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lunes, 20 de noviembre de 2017

Camino de San Francisco


Juro que, cuando iba por Cabrillo Hwy, y mientras bordeaba la costa rumbo a Big Sur en un coche alquilado, pensaba muchas veces en ti, en lo que sería viajar contigo sin rumbo. Y te imaginaba descalza con los pies en el salpicadero y en que conducirías la mitad del tiempo; pensaba en las ventanillas bajadas y tu pelo alborotado por el viento.

Estaba convencido de que el nuestro sería un viaje silencioso, igual porque el viaje de verdad lo fue (no sintonizaba ninguna emisora durante demasiado tiempo), tal vez porque no sé a qué suena tu voz o porque, quizá, creía en que no tenía ningún sentido pensar en ti.

Puede que recordara lo que te gusta conducir, en lo que supone viajar solo, en que todo viaje es, en realidad, hacia el interior de uno mismo, en que las carreteras interminables siempre se terminan en algún punto.

En que si había alguien en el mundo con el que quisiera compartir los red woods, y los leones marinos, o aquellas olas salvajes del Pacífico, sólo podía ser contigo.

Hoy he vuelto a visitar los lugares a través de Google street view y de alguna manera que aún no sé explicar estabas allí.: Saliendo de Figueroa Road hacia la 101, en un Mustang del 78 como el de Harry el sucio, con unos cuantos días por delante y sin fecha de retorno.

Luego encontré esta canción y me gustó el vídeo.

No sé si pega demasiado

lunes, 19 de octubre de 2015

Tras los pasos de Bandini



Mañana vuelvo a Los Ángeles, California. Y digo vuelvo porque yo ya estuve allí como Arturo Bandini, voy siguiendo el sueño americano, sea lo que sea eso. Quizá no para convertirme en el escritor más grande de todos los tiempos, pero sí para enseñar mis inventos y convertirme en uno de los que crearán tendencias en eso del agua, lo escribo aquí en voz alta porque estoy convencido de que así será.

Esta noche he visto como Arturo Bandini lloraba ante la idea de ser ese gran escritor, ese que luego fue John Fante, y que inspiró a los beatniks. Sí, anoche me di cuenta de ello. De que este viaje era más iniciático de lo que yo imaginaba, de que esto es una conjunción de muchas cosas y que, en realidad, es algo así como pisar la propia huella.

No había caído en Arturo Bandini, ni en Los Ángeles, ni en Camila, ni en que, al final, estoy consiguiendo tantas cosas a medida que voy haciendo tantas otras...

Podría decir que no creo en la magia, pero ¿cómo se explica que vaya a Los Angeles dónde ocurre "Pregúntale al polvo" y a Sillicon Valley, donde acabaré fundando la filial de ese proyecto del agua que hace tanto tiempo que llevo persiguiendo y cada vez está más cerca?

Lo importante es desear y persistir en ese deseo.

Lo importante es atreverse a soñar.

Luego la vida es otra cosa, quizá una cuesta abajo

Y, por supuesto, donde somos finitos.

Y vulnerables.

Y capaces de todo por nada.

E incapaces de hacer nada de verdad sin un motivo más grande que nosotros mismos.