martes, 12 de marzo de 2013

Ablaye Cissoko and Volker Goetez - Amanke Dionti




Yo sé que peco de ingenuo, que el mundo es muchísimo más complicado de lo que vemos sólo con los ojos, que la justicia es algo etéreo e inasible, que la razón no pertenece a nadie, ni siquiera al que razona. Quizá por eso las cosas son como son y cambiarlas cuesta tanto, no porque puedan o no cambiarse sino porque es difícil tener la certeza que hacia donde lo hacemos, supondrá una mejora.

El viernes esta canción apareció de repente, siempre me gustó el sonido de la cora y pensé que lograba una bonita combinación con la trompeta, que dibujaban una bonita música, y que si vamos a cambiar el mundo deberíamos cambiarlo desde el corazón, desde la colaboración entre todos los mundos que contiene el nuestro.

La musa me dice que la cora es un instrumento triste, y pienso que algunas personas también sólo pueden generar "músicas" tristes, como si el alma fuera un metal delicado al que no se pude golpear con demasiada frecuencia ni fuerza, y necesitara músicas afines, lugares de paz, mañanas de luz.

Y puede que sea ingenuo y que esto me lleve a cometer errores por confiar demasiado, pero si de algo estoy seguro es de que el viaje va a merecer el esfuerzo, y que al final, es mejor perder (una pequeña batalla) que no haber ganado un amigo y que el amor (todo lo que cabe en esa palabra hueca como el cascarón de huevo de dinosaurio) es, en realidad, suficiente excusa como para abrir el corazón a distintas músicas, distintas voces, toda clase de colaboraciones.

Por tanto, colaboremos, estemos abiertos... pues al fin y al cabo, cada día que pasa estamos más cerca de ser sólo una humanidad.

Y hoy el sol juega a esconderse entre las nubes, dice el hombre del tiempo que éstas acabarán ganando y lloverá; lloverá mucho, lloverá hasta que se haga barro todo lo que huela a tierra, todo lo que pueda contener una semilla.

Cada día que pasa estoy más cerca de lograr estabilizar el proyecto del agua, cada día que pasa me llegan más y más proyectos a los que no puedo dejar de ver como oportunidades. Me gustaría tener la capacidad de priorizar, pero ¿cómo hacerlo?

Escucho a Ablaye Cissoko y me calmo, me calmo y la musa se calma conmigo, el bicho descansa, pero yo sé que su descanso le da nuevas fuerzas, fuerzas que utilizará cuando más débil esté yo. Sé que nada va a ser fácil, pero siento el reto como un viento al que hay que dar la cara para que no te arrastre, porque estamos hechos para caminar hacia adelante, porque somos nómadas, porque somos la continuación de miles de la saga que, siendo un animal débil, conquistaron su entorno para que, ahora, consciente, pueda devolverlo intacto a la Naturaleza.

... pero el bicho sigue ahí, agazapado.

... y me llama con su voz de selva.

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