martes, 3 de agosto de 2021

Una semana

 



Ya han pasado nueve días. No sé si queda espacio para la esperanza. En realidad no sabemos nada... y en ese caso se aplica aquello de que todo lo que no sean malas noticias son buenas noticias. El caso es que mi hermana murió y resucitó hace nueve días. 

Se le paró el corazón, pero habían llegado los equipos de emergencia cuando pasó y pudieron reanimarla. No sabemos cuánto tiempo duró. El tiempo es el parámetro que mide su recuperación. A mayor tiempo en parada, más secuelas neurológicas. Escribo esto desde el optimismo, pero no puedo dejar de pensar que la vi como se había ido volando hacia el otro lado de las nubes, y que en el último momento regresó.

No sé si era su intención. Las personas tenemos una forma muy eficiente de destruir nuestras vidas. Supongo que romperlas poco a poco es menos siniestro que estrellarlas contra el suelo, pero en el fondo es lo mismo. 

Seguimos esperando. Desde el hospital llaman entre 1 y 3 de la tarde para darnos información y que estemos al corriente de cómo evoluciona. No nos dejan entrar por el protocolo COVID-19. Nada presencial. Todo ahora es a distancia. 

Me pregunto qué responsabilidad tenemos cada uno en las vidas que se destruyen a nuestro alrededor sin que podamos, aparentemente, hacer nada. 



martes, 20 de julio de 2021

Sabiendo cómo llegar

 

Me pregunto si todo esto que estoy haciendo tendrá una mínima oportunidad de llegar a alguna parte y si al final tendré la recompensa que había soñado tener.

La respuesta siempre es sí. 

Yo ya estuve allí y volví sabiendo cómo llegar.



viernes, 16 de julio de 2021

Título

 



Sé que nunca encontraré a alguien con quien compartir esas cosas que compartía contigo, que mi vida a partir de ahora va a ser una cuenta a atrás, como lo fue desde que nací hasta conocerte; y que el resto ha sido y será una espera, aunque esta vez sin esperanza.

Te voy a echar de menos aunque sé que seguirás sobre el planeta Tierra y descolgarás si te llamo, me responderás si te escribo, hasta que dejes de hacerlo y yo deje de volver a intentarlo. Y eso pasará porque tú ya tendrás tu vida y me olvidarás aunque te acuerdes y sepas quien soy y dónde vivo. Pero de otra forma, como se saben las cosas en las que no te va la vida en ellas. 

Como tu libro favorito hasta que llega otro mejor y coja polvo en una biblioteca y me pierdas en una mudanza.

Creo que a mí me va a ser más difícil, no podría asegurarlo, pero si es verdad eso de que atraemos lo que sentimos, yo voy a tener muchas tardes de no saber qué hacer ni qué ni a quién decir que encontré algo extraordinario.

Se me va a morir de pena el niño que vive en mí de tanto echarte de menos.



viernes, 9 de julio de 2021

martes, 6 de julio de 2021

El universo



Somos el lugar en el que convergen millones de eones de tiempo e infinitos lugares a lo largo de miríadas de galaxias. Porque estamos hechos de agua. Todo lo vivo está hecho de agua. Ni en el silicio ni en el carbono serán nunca la base de algo que vive. Quizá será el soporte, pero nunca la vida en sí misma. La luz y el agua  que corren por nuestras venas; los destellos de la corriente eléctrica pasando a través de nuestras neuronas, nuestras células, el ardor en la sangre, el brillo de los ojos cuando nos enamoramos, el llanto cuando perdemos a un ser querido... Somos esa extraña combinación de sol y sal el rayo a través de un océano en el que vive todo lo que nos construye la carcasa en la que habitamos y nos da cuerda al autómata del ser.

Luego todo se vuelve más complicado, porque quizá existimos y no existimos al mismo tiempo para vivir y no vivir en la sorpresa constante del fluir en la inmensidad de un universo que también existe y no existe al mismo tiempo, que es nuestro origen y nuestro punto de no retorno.

A veces pienso que tú y yo nunca deberíamos haber dejado de ser eso.

Pero luego me doy cuenta de que yo no tuve elección.

Y está bien así.


lunes, 5 de julio de 2021

La primera vez que supe quién o qué era



Me pregunto si todo lo caminado hasta aquí termina en aquella escena que escribí hace unos meses. Cada día que pasa estoy más convencido de que una parte de mí se ha salido de los cauces del tiempo y llega antes a los lugares a los que tarde o temprano acabaré desembocando.

No puedo negarlo. Ella me gusta y creo que yo a ella. No lo entiendo, pero creo que es así.

Recuerdo cuando estuve en Los Angeles y seguí la ruta de Arturo Bandini. Por entonces no había visto Drive. Luego se convirtió en mi película favorita de la década. Recuerdo que me quedé en el hotel Figueroa, a sólo unos pocos metros del Stapless Center, que aquella noche jugaban los Clippers y  Mónica me invitó a cenar a un local de por allí cerca. No sé qué ha sido de ella. Creo que acabó en Hong Kong, es lo último que sé. A veces siento el impulso de llamarla y preguntarle que qué tal, pero no sería adecuado.

Podría decir que fue la primera vez que me sentía capaz de muchas cosas por mi cuenta. Recuerdo alquilar un coche y recorrer la costa oeste desde Los Angeles a San Francisco, luego ir por Los Gatos hasta Sant Cruz y cenar en el muelle. Solo. Diría que esa soledad es mi estado natural. Luego lo he repetido varias veces a lo largo de mi vida.

Y es lo mejor.




La teoría de la humedad relativa



Bueno, ya sabes, todo este tiempo intentando encontrar la teoría y llegar hasta ella. Todos los días de mi vida buscando la relación entre lo que veo y lo que intuyo que es y me llega en un sueño. Estoy empezando a pensar que no tenemos ni idea de a cuánto estamos de la realidad y si sabremos llegar a ella, si la comprendemos como los peces son incapaces de comprender el elemento en el que se mueven.

Quizá la respuesta sea esa, que no podemos comprender el medio. Lo que no tengo claro, es cuál es la pregunta. A veces, cuando salgo de la mente, tengo la sensación de que soy consciente de lo que hay ahí fuera, pero sé que en realidad no lo sé porque me lo percibo con los sentidos que tengo y sólo puedo explicarlo con el lenguaje que sé.

Imagino que estamos limitados por todo eso: por lo que podemos percibir y por lo que podemos o no nombrar. Las matemáticas y la física es lo que más nos acercan de una forma limpia, pero no dejan de estar condicionadas por las premisas de lo que podemos imaginar o no. ¿Y si el lenguaje fuera en realidad la gran oportunidad y no el gran barrera? ¿Y si el lenguaje estuviera soportado por el elemento más común?

Somos al menos 71% de agua. ¿Y si todo (la belleza, el arte, el amor...) estuviera supeditado a la cantidad de agua disponible en cada momento? ¿Y si alteráramos artificialmente la cantidad de agua disponible para comunicarnos con los demás? ¿Si la información fuera fotón y onda al mismo tiempo y descompusiera la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno como si se tratara de un lenguaje binario universal que se alterara y transmitiera al instante todo lo pensáramos, sintiéramos..., deseáramos, a través del tiempo y del espacio?

Significaría que somos el universo dentro de un universo con el que interactuamos siendo un todo. Todas las moléculas de agua del infinito conectadas entre sí por entrelazamiento cuántico. Todo está ahí, esperando a ese rayo de luz que lo convierta en un destino.

¿Podría nuestra voluntad alterarlo?


 

martes, 8 de junio de 2021

Creo que todos lo sabían menos yo


 

Me gustaría saber contar historias, pero no sé. Me he pasado los últimos quince años intentándolo y he llegado a la conclusión de que nunca voy a saber hacer nada en la vida. Ni los premios ni las patentes, ni nada de nada de lo que he hecho merece la pena.

Lo daría todo por saber contar historias. Cerrar, irme y saber hacer algo de verdad.

U otra cosa.

No sé.



Ella




No sé si en realidad Ella me gustaba tanto como para hacer lo que hice. Creo más bien que me sentía identificado con esa habilidad que tenía de tomar siempre malas decisiones. Cuando nos vimos por primera vez lo supimos en seguida el uno del otro; creímos que el otro sabía cómo hacer las cosas bien, pero en el fondo teníamos claro que éramos dos perdedores a la espera de un golpe de suerte. 

Yo creí que mi suerte era ella y ella pensó que yo era la suya. Todas las historias que acaban mal empiezan así de bien. Y con mucho sexo. Es fácil poseer lo que siempre has estado esperando y es difícil no volverse adicto a según que personas, no por lo que son si no por lo que te hacen sentir que eres. Y Ella me hacía sentir invencible, estar en racha, que todo lo que pudiera salir mal acabaría por salir bien. Todo eso y más. 

Hasta que un día descubres que nada es lo que parece, que detrás de algo así no hay lo que creías que había. Quizá por eso amamos tanto el dinero. Porque el dinero no miente. Y quizá por eso es por lo que de estar eufórico pasas a tener miedo. Porque el miedo tampoco miente.



lunes, 7 de junio de 2021

Todos los océanos

 


Probablemente sea otro síntoma más de que no estoy demasiado cuerdo, pero a veces te llamo sólo para saber si tu teléfono está activo, porque aunque sé que los muertos no responden a llamadas inoportunas no sé si eso aplica para los suicidas que dejan cartas en las que no cuentan nada, en las que no se despiden de nadie, que sólo dicen hasta pronto. Nadie merece tu ausencia, te lo aseguro. Si respondieras a una sola de mis llamadas, lo sabrías. Lo hago porque así sigues existiendo y de alguna forma no te dejo ir a donde quiera que quisieras irte. 

No sé si habrá un lugar en el que tengas lo que no tuviste aquí, pero sé que no encontrarás a alguien que te quisiera como yo y que, de alguna manera, me echarás de menos casi tanto como yo a ti.

Y eso, ya es añorar muchísimo.

Me he mudado al interior. No soy capaz de ver el mar. El lunes fue el primer día en que creo que no pensé en ti y el martes me sentí culpable hasta que me quedé dormido. Han pasado diez años y creo que sigo soñando contigo.

A veces pienso que si vivieras ya estaríamos divorciados y ya hubiéramos rehecho nuestras vidas con otras personas y nos hubiéramos olvidado el uno al otro de la única forma que se puede: llenándolo todo con otro todo distinto.

Nos veremos pronto, creo. No sé si existe el tiempo donde estás y si para ti habrá pasado la misma eternidad que aquí. 

Somos pequeños destellos de luz en una oscuridad infinita.

Pero tú y yo brillábamos al unísono.

Al principio no era capaz de perdonártelo, pero ahora ya sí. Sigo sin comprenderlo, pero está claro que no eras lo suficientemente feliz a mi lado, lo que deja claro que nunca supe hacerte feliz. No me deja en demasiado buen lugar, ya lo sé.

Es algo que le queda a uno siempre: la idea de que en el fondo uno es culpable de no llenar la vida de quien lo merece.

Creo que todo esto lo escribo para ti. Sé que, en cierto modo, lo acabarás leyendo. De alguna forma que no sé explicar sé que ahora formas parte del mundo, de las corrientes marinas, de la lluvia, que los átomos que te formaban se dispersaron en mil direcciones distintas y ahora forman parte de ese todo que nos envuelve y que al amarlo, puedo seguir amándote un poquito.



viernes, 4 de junio de 2021

El hombre globo


 

Penny



 Penélope ha vuelto a casa. No se adaptaba a su nuevo hogar. La veterinaria me ha dicho que le hemos hecho sufrir sin motivo, que ella está bien donde está aunque pase tiempo sola. "Piensa que la edad que tiene equivale a entre 110 y 120 años en una persona" me dijo. De momento le inyectamos vitaminas, pero apenas es capaz de estar de pie y se pasa todo el día tumbada en el sofá. Sólo viene a comer cuando le pongo y a veces viene a tumbarse a mi lado en la cama para estar en contacto conmigo. Me mira en silencio, queriéndome mostrar algo que va más allá de las palabras. Me recuerda a cuando murió mi padre y sus últimos días cuando, él sí con palabras, me iba dando a entender que sabía que se estaba muriendo.

Me tengo que ir haciendo a la idea de que pronto se irá al cielo de los gatos a reunirse con Ulises. En el fondo la envidio un poco: yo también echo de menos a Ulises. Esta vez no voy a obligar a Penélope a comer y beber por la fuerza porque ahora sé que fue alargarle el sufrimiento a Ulises. Espero que se pueda ir en paz y que viva sus últimos días con la tranquilidad que siempre se ha merecido.