domingo, 11 de julio de 2010

Memorias del futuro

Nadie dijo que esto iba a ser fácil, nadie te dice aquello de "preparados, listos, ya!". Uno se encuentra con las cosas de repente, a veces uno es capaz de verlo venir, puede que de tener una intuición, pero nunca queremos creerlo y lo dejamos en el aire hasta que acaba ocurriendo delante de nuestras narices. Luego, si lo analizamos vemos los indicios pero los indicios nunca son verdades. Es como aquello de la teoría de puntos de la que hablaba Steve Jobs unas entradas más abajo. Sólo se pueden ver con la perspectiva del tiempo.

A veces te especializas en algo, te vuelves más receptivo a ciertas cosas. Y entonces lo notas, es como si hubiera una carga eléctrica en el aire que sólo tú percibes, es como si el animal salvaje que hay dentro de ti se pusiera alerta para salir corriendo o defenderse de un ataque. Dicen que si eso perdura en el tiempo se convierte en una enfermedad, una enfermedad llamada estrés, por la que siempre estás a punto de salir corriendo o de atacar, pero no quiero hablar de eso, hoy no.

En realidad lo que quiero decir es que los puzzles acaban dando una imagen a medida que se van colocando las piezas en su sitio. A base de probar y probar todo tiene un sentido.

La luna dentro de la botella ha quedado reducida a tres posibles remitentes. Ahora soy yo quien tiene algo de ventaja. Poca, es cierto; y no descarto que me equivoque. Equivocarme es algo que suelo hacer con suma destreza pero también acierto con igual pericia.

Ninguna de estas personas conocen este blog, es decir, la luna llegó dentro de la botella y la botella a mi buzón sin saber que al menos, cinco minutos al día, me deshago en letras. Puede que me equivoque, puede que haya ido dejando rastros y que al final todo haya acabado en un hilo del que tirar y encontrar este rincón. O puede que haya hecho el gesto de dejarme la botella por mi forma de saludar, por que le gusta cómo hablo con los vecinos mayores (simpre me paro a saludarlos) o simplemente porque le recuerdo a alguien de su pasado que añora.

Últimamente la gente que conozco me dicen que cuando hablan conmigo se sienten como si me conocieran de hace más tiempo, que se sienten seguros y a salvo conmigo. Yo les sonrío y no digo nada pero pienso para mí que eso es una gran desventaja. No decepcionan los que no se espera nada de ellos sino precisamente de los que se espera algo aunque no se sepa muy bien el qué.

He quedado con Susana, Víctor y Quim para tomar un algo antes del partido.

Echo de menos mucho a alguien que hoy, a las 18:05 h. de esta tarde sé que no me echa de menos en absoluto.

Mañana voy a Valencia en mi primer viaje de negocios. Depuradoras para Camerún, Costa de Marfil, Senegal... países en los que se necesita de verdad potabilizar el agua. Este trabajo creo que tiene corazón, o por lo menos yo encuentro que es un lugar en el que mi corazón cabe. Ignoro qué ocurrirá en el futuro, algo (la carga eléctrica en el aire de la que hablaba antes) me dice que irá bien.

5 comentarios:

Elena dijo...

Espero que todo te haya ido muy bien en tu primer "viaje de negocios". Y que la luna no se quede en la botella. Me da pena imaginar a la luna prisionera en una cárcel aunque sea transparente.

La dejarás volar algún día hacia el cielo? No olvides que es justo ahí donde debe estar ;)

Un abrazo.

hécuba dijo...

¿Estás bien? Un beso, Toni.

Espera a la primavera, B... dijo...

Es una luna simpática, Elena, una luna de cine mudo de los años veinte. Yo creo que es una luna que se sentiría muy sola allá arriba, que prefiere estar con mis gatos.

Espera a la primavera, B... dijo...

Hola Hécuba. No, no estoy bien, pero no sé qué hacer. Ya sabes...

Amber de Alma Divine dijo...

Dos gotas de agua, dijiste... Ya sabes a lo que me refiero... Y te doy la razón. Yo tb trabajo con el agua y el medio ambiente, las renovables en torno al H2O. Y/o la desalación, purificación y tratamiento de aguas a partir de unas tecnologías patentadas y MUY RESPETUOSAS con el medio...

Supongo que si has leído alguno de mis posts verás que tengo verdadera veneración por el agua. Afua dulce agua "salá"...

Amber