viernes, 26 de agosto de 2011

Vía Láctea


Anoche el universo volvía a removerse en el murmullo de miles de millones de estrellas ardiendo en medio del frío intenso, de la inmensa soledad, de las palabras aún no inventadas, de la velocidad de los cometas, de nuestras voces perdidas en los rincones de algunas miradas... anoche el universo sonaba como una rueda de molino que gira, como una piedra girando sobre otra piedra, como mi dedo sobre su espalda, como el bum-bum de mis venas cuando pienso en ella.

Anoche la selva de mis ojos buscaba el infinito invierno de los suyos, los deseaba más que nada en el mundo; esta mañana he amanecido con los ojos irritados de tanto moverlos dentro de los párpados durante el sueño, entré donde suele habitar su voz cuando su voz no habla y me senté a contemplar algunas fotografías en donde nunca se muestra, y recorrí el tiempo pasado con el yema del dedo índice de la mano derecha, y me subí otra vez al coche que nunca salió del garaje mientras reescribía el mismo pacto y lo volvía a deshacer porque soy un hombre de excusas.

El teléfono no sonó, o se contagió del silencio del que hablaba antes, no se apagó la luz roja que lo habita... me senté en la terraza y suspiré por todo lo que he ido perdiendo durante todo este tiempo, que casi se acerca a un todo absoluto, y me encogí de hombros mientras me hablaba a mí mismo como si estuviera loco. Ulises y Penélope se tumbaron a mi vera, conscientes de que ya no somos una familia y pusieron la orejas de punta, atentos, como si al estar cerca de mí, ellos también pudieran escuchar el sonido de rueda de molino que hace el universo cuando gira sobre sí mismo en medio del frío intenso, de la soledad mal llevada, de las palabras aún no inventadas, de la velocidad de los cometas.

5 comentarios:

Amber dijo...

¡Bellísimo post!

Tienes magia en tus dedos, porque magia tienes en tu ALMA.

Gracias por compartirnos textos bellos y que llegan al... ALMA.

Daltvila dijo...

Entiendo perfectamente lo que cuentas de tus gatos, de que son conscientes de que ya no sois una familia. A mi también me pasa a veces.

La soledad mal llevada es un asco.Cuanto más te empeñas en llenar ese inmenso lapso de tiempo y espacio, peor. Es mejor no tener grandes pretensiones y saborear lo cotidiano.

Hasta la vista, Toni! (cibernética, se entiende)

Espera a la primavera, B... dijo...

No sé si tienen alma, Amber. Sólo sé que a veces oigo rumores, capto sonidos que probablemente no existan, que siento la vida como algo tan finito... y al mismo tiempo tan eterno...

Espera a la primavera, B... dijo...

Saborear lo cotidiano... ¿a qué sabe tu "cotidiano"?

Hasta la vista, Daltvila.

Mario dijo...

Creo que la banda sonora que da vida a tu texto es la canción que más me gusta de Amaral. Creo, también, que es la única que me gusta...

Y coincidimos en algo; tengo un texto con el mismo título.

Saludos lácteos.

Mario