viernes, 18 de marzo de 2011

La reina de las Nieves


Tú y yo somos invierno, un invierno con sus días de hielo y sus días de casi primavera, de "no es normal este calor en esta época" y de bufanda hasta las cejas. Tú y yo somos de invierno, no tenía que decírtelo, quizá no hoy, ni en este país de casas sin puertas que detengan el viento, en este país de corrientes de aire, de calles mal iluminadas, en este país en el que tú y yo somos la nieve y el vaho, inmigrantes de un lugar que hace tanto tiempo que dejó de existir que ya no estoy seguro que haya existido.

Tú y yo abandonamos nuestras tierras verdes, eras muy pequeña, no te acuerdas, el día en que dejamos de creer en los reyes magos; tuvimos casi un año para hacer con cuidado las maletas. A los ocho años ya lo imaginaba, pero no fue hasta el año siguiente cuando lo supe del todo, cuando la magia se descolgó por el balcón con el último Fuerte de los clicks de Famóbil o el Exin Castillos... tú y yo siempre fuimos de madera dócil, siempre nos venció la ilusión y la palabra, crédulos hasta la médula, enfermos de una dolencia crónica y muda, infectados durante los años de instituto, los primeros años de la universidad... en el país del fuego.

Supongo que empecé a hacer las maletas hace ya algunos años, y que antes de mudarme a este país de hielo me fueron acostumbrando a base de negarme el visado una vez tras otra, hasta que llegó el día del deshacio, el día en que supe que Cupido tampoco existía, el día en el que me di cuenta que había estado creyendo en un fantasma.

Al final me he convertido en el misántropo que soy, a veces planeo un viaje durante las vacaciones, a la India, a África, a los grandes lagos azules como cielos, a las nocturnidades tibias y selváticas... A veces quiero creer en que todo es una gran mentira y que un día saldrán como de un enorme pastel de cumpleaños, en lugar de la gogó de turno, los reyes magos y cupido, diciéndome "¡sorpresa!" y que todos estos años serán en realidad años rebobinables como los cassettes (¿te acuerdas rev. o el boli bic hacia atrás?).

Pero a veces me miro en el espejo, desnudo y roto, abierto en canal como una res, y veo todas las cicatrices y los amores que nunca fueron amores, y los ojos en los que me ahogué para siempre, y los cuerpos siameses que se fueron corriendo y que nunca volverá, y en que las vida les fue mejor sin mí y, por tanto, no se equivocaron, y entonces... entonces llego a la conclusión de que siempre fui el mal menor, el elemento prescindible, sólo la palabra... soy sólo palabras, y entonces pienso que quizá este país de nieves perpétuas es el mejor sitio para mí y para los demás.

Y que tarde o temprano me volveré Kay y se me meterá un cristalito en el ojo y perteneceré para siempre a la Reina de las Nieves.


La 5ta Estación - La Frase Tonta De La Semana... por eymard7vivas

4 comentarios:

Heidi dijo...

Uau!
Esa manera de jugar entre la infancia y la edad adulta, dando pinceladas de colores diferentes entre unas y otras...
Me gustó.
Mucho.
El lugar del que provienes existió.
Lo hará siempre.
Lo recuerdas. Sabes dónde está. Cada vez cuesta menos volver a él si así lo necesitas...
Cuídate.
Bonito post.
Ciao.
;-P

Espera a la primavera, B... dijo...

Vivimos lejos, muy lejos de nuestra verdadera patria... Heidi, al fin y al cabo somos tres personas distintas que conviven en un mismo cuerpo. El que añora, el que proyecta... y el que vive (sólo hemos de elegir que persona le otorgamos a cada uno de ellos. A veces conocemos a otra gente que viven en otro momento distinto al nuestro...

... y no sabemos qué nos pasa. No sé, Heidi... me gustan tus últimos posts.

Heidi dijo...

hablas de tierras y espacios. Que cambian, que desaparecen y que nacen nuevos. Creo que olvidas que son tiempos, que haces tuyos. La infancia, con cuidado de no dar traspiés, sin ser consciente de él ( el tiempo). Luego la juventud alocada, esa en la que hay que hacer o deshaer por imposición propia o ajena ( lo que no hagas ahora no lo harás nunca. Falso pensamiento si detienes a observar que hasta el último de los segundos puede cambiarlo todo), y la madurez a la que te enfrentas obligado por la situación/es de haber vivido diferentes y no siempre victoriosos momentos...
No hay tres personas, sólo una. Diferentes tiempos. Y eres tú el que permite que la arena de uno u otro te siga poblando...
Serás siempre niño, adolescente alocado ( o no tanto), y hombre sabio y maduro...
La arena de la que te despojas, no volverá a llenarte nunca, porque si te dolió la evitarás. La que guardas con celo, no te abandonará nunca porque conforma quién eres...Echar la vista atrás en ocasiones ayuda a tener claro dónde quieres invertir tu arena en el futuro...
Perdón por el " rollo".
Cuídate.
Ciao.
;-P

Espera a la primavera, B... dijo...

Quizá sólo sea que al final sí que seremos uno y trino (qué rabia me daría)...

Quizá el que proyecta es el adolescente: todo ilusión.

Quizá el que añora sea el maduro porque en el pasado está lo que es y lo que sabe.

Quizá en la niñez esté el presente, ¿qué importa lo que seremos? ¿Antes de la infancia qué éramos?

Así que tanto tú como yo podríamos estar en lo cierto y complementar nuestras teorías (jódete Freud).

No me importa tener la razón, me importaría perderla, eso sí.

... perder la razón, como un adolescente alocado...