiste a nadie (a no ser que fuera en sueños), no sabría qué decir ni qué contestar, quizá diría que fui a la mejor astróloga del mundo, o que la astrología es una ciencia exacta, o qué se yo qué diría, eso sí, lo diría un día más tarde, cuando hubiera salido de mi asombro, después de horas de reposo y de aceptación de que todo lo sucedido no era un sueño.

Si decir casi sin saber ni quién eres a qué te dedicas y cuáles son tus proyectos inmediatos y se aventurara a describir en qué consiste tu trabajo con palabras casi exactas (como si les hubiese robado al aire que te llena los pulmones o a la sangre que circula por tu cuerpo) no fuera una especie de milagro ¿qué sería entonces?

Hoy, un día después de lo sucedido, miro hacia atrás y veo mi pasado como algo que tenía que suceder, algo que estaba escrito en las estrellas y que estaba programado en mi nacimiento. Hoy tengo inciertas certezas y dudas resueltas que ya no son tan dudas. ¿Será cierto? ¿un sueño? No lo sé, lo que sí sé es que encontré un motivo para seguir con mis proyectos, con mis ideas, con todo lo que tiene que ver con los cambios que van llegando poco a poco a mi vida y que doy por bueno todo lo que ha ido ocurriendo en estos últimos años.

Ahora toca la época de los grandes cambios, de las grandes oportunidades. La gran oportunidad es el mundo, la gran oportunidad es el agua, ¡me alegro tanto de no haber hecho caso a los que me aconsejaban cambiar de sector, de agarrarme al primer clavo ardiendo que se me presentase! No sé cómo ira todo. Nadie sabe qué le depara el futuro porque el futuro se gana con esfuerzo y determinación; pero creo que ahora por fin sigo el camino en el que yo creía porque era el camino que yo había visualizado.

Durante estos últimos casi tres años he sufrido muchas decepciones, personas a las que estaba muy unidas se fueron sin dar explicaciones, desaparecieron de mi vida como si fueran parte de un truco de magia. Yo siempre esperé a que el mago los hiciese aparecer de nuevo en otro lugar, pero el truco carecía de final. Siempre he pensado que el "estar ahí" cuando sabes que alguien necesita que "alguien" esté ahí es mi gran debilidad y al mismo tiempo mi gran fortaleza. Debilidad porque si lo hago es porque creo un vínculo emocional y solidario que hace que me agote física y mentalmente. Fortaleza porque es lo que siento que debe ser un ser humano para otro, la colaboración, la solidaridad es lo único que me convierte en un hombres de verdad. En eso también me reafirmo y en eso tampoco pienso cambiar.

Intuyo que voy a recuperar la pasión por la vida que perdí hace unos años, la pasión que me hacía hacer un curso para perfeccionar mi forma de escribir y proyectar una novela que aún tengo a medias, la pasión que me impulsaba a coger la mochila y recorrer una pequeña parte de la India con sólo la compañía de mi sombra, la pasión que sólo te da la idea de que la vida es una gran oportunidad.

Hace pocos, muy pocos días, empezó un viaje alucinante, un viaje cuyo mapa es la certeza de que a pesar de que uno puede tener la sensación de que lo ha perdido todo por estúpido, por no hacer caso a los demás por encima de su propia visión de las cosas, lo importante es ser fiel a lo que le late debajo de la piel, a lo que uno quería ser de renacuajo.

No traiciones nunca a la niña o niño que fuiste.

Porque entonces siempre creerás en la magia que hace posible que se cumplan tus sueños.

Y eso no tiene precio.


10 comentarios:

María dijo...

Ni te imaginas la fuerza que transmites. Que tu mapa se amplíe y sus caminos sigan llevándote a donde quieres.
Bs.

Olga Taravilla dijo...

Hoy me has llevado tu de la mano a mi niñez. Nunca imaginé nada especial a que dedicarme, de niña me pasaba el día imaginando millones de futuros posible. No sé si la he traicionado o no, pero sigo siendo tan inquieta como entonces, algo he conservado.

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Me alegro de verte así, Toni, saliendo del remolino.

Un abrazo

Elena dijo...

...el "estar ahí" cuando sabes que alguien necesita que "alguien" esté ahí es mi gran debilidad y al mismo tiempo mi gran fortaleza...

Y sobran las palabras y sobran los motivos.

No imagino peor traición que la que se comete contra uno mismo, no hay nada peor que defraudarse a uno mismo. No hay nada mejor que seguir manteniendo vivo al niño que fuimos alguna vez.

Un beso de buenas noches.

Gata dijo...

Suerte suerte suerte suerte suerte
y besos y besos y besos y más besos
;))
Volví ya, ainsss q cortito q se me ha hecho
muack

Espera a la primavera, B... dijo...

Ay, María. Me gustaría que pudieras verlo como un capítulo más de una navegación errática en la que a veces, sólo a veces, la brújula funciona.

Espera a la primavera, B... dijo...

Olga, sólo tricionamos a nuestro niño cuando le hacemos crecer demasiado deprisa y en un lugar que no es el suyo.

Espera a la primavera, B... dijo...

Concha, nos alegramos mutuamente, y de muchas cosas, jeje.

Espera a la primavera, B... dijo...

Elena, tu viaje hacia Shalott no es tan distinto de mi viaje hacia donde yo voy (aunque aún no sepa cuál es mi puerto).

Espera a la primavera, B... dijo...

Gata, me alegra que puedas desconectar y conectarte con esa rapidez y esa profundidad. Te deseo lo mejor.