A veces empiezo frases que no sé cómo acabarán, como cuando a veces salgo de casa y no sé exactamente dónde iré. Sólo empiezo algo sin saber cómo acabarlo.
Supongo que tarde o temprano habrá un momento en el que me cruzaré con mi destino y sabré reconocerlo. O puede que no lo haga.
Antes solía salir a caminar durante horas. Me gustaba más que ahora.
Supongo que he cambiado y que no ha sido para bien.
En cierta forma echo de menos cuando tenía aquellas ganas de comerme el mundo. Ahora que estoy a un paso de saltar al vacío, espero haber acertado en preparar este salto.
A veces pienso que las cosas no son como deberían ser.
Que, en algún momento de todos estos años, debí haber buscado la forma de haber compaginado todo esto con una vida que me hubiera permitido ir a tu encuentro.
Pero nunca estuvimos libres al mismo tiempo.
Nunca coincidimos en un mismo ahora ni un aquí al lado.
Por eso creo que llevo tantos años sin saber a dónde voy.
Creo que por eso nunca escribí esa novela que te debo.
En el fondo, sé que nada compensará estos diez últimos años de mi vida, pero tal vez nada de todo esto importe al final.
Siempre he tenido la sensación de que, en el fondo, trato de evitar que las personas a las que quiero, sufran mi compañía. No soy un buen compañero de viaje.
Cada vez menos.
Que vivo desde siempre con la certeza de que no soy nada para nadie.
Creo que todo lo que he escrito confluye en una película: Drive.
Siempre me he quedado embobado viendo las carreteras y los coches americanos.
Cuando hice la carretera del Pacífico entre Los Ángeles y San José me venía a la cabeza el vídeo de Coeur de Pirate (ya ves, son canadienses y suelen cantar en francés) pero esa fue mi banda sonora.
Hoy he escrito a la persona que puede hacerme entrar en Silicon Valley.
Creo que, en el fondo, siempre supe que iría allí.
También sé que es mala idea.
Que estoy solo y me he hecho mayor.
La semana que viene es una semana clave.
Esta semana ya es una semana clave.
Parece que todo va a ir muy rápido.
Me muero de ganas de empezarlo todo.
Me muero de miedo al empezarlo todo de nuevo.
A veces creo que las cosas son más fáciles de lo que parecen.
Me pregunto quién o qué pondrá límites
He luchado tanto para esto. No se me puede escapar.
Me pregunto quienes serán mis compañeros de viaje. Qué carreteras recorreré. Qué trampas me tenderá el destino.
Quizá ya todo estaba escrito.
Quizá lo que yo creo una oportunidad no es más que la última trampa. Pero ahora sí que tengo todos los ases en la manga.
Sé que las cosas pueden salir mal, pero yo ya tengo el destino escrito.
A veces no sé ni lo que escribo. A veces sólo me dejo llevar.
Tal vez me esté volviendo loco.
Tal vez todo esto no haya hecho más que empeorar mi salud mental.
Bueno, lo he apostado todo a esto.
Últimamente pienso en todos los que fueron reconocidos después de muertos.