lunes, 27 de julio de 2015

Podría cambiar las cosas, pero siempre acaba siendo lo mismo, siempre acaba siendo lunes de distancia, y los lunes saben a mar y las distancias a nunca más


Quizá las cosas no acaben siendo como lo había imaginado siempre. Y si es verdad que creamos nuestra realidad, no entiendo qué o quién me indujo a vivir esto.

Supongo que siempre que llega agosto pierdo la esperanza. Este año es algo diferente, no sé, el hecho de no trabajar solo por primera vez en siete años me concede una tregua.

Porque si de algo estoy seguro es de que esto no es más que un paréntesis, que mi vida no puede arreglarse así como así, de un día para otro, por mucha energía que haya puesto en ello. Tal vez ese sea la razón por la que siempre tengo que estar empezando, porque no me propongo nunca nada estable.

Siempre dispuesto a salir corriendo en cualquier momento.

Sin nada más que lo puesto.

Sólo con el pasado a cuestas, porque es lo único que tengo de veras.

Y la tristeza. La alegría dura poco, se va.

Pero con la tristeza siempre puedes contar. Cuando todo se hunde siempre está ahí, acompañándote a todas partes.

Nunca te sientes del todo solo cuando estas solo.


1 comentario:

Ruben Yague dijo...

esa maldita compañera de viaje la tristeza