domingo, 5 de agosto de 2012

Volver a ser el que era

Agosto suele ser el mes en el que, sin venir a cuento, me hundo hasta el fondo de no sé muy bien qué. Agosto es un mes maldito, es un lugar en el tiempo, un lugar por el que viajo con un mapa de recuerdos apenas esbozados, donde los caminos ya se han borrado. Agosto es siempre mi oportunidad para dejarlo todo atrás sin atreverme nunca a hacerlo.

Dependerá de las cosas que me queden por hacer. Dependerá de si encuentro el trabajo necesario para llenar las horas, para morir lentamente delante del teclado en lugar de perecer de certidumbres, de revolver fotos antiguas que me hablan al oído de imágenes que nunca existieron. Si pudiera volver hacia atrás borraría todos los agostos que pudiera. Me queda, afortunadamente, preparar septiembre y me queda, desgraciadamente, la inercia de la lucha por salir a flote.

Este mes odio a todo el mundo. El odio es más fuerte que cualquier otro sentimiento. Odio. Sí. Con toda la fuerza de mi corazón y con toda la maldad que he ido recogiendo durante las últimas decepciones. Y a quien más odio es a mí mismo. Me odio con tanta intensidad que se funden las bombillas de casa y tengo que salir a comprar nuevas. Y como un Mr. Hyde me encierro a oscuras, me dejo llevar por todo lo que hay en mi mundo de tristeza... porque el odio sólo es tristeza comprimida, tristeza solidificada en el sistema linfático del alma.

Entre estas cuatro paredes no hago daño a nadie, no me meto con nadie. Intento poner en orden algunas cosas, a veces hasta escribo un post en el que intento dejar atrás todo eso de la tristeza. Pero siempre llego al mismo lugar, cada año es lo mismo. Pero este año ya lo veo venir y lo he previsto. El lunes ya tengo cosas que hacer... y el martes y el miércoles. Cosas para no detenerme...

... para no darme cuenta de que, como en le Sexto Sentido...  hace tiempo que no estoy vivo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Agosto con lluvias de las buenas, eso me dijo alguien hace unas horas, de las lluvias que curan amores ingratos y amargos pesares...

...no hay como bailar salsa un sábado de agosto, y pensar en verdes y azules...

Besos con sabor a sal del Mediterráneo...

Espera a la primavera, B... dijo...

Verdes y azules... en verano.

Speedygirl dijo...

El odio es trsiteza comprimida... es verdad.

Anna K. dijo...

Fins i tot Barcelona és una estranya per mi a l'agost.

Ànims! (i sinó ja saps, a ballar salsa. És una opció plausible..)

Un salut!

Espera a la primavera, B... dijo...

El odio es más pequeño y pesa más, la gente no lo sabe pero es la materia oscura de la que tanto hablan los astrofísicos y de la que está compuesto nuestro universo.

Espera a la primavera, B... dijo...

No m´extranya que la gent marxi de Barcelona a l´agost. Volia posar la cançò dels pets però em va sembla massa optimista.

¿Salsa? mare de Déu!