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lunes, 24 de septiembre de 2018

La versión sin revisar de la vida con la que soñé soñar.



Daría (Hubiese dado) cualquier cosa por haber sabido escribir de verdad. No digo haberme dedicado a eso; sino haber podido comprender el secreto que une a las palabras para contar historias. Haber empezado algo que fuera como la primera frase de Cien años de Soledad, la primera página de Lolita, los cientos de páginas que no dicen nada en concreto pero que lo dicen todo de cualquier novela de Paul Auster.

Pero decidí perder la vida. Romperla. Destriparla sin sentido. Es imporante saber qué quieres ser y qué quieres hacer cuanto antes.

A veces me pregunto si saldré de en dónde me he metido. Si alguna vez dejaré de soñar con dejar de soñar.

Si diré que valió la pena.

Que al fin y a cabo, elegí la mejor peor opción.

Que no tuve alternativa.

Qué salvé un millón de vidas

O ninguna, pero que mereció la pena intentarlo.

miércoles, 3 de mayo de 2017

jueves, 28 de mayo de 2015

La oscuridad infinita


Hace tiempo que no escribo. Supongo que estoy demasiado ocupado o que escribir ya no ocupa el espacio que antes reclamaba como suyo. Supongo que me he hecho menos reflexivo y más activo, o que simplmente, todo vuelve a tomar velocidades casi tan de vértigo como soñaba que tendrían cuando rezaba para que los sueños se materializasen.

Durante estos años he ido escribiendo una y otra vez los inicios de proyectos que nunca acabaron de funcionar del todo. Era lo más sensato para no caer en la desesperación del día a día. Ahora recuerdo aquellos días como una gran mentira de la que no habría podido surgir esta realidad que empieza a tomar forma.

A veces me pregunto cómo pude soportarlo, no me refiero a que la vida fuera algo oscuro y difícil de llevar, sino cómo pude construir un personaje que caía y se levantaba y hacerlo mío hasta que yo mismo acabara por ponerme ese traje para salir al mundo y convencer a los demás de algo en lo que, en realidad, no creía.

A veces creo que sigo soñando.

Y me detengo y me pregunto si todo esto es cierto.

Tengo miedo de que sea igual que otras veces, que necesite otra mentira más para poder seguir adelante. Entonces miro a mi alrededor, entro en la cuenta del banco y miro la cuenta corriente, voy de vinos con los amigos y puedo pagar mi parte, los veo y pienso que nadie sabe quién o qué he sido, como si tuviera un pasado del qué avergonzarme. Supongo que ya nada será como antes, que yo no seré el mismo que hubiera sido si no hubiera visto la miseria tan de cerca, tan en silencio, tan desde detrás de las cortinas.

Durante mucho tiempo he sentido desprecio hacia la gente corriente, desprecio por los que tenían un sueldo a final de mes, no odio, sino algo más lúgubre y de baja intensidad, como si perteneciera a una casta que conoce algo que no conoce el resto, donde las cartas de embargo, las llamadas telefónicas a horas intempestivas reclamando tres cuotas de hipoteca, o el pasar por casa de mis padres para comer constituyeran algo de lo que no avergonzarse, sino que a quien debería avergonzar es al resto.

Y ese sentimiento ha quedado impregnado en lo que soy. El hombre que soy no puede ser ya de otra forma, ha aprendido que las cosas son más duras de lo que parecen y sabe que se puede adaptar a casi cualquier cosa. Y eso me hace sentir orgulloso y al mismo tiempo me aleja del mundo, me previene contra la felicidad. La felicidad es dejar de estar alerta.

Y entonces comprendo mucho mejor el odio.

El odio no es sólo miedo, el odio es el miedo a la felicidad cuando tú estás excluído de ella.

Y entonces dejas de amar

porque ser feliz implica amar

Y ese es un lujo que no se puede uno permitir cuando sólo se vive para sobrevivir.

Y un día piensas en todas las personas del mundo que sienten eso mismo que tú, a veces multiplicado por mil o diez mil y te parece un milagro que no salgan todos en tromba hacia donde estamos nosotros, que vivimos en la opulencia y en el despilfarro mientras ellos mueren en guerras o por hambrunas.

O por un mísero vaso de agua contaminado.

Y entonces...

...entonces mi vida cobra sentido.


miércoles, 4 de febrero de 2015

Es fin del proceso de incubación.



Sigo sin tener tiempo (ni talento) para escribir algo que tenga sentido. El otro día estuve en l´escola d´escriptors del Ateneu Barcelonès y estuve mirando cursos como el que mira un escaparate y sabe que no puede comprar nada hasta que llegue la paga extra. Una paga extra que nunca llegará porque siempre he vivido por encima de mis posibilidades intelectuales, al menos en lo que a literatura se refiere, podría enumerar muchas más cosas, pero como ya he dicho me falta tiempo y el que tengo no quiero malgastarlo.

Sigo con las nuevas patentes. Esta vez tengo todos los elementos, puse las cartas encima de la mesa y hay gente dispuesta a llegar hasta el final, gente importante, de prestigio mundial, hace unos años me hubiera asustado, hace unos meses me hubiera asustado de no estar asustado; ahora me da igual, siento el vértigo de, por fin, llevar los equipos hasta su fabricación. Nunca me moví por dinero, pero ahora es distinto, de repente he comprendido que el dinero sólo es un medio, no un fin. Y desde ese día, a mi escala de valores le ha dado un infarto.

Las cifras que se manejan son de lo que yo consideraba hasta ahora la puta estratosfera, la gente sonríe, me da palmadas en la espalda con sonrisa nerviosa... pocas veces me he sentido tan deseado... y nunca antes había tenido la necesidad de buscar algo de verdad a lo que aferrarme, algo lo suficientemente sólido como para que el viento no se me lleve, lo suficientemente ligero como para que flote sobre este océano antes en calma. Por primera vez en muchos años no tengo miedo de tener miedo.

Por primera vez en muchos años siento que estoy frente a una primera vez de algo.

Y he vuelto a leer. Hacía tiempo que no podía encadenar noches de lectura... tengo tiempo para leer y tengo tiempo para imaginar nuevos equipos. Radicales, inflamables, de los que cambian la vida de la gente... para bien.

Y hoy no quería escribir, pero ha nevado y creo que he cogido frío. Noto que tengo algo de fiebre y quizá la confundo con esa otra fiebre que hace que me hierva el cuerpo cuando no puedo domar al bicho, a la alimaña que se alimenta de mí y de la que, a su vez, se alimenta el genio de la lámpara que me susurra lo que dibujo y experimento.

Me gustaría que no acabara nunca y al mismo tiempo que llegara a su fin cuanto antes.

No quería publicar un post.

A cada uno le puede su propia contradicción.

martes, 2 de septiembre de 2014

El Universo es una florescente roto en millones de pedazos que se resiste a apagarse del todo.



Pocas cosas que contar. El jueves tendré las cosas claras respecto a una de las patentes y estos días me quedo sin aliento ante la posibilidad de que esta certeza muera, de que tenga que empezar de nuevo y que ese empezar de nuevo sea otro más de una larga cadena de otros intentos que nunca se materializan. Por otro lado, he generado otras dos patentes más, y también fui previsor a la hora de no comprometer a nadie más allá de lo necesario. Intuía que las cosas acabarían así y, si de algo empiezo a estar convencido, es de que la intuición es más fuerte que la lógica convencional, mucho más que la necesidad de que las cosas sean como uno desea que sean.

Supongo que dentro de unos años, miraré hacia atrás y recordaré estos días como la etapa en la que cambié del todo, la etapa en la que arriesgué para ser lo que seré entonces. Y sé que me veré como alguien que quiso tener razón y que quiso mantener una independencia cuando todo indicaba que debía ser distinto. Y que me equivoqué y que acerté equivocándome. Y que fui terco. Y egoísta. E intransigente.

Y que la dignidad es lo único que te va a quedar cuando no te quede nada y que es lo único que podrás cambiar por comida cuando eso ocurra.

Yo he tenido suerte. Estoy teniendo suerte.

El universo, aun cuando se esté apagando lentamente, sigue teniendo espacio para todos. La vida es una gran oportunidad que merece aprovechar.

El otro día un amigo me decía que a veces se preguntaba si era buena idea traer hijos a este mundo. Y yo no dije nada, pero pensé que cada persona que nace tiene la oportunidad de mejorar el mundo. Y que cuantos más tengan ese objetivo, mejor será todo.

A veces pensamos que nosotros somos los responsables de dejarles un mundo mejor, y es cierto. Pero también lo somos de ayudar a que ellos sean capaces de mejorarlo.

Y sólo hay una forma. Educándolos por y para el amor. Y eso no se aprende en los libros de texto. Se aprende por contacto.

Supongo que es tan difícil...

jueves, 12 de junio de 2014

Día mundial contra el trabajo infantil:


Me pregunto cómo cambiar las cosas. Y qué puedo hacer por cambiarlas. Muchos días me acuerdo de Yesiah, mi ahijado en la fundación Vicente Ferrer. Estoy convencido que su vida no cambió demasiado tras conocerme y que sus expectativas eran muy altas. Me cogía fuerte la mano y me pedía con la mirada que me lo llevara de allí.

Si algo me traje tanto de la India como de Brasil es que la sociedad no merece la pena si no protege a los más vulnerables, que una sociedad sólo prospera cuando mejora la calidad de vida de los que más crudo lo tienen, que el planeta lo van a salvar ellos sin nada, mientras que nosotros, con todos los medios, apenas movemos un dedo.

El mundo cambia sin que nosotros lo cambiemos. La tasa de pobreza en el mundo va disminuyendo en porcentaje pero el número de pobres se ha estancado, porque cada vez somos más.

Sigo pensando que de la pobreza se sale en el momento que puedes cultivar tus propios alimentos, y sigo pensando que lo primordial es el agua. Por eso, a pesar de llevar casi cuatro años empecinado en llevar el proyecto del agua a todas partes sin conseguirlo, mantengo la esperanza y pierdo horas de sueño y gasto dinero que no tengo y me pongo en manos de futuros inversores que, no sé si entenderán lo que me mueve.

A ojos de casi todo el mundo soy un fracasado.

Pero tengo un sueño, una visión del mundo que quiero para las generaciones futuras. Y hace tiempo que no lucho por mí, sino para que cada día esté más cerca de lograrlo.

Pero no sé transmitirlo. De veras que no lo sé.

Y eso me desespera.



Hay que salvar a los niños, ellos no pueden defenderse. Cualquier abuso cometido contra un niño es mil veces más horrible que contra un adulto.

Todo esto siguen siendo palabras, las palabras no llevan a ninguna parte. Siempre pienso que cuando las cosas mejoren haré esto o aquello, pero ni mejoran ni hago nada. No sé si la vida tiene mucho sentido si permitimos injusticias, si los que no tenemos responsabilidades familiares seguimos viviendo con ellas, contando los minutos hasta que empiece el mundial de fútbol, olvidando lo escrito en unos minutos.


miércoles, 29 de enero de 2014

Si los árboles más grandes nacen de una diminuta semilla y los grandes proyectos nacen de un sueño, ¿por qué no lo apostamos todo a sembrar semillas de sueños?



Días sin poder escribir, sin conseguir unir palabras que recuerden a que una vez una frase tuvo un mínimo de coherencia, que quiso decir lo que yo quise expresar cuando la imaginé escrita. Vivo obsesionado con el paso del tiempo, y esa obsesión me paraliza, me ata a un presente continuo que no siento del todo como mío.

Busco razones, argumentos con los que convencerme que lo que empecé tiene un sentido, que los equipos, las nuevas patentes, el meterme de nuevo en la vorágine de los negocios, tiene un objetivo social último, que el agua es el principio de la salida de la pobreza para una gran parte de la población. Sin agua no crecen los cultivos, sin el agua no pueden comer ni beber los animales, por el agua empieza todo y ahí estoy yo, en lugar de intentar paliar mi propio destino, sigo adelante con esta idea, con ese proyecto que casi no interesa a nadie. No vamos a engañarnos, los pobres no interesan a nadie. Craso error.

Los niños no sólo siguen muriendo por falta de atención médica, si no sobre todo por la falta de prevención, por la falta de recursos baratos, por la nula desinfección del agua o de los alimentos. Desinfectar es difícil, virus y bacterias son vida, en realidad tenemos suerte: vivimos en un planeta donde la vida brota en cualquier parte. Sin embargo, nuestra especie está arriba del todo de la pirámide pero no puede con las enfermedades infecciosas. Lo que nos creó hace millones de años es lo que nos destruye, lo que nos da vida es lo que nos mata.


“El planeta no prospera cuando los más enfermos se les permite morir , sino cuando son capaces de mejorar sus vidas”.

Las economías no prosperan cuando se necesita tener seis hijos para que sobrevivan dos, y aunque parezca difícil de creer, en muchos lugares sigue siendo así. Está demostrado que las mujeres que pueden preveer que sus hijos sobrevivirán, planifican mejor sus embarazos y sus vidas. Y que los países con menor mortalidad infantil son los que tienen menor crecimiento demográfico en una o dos generaciones. La información es básica, los centros de planificación no son sólo centros de control de natalidad, son escuelas donde se enseña que la libertad sobre el cuerpo es una prioridad, cómo espaciar los embarazos da calidad de vida y permite ciertas cotas de autorrealización. El mundo que pertenece a los financieros y a los políticos debería pertenecer a las madres.

Y en ese mundo el agua tiene una gran importancia; si el agua es segura, los niños tienen muchas más probabilidades de vivir, y las madres pueden hacer planes para disminuir los embarazos, el crecimiento demográfico es menor, hay más recursos para todos. Menos enfermedades infecciosas supone menor gasto sanitario, menor gasto sanitario supone dedicar más recuros a educación e infraestructuras.

Datos y cifras

  • Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de cinco años. Son enfermedades prevenibles y tratables.
  • Las enfermedades diarreicas matan a 760 000 niños menores de cinco años cada año.
  • Una proporción significativa de las enfermedades diarreicas se puede prevenir mediante el acceso al agua potable y a servicios adecuados de saneamiento e higiene.
  • En todo el mundo se producen unos 1 700 millones de casos de enfermedades diarreicas cada año.
  • La diarrea es una de las principales causas de malnutrición de niños menores de cinco años
Las enfermedades diarreicas son una causa principal de mortalidad y morbilidad en la niñez en el mundo, y por lo general son consecuencia de la exposición a alimentos o agua contaminados. En todo el mundo, 780 millones de personas carecen de acceso al agua potable, y 2 500 millones a sistemas de saneamiento apropiados. La diarrea causada por infecciones es frecuente en países en desarrollo.
En países en desarrollo, los niños menores de tres años sufren, de promedio, tres episodios de diarrea al año. Cada episodio priva al niño de nutrientes necesarios para su crecimiento. En consecuencia, la diarrea es una importante causa de malnutrición, y los niños malnutridos son más propensos a enfermar por enfermedades diarreicas.


No sé hacia dónde nos dirigimos. La crisis en el primer mundo es tan sólo una crisis para la clase media y baja de los que vivimos en un mundo seguro, sólo que nos afecta a ti, a mí, a nuestro país. La mayor parte de países del mundo están experimentando un desarrollo poco imaginable hace cuarenta años y existe una bolsa de 4.500 millones de personas que viven en países que mejoran sus condiciones, entre ellas, las sanitarias y de infraestructuras, sólo que lo hacen bajo las premisas de la economía neoliberal en la que sólo el que tiene recursos tiene la posibilidad de incrementarlos proporcianalmente y con ello, su poder social sobre sus conciudadanos. El sistema neoliberal es corrupto por omisión, porque compra todo, incluida la justicia, que no está preparada para todas los ardides legales a disposición de los grandes bufetes y queda bloqueada.


Yo sigo con mi proyecto del agua, después de un tiempo empantanado, vuelvo a ello, con una nueva visión estratégica, con nuevos inventos y patentes. En breve me mudaré a un parque tecnológico. Si miro hacia atrás, si releo este blog, me doy cuenta de que el hombre que lo escribía necesitaba salir de sí mismo, pero he de reconocer que fue una oportunidad para conjurar los demonios que me atormentaban, necesitaba comprender esa angustia ante el vacío, la pobreza, el abandono.

A los miedos sólo se les combate enfrentándose a ellos, sólo se cruza el río nadando, sólo se vence a la muerte viviendo.

Quizá he pecado de ingenuo. Espero conservar el espíritu que hay dentrás de la inocencia, pero con la experiencia acumulada durante estos años.

A veces escribo que no me arrepiendo de nada. Y no es del todo cierto. Me arrepiento de muchas cosas que he hecho, pero acepto los puntos de partida que siguieron a los puntos finales; en parte me han llevado hasta aquí. Y supongo que llegarán otros conflictos que modificarán lo planeado, pero no me arrepiento de haber puesto mi alma en lo que la he puesto.

Todos venimos al mundo a realizar algo para lo que inconscientemente nos preparamos.

Creo que el mío siempre estuvo relacionado con el agua.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Conozco tanto eso del miedo a lo desconocido...


Supongo que el destino es muy extraño. Llevo varios días perplejo antes un millón de inverosímiles coincidencias, cosas que pienso y pasan, personas que aparecen como surgidas de la niebla...

Me gustaría creer que todo obedece a un plan, un plan que se ha quedado obsoleto y discurre por su cauce mientras yo me he quedado atrás, en una vía muerta a la espera de que ocurra algo.

A veces me siento así. Como si me hubiera detenido en el camino que tenía que llevar agua allí donde la necesitaran. Lo cierto es que no tengo la sensación de haber abandonado, sino que estoy en un momento de stand by y que dentro de poco volveré a retomar ese camino.

Si lo que está ocurriendo es real y no otra señal más de que me estoy volviendo loco, en breve volveré a mis nuevas obligaciones.

Estoy acabando una segunda patente, también relacionada con el agua. Si me la financian será lo que la electrónica supuso a la aparición de la electricidad: una evolución y un nuevo lenguaje, en química y en la conservación del medioambiente.

Pero esa es otra historia...



miércoles, 16 de octubre de 2013

Hoy es world food day


Es importante saber que el sistema está amenazado por la especulación sobre los alimentos y la campaña mundial de algunas multinacionales para hacer creer a todos que sólo las semillas transgénicas son las únicas capaces de asegurar cosechas "sanas" y abundantes.

Supongo que el tiempo dirá hasta qué punto caímos en manos de las corporaciones y si la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI sólo fue un espejismo mediante el cual una parte del mundo tuvo acceso a una comida barata y de calidad.

Porque quizá eso haya acabado, y no en aras de un mundo más sostenible, si no porque la comida se acabe convirtiendo en un artículo de lujo.

El tiempo nos lo dirá. Yo, por si acaso, creo que voy a plantar un huerto en mi terraza.

sábado, 12 de octubre de 2013

¿A quién le importa?





En los primeros cincuenta años del siglo XXI la población mundial crecerá un 50%. En 2050 seremos entre 9.300 y 11.000 millones (en 2013 unos 7.000).

La mitad de este crecimiento se dará en tan sólo nueve países: China, India, Pakistán, Congo, Etiopía, Nigeria, Tanzania, E.E.U.U. y Bangladesh.

India superará los 1.600 millones y China los 1.400 millones.

Los países desarrollados pasará de 1.200 a 1.280 millones y el conjunto de los países en vías de desarrollo pasará de 5.600 millones a casi 8.000 millones.

Si tenemos en cuenta la violencia, la falta de oportunidades, el hambre, la explotación de los recursos por parte de unos pocos, la marea humana que se avecina es inevitable.

Ahora piensa: Que si juntaramos a todos los 7.000 millones en un sólo lugar y los pusiéramos hombro con hombro, todos juntos, ocuparíamos tan sólo el equivalente al área metropolitana de Los Ángeles. Por tanto, quizá el problema no sea tanto la población sino el acceso a los recursos para su supervivencia.

En 2050 la demanda de alimentos se habrá multiplicado por 2 con respecto a hoy día. Fondos de inversión están comprando grandes extensiones de tierra para cultivos y la especulación ha hecho aumentar el precio de los alimentos básicos (maíz, trigo, azúcar) más de 70% en los últimos años tres años. Algunos están ganando mucho dinero y se están preparando para ganar aún mucho más.

Para evitar que los más desfavorecidos no pueda acceder a los alimentos hay que invertir en agricultura de pequeña escala y para eso hace falta el acceso al agua. Ente el 65 y el 85% del agua dulce que consume la humanidad se destina a riego.

El siguiente paso será el dominio del agua, la especulación sobre ella.

Todo está interconectado, no podemos llorar a los muertos acusando a los culpables, porque tú y yo vivimos bajo su mismo yugo de especulación y podemos hacer muy poco. Para ellos somos ganado en el que en lugar de sacarnos leche o huevos, nos sacan dinero (impuestos, pago desorbitado por servicios universales).

Podemos sentir vergüenza por no haber ayudado a salvar a los inmigrantes de Lampedusa, pero fuimos nosotros también los que les metimos en ese barco. Subimos a barcos a miles de náufragos todos los días porque la población crece y nuestros gobernantes siguen favoreciendo a las grandes corporaciones en su afán de poder y recursos, en su guerra fría de especulación con los alimentos, como fuimos víctimas en su especulación con la vivienda en España, o lo seremos con el coste de la mano de obra.

Desgraciadamente vamos todos en un mismo barco, el equilibrio hace tiempo que se rompió y hacemos agua por todas partes.

El terremoto hace tiempo que está sucediendo, sólo nos queda esperar a que llegue el tsunami. Quizá dentro de cinco años, o de diez... pero si no creamos una agencia eficaz de colaboración internacional, los 1.280 millones que viviremos en los países desarrollados no podremos mirara a la cara a los 8.000 millones que vivirán en condiciones difíciles creadas (o no paliadas) por nosotros.

A pesar de ello yo sigo manteniendo la esperanza. Sigo pensando que una tercera revolución (post)industrial, la de la democratización de los recursos acabará por triunfar. La generación de los jóvenes a los que les hemos vetado nuestro "bienestar" acabarán por crear unas nuevas, las que han necesitado crearse. No creo en la humanidad, no creo en el que decide a los dieciocho años que va a estudiar en una escuela de negocios, o que va a ser broker, pero sí creo en todos los que estudian ciencias de la vida, los que empiezan a crear una realidad 3D imprimible, que crean equipos de potabilización de agua accesibles para una gran cantidad de personas. Creo en los que quieren cambiar el mundo, políticos con principios, abogados que luchan por la justicia, médicos, biólogos... los que no se conforman sólo con sobrevivir, sino con los que creen que van a mejorar la vida de los demás.

Es la única forma con la que nos mereceremos que durante los treinta y cinco años que quedan para el 2050, al mirarlos a la cara, todos los náufragos nos la devuelvan sin rencor.



jueves, 13 de junio de 2013

Prioridades

A veces uno pierde de vista las prioridades.


Imagino que lo sabréis. Hace cosa de un año inventé y patenté un sistema de potabilización de aguas mediante energía solar. Con un equipo de 20 kg. cargados a la espalda como una mochila, uno es capaz de potabilizar hasta 4.000 litros de agua al día y generar suficiente desinfectante como para potabilizar otros 50.000.

El proyecto no avanza. No he acertado con los socios hasta ahora. Y es así porque hay algo que he puesto por encima de todo: Este equipo no debe caer en malas manos, en manos de la casta avariciosa. Así que, en cuento he visto o he escuchado cosas que no me han gustado, me he vuelto poco colaborativo y he paralizado el proyecto para "sacar" fuera a esas personas. No he sabido elegir, o he elegido por motivos de necesidad. Si has seguido el blog sabrás que mi situación económica es difícil, no me he rendido nunca y sigo pensando que soy un privilegiado por haber tenido la posibilidad de mantener lo poco que tengo y de tener salud para tirar tantas cosas al mismo tiempo hacia adelante.

Esta mañana me he dado cuenta de una cosa: Hace un año que el prototipo está hecho y la patente presentada... y esta máquina aún no ha salvado ninguna vida.


Cada día mueren seis mil personas por beber agua en mal estado, el ochenta por ciento son niños menores de cinco años. Si se potabilizara el agua, esta mortalidad se reduciría en más de un 90%. La ONU tiene como objetivo del milenio llevar agua potable a menos a 500 metros de cualquier hogar antes de 2015 y está haciendo esfuerzos para construir pozos, canalizaciones, presas, etc. Yo he inventado el complemento perfecto: que ese agua sea segura en todo momento y en cualquier lugar.

He ido a infinidad de concursos de empresarios, a comidas con políticos, he estado en reuniones de Fundaciones del agua en edificios suntuosos en las zonas más caras, he visitado centros tecnológicos y me he reunido con técnicos que están trabajando en otros procesos de depuración del agua.

... pero casi nadie me ha hecho caso porque el problema no es el agua, como tampoco son los alimentos. El problema es que todo eso no va con ellos, no es su problema. Y me he dado cuenta de que estoy actuando como si tampoco fuera el mío. Supongo que uno se mueve por prioridades y mi prioridad es la mía, es el proyecto y no el agua, es hacer viable todo esto y no llevar una máquina a tal o cuál lugar y empezar a salvar vidas. No sabría cómo explicar cómo me siento. Lo cierto es que siempre he pensado que debía dar una estructura sólida al proyecto para poder así llegar de forma rápida y con más equipos. Y quizá eso no llegue en el tiempo esperado. También es cierto que los equipos no son baratos precisamente y que yo, en mi situación no puedo costear la fabricación de cuatro o cinco equipos, ni los desplazamientos ni las pruebas...

Pero el tiempo pasa y puede que siga pasando el tiempo mientras no llega el agua a donde tiene que llegar. Ayer un amigo me preguntaba "¿si vas con tu mochila a algún sitio, quién se quedará aquí fabricando más mochilas?" Supongo que eso es lo que me está frenando... no deja de ser un freno. Pero no sé si eso basta.

Prioridades. Hay que salvar a los niños. Los niños no puede decidir por sí solos. Se encuentran en medio, nacemos sin elegir dónde, nosotros tenemos suerte, pero otros no. No podemos olvidarlos, no debemos eludir nuestra responsabilidad con ellos. Y me he dado cuenta de que esa es la prioridad, no sé hasta qué punto podré hacerlo, no sé de qué forma.

Hace días que llevo dando vueltas a una idea. Las ONG´s no tienen dinero para casi nada, ni menos para mi equipo, y he pensado en contactar con una red de Crowdfunding y colgar proyectos concretos de agua en los que incluir mi mochila para potabilizarla. ¿Alguien conoce una ONG o fundación que tenga paralizado un proyecto de ayuda en el que intervenga el agua? Voy a proponerlo a varias plataformas de crowdfunding...

Yo sé que si sigues este blog te has dado cuenta de que soy un hombre con muchas pasiones: la literatura, el agua... Avellaneda... a los grandes hombres se dice de ellos que son poliédricos, emprendedores, etc. a los que estamos en construcción nos suelen llamar veletas, el único parámetro que nos diferencia es el dinero. Y el dinero no es la medida de todas las cosas. Yo creo que todo en la vida está plagadas de procesos en los que estás estancado durante mucho tiempo y de repente das un salto cualitativo y hacia adelante. Hay que tener ideas y luchar por ellas, aun sabiendo que puede que no las veas cumplidas. Quizá nunca llegue a ser millonario, y puede que toda mi vida acabe siendo un correr detrás de proyectos que no terminan de cuajar pero ahora ya sé cuáles son mis prioridades.

Pero intuyo que no va a ser así del todo. Siempre he tenido la intuición de que las cosas por las que se luchan acaban por llegar.

Sé cuál es mi lucha, lo mismo que me llena de energía me la gasta.

Hay que salvar a los niños.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cosas de la nieve



Nieva. Ulises y Penélope se embelesan frente a la puerta de la terraza. A veces Penélope se acerca hasta casi pegar sus morros al cristal y persigue el errático caer de los copos. Uno a uno. Luego se cansa y se da una vuelta por la casa; pero vuelve y se embelesa de nuevo... y persigue copos durante un rato y se pregunta con su lógica de gato cuánto durará este espectáculo de salpicaduras de nube. He puesto el calefactor de tal forma que casi les da directamente. Ulises me ha mirado cuando lo he hecho con un entre "ya era hora, tío" o un "pero qué majo que eres".

Nieva. Mi corazón es un charco. Recuerdo la nevada de hace dos años. La nevada de hace dos años es como el hielo que se forma en las paredes de los congeladores, un residuo que se va en verano cuando descongelas la nevera pero que irremediablemente vuelve... supongo que lo mejor en estos casos es tener el corazón no-frost, pero se me hace difícil creer que yo puedo ser así. Al fin y al cabo, llevo cuatro años escribiendo acerca de alguien que es incapaz de iniciar una nueva vida porque aún está anclado a alguien de su pasado... el pasado, a fuerza de recordarlo, se convierte en el futuro más inmediato, como si la costumbre acabara creando el hábito de añorar algo que, con el tiempo, se va convirtiendo en algo intangible, en una sensación de pérdida. Perder ¿quién pierde? ¿verdad, Penélope?

Penélope me mira con sus ojos verde esmeralda, si pudiera me sonreiría levantando los bigotes al mismo tiempo, pero los gatos no sonríen; ronronean. Ulises, envidioso, se encarama a mis piernas... y me mira a los ojos. Es extraño en un gato que mire tan fijamente a los ojos, generalmente lo consideran un reto y se ponen en guardia. Supongo que hemos sido algo así como camaradas todos estos años. Compañeros de cárcel, cuando el desamor es una ventana con barrotes.

Ayer, el agente de patentes me dio muchos ánimos. Le encanta la idea y me aseguró que no tendré ningún problema en encontrar financiación para este proyecto. Me dice que ya puedo empezar a buscarlo, que tenga cuidado con quien elija pero que lo necesito, pero que valore que lo que tengo entre manos porque es algo que puede dar mucho negocio aparte de generar un bien común. "Los inversores verán un buen negocio, lo de que además lo vean como un bien para la sociedad ya es más difícil. Buscar esos business angels será más difícil".

Supongo que en un mundo donde los ricos se han hecho más ricos con la crisis, es difícil no sentir cierto temor a que esto mío caiga en manos codiciosas. Creo que este proyecto va a ocupar muchos años de mi vida, me gustaría compartirlo con gente con la que me sienta a gusto y en quien confiar.

Llevo mucho tiempo invertido en esto, mucha energía y dejar de ganar mucho dinero en trabajos que no tenían "eso" que quiero que tenga mi trabajo: alma. Hasta ahora creer en ello me ha traído muchos dolores de cabeza, ha atraído codicia, menos mal que esto siempre lo mantuve en secreto... y lo esencial lo sigo manteniendo.

Ahora ya puedo hablar, ya puedo salir a buscar el socio que me convenza... me da igual si el negocio tardar tres en lugar de dos años en dar beneficios. Lo que sí quiero es sentirme bien, que esté deseando ir a trabajar todos los días, que no se me peguen las sábanas por las mañanas, que no me importe el frío, el calor, las incomodidades, el desierto... porque quiero desinfectar agua allí donde hace falta.

Sólo eso.

Y todo eso.

Y tal vez la tranquilidad emocional para acabar la novela. Y morir por ti si hiciera falta.


PS: Si miras por la ventana quizás veas como alguien, con un rallador gigante, está rallando nubes.

viernes, 8 de abril de 2011

(Paréntesis)



El tiempo se detuvo y con él la máquina de fabricar sueños.

martes, 22 de marzo de 2011

Hoy es el día mundial del agua


Hoy es el día mundial del agua. En algunos lugares de este planeta la mortandad infantil es del 50% hasta los cinco años. Aplicando técnicas básicas de potabilización y saneamiento del agua esa mortandad baja al 5 ó 6%.

Hay agua en cualquier parte del mundo; aunque tengamos que bajar a 150 m. bajo el suelo encontraremos agua. A este planeta, en lugar de Tierra debería llamársele Agua.

Durante los próximos años el aumento de la población y la presión demográfica a la que se verán sometidos los recursos hídricos, así como la cantidad necesaria para generar alimentos que dar a esta población crecerá de forma exponencial. Los residuos también crecerán en la misma proporción. Los países cuya población accederá a niveles de vida próximos a los nuestros necesitarán planes medioambientales y de gestión del agua de forma urgente. El primer mundo ha tardado 150 años en llegar a este nivel de industrialización y consumo. El resto del mundo lo hará en 20 o 25 años.

Podemos girarnos y dar la espalda, podemos cerrar los ojos y no verlo, podemos seguir especulando en mercados de futuros con los alimentos y subirlos de precio en función de la demanda y que se jodan los que no pueden pagarlos, podemos iniciar guerras para derrocar gobiernos tiranos mantenidos durante años por los mismos que ahora los derrocan, podemos debatir qué energía nos llevará al futuro o al desastre, podemos quedarnos esperando que el gobierno arregle todo esto.

O podemos dar un paso al frente. Nos va más de lo que nos creemos. El mundo nos verá como los que nos aprovechamos de su pobreza para enriquecernos más o nos podrán ver como los hombres que compartieron sus conocimientos tecnológicos para rescatarles del olvido. Podemos ir como saqueadores o como hermanos mayores. Es el momento.

Nosotros nos iremos, pero la generación de nuestros hijos y nietos tendrán que interrelacionarse con los hijos y los nietos de los que ahora necesitan planes urgentes de desarrollo.

Ha llegado el día en el que las redes sociales ya no pueden esconder nada de lo que ocurre en el mundo, en que en youtube vemos cualquier cosa, en que con twiter estamos más cercanos a la realidad que la realidad misma, que con wikileaks los poderosos son prisioneros de su propia mezquindad y sus mentiras (y verdades), que en Facebook tienes amigos en Barcelona, Madrid, Lisboa, Singapur, Tokio, Kuala Lumpur y Toronto. Todo está a la vista y todos miramos a través de la misma ventana.

Creo que el agua es otra vía de comunicación más. Ahora barro ´pa mi casa. La tecnología del agua ha dado un salto tan grande como lo han hecho internet o las redes sociales. Hoy en día podemos reutilizar el 90% del agua para riego, podemos crear abono de los residuos urbanos, podemos desalar el agua del mar, podemos hacer pozos y potabilizar el agua de los ríos y lagos con equipos que requieren dispositivos muy eco-amigables.

Hace veinticuatro años sabía que este día llegaría, lo sabía no preguntéis el porqué ni el cómo. Durante todos estos años me he ido formando en todos los campos de saneamiento del agua y ahora en la potabilización. Estoy desarrollando un sistema de potabilización de agua con base energías verdes.

Doy por bueno todo lo que me ha ido pasando, el camino hasta llegar aquí, los errores, los atajos, las confusiones, las personas que se fueron y las que se irán, la desilusión acerca de la industria y el sistema finaciero y la ilusión por el hallazgo de proyectos y gentes con ideales.

Soy uno sólo. Lo sé. Pero soy uno solo con una gran convicción y con los conocimientos y la experiencia quemándome el cerebro y las manos.

Hace unos meses empecé un proyecto que resultó un engaño. 2010 fue un año de desencantos, ahora veo que fueron otra forma de aprender, otra forma de motivarme, de dejar claras mis prioridades. Ahora creo que estoy en el camino correcto.

Aunque la novela no prospere y mi día a día siga siendo un precio a pagar por mis errores, me siento orgulloso de lo que hago. Aunque haya quien piense que soy el tío menos rentable del mundo.

Aquí dejo el portal del agua de la Unesco

http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/water/