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miércoles, 24 de enero de 2024

Antes de que todo suceda

El jueves Urano se acercará tanto a mi Saturno natal que creo que todo se romperá en mil pedazos debido a la gravedad de ambos. Las otras veces se quebraron los cimientos de mi vida, pero esta vez sé a qué me enfrento, lo que ocurre es que no sé si puedo pararlo.

¿Se puede cambiar el destino? Hubo un tiempo que creía que sí podía. Una vez lo hice y creo que me arrepiento. Sigo anclado ahí, a dos momentos complicados. Me gustaría poder dar paz a los míos, pero hoy me he dado cuenta de que no podré hacerlo porque mi vida es un caos. Siempre ha sido un caos. No sé vivir, no se me da bien todo eso de saber qué es cada cosa y cómo actuar en cada momento. 

Improviso.

Cada día y cada instante es distinto y no tengo herramientas para que todos parezcan iguales. Soy así desde que tengo uso de razón. Mis padres le dieron algo de estructura a mi vida, pero yo no soy de rutinas. No sé a dónde voy ni qué hacer cuando llego a los sitios. Diría que toda esta mierda me supera, que apenas tengo esperanza de que algún día algo salga bien casi por azar, pero nunca tengo la sensación de dominar nada.

Me arrastran las circunstancias. A veces las creo yo y otras salen de la nada. La sensación siempre es de estar siempre un minuto antes del desastre. 

Me gustaría creer que he aprendido algo, pero sé que no lo he hecho. Si fuera inteligente me pararía aqui. Dejaría todo encima de la mesa y dejaría que las cosas pasaran de largo, pero a veces tengo la intuición de que las cosas cambiarán e irán a mejor.

Y ahí sigo: con la esperanza casi intacta de que un día podré estar tranquilo y dar paz a los míos y con la certeza de que tarde o temprano la volveré a cagar y tendré que volver a empezar de nuevo con el ciclo de la esperanza. 

He oído que desde que Urano sale de la conjunción uno ha aprendido cómo son los problemas y sabe cómo no cometer los mismos errores que le llevaron a ello.

Pero ahí está de nuevo el azar o el destino.

Esta vez creo que todo va a salir bien.

Durante un tiempo.

Está bien lo que bien acaba. 

Hasta que se empieza de nuevo.

A veces me pregunto cómo lo harán los niños que viven con las consecuiencias de irresponsables como yo, me pregunto cómo los niños pueden superar eso. Me acuerdo de aquella niña en mi viaje a Hampi y cada vez que lo hago me llena el desaliento. Si alguna vez escribo la novela y la acabo, la siguiente historia será la de esa niña.

Por eso me gusta tanto leer el cuento de Fante sobre su madre. Me siento un poco reflejado en ella, en las personas como ella, en todo lo que hay alrededor que no se cuenta, en la resiliencia y la humildad y en el amor y la vergüenza, en la vida que nos ha tocado vivir y en el final de todo.

Siempre me pregunto por qué la gente no se suicida y no tengo una respuesta clara. Bueno, supongo que por estar con los suyos y no dejarlos a merced de lo que uno no puede soportar.

Lo mismo que te destruye es lo mismo que te salva, lo mismo que te enferma y te mata y, al mismo tiempo lo que otros te hacen.

Todos las noches vuelvo a Hampi y pido perdón, todos los días vuelvo al hospital y pido perdón. 

Voy al cementerio y pido perdón.

No me gustan las consecuencias de ser como soy, lo que provoca a los demás.

No tengo muy claro cómo acabar de escribir, no tengo claro si esto alguna vez lo leerá alguien y pensará en mi y me entenderá o pensará qué imbécil, con lo poco que cuesta hacer las cosas bien, y yo sólo hago las cosas mal. 

Daría lo que fuese por saber qué hubiera podido ser si no me hubiera empeñado en ser esto que soy, en si hubiera encontrado mi vocación y mi lugar en el mundo, como veo a mi alrededor que sí lo han conseguido. Generalmente todos piensan que son mejores que las vidas que llevan, pero a mi eso me da igual, sólo me pregunto si Urano no hubiese estado donde está, ni Plutón, ni mi sol, ni mi luna, ni mi Neptuno, ni mi Júpiter... sólo me pregunto quién sería si no tuviera esta incertidumbre siempre dentro de mí, esta tristeza, esta incapacidad para mantener la calma, ese estar dispuesto siempre para lo peor.

Me gusta sentarme en silencio, ciertas miradas de personas, algunas cosas muy simples. En realidad todo me sobra. Poseo miles de cosas sin importancia pero siento que las cosas me poseen a mí. 

Estaría escribiendo todo esto durante horas.

Mañana es un día imporante.

Sea lo que sea que pase, no tengo esperanzas de cambiar quien soy. 

Lo que significa que tarde o temprano la cagaré.



martes, 23 de enero de 2024

Road trip



En el aeropuerto de Pittsburgh me dieron el coche más feo que tenían. Era un kona azul celeste. Te juro que no había nada más feo en parking de las compañías de alquiler de coches. El hombre que nos atendió fue relativamente amable. Dicen que la gente es más educada en un país en donde cualquiera puede llevar un arma escondida, no sé si dar la razón a eso. El caso es que nos indicó que saliéramos de la autopista de peaje y nos fuéramos por otro camino, pero me equivoqué de salida y me llevó por carreteras secundarias hasta volver otra vez a la estatal. Carreteras con mini pozos de petróleo al lado de una granja, atravesando pueblos de menos de mil almas pero con una torre de iglesia alta y de color inapropiado.

Te juro que pensé en ti durante todo el camino a Morgantown mientras conducía y trataba de no morir aplastado por la promesa de ese road trip que nunca haremos juntos. La carretera estaba llena de salidas hacia lugares con nombres que bien pudieran ser alemanes o austríacos y poco a poco sentí que me iba alejando de la ciudad para entrar en otro estado de la materia, más antigua y más salvaje. Reconozco que sentí algo de temor y pensé en que años atrás había hecho lo mismo pero completamente solo. Sigo sin saber quién era ese otro que fue capaz de hacer aquello y en seguida me pregunto en qué me he convertido ahora. En si envejecer es no atreverse a cosas a las que sí pudiste enfrentarte antes y sobre todo, en verte como un extraño y al mismo tiempo recordar qué pensaste y qué sentiste cuando eras ese extraño.

Tengo la sensación de que tarde o temprano se me acabarán las oportunidades de hacer lo que pensaba hacer en el pasado, que en algún lugar que no conozco aún acabaré por cerrar el ciclo de esta vida y cuando mire hacia atrás todo lo veré como obra de ese otro yo extraño que miraba el mundo como una oportunidad y no como un lugar peligroso. Quizá envejecer sea eso. Ver el mundo tal y como es y no como desearías que fuese.

Saber que ya nada de lo que hagas causará un cambio.

Que todo lo que deseabas está al otro lado de un espejo que ya no refleja tus sueños.

Pero luego pienso que algún día haré un viaje así de nuevo y volveré a pensar en ti e imaginaré que pones los pies descalzos encima del salpicadero sin decir nada durante kilómetros, como en una burbuja de tiempo que todo lo amortigua.

Y pensaré también que hay otra vida que transcurre paralela como los dos sentidos de la autopista, pero ambas en la misma dirección del tiempo y que, mientras transitamos una, la otra hecha de lo momentos que no llegamos a vivir va al otro lado de la mediana, acompañándonos, diciéndonos que todavía estamos a tiempo de volver a ser aquel que fuimos, aquel que se atrevía a todo, aquel que se bañó en el océano Pacífico y caminó entre los pinos enormes del parque nacional Redwood; y que se prometió a sí mismo hacer un viaje contigo y en ese universo paralelo lo cumplió.

Me hubiese gustado saber cómo hacerlo.



domingo, 21 de enero de 2024

Innsbruck



Llegó Plutón a Acuario. Plutón forma un trígono con mi Plutón natal. En cuatro días Urano se volverá estacionario justo en conjunción sobre mi Saturno natal. Sé que parece un jeroglífico y probablemente lo sea. Es una señal del cielo.

Anoche, cuando Plutón dijo adiós a Capricornio, dijo adiós con ello a toda mi familia, a todos los años en los que he intentado hacer fortuna, a mi viejo coche al que disculpo diciendo que no suelo cambiar aquello que funciona. Y sigue arrancando y llevándome lejos sin rechistar ni una sola vez. Dije adiós al nombre de mi compañía, que unos alemanes recurrieron y ganaron porque dicen que se parece a su marca, adiós a todos los sueños que tuve y a todos los proyectos que alguna vez me conmovieron, dije adiós y solté todo menos el poder escribir.

Nací bajo la influencia de Urano y Plutón. Mala combinación. De Urano heredé la necesidad de ser distinto, de encerrarme en mi cueva para ingeniar ingenios. Si no hubiera sido ingeniero hubiera sido escritor. Mi hermana solía decirme que no nací ni para la empresa ni para los números, si no para las letras. Mis mejores amigos, los únicos que saben que escribo no dejan de decirme que escriba, pero por alguna razón no puedo, y ya a mi edad lo veo difícil.

Hace poco encontré una carta de una una compañera del primer curso de narrativa. Recuerdo que fuimos quedando y también encontré los mails que me enviaba. Para mí era un misterio como aquella muchacha inteligente me escribía. Ahora es profesora de física avanzada en una universidad de prestigio a los pies de los Alpes. La busqué en youtube y me quedé helado cuando escuché de qué hablaba: sobre lo que mismo que yo estaba escribiendo en mi novela abstracta e inacabada (casi "inempezada"). Me puse en contacto con ella, le escribí y está escribiendo su primera novela, casi al mismo tiempo que yo la mía. Veinte años después! a veces el azar tiene forma de algo reconocible, se parece a un plan ideado por alguien que teje hilos de tela de araña para atrapar cosas que no sabemos aún que existen.

Supongo que todo tiene su momento.

Supongo que las cosas van a ir a peor antes de ir a mejor.

Me gustaría haber hecho bien las cosas y no llegar a este momento tan al límite, haber conservado la salud algo más de lo que lo he hecho. Me gustaría no haberme perdido o saber dónde buscar para encontrarme.

Me gustaría haber sido más valiente y menos tozudo, menos amable ante la injusticia, más directo, más feliz y menos huidizo.

Al final he podido solucionar cosas. Quién sabe

Quizá aún esté a tiempo de poder vivir.



miércoles, 26 de abril de 2023

Todo lo que no soy



No sabría por dónde empezar y empiezo por esa parte que no conoces porque en realidad nunca pudiste conocerme. Creo que me he pasado toda la vida huyendo de ser quien soy, aprendiendo formas de ser otra persona, buscando una concha donde meterme y sentirme seguro. 

Me pregunto qué sabrá mi alma que yo no sé, por qué no quiere ser ella, por qué busca ser alguien que no sabe si en realidad quiere ser, porque para saber quien se quiere ser hay que saber primero quién se es.

Recuerdo que durante un tiempo estuve buscándome, que abrí este blog para dibujar un mapa. A veces he pensado que quien abrió el blog hace quince años ya no existe, se perdió hace tiempo en alguna parte del trayecto. Suelo fantasear con releer el blog, pero no soy capaz de hacerlo. No me gusta lo que leo, me da rabia no saber escribir.

Ayer vi que C cambió su foto de whatsapp y sale con su nuevo novio. Creo que es bastante mayor que ella. 

Parece buena persona. Me duele que pueda llegar a serlo; que yo esté aquí y ella esté feliz al lado de alguien mejor que yo por dentro y por fuera. Me torturo entrando en su whatsapp, y mi tortura es saber que no puedo hacer nada, que quizá pude y no supe. 

Hace tiempo alguien me dijo que yo era algo así como una especie de amuleto, que cuando alguien salía conmigo al poco tiempo encontraba su amor verdadero, que después de mí todo suele ir bien.

Odio esa parte de mí. La odio porque es la que me dice que me quieren por como soy y me dejan por cómo quiero ser. 

Y vuelvo a lo de siempre.

No sé qué hacer ni quién ser.

A veces pienso que me he equivocado haciendo todo lo que he hecho en mi vida. Y las pruebas están ahí, no sé.

No sé si existe una salida. Lo que sí sé es que no hay una vuelta atrás.



 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Sé que no hay un destino, pero te juro que daría lo que fuera para que existiese uno y poder gastarlo junto a ti.


Ya hace días que C ha dejado de llamarme, puede que sean dos semanas.

Y tres días.

Y una hora.

Y diecisiete minutos.

No lo sé con certeza, sólo he hecho un cálculo mental rápido. Soy así, detallista cuando ya no hay remedio, cuando se ha acabado la época de tener detalles con las personas que deben importar porque en realidad importan. Lo de siempre: querer estar en otra parte cuando has estado ahí y querer haber estado ahí cuando estabas buscando estar en esa otra parte que nunca encontraste porque no existía.

N me llama casi todos los días. Dice que tiene ganas de verme, que tengo que salir y que me dé el aire. N tiene una idea de mí que no se corresponde con quien soy en realidad. Con N siempre estoy en tensión, tengo miedo de decir algo que le moleste. Nunca hemos discutido, pero creo que discutir con ella es una mala decisión. Hace años estuve colado por sus huesos, la amaba hasta que me dolía todo el cuerpo. Siempre pensé que estaba fuera de mi alcance, nunca pensé que ella acabaría insistiéndome para que saliéramos los dos solos, como en una cita. Solía pensar en que ella tendría cosas mejores que hacer, así que nos hicimos amigos. Creo que en el fondo sí hubo una atracción mútua al principio aunque yo no me lo acabase de creer, entonces apareció aquél chico alemán y se hicieron novios casi de inmediato. Recuerdo que me invitó a la fiesta en la que lo conoció y yo no fui porque me sentía poco para ella, que creía que los demás pensarían que qué hacía una chica como ella con alguien como yo.

No sé qué decir al respecto, creo que podría escribir mucho acerca de ello y no cambiaría nada las cosas. Ahora nos vemos de vez en cuando, intento pasar poco tiempo con ella con alguna excusa, creo que es de esas personas de las que uno no debe volver a tener esperanzas, en realidad me pasaría la vida en tensión, queriendo ser alguien que no soy para gustarle, alguien que sufriría por perderla. No se puede perder lo que no se tiene, no se puede tener lo que no se desea tener aunque lo hayas deseado con tantas ganas que te temblaban las piernas, no podías dormir, y quizá llorabas algunas veces por no haber ido a aquella fiesta con ella.

Hace días que sé que tengo que llamar a N y disculparme por no haber ido a su casa cuando le dije que sí iría. Creo que ella ya sabía que no lo haría, en el fondo piensa que no me importa, pero no es eso, es que deseo que no me importe. A veces me pasaba algo parecido con C. Me gustaba la forma en que me quería aunque yo no supiera el porqué, pero al mismo tiempo tenía miedo de que alguien como ella se diera cuenta tarde o temprano de que no merecía la pena estar con alguien como yo y acabase por tirar la toalla.

No sabría decir por qué pienso esto acerca de mí, pero es algo que siempre he pensado, que no merezco que nadie pierda el tiempo conmigo, que por mucho que me esfuerce acabaré tirándolo todo por la borda, que no puedo dar nada de mí que dure en el tiempo. Es algo que he ido asumiendo a base de fastidiar relaciones una detrás de otra. Nunca cumplo las expectativas, no puedo mantenerlas en el tiempo.

Me pregunto si todo esto vale la pena o no.

Mientras duermo algo me susurra al oído que no.

Tan seguro estoy que no existe un destino como que éste me alcanzará cuando menos me lo espere. Esa voz que no es mía y que oigo a veces me dice que el tiempo se está acabando, que todo se quedará en un sueño, en una posibilidad que nunca termina de concretarse, en un quizá o en un ojalá que no llegará a ser un Sí o un No. 

A veces me duele físicamente no haberlo ntentado con todas mis fuerzas, en no haber creído lo suficiente que podía quererme de verdad, en creer que en realidad sí que existe un destino en el que estaba gravado su nombre junto al mío, un destino con ella y conmigo cogidos de la mano, con más días de fuego que días de hielo.

A veces pienso que se me ha ido la vida limpiando el desagüe por donde se me drenaba aquello con lo que se construye lo que sea eso en lo que nos convertimos cuando llegamos a adultos, cuando llegamos al tiempo en el que dejamos de preguntarnos quienes somos porque ya no importa la respuesta o porque ya no la necesitamos.

Echaré de menos esta lucidez, volveré a sumergirme en un lugar y tiempo impreciso. Quizá conozca a otra C que no será C y seguiré haciéndome preguntas mientras la vida transcurre. Y aparentaré ser de piedra y acero, y seguiré dando respuestas improvisadas que confundan a la realidad (aunque nunca lo que está por venir) y me permita creer que los días no son una cuenta atrás hacia el olvido.

Como si para salvar la capacidad de recordar y así reconocerme tuviera que engañrme a mí mismo y a los demás todos los días; que esa falsedad sea lo único estable y verdadero que tengo que ofrecer, la que me mantiene a este lado de la frontera que me separa del más allá.





jueves, 23 de febrero de 2023

Ser la imperfección cuando todo es perfecto

 


C me llamó el otro día. Quiere que nos veamos. Había decidido que no nos veríamos más porque sabe (aunque eso no lo dijo) que cada vez que nos vemos es como si tuviéramos claro que no hay otra persona en el mundo con quien queramos estar ni en ese momento ni nunca. Es la sensación que tengo siempre y noto que a ella le pasa igual, no queremos separarnos, alargamos el momento de despedirnos. No sé si eso volverá a pasar alguna vez más. 

C es una persona distinta cuando no está a cuando sí está. Como si hubiesen dos C, una que me quiere y otra a la que parece no importarle dejar de quererme. A mí me pasa algo distinto, para mí también son dos personas, pero las quiero por igual a las dos, lo que pasa es que soy un imbécil y no soy capaz de dar importancia a esos detalles que sí les dan por tener a otros. Otros que saben dar a entender a alguien que son importantes para ellos a través de esos pequeños gestos y regalos. 

A veces pienso que C merece a alguien mejor que yo, pero entonces nos vemos, hablamos y sé que ella no quiere a nadie mejor, o al menos eso pensaba hasta hace unos días. No sé cómo he sido tan idiota. Estoy acostumbrado a estropearlo todo, pero ahora no quería. Juro que ahora quería que C fuese parte de mi vida, no sé qué me ha pasado, quizá esa absurda idea de que todo el mundo estará mejor sin mí lo joda todo. Si lo paras a pensar resulta paradójico; la idea de que puedo joderlo todo es la que acaba por hacerlo.

Pues bien, hemos quedado esta tarde para vernos en un bar del centro, una de esas cafeterías informales que tanto el gustan a ella y que hay cerca de donde ella vivía antes. Ahora está todo lleno de calles peatonales pensadas para que los niños puedan jugar y así hacer que las familias vuelvan al centro. No creo que eso vaya a ocurrir. No sé si me gustaría que mis hijo jueguen en este tipo de calles. Yo me crié en una ciudad pequeña, donde podíamos ir a los descampados que aún no habían sido cubiertos por todos los edificios que se construyeron. Y cuando eso pasó hicieron parques lo suficientemente grandes como para que tuviéramos una sensación de semilibertad vigilada. A mí, los niños en los centros de las grandes ciudades me producen lástima. Sé que es absurdo, pero ver a gente viviendo en la calle, las aceras atestadas de gente, me llena de pesimismo. No veo que los niños puedan ser felices ahí, vuelvo a decir que seguro que es absurdo, quizá sea porque la ciudad siempre me ha parecido que le falta sol, que los edificios tapan cualquier posibilidad de naturaleza.

Sin embargo quedar con C me provoca una cautelosa alegría. Intuyo que no será como las otras veces, y que, por supuesto, no acabaremos tan tarde como para que quede la duda de si se va cada uno a su casa o los dos a una de ellas, pero eso no quita que bajo mi piel, el animal que todo ser humano lleva dentro meneé el rabo y de saltos de impaciencia.

Estar en este estado hace que algo dentro de mí esté alerta, nunca puedo estar tranquilo cuando algo bueno puede pasarme. Me da miedo que la tarde vaya bien y lo estropee en el último momento, se me da bien ser la imperfección cuando todo va camino de ser perfecto.



lunes, 30 de enero de 2023

Todo lo que pude haber sido y no soy

 



C no responde a mi llamada ni al mensaje que le he enviado esta tarde. Tendría que ser más idiota de lo que realmente soy si creyese que he tenido una oportunidad de hablar con ella. Me lo tengo merecido, lo sé, pero esta vez intuía que existía una mínima probabilidad de que me quisiera. Esta vez sí, esta vez ella sí.

No sé si voy a tener ganas de seguir con todo esto para adelante. Sigue la conjunción de Urano sobre mi Saturno natal en la casa de la muerte y en más o menos un mes me darán el resultado de lo del corazón. Creo que no voy a tener nada de lo que preocuparme, a pesar de que el espíritu de mi madre me dijo que pronto nos veríamos.

No tengo miedo a la muerte. Es más, no me desagrada la idea de dejar de pelear por lo que lo estoy haciendo. Supongo que  C habrá intuido eso que tarde o temprano acaba por decantar la balanza de los que alguna vez han querido quererme. Siempre he pensado que no estaría mucho tiempo vivo, quizá cuando leas esto ya no lo esté. Espero que te importe tanto como a mí, es decir; nada.

A veces pienso en lo bonito que podría haber sido estar sobre la superficie de este planeta y lo mal que lo he hecho a pesar de lo bien que me lo habían dejado todos. En el fondo sé que C estará mejor sin mí, sin alguien como yo.

En el fondo sé que todo el mundo estará mejor sin mí; sin este yo que soy, sin esta versión de lo que podía haber sido y no seré jamás.

Pero todo acaba por llegar.

Tres meses. Tres meses y todo habrá acabado.





domingo, 16 de octubre de 2022

Cuando siempre es el momento equivocado




Como casi nunca no sé cómo empezar, casi siempre empiezo diciendo que no sé qué decir, porque aunque tenga un guion escrito nunca sé cómo va a seguir la siguiente frase. Diría que es porque tengo Urano en la primera casa o porque mi vida es pura improvisación y ya está. Me sorprende haya estudiado una ingeniería y que me haya pasado toda mi vida laboral haciendo proyectos. Diría que apenas sé hacerlos, que no tengo un esquema fijo y que, a pesar de saber que eso me penaliza, no soy capaz de darle estructura a nada.

Si paro de escribir me pasa otra vez lo mismo, que debo empezar de nuevo como si no hubiese escrito nada antes.

Y eso ha pasado.



martes, 24 de mayo de 2022

El principio del principio del fin


 No sé si es mejor escribir hoy o dejarlo pasar. Me gustaría creer que si escribo se irá toda la rabia que llevo dentro. Lo peor de todo es que no sé de dónde viene, y que ha explotado por alguna razón que tampoco conozco. 

Lo cierto es que este fin de semana he tenido la sensación de que estaba corriendo en una dirección que no sé si es la que quería y si vale la pena el camino que hay que recorrer y el lugar al que quiero llegar. He llegado a una edad en la que imaginaba que mi situación personal sería diferente. 

Si lo pienso bien, si reflexiono, es el punto ideal para replantearme todo, no digo que en donde empezar de nuevo, porque no sé si a esta edad se puede empezar de nuevo. Lo que sí sé es que lo que vive dentro de mí me pide hacer otra cosa, porque la que he estado haciendo hasta ahora no ha funcionado demasiado bien.

No soy bueno en lo que estoy haciendo. Ni lo soy ni quiero serlo. Sólo es una huida hacia adelante que lleva a situaciones de más huida hacia adelante. 

Estoy preparando tres patentes más. No sé si es lo que quiero hacer, ni los negocios que van a salir de ahí van a ser otra huida paralela a las otras que ya tengo.

Tengo la sensación que es hora de tomar decisiones. Y que debería tomarlas antes de que me quede totalmente solo.

No sé qué va a pasar. Espero que no sea lo de siempre.

Lo de siempre es ir hacia adelante cargando con todas las consecuencias hacia ese mismo lugar al que no deseo ir.

Por otro lado, me da la sensación de que he ido demasiado lejos para volver.

Seguiremos huyendo hasta que muera. 

Habré desperdiciado la vida que me fue concedida?

O sólo era otra oportunidad entre un millones de otras oportunidades?

Debería priorizar lo que me da miedo priorizar?





domingo, 3 de abril de 2022

El color de su voz

Me dice que el amor es un lenguaje y que las diferentes formas de querer son como los acentos, me dice que no se acostumbra a esa manera mía de quererla, que hablamos idiomas distintos y que un día uno tendrá que aprender el vocabulario del otro, y si yo seré capaz de acostumbrarme a sus costumbres, a susurrarle con mis manos las palabras precisas que su cuerpo necesita escuchar. 

Conocerla a ella, a mi edad, ha sido algo así como un regalo inesperado que ya no esperaba encontrar. Sé que es la oportunidad que se presenta cuando se ha terminado el blíster de las oportunidades, la razón por la que el corazón aún seguía latiendo contra todo pronóstico, eso de que si existe algo o alguien que mueve los hilos, aún se acuerda de mí.

Cuando ya no quedaban motivos y sólo rutinas, cuando las mañanas se hacían trampolines desde los que saltar a una piscina de agua helada, cuando ya no pensaba que podía volver a querer y sentirme querido, y ese idioma del que ella habla había perdido la capacidad de incorporar nuevas y hermosas palabras, apareció ella para transformar toda la prosa en algo que se parece tanto a la poesía que a veces puedo sentirme vivo. Con miedo a que todo vuelva a ser como antes, pero vivo.

Tengo la intuición de que ahora, por fin sí, tendré la fuerza para ser quien siempre he sido y cambié por ese cúmulo de rutinas que me mantenían en una inercia que me ayudaba a malvivir. Me pregunto por qué hacemos esas cosas, por qué nos convertimos en un personaje al que interpretar y dejamos a un lado a quien realmente somos.



miércoles, 29 de septiembre de 2021

El último sueño


 

No sé si tiene sentido que siga escribiendo aquí. Entré para que esto de escribir me ayudara a encontrar mi historia. Reconozco que años después escribo mucho peor que antes, me he ido perdiendo poco a poco en un murmullo constante con el que no se llega a ninguna parte. Estos párrafos se ha ido convirtiendo en un pasatiempo cada vez más aburrido. Ya no me nacen las grandes historias que me crecían hace trece años. ¿Qué ha pasado? La inercia, supongo. La vida, creo.

Hoy ha sido otro día más. Me gustaría creer que algún día todo cambiará para mejor, pero creo que no va a ser así. La hermandad de la piedra seguirán llevando todo esto hasta el extremo vital para el que han nacido y para lo que se reúnen. 

Pero tengo la sensación de que hoy, ese otro día más, es en realidad un día menos. Hoy hay un antes y un después en muchas cosas que creía inamovibles. Es uno de esos días que cambian destinos y abren puertas. Sé que es un día corriente, pero también sé que hoy es el primer día hacia el primer día de algo que tiene más o menos sentido.

La vida está ahí fuera. Más allá de lo que vemos con los ojos.

No es aquello de lo que lo esencial es invisible.

Es que todo es en realidad el todo, lo único.

Hoy he comprendido que se atrae lo que se es. Y supongo que dejar este blog es dejar un poco de ser ese que era.

La muerte de mi hermana ha dado otro significado a la muerte. Es algo inmenso y absoluto y es lo peor que me ha pasado nunca. Me ha destruido del todo sin que nadie lo note. Antes de que ella muriese yo ya iba mal, como alguien que se tambalea y le dan un empujón brutal y cae irremediablemente contra el suelo.

Convivir con mi madre en este trance se me hace insoportable y sólo el trabajo me distrae.

Otra vez la inercia.

Daría lo que fuera para volver a ser el hombre que era antes...

... que todo fuera como antes.

Ahora sólo queda empezar de nuevo.



viernes, 16 de julio de 2021

Título

 



Sé que nunca encontraré a alguien con quien compartir esas cosas que compartía contigo, que mi vida a partir de ahora va a ser una cuenta a atrás, como lo fue desde que nací hasta conocerte; y que el resto ha sido y será una espera, aunque esta vez sin esperanza.

Te voy a echar de menos aunque sé que seguirás sobre el planeta Tierra y descolgarás si te llamo, me responderás si te escribo, hasta que dejes de hacerlo y yo deje de volver a intentarlo. Y eso pasará porque tú ya tendrás tu vida y me olvidarás aunque te acuerdes y sepas quien soy y dónde vivo. Pero de otra forma, como se saben las cosas en las que no te va la vida en ellas. 

Como tu libro favorito hasta que llega otro mejor y coja polvo en una biblioteca y me pierdas en una mudanza.

Creo que a mí me va a ser más difícil, no podría asegurarlo, pero si es verdad eso de que atraemos lo que sentimos, yo voy a tener muchas tardes de no saber qué hacer ni qué ni a quién decir que encontré algo extraordinario.

Se me va a morir de pena el niño que vive en mí de tanto echarte de menos.



viernes, 9 de julio de 2021

martes, 6 de julio de 2021

El universo



Somos el lugar en el que convergen millones de eones de tiempo e infinitos lugares a lo largo de miríadas de galaxias. Porque estamos hechos de agua. Todo lo vivo está hecho de agua. Ni en el silicio ni en el carbono serán nunca la base de algo que vive. Quizá será el soporte, pero nunca la vida en sí misma. La luz y el agua  que corren por nuestras venas; los destellos de la corriente eléctrica pasando a través de nuestras neuronas, nuestras células, el ardor en la sangre, el brillo de los ojos cuando nos enamoramos, el llanto cuando perdemos a un ser querido... Somos esa extraña combinación de sol y sal el rayo a través de un océano en el que vive todo lo que nos construye la carcasa en la que habitamos y nos da cuerda al autómata del ser.

Luego todo se vuelve más complicado, porque quizá existimos y no existimos al mismo tiempo para vivir y no vivir en la sorpresa constante del fluir en la inmensidad de un universo que también existe y no existe al mismo tiempo, que es nuestro origen y nuestro punto de no retorno.

A veces pienso que tú y yo nunca deberíamos haber dejado de ser eso.

Pero luego me doy cuenta de que yo no tuve elección.

Y está bien así.


lunes, 5 de julio de 2021

La teoría de la humedad relativa



Bueno, ya sabes, todo este tiempo intentando encontrar la teoría y llegar hasta ella. Todos los días de mi vida buscando la relación entre lo que veo y lo que intuyo que es y me llega en un sueño. Estoy empezando a pensar que no tenemos ni idea de a cuánto estamos de la realidad y si sabremos llegar a ella, si la comprendemos como los peces son incapaces de comprender el elemento en el que se mueven.

Quizá la respuesta sea esa, que no podemos comprender el medio. Lo que no tengo claro, es cuál es la pregunta. A veces, cuando salgo de la mente, tengo la sensación de que soy consciente de lo que hay ahí fuera, pero sé que en realidad no lo sé porque me lo percibo con los sentidos que tengo y sólo puedo explicarlo con el lenguaje que sé.

Imagino que estamos limitados por todo eso: por lo que podemos percibir y por lo que podemos o no nombrar. Las matemáticas y la física es lo que más nos acercan de una forma limpia, pero no dejan de estar condicionadas por las premisas de lo que podemos imaginar o no. ¿Y si el lenguaje fuera en realidad la gran oportunidad y no el gran barrera? ¿Y si el lenguaje estuviera soportado por el elemento más común?

Somos al menos 71% de agua. ¿Y si todo (la belleza, el arte, el amor...) estuviera supeditado a la cantidad de agua disponible en cada momento? ¿Y si alteráramos artificialmente la cantidad de agua disponible para comunicarnos con los demás? ¿Si la información fuera fotón y onda al mismo tiempo y descompusiera la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno como si se tratara de un lenguaje binario universal que se alterara y transmitiera al instante todo lo pensáramos, sintiéramos..., deseáramos, a través del tiempo y del espacio?

Significaría que somos el universo dentro de un universo con el que interactuamos siendo un todo. Todas las moléculas de agua del infinito conectadas entre sí por entrelazamiento cuántico. Todo está ahí, esperando a ese rayo de luz que lo convierta en un destino.

¿Podría nuestra voluntad alterarlo?


 

martes, 8 de junio de 2021

Ella




No sé si en realidad Ella me gustaba tanto como para hacer lo que hice. Creo más bien que me sentía identificado con esa habilidad que tenía de tomar siempre malas decisiones. Cuando nos vimos por primera vez lo supimos en seguida el uno del otro; creímos que el otro sabía cómo hacer las cosas bien, pero en el fondo teníamos claro que éramos dos perdedores a la espera de un golpe de suerte. 

Yo creí que mi suerte era ella y ella pensó que yo era la suya. Todas las historias que acaban mal empiezan así de bien. Y con mucho sexo. Es fácil poseer lo que siempre has estado esperando y es difícil no volverse adicto a según que personas, no por lo que son si no por lo que te hacen sentir que eres. Y Ella me hacía sentir invencible, estar en racha, que todo lo que pudiera salir mal acabaría por salir bien. Todo eso y más. 

Hasta que un día descubres que nada es lo que parece, que detrás de algo así no hay lo que creías que había. Quizá por eso amamos tanto el dinero. Porque el dinero no miente. Y quizá por eso es por lo que de estar eufórico pasas a tener miedo. Porque el miedo tampoco miente.



lunes, 7 de junio de 2021

Todos los océanos

 


Probablemente sea otro síntoma más de que no estoy demasiado cuerdo, pero a veces te llamo sólo para saber si tu teléfono está activo, porque aunque sé que los muertos no responden a llamadas inoportunas no sé si eso aplica para los suicidas que dejan cartas en las que no cuentan nada, en las que no se despiden de nadie, que sólo dicen hasta pronto. Nadie merece tu ausencia, te lo aseguro. Si respondieras a una sola de mis llamadas, lo sabrías. Lo hago porque así sigues existiendo y de alguna forma no te dejo ir a donde quiera que quisieras irte. 

No sé si habrá un lugar en el que tengas lo que no tuviste aquí, pero sé que no encontrarás a alguien que te quisiera como yo y que, de alguna manera, me echarás de menos casi tanto como yo a ti.

Y eso, ya es añorar muchísimo.

Me he mudado al interior. No soy capaz de ver el mar. El lunes fue el primer día en que creo que no pensé en ti y el martes me sentí culpable hasta que me quedé dormido. Han pasado diez años y creo que sigo soñando contigo.

A veces pienso que si vivieras ya estaríamos divorciados y ya hubiéramos rehecho nuestras vidas con otras personas y nos hubiéramos olvidado el uno al otro de la única forma que se puede: llenándolo todo con otro todo distinto.

Nos veremos pronto, creo. No sé si existe el tiempo donde estás y si para ti habrá pasado la misma eternidad que aquí. 

Somos pequeños destellos de luz en una oscuridad infinita.

Pero tú y yo brillábamos al unísono.

Al principio no era capaz de perdonártelo, pero ahora ya sí. Sigo sin comprenderlo, pero está claro que no eras lo suficientemente feliz a mi lado, lo que deja claro que nunca supe hacerte feliz. No me deja en demasiado buen lugar, ya lo sé.

Es algo que le queda a uno siempre: la idea de que en el fondo uno es culpable de no llenar la vida de quien lo merece.

Creo que todo esto lo escribo para ti. Sé que, en cierto modo, lo acabarás leyendo. De alguna forma que no sé explicar sé que ahora formas parte del mundo, de las corrientes marinas, de la lluvia, que los átomos que te formaban se dispersaron en mil direcciones distintas y ahora forman parte de ese todo que nos envuelve y que al amarlo, puedo seguir amándote un poquito.



viernes, 4 de junio de 2021

Penny



 Penélope ha vuelto a casa. No se adaptaba a su nuevo hogar. La veterinaria me ha dicho que le hemos hecho sufrir sin motivo, que ella está bien donde está aunque pase tiempo sola. "Piensa que la edad que tiene equivale a entre 110 y 120 años en una persona" me dijo. De momento le inyectamos vitaminas, pero apenas es capaz de estar de pie y se pasa todo el día tumbada en el sofá. Sólo viene a comer cuando le pongo y a veces viene a tumbarse a mi lado en la cama para estar en contacto conmigo. Me mira en silencio, queriéndome mostrar algo que va más allá de las palabras. Me recuerda a cuando murió mi padre y sus últimos días cuando, él sí con palabras, me iba dando a entender que sabía que se estaba muriendo.

Me tengo que ir haciendo a la idea de que pronto se irá al cielo de los gatos a reunirse con Ulises. En el fondo la envidio un poco: yo también echo de menos a Ulises. Esta vez no voy a obligar a Penélope a comer y beber por la fuerza porque ahora sé que fue alargarle el sufrimiento a Ulises. Espero que se pueda ir en paz y que viva sus últimos días con la tranquilidad que siempre se ha merecido. 





Tienes un e-mail

 


No soy un hombre especialmente duro. Tan sólo conmigo mismo. Creo que, por alguna razón, merezco un castigo que nunca llega. Dicen que es algo así como el síndrome del impostor, que uno cree que no merece lo que tiene y que, en realidad, le corresponde algo peor. No sé si esto lo acabo de explicar como realmente lo siento, pero se le acerca bastante. Básicamente pienso que todo es una puta mierda y que demasiado bien estoy para como debería sentirme.

El lunes llevé a Penélope a una casa de acogida. Llevaba sola desde que murió Ulises y había adelgazado mucho en muy poco tiempo, así que la llevé al veterinario y después de cobrarme un dineral me dijeron que estaba bien, sólo estaba viejita y comía menos. En realidad es mucho más que eso. Apenas come y se pasa el día durmiendo o subiendo a la terraza a llamar a Ulises. Se me rompe el alma cuando la veo. Me dolía que pasara tantas horas sola. Había pensado en llevarla a la oficina para que estuviera conmigo todo el tiempo, pero no creo que fuese la solución. 

Cuando la dejé en esa casa me dejaron una chaqueta porque hacía frío y yo iba en manga corta. La dueña dice que Penélope no hace más que oler la chaqueta porque reconoce mi olor. Nada ni nadie te va a querer como un animalito. Ningún amor va a ser tan puro ni vas a crear un vínculo tan fuerte. Eso es algo que aprendí hace tiempo. 

Creo que está en mejores manos que en las mías. Tiene cariño y presencia las 24 horas del día y eso es mucho más de lo que ha tenido los últimos meses. Se está adaptando bien. Merece que la cuiden los últimos días de su vida, porque tal y como la veo, me recuerda a cuando Ulises perdió tanto peso. Creo que Ulises murió de pena porque yo dejé de dormir en mi casa y que Penélope morirá de pena porque Ulises ya no está. 

Lloré cuando murió Ulises. Y lloraré cuando muera Penélope aunque sea dentro de mucho tiempo y no haya convivido con ella desde el lunes. Ya he dicho que no soy especialmente duro. Nadie puede vivir sin amor. Sin darlo ni recibirlo. Es por eso que creo que hay tantas mascotas, porque ya no sabemos dárnoslo de ser humano a ser humano de manera genuina y lo buscamos en los animalillos. Lo hacemos para no sentirnos basura, para poder amar a algo o alguien porque lo necesitamos.



lunes, 19 de abril de 2021

Cuando todo esto se acabe.



 Todos somos el amor de la vida de alguien. Mentiría si dijera que tú eras el mío, pero ya sabes, las palabras sustituyen con tanta facilidad a la realidad que no sabría distinguirlo. Creo que durante un tiempo sí, cuando te escuchaba al leerte, pero bueno, no es fácil hacerse una idea de algo que no ocurrirá nunca. Sospecho que alguna vez pensaste en pasar por delante de mi casa de incógnito.

A veces yo pasaba por delante de la tuya, en google maps, claro, pero creo que me equivocaba. Incluso cuando un día me descubrí leyendo una novela en la que el protagonista era de donde tú. "Cuadrante Las Planas" creo que es la novela más rara que he leído nunca. Estaba bien. Aunque luego todo hubiera podido ser un sueño o un delirio de alguien que ni siquiera estaba ahí. 

No sé si es verdad o no, pero las cosas van a cambiar más de lo que en un principio creía. Al principio me gustaba la idea de que todo fuera hacia adelante, pero ahora no. Estos días me pregunto en qué me he equivocado y por qué sigo en marcha por este camino. Y no lo sé.

Siempre digo que no cambiaría nada, pero la verdad es que lo cambiaría todo.