sábado, 20 de marzo de 2010

Orilla de tiempo


Pocas veces me siento delante del ordenador y sé qué va a pasar. Podría contar con los dedos de una mano esos días en los que sabía qué iba a escribir y desde qué parte de mí brotarían las palabras. Podría decir que un caos regido por unas leyes que sólo existen muy de vez en cuando es de donde sale todo. Un caos semejante a un Universo que empieza a contraerse, un Universo plagado de agujeros negros como si hubiesen bombardeado una hoja de papel con perdigones de azufre.


Esta mañana quería levantarme, ponerme uno de esos vídeos con los que a veces suelo motivarme. Me gusta el Allright de Supergrass pero también veo alguno de ventas, de historias de superación, de gestas al borde de la locura y la muerte, de fuerza interior, como si pudiera contagiárseme ese sentimiento de poder llegar a ser feliz. Hay días en que lo consigo y otras la motivación se cuela por uno de los agujeros negros como una bola de pinball entre las dos barritas esas que nunca supe cómo se llamaban.


Esta mañana, que amenaza con lloverme una lluvia fría y gris, me he levantado y he empezado a recorrer con las manos las tareas que me he impuesto para el fin de semana. Prácticamente no tendré tiempo de hacerlas todas pero me da igual. Hoy no necesito motivación. Hoy me he levantado moviéndome dentro de una gran calma, de un silencio confortable que tiene un peso como el de una manta, una calma como la de esos días de en medio de las vacaciones. Podría pensar que es una calma triste pero no, no lo es, sólo es quietud y silencio, algo así como sería el polo norte con calefacción, café y pastas.


Pero ahora recuerdo que me tengo cosas atrasadas que hacer. Y que escribir aquí me distrae... pero tenía que dejar constancia de esta sensación de calma por escrito, para recordarla cuando me falte, para no confundirla con la soledad o con la tristeza. Para saber que existe esta sensación de cámara lenta... en el que casi todo se refleja en el ir y venir de los segundos que llegan (y se van) como las olas en la orilla del mar de tiempo que tengo de vida.



(La imagen es estática, si miras al centro con atención todo se parará)


2 comentarios:

Pinturas dijo...

Pues fijate, con eso de la orilla y del tiempo me han entrado ganas de pegarme un baño!

Venga, Bandini, que ya está aquí la primavera.

Que descanses y repongas fuerzas, yo estoy a dieta de bizcochos con chocolate, en dos semanitas: japo!

:-)

Rizar el rizo dijo...

Esa sensación de la que hablas es muy reconfortante. Me ha encantado recordarla.