miércoles, 2 de junio de 2010

A cinco minutos de la isla desierta


Cinco minutos de descanso, cinco minutos que son como una piedra que cae en un charco y llena de barro esta tarde, cinco minutos que luchan por no entrometerse en lo que queda de día. Me gustaría saber si jurarías que no estás pensando que una entrada en horario de trabajo no merece la pena.
Hace calor, saldría a caminar, me distraería saliendo al sol pero por debajo de los árboles, caminaría hasta que mi cuerpo olvidase las mil y una noches de tu boca, caminaría hasta la zona cero de todo lo que no hemos vivido. Cinco minutos de descanso dan para saber que ahora que todo empieza, es cuando realmente acaba todo.


Respondería que te llevaría a ti a la pregunta de la isla desierta, para que cuando vaya de un sitio a otro con la maleta a cuestas te vinieras conmigo, a recorrer calles exóticas y repletas de magia. Te llevaría a ti como te llevo en estos cinco minutos que ya van para diez, siempre me coje la inspiración cuando menos puedo darme a ella, como esos libros que nunca empiezas porque crees que no vas a acabarlos nunca y lo abres por en medio para hojearlo y te atrapa como si fuera una aspiradora y tú, la cortina del baño. Quizá sea que llevo toda la tarde con Bunbury y eso afecta (de forma negativa) al deseo inconfesable de escribir letras de canciones. Dicen que los libra expresamos las emociones a través de canciones. Bueno, yo no soy libra, pero sí es mi ascendente. Ya sabes que creo en esas cosas que tu tildas de religión para ignorantes.


Esta mañana se ha dehecho la longitud de onda de los sueños que tuve por la noche, mi cerebro, probablemente no pueda soportar lo soñado, mi alma (si la tengo) no podría volver a ser la misma después de tanto monstruo bajo el agua. A veces siento que hay tanta belleza y tenemos tan poco tiempo... ¿Por qué soñar con cosas feas? Bueno, van para quince minutos, vuelvo a lo mío, a perseguir proyectos, a construir el futuro inmediato.


Tú no lo sabes pero cada vez que abres el grifo y cientos de millones de gotas de agua se escapan por él, hay una por lo menos, que me pertenece, que ha pasado por mis manos. Me pregunto si la felicidad tuvo, alguna vez, que ver con eso.

2 comentarios:

Elena dijo...

Cualquier entrada vale la pena, da igual si se ha escrito en "horario de trabajo" o en pleno ataque de insomnio... A mi también me pasa, a veces me entra la necesidad de escribir cuando estoy aquí rodeada de papeles y problemas. Hubo un tiempo en que escribía en un foro y lo utilizaba para evadirme para descansar un poco la mente, tal vez para escapar, yo que sé...
Ahora mismo debería estar trabajando y sin embargo ando paseando entre palabras y sentimientos que no son míos pero podrían serlo perfectamente.

Ahora que todo empieza es cuando acaba todo. O cuando Dios (o quien sea) cierra una puerta, abre una ventana.

Te dejo que sigas persiguiendo el futuro y tocando el agua con las yemas de los dedos. Yo vuelvo a mis cosas, aunque daría algo por ir a sentarme a la playa y empaparme de mar.

Un beso.

Rizar el rizo dijo...

Unos minutos muy bien aprovechados. Hoy cuando me duche recordaré lo de las gotas de agua. Que guay!