lunes, 3 de mayo de 2010

Aurora boreal - Islandia


No puedo dormir. El bicho me grita al oído y no puedo tampoco leer, no puedo cerrar los ojos porque tengo la necesidad de abrirlos de nuevo. Esta noche tengo vetada la calma. Me levanto y me tomo otro spidifén. ¿Hasta dónde aguantará mi hígado?

Me deslizo hacia el submundo que hay entre el dormir y el estar despierto, un lugar deshabitado y por donde a veces se cuelan fantasmas. Fantasmas de personas vivas, fantasmas que se ríen o me miran fijamente, fantasmas que enumeran listas en voz alta de cosas que nunca me sucedieron ni me sucederán. Y yo intento mantenerme despierto y dormir al mismo tiempo. Ahí me quedo para siempre, una eternidad de quince minutos, de una hora, de toda una noche.

Tengo tanta rabia en mi interior que si explotase acabaría con todo el país, haría un cráter que extinguiría de nuevo a los dinosaurios de Jurasic Park. Me duele horrores la cabeza.

3 comentarios:

Olga Taravilla dijo...

A modo de nana, que dulcemente te acoge entre sus notas…

http://www.youtube.com/watch?v=izmcwJk3TNc

Buenas noches.

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias

Rizar el rizo dijo...

Los dolores de cabeza se definen ellos solos como horribles, pero esa sensación de estar como vagando lentamente por el tiempo, esa de no saber si va rápido o lento, es muy agobiante. Y la noche te ahoga porque no te para de absorber