lunes, 14 de junio de 2010

El horizonte de la piel



Mañana he quedado con mi gestor para dejar la sociedad inactiva. Aquí acaban casi nueve años que empezaron con ilusión, siguieron con trabajo y acabaron con muchas dificultades. Siempre se puede empezar de nuevo. Siempre hay un día de mañana en el que todo puede cambiar si te esfuerzas en cambiarlo. Si siembras y trabajas, si tienes fe en lo que haces y no te rindes, tienes mucho ganado. Pero si al final pierdes, si te equivocaste y no supiste verlo a tiempo, si en algún momento te dijiste, "mira, no. No vas bien, deja de darte contra la pared" y rectificaste, entonces tampoco perdiste del todo. Recuerda, darse por vencido, es la parte imprescindible para empezar un nuevo proyecto.

Y yo acabo aquí. Para acabar tenía que empezar un nuevo trabajo, como para empezar debo dar el paso que daré mañana. Sigo a mi corazón pero soy de los que guardan siempre la ropa (bueno, casi siempre), mi cabeza sabe lo que necesito, mi corazón sabe lo que anhelo. Tengo la certeza de que todo me irá bien. Lo noto en la piel y lo veo en los proyectos que están encima de mi mesa desde hace unas semanas. Este negocio lo propuse yo y es mío. Yo seré el impulsor y la cabeza visible. Otra vez me vuelvo a sentir vivo. Es difícil pasar de dirigir un equipo a trabajar en absoluta soledad y en la supervivencia.

Estos últimos dos años y medio han sido una dura prueba. Una prueba que no he superado, un examen que he suspendido, ni he salido más fuerte ni he aprendido casi nada, he creado mil estrategias que no han funcionado (excepto ésta). Si acaso he aprendido a no querer volver a pasar por esto. Quizá sea más fuerte ahora, pero no soy consciente. Sólo soy más perseverante, igual la fuerza no se mide por la contundencia con la que calles a alguien sino por la determinación por conseguir aquello que deseas.

No sé qué pasará a partir de mañana pero sé que, de una forma u otra, seguiré adelante porque he desarrollado un plan estratégico buenísimo, porque tengo confianza absoluta y porque me lo dice el vello erizado de mi piel.

A veces escribo triste, es cierto, a veces estoy triste. Siento tristeza por perder a personas, por perder lugares, energías, por desperdiciar durante muchos días todo lo que sé y todo lo que puedo llegar a hacer. Sentir tristeza no es ni bueno ni malo, es la señal de que algo no va bien. Quizá por eso amo a mi tristeza y le escribo, no dejes nunca de avisarme de que algo no funciona, amiga trsteza.

Me gustaría empezar este camino en buena compañía ¿me sigues?




(pels més nostàlgics)

Caminos que ahora desvanecen
Caminos que tenemos que hacer solos
Caminos cerca de las estrellas
Caminos que ahora no están
Lo dejamos todo, el corazón encendido por el mundo
Por las paredes de la muerte, sobre la piel
Eran dos pájaros de fuego, sembrando tormentas
Ahora somos dos hijos del Sol, en este desierto
Nunca es demasiado tarde, para volver a empezar
Para salir a buscar tu tesoro
Caminos, sueños y promesas
Caminos que ya son nuevos

No es sencillo saber hacia dónde tienes que marcharte
Toma la dirección de tu corazón
Nunca es demasiado tarde para volver a empezar
Para salir a buscar tu tesoro
Caminos que ahora desvanecen
Caminos que tienes que hacer solo
Caminos cerca de las estrellas
Caminos que ya son nuevos

12 comentarios:

María dijo...

Lo tienes tan claro...
Que tu camino sea siempre hacia adelante, ya sabes: un paso atrás ni para coger impulso!
Felicidades.

Gata dijo...

Ves? ves?
todo irá bien, bien no, genial, mejor q genial, súblime!
Estoy convencida, confío en ti, y tu confías en ti y todos confiamos en ti, asi q no hay fallo como diría una amiga mía del norte.
Suerte Toni, aunque no te haga falta
Ya verás como el año q viene nos reímos de muchas cosas de este año.
Mil besos

Espera a la primavera, B... dijo...

Mujer, he estado tanto tiempo cogiendo impulso que creo que voy a salir disparado como esos dibujos animados que queda la ropa y los zapatos suspendidos en el aire.
Gracias, corazón.

Espera a la primavera, B... dijo...

Yo creo en tí, tú crees en mí, todos creemos en mí y todos en todos. Esto me recuerda a alcohólicos anónimos, jeje.

Gracias por tus ánimos y por la suerte.

Yo también te deseo suerte. ;-)

Li..* dijo...

Muchisima suerte. Esa confianza me contagia. Si, todo irá bien. :)

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Seguro que te va bien, te toca. Y no te preocupes porque te siga nadie; tú a lo tuyo, y luego ya te seguirá quien deba seguirte :D

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias Concha, me irá bien, estoy seguro. Y en lo de seguirme, empiezo a entender cosas, cosas que tienen que ver con muchas de las que tú antes me has hablado.
A veces pienso que, desde que tú yo nos conocimos, tú seguiste el camino del crecimiento y yo seguí otro (al que no sé ponerle nombre).

Gracias por estar ahí.

Un abrazo

toni

Espera a la primavera, B... dijo...

Li, ojo mágico, me gusta contagiarte confianza, te prometo que todo irá bien.

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Ja, ja, ja... eso del camino sin nombre me ha hecho gracia :-)

Elena dijo...

Te regalo un poema de mi venerado Benedetti. Porque se que cuesta ser sensible y no herirse, porque tengo la sensación de que (aleluya) estás- estoy empezando a construir puentes y no muros.

...Que cuesta ser sensible y no herirse.

Que herirse no es desangrarse.

Que para no ser heridos levantamos muros.

Que quien siembra muros no recoge nada.

Que casi todos somos albañiles de muros.

Que sería mucho mejor construir puentes.

Que sobre ellos se va a la otra orilla

y también se vuelve.


Ojalá vayas a la otra orilla muchas, muchas veces.

Un abrazo.

Espera a la primavera, B... dijo...

Hace años, le preguntaron a don Mario si cambiaría algo de cómo era. Y él dijo algo como que puede que ser sensible no esté de moda y que incluso pueda ser una debilidad. "¿Pero sabe? No me avergüenzo de ser sensible".
Elena, negar la forma de ser es una locura, vivimos sólo una vez como para disimular aquello que somos.
Espero que haya muchas orillas, muchas barcas en la arena, muchas oportunidades para ser nosotros mismos.

Las Espirales de Brígida dijo...

¿y cómo te ha ido, que ya es casi un año de ésta entrada?

S.