miércoles, 7 de mayo de 2014

La historia del minino que se convirtió en mi amo


Estoy pensando en escribir un cuento acerca de cómo un panoli (en primera persona, sí, yo mismo) se encuentra un gatito abandonado y se lo lleva a casa y éste termina desquiciándole la vida, su familia, su novia, sus amigos...

Tanhaüser tenía el cuerpo diminuto y tembloros, no era más que una bola de pelo negra con manchas blancas que me cabía en la palma de la mano maullando con la desesperación del que sabe que le va la vida en ello... La naturaleza es sabia incluso sobre el asfalto de una calle mal iluminada de un barrio (el mío) dejado a la deriva por parte de los servicios municipales... Aquel lamento se me había incrustado en esa parte del cerebro que me persuade para cometer actos como acoger a un gato con pocas esperanzas de salir adelante, darle un poco de leche y prometerme a mí mismo que por la mañana, después de llevarlo al veterinario para que lo despiojara, acabaría el día en un hogar para animales abandonados.
Siempre tengo la esperanza de que alguien haga algo que yo no haría, que en el fondo, en el mundo existe esa clase de personas a quien algo así le va tocar una fibra cargada de responsabilidad más allá de lo que lo pueda hacer a mí, como si quisiera creer que existe gente buena que se ocupa de los que no tienen un futuro, sin profundizar en ello porque de hacerlo me daría de bruces contra la evidencia de que eso no existe.

Pero juro que cuando lo cogí del suelo y lo sostuve en la mano, el cachorro se calló, abrió los ojos y me miró fijamente y aunque aún hoy dude de que realmente ocurrió, diría que el gato me sonrió maliciosamente hasta hacerme sentir como un ser diminuto frente a otro mucho mayor, noté cómo su voluntad me gobernaba y casi le oí decir: "anda, llévame a casa y dame algo caliente".

Y ahí empezó todo. O debería decir que ahí terminó todo.



El problema es la vocación profética que tiene casi todo lo que escribo en el blog. 

4 comentarios:

Valeria dijo...

Hola!Me gustó esta historia. Espero que haya una continuación :) Saludos.

Gemma Bachs dijo...

Pobre gatet... si veiessis els de la gatera abandonats o maltractats! I dels gossos..

i la foto?! jaja

bon cap de setmana! :)

Espera a la primavera, B... dijo...

Hola Valeria, cuánto tiempo! En cuanto al cuento, no prometo nada, no soy capaz de encontrar tiempo para seguirlo todo...

Un beso

toni

Espera a la primavera, B... dijo...

Em trenca el cor veure animalons en llocs on no hi caben, on són multitud i on segur que s´han de sentir oblidats. A mi, el que m´imporesiona és la capacitat de donar i demanar atenció i carícies que tenen, la intuició i la necessitat de saber que tú estàs, que no t´aniràs.
És una de les grans crueltats de l´home respecte al món: oblidar als altres animals.

La foto, ejem, sense paraules.

Una abraçada

i bon cap de setmana per a tu també!