martes, 15 de abril de 2008

Y además el cielo era azul y corrían nubes blancas


Hoy he añorado sus ojos, con discreción y dismulo, en una esquina de la plaza molina en la que daba el sol y soplaba un viento fino y fresco (de esos que resfrían a las viejas) y casi me da por escribirle con los dedos la piel que no he tocado nunca, bueno, una vez, en sueños. Y ha sido un pensamiento corto como un escalofrío, como una voz en off que dice "y pasaron los días" pero luego me quedé pensando en eso tan corto durante casi quince minutos y pensé que tal vez era que había llegado de improviso una primavera de asfalto y martillos neumáticos. Y entonces (sé que es una estupidez) me he puesto alegre sin venir a cuento... Y se estropearon los semáforos y empezaron a parpadear todos y los peatones no sabíamos qué hacer y los coches tampoco y fue como uno de esos anuncios de Acuarius en los que sale mucha gente con cara de "me han dicho que si digo algo saldré por la tele" y es humana la duda ¿sabe? "cruzo, no cruzo" y la vida es mejor que esos tipos que caminan con determinación hacia ninguna parte. Estoy contento. Hoy he añorado sus ojos y he deseado tocar su piel con mis dedos... y llamarle de tú con bolsa de pipas y perro con correa, calle abajo, ya sabe, con manos en los bolsillos.

1 comentario:

Penélope dijo...

Un placer perderse en tus líneas.

Un saludo.