domingo, 15 de julio de 2012

Hice bien en no contarte que tenía un blog




Hace poco que conozco a María, apenas sé nada de su pasado. No saber el pasado de alguien con quien pasas mucho tiempo (ahora que lo pienso no pasamos tanto tiempo juntos) te sirve para anclarte a una sensación de eterno presente que evita que te hagas preguntas. Pero eso sólo sirve durante un tiempo. Al poco uno empieza a hacerse preguntas y dar información de uno mismo, como si el presente tuviera que estar encerrado de alguna forma entre las cuatro paredes del tiempo. Esta vez lo he alargado todo lo que he podido, pero al final la curiosidad ha sido más fuerte. Empezó preguntando ella y yo le conté cosas recientes, todo empieza como un juego de confidencias, todo es un después sobre las sábanas revueltas, las cortinas ondeando la viento como banderas, el calor de la ciudad fugándose con el sol cuando ya atardece y la caja de colajets se queda vacía...

María me cuenta que sigue viéndose con su ex-, me lo dice con una naturalidad que se me hace difícil de comprender, me dice que las cosas no acaban de terminar nunca, siempre queda algo de lo que hablar y que últimamente se ven más a menudo. Me cuenta que él la dejó por otra chica y que le dice que ahora se arrepiente, que con quien quiere estar es con ella. "¿Quién no querría estar contigo?" le digo tratando de quitarle drama al asunto. "El caso es que aún le quiero, de otra forma a la que lo hacía antes, me da pena que lo tirara todo por la borda. Yo le quería mucho, le perdonaba casi todo, no había nadie como él, lo consentí como se consiente a un niño y acaba por creerse que es invulnerable, acabó pensando que él era quien yo necesitaba que fuera. Y se perdió" me dice. "Se perdió y ahora pide volver a casa" intento resumir la historia que me cuenta. "Sí. Al principio lo hacía de una forma sutil. Ayer me lo pidió. Le conté que estaba saliendo con otra persona y se vino abajo. ¿Qué somos tú y yo, Toni?" pregunta.

Me debato entre el egoísmo de quererla siempre a mi lado y darle la oportunidad de que sea ella quien decida, quiero ser egoísta, quiero que todo cambie, que el pasado cambie y que su presente desaparezca cuando no estoy con ella. "Somos esto" le digo mientras le dibujo con el dedo una luna sobre la piel desnuda de su pecho desnudo "somos tú y yo sin haber construido todavía nada. Sabes que quiero cambiar el mundo y que quiero que lo cambiemos juntos" la verdad es que no sé qué decir, sólo digo tonterías..."sabes todo lo que soy, o casi, cuál es mi situación y cuáles son mis planes. Yo soy eso y me gusta que estés. Me gusta estar, me entiendo bien contigo a pesar de que hace tan poco tiempo que nos conocemos". No sé qué decir, podría haber dicho que quiero pasar toda mi vida con ella, tener hijos, surcar mares, viajar al fin del mundo, pero sé que eso la asustaría, aunque tal vez es lo que esté esperando que diga.

"Lo que más sorprendió de ti es que al cabo de una semana era como si te conociera desde hace mucho tiempo" me dice. "Es todo fácil contigo, imagino que siempre es fácil para ti poder llegar a los demás. Eso me asusta porque quizá sea una característica tuya y no la conexión especial que parece. Te ganas la confianza enseguida". 

"Y de la misma forma la pierdo" pienso.

"Eres transparente. Tanto que puedo ver tu miedo, puedo ver tu alegría y puedo ver cuando desaparece. Como ahora" dice María cambiando de postura, como si se le estuviera durmiendo el brazo derecho.

Sospecho que todo esto se está acabando. A pesar de que los dos sabemos que su ex estará un tiempo tranquilo hasta que vuelva a sentirse seguro. Y ese día ella tendrá una bolsa guardada en el armario cargada de reproches, y él contraatacará con esta historia fugaz conmigo. Y todo volverá a empezar y yo ya estaré muy lejos. Le digo que ambos sabemos que ocurrirá esto si ella decide volver con él. 

Me dice que yo no puedo saberlo todo, que a veces utilizo mi imaginación para crear guiones que no sabemos si alguien los interpretará como yo los escribo en mi mente. Que el mundo es algo más que historias inventadas, que yo viajaré por el mundo mientras ella se queda aquí esperándome y que él tiene un trabajo en Barcelona y que hay una rutina de convivencia y que está hecha un lío. 

Le digo que es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

Me dice que no me han pasado más que cosas malas en mucho tiempo y que es normal que lo vea así. "No sé si cambiarás la vida de muchas personas pero lo que sí sé es que la mía la has cambiado. Pero soy yo quien no quiere que cambie. No sé si te das cuenta de lo difícil que es esto para mí. Porque yo a ti te quiero. Pero ahora mismo quiero a dos personas y no puedo alargarlo por más tiempo. También sé que si vuelvo con él y sale mal no podré volver contigo. Me gustaría que él estuviera con otra para no tener que pasar por esto, pero al mismo tiempo me dolería tanto si estuviera con otra... Más que si lo estuvieras tú".

No sé qué decir. El viento hace sonar las persianas y las cortinas se hinchan y se elevan casi hasta el techo. Mi piel se enfría, como si la sangre no quisiera abandonar los órganos vitales para mantenerlos vivos si ocurriera algo. No tengo miedo, ni tan siquiera siento la rabia que esperaba que tendría si ocurriera algo así. Y pienso que todavía me queda un largo camino hasta llegar a alguna parte, que otra vez he acabado siendo el otro, y que quizá ese sea mi destino si es que existe un destino y se manifiesta mientras vives. 

Le pido que comamos juntos, que vayamos al cine, al parc de la ciutadella, pero ella dice que no y en su no adivino que hoy, todo eso lo hará con otro que no soy yo. Podría quedarme hasta que la proximidad de la hora a la que vendrá él la ponga nerviosa y le haga pedirme que me vaya. Pero no sé por qué no soy así, pienso que si sobro lo mejor es marcharse con toda la dignidad que se pueda. 

Cuando cojo el ascensor le digo que puede llamarme cuando quiera y ella, desde la puerta de su piso, me mira, dibuja una sonrisa de circunstancias sin decir nada. 

Llego al portal de su casa y voy a buscar el coche. Todo esto me trae recuerdos antiguos, de otras calles, otros domingos por la mañana y de otras despedidas en circunstancias similares, dejando la puerta abierta al destino. Al llegar a la esquina de repente me siento muy cansado, me siento muy viejo, se me van las fuerzas de las piernas. Un padre pasa con su hija pequeña cogida de la mano calle arriba. Y al verlos pienso sin saber el porqué que mi vida hasta el día de hoy no ha servido para nada.

Llego al coche, subo, lo pongo en marcha y dejo su barrio con la rapidez que permite el escaso tráfico de un domingo por la mañana. Llego temprano a casa y me como dos donuts de chocolate que guardaba en la nevera. Enciendo el ordenador y empiezo a escribir algo que nunca ha pasado, que el tiempo ha guardado ya en un cajón de un armario que no me pertenece. 

Luego recabo información para el powerpoint de la máquina. Al fin y al cabo mi destino está aún por escribir... pero mientras, qué duro se me está haciendo todo.

21 comentarios:

Daltvila dijo...

Hola Toni!
Hacía tiempo que no me asomaba por aquí..
Escribes muy bonito.
Lucha po María, ilusionala, saca lo mejor de tí..(Seguro que estás pensando "Ay, esta Dalt, siempre metiéndose en todo..."

En fín, que he escrito lo que me ha nacido.

Un abrazo y toda la suerte y energía positiva del mundo:)

*Sé que tú también vienes a verme. Te veo :)

Espera a la primavera, B... dijo...

Siempre que publicas y entro en el blog voy a visitarte. Espero que todo te vaya bien, estés donde estés.

Me pasa contigo que casi nunca sé qué comentar, como si yo no pudiera aportar nada, aunque ahora que lo pienso, me pasa con otros blogs... como si éstos estuvieran cerrados, como si el tiempo lo hubiera cerrado casi todo.

Te leo desde tu primera entrada, que lo sepas.

Daltvila dijo...

Ah, sí?!
Y cómo descubriste mi blog?
Eso es un misterio para mí ¿cómo alguien puede saber que se acaba de crear un blog?

Alba dijo...

Vaya, hace un par de días me alegraba que hubiera una María y ahora... Aunque no dudo que lo hayas pasado bien con ella, creo que no te merece, y no, tampoco merece saber de este blog.
Saludos :)

Espera a la primavera, B... dijo...

Al principio te salían las entradas muy largas y estrechas... preguntaste y yo te respondí. Tenías a alguien que te comentaba que me dejaba mensajes muy sucios y que yo no publicaba... también empezaste a escribirte con Amber...

Todos los que nos encontramos por aquí es por casualidad.

Supongo.

Espera a la primavera, B... dijo...

Supongo Alba que las circunstancias son las que mandan, yo creo que se equivoca al volver con él y no voy a expresar muy bien lo que siento porque es más de lo mismo y quiero dejar atrás para siempre este tipo de tristezas.

Lo peor de todo es que creo que me estoy acostumbrando a que esto ocurra y no sé, a veces creo que ya se está convirtiendo en dos piezas de puzzle que encajan. No pongo todo en una relación por miedo y creo que por la otra parte ven que no pongo todo y eso crea desconfianza.

Pero eso tampoco cambia el hecho de que ella quiere a otra persona y yo era algo así como una segunda opción.

No sé cómo acabará pero creo que no puedo hacer nada, que las cosas son como son.

Por cierto, no puedo entrar a tu nuevo blog. No sé el porqué.

Alba dijo...

Sí, no merece la pena tampoco recrearse en algo así. Yo también creo que es una equivocación, pero cuando se dé cuenta probablemente tú ya no estarás allí, como ella dice.

No debes tomarte esto como algo que se vaya a repetir siempre, y si tienes miedo de darlo todo, es normal y no tienes por qué forzar algo con lo que no te sientas cómodo, si desconfían por eso, no creo que sea por culpa de nadie.

Lo del blog, la dirección nueva es http://aquaetsale.blogspot.com no sé por qué no te deja entrar, serías el primero :S

Espera a la primavera, B... dijo...

Creo que me he equivocado, sí puedo entrar en tu blog, lo siento.

No sé, Alba, todo es complicado. Todo se complica cuando las cosas no salen a la primera.

Esta mañana estuve en tu blog... y pensé que me gusta lo de las gotas de agua de fondo. Si pudiera le pondría ese fondo a mi página web.

Espero que pases un bonito verano.

Espera a la primavera, B... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gata dijo...

Hazme caso, no se lo cuentes.
Hola! cuanto tiempo ¿no? ;))
Besos Toni

Tonetxo dijo...

Me sucede contigo que cada vez que leo una entrada tuya, me machacas mentalmente. Suelo evitar leerte con frecuencia porque es como si supiera de antemano que ya has escrito un nuevo capítulo de mi vida que está esperando a que entre y me dé un nuevo mazazo de realidad. Es increíble la similitud de experiencias entre algunas personas (o es que son más comunes de lo que pienso).

En fin, que no puedo aportar nada ya que mi corazón se debate últimamente entre lo que le gustaría y lo que parece que debe ser la realidad. Y no me gusta un pelo.

¿Dónde está nuestro sitio? ¿Por qué despunta tanto el lado femenino de nuestro carácter? ¿Qué pasa con esas mujeres de corazón que no encuentran la puerta de los sueños?

Somos maestros de sueños en cuentos de princesas sin corazón abierto...

Espera a la primavera, B... dijo...

Hola gata!

Espero que ahí en donde vives ahora encuentres algo que pueda sustituir a tu casa y tu jardín... recuerdo cuando cuidabas plantas por vacaciones... las fotos de tu viaje a Marruecos, la lluvia, la librería donde el librero te regaló libros, tus masajes, creo que te conocí las letras en una etapa intensa para ambos por diferentes motivos. Cuando evoco aquella época, estás tú, como la banda sonora de El paciente inglés... apareciendo en los momentos álgidos.

¿Cómo te va por el país de la cocina con mantequilla?

Espera a la primavera, B... dijo...

Tonetxo, los tiempos han cambiado, ya no existen las princesas ni los caballeros, el mundo es de otra forma a como nos contaron de niños.

No quiero generalizar porque ya no se puede hacerlo, pero el tiempo de las hadas ha muerto y con él todos los que vivían entonces.

No hay vuelta atrás, Tonetxo, ni tú ni yo seremos nunca la primera opción. Quizá debamos empezar a pensar en no entrar en ese juego en el que nosotros somos los elegidos y pasar a la acción.

Tarde o temprano la gente se desilusiona y sigue buscando porque muchas veces no sabe lo que busca.

Quizá lo más acertado es no ilusionarse y no tener miedo.

Es decir, ser más piedra y menos árbol.

Alba dijo...

Puedes usar el fondo si quieres, la imagen es esta:
http://ecowomen.files.wordpress.com/2012/03/water-wallpaper-01.jpg

;)

Daltvila dijo...

¡Qué bueno, Toni!
Es verdad, Jajaja... que mis entradas eran alargadas como una columna de periódico..Era un blog a medio hacer.
Parece que ha pasado un siglo ¿no te parece?

Un abrazo
Adelante!!!

Daltvila dijo...

No sé si te llegó el comentario que acabo de hacer?
Esto de la moderación siempre me deja con la duda :(

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias Alba, lo voy a colocar en mi presentación para la máquina, si no te importa.

Espera a la primavera, B... dijo...

Ha pasado un siglo y medio Daltvila. Pero el tiempo no es del todo lineal, a veces vuelve.

Pero sí, me gusta la forma en que cuentas las cosas, ya sea en columna periodística o en negro sobre flores, siempre te leo.

Pues no... no sé qué ha pasado, no me ha llegado tu mensaje, jeje.

Sé buena.

Kaoki dijo...

Me niego a creer que ha muerto el tiempo de los caballeros y las princesas. Me niego a creer que las hadas han muerto. Me niego a creer que alguien como tú desee roca en vez de árbol.

Me niego a no ilusionarme. Eso sería como estar muerta. Prefiero llorar y reír a carcajadas.

Me niego a creer que ha muerto la generosidad en el amor.

Me niego.

Muxo bat

Espera a la primavera, B... dijo...

El tiempo de los caballeros y princesas ha muerto, lo siento Kaoki, pero es así.

Cuánto tiempo!

¿Todo bien?

Kaoki dijo...

Pues me niego.

Prefiero ilusionarme de la posibilidad de ilusionarme.

Qué se yo porqué... pero me niego.

¿Sabes algo, Toni...? suenas tan triste...

Y me niego.