jueves, 6 de agosto de 2026

Señales de todo lo bueno

 


De alguna manera que no puedo entender cómo, sé que hay personas buenas y que muchas veces sólo hay que detenerse a mirar con interés para darse cuenta de quién lo es y quién no. No creo que las personas se dividan entre buenas personas y malas, pero sí que hay buenas. 

Dijo Bono en el funeral de Glen Hansard que todos recuerdan el día en el que lo conocieron. Probablemente era de las personas que no dejaban indiferente. Hay personas que son luz por mucha sombra que lleven dentro. Entran en tu vida y zas! crees en la humanidad un poquito más que antes de que lo hicieran.

Y vuelvo a lo de siempre. Al sentido de la vida. A ser quien quieres ser y lo que la vida te deja que seas. Me hubiese gustado ser Glen Hansard, no fisicamente, claro, sino transmitir lo que él transmitía. Este blog llevó puesto sus canciones, pero en realidad quería llevarlo puesto a él.

Desde que me he enterado de su muerte que estoy llorando. Tenía un año más que yo. Tenía la edad con la que murió mi hermana. Dentro de poco hará cinco años que se fue. La echo de menos aunque sé que si viviera sería un problema constante para ella misma y para los demás. Pero también tengo la esperanza de que hubiese podido cambiar, que hubiese podido recuperar su salud y hubiera estado más cerca de sus hijos. Tener buenas personas cerca mejora la vida aunque la vida no sea más fácil. 

Te hace creer en la gente. Y a veces con eso basta.

Dejé de escribir en este blog porque tenía miedo que un día M lo pudiese leer. Me hubiese gustado poder escribir sobre M sin miedo a que pudiese sentir ofendida. Lost in translation. 

La hija de M es parecida a mi hermana en muchas cosas que me cuenta. A veces se pueden ver patrones. Todos tenemos la certeza de que tenemos razón y los demás no la tienen, que nuestra forma de vivir es mejor. Supongo que se trata de reafirmar nuestra identidad y nuestro camino en la vida por encima de lo que los demás nos quieran imponer. A mi hermana yo la ví caer como probablemente ella me vio caer a mí. Nadie pudo hacer nada como probablemente nadie puede hacer nada por mí.

Ni por la hija de M.

Somos hijos de nuestras creencias. Tenemos un padre y una madre, pero quien nos da la identidad es la fe en que tenemos razón en lo que hacemos y decimos. 

Hace unos días murió Glen Hansard en un accidente de moto. Tenía cincuenta y seis años y un hijo de tres. 

No sé si mientras moría fue consciente de todo lo que dejaba atrás, si pudo comprender que su hijo crecería sin él, pero sí con su legado. No sé si alcanzó a pensar en su mujer, en sus padres si los tiene aún, en sus compañeros de grupo, en Marketa... y en todas esas cosas que importaban y en realidad no, y en las cosas que sí importan y que nunca volverán a ser invisibles todos los días. 

Recuerdo una frase del protagonista de El ocaso del Samurai, cuando le dice a su suegro emocionado lo importante que es ver crecer a sus hijas como crece el arroz en los campos. Y el suegro le responde que se deje de tonterías. 

El caso es que antes de acabar de escribir este post me monté en el coche rojo y en medio de Barcelona se me acercó una libélula roja. Primero por delante y luego apareció al lado de mi ventanilla. Yo no tenía que pasar por ahí ni parar en ese semáforo, pero ocurrió y lo primero que pensé fue ¿existen libéluas tan rojas?" Hubiese jurado que era la primera que veía en mi vida.

Luego pensé que Glen Hansard era pelirrojo y que todo eso era una señal. 

¿Qué señal? No lo sé.

¿Mi hermana y él están en el mismo sitio? Se divirtieron haciéndome esto. 

Ahora suena "Como si fueras a morir mañana" de Leiva... 

Se avecina una buena tormenta.





miércoles, 20 de mayo de 2026

Por si acaso me ves en tus sueños

 



Si volviera a nacer volvería a buscarte hasta encontrarte. Buscaría el rastro que dejas cuando vas de un lugar a otro, el que dejas cuando te conviertes en estrella fugaz cuando anochece.

Te buscaría siempre, no he dejado de hacerlo durante las últimas treinta vidas a las que ingresé sólo para encontrarme contigo. Cada vez que nazco abro bien los ojos para saber si estás ahí desde el primer minuto, si estás esperándome como yo lo haría si supiera que vas a venir.

Te busco y te espero desde hace decenas de siglos. Lo sé. Y por eso a veces no me entiendo.

A veces sólo soy alguien que se maravilla de haberte encontrado a través del Tiempo.

A veces sólo soy un niño pequeño ante la magnitud de tantas y tantas vidas.

Soy un niño pequeño porque sólo los niños saben amar sin esconder nada.

Y si soy así es porque sé que para esto nuestro el amor es lo que importa.

Sólo quiero ser eso cuando estoy contigo.

Desvivirme.

Que no se escape este sueño.

viernes, 11 de julio de 2025

Todos

 


Son las siete y media de la tarde. Hoy empiezo a escribir la novela que durante diecisiete años he ido cuajando en este blog. Son casi 2000 entradas, imagino que que serán algo así como cientos de miles de palabras. Hay ficcion hecha de realidades y hay realidad vestida de ficción. Todo lo que soy tiene que ver con esto. Todo lo que he sido y todo lo que ya nunca seré. Ha llegado el día que tenía que llegar. No la escribo para publicarla, no la escribo para ser escritor. La escribo porque no quiero morir sin dejar escrito esta historia que llevo años viviendo cuando no estoy viviendo. Hace veintitrés años me dije que lo intentaría. Si hubiera escrito una novela cada año hoy habría escrito veintitrés historias. 

Ha cambiado todo tanto. No soy el que era, no queda casi nadie de los que me importaban. 

Sé que todo ha cambiado demasiado y los cambios suelen pesarme como si algo se añadiera a mí cuerpo cerca de los huesos, se adentrara en mis pulmones hasta llenarlos de una materia invisible, pero que se hace notar cuando al soltar el aire ella se queda ahí. Sé que nunca sabré escribir por mucho que quiera, eso es lo que no cambia, siempre seré alguien a quien no puedo dejarle escribir algo mediocre. Seguiré leyendo a Auster, me quedaré esperando a la muerte sabiendo que pude haber sido alguien que quería ser y no supe conseguirlo.

Me queda el blog y acabar esa novela. Me doy tres meses para escribir doscientas páginas. Eso es mucho tiempo para alguien que casi no lo tiene y que respira como yo lo hago, con eso dentro, con ese otro yo compartiendo mi respiración. 

Me queda escribir y escribir para no gastar, para descargar lo que vivo y para volver a cargarme de sueños. Es como si siempre lo que quiero estuviese en otra parte, nunca sé dónde, sólo sé que no está aquí y que no hay un mapa que me diga cómo llegar hasta él. 

Me pregunto si alguien de los míos sabe algo de mí. Si saben cómo me siento ahora y si conocen el futuro como yo conozco el pasado y si me esfuerzo, el presente. Daría lo que fuese por un poco de certidumbre, por un poco de "vas bien" o de "gira a la derecha cuando llegues al próximo septiembre", pero supongo que es mejor así, no saber nada, tomar las decisiones porque tienes que llegar a alguna parte. El tiempo no se detiene para uno escoja un rumbo, reflexionar es un lujo que no está pensado para gente como yo.

Cuando digo "gente como yo" no sé a qué me refiero. Supongo que a alguien lo suficientemente rico como para tener donde vivir y lo suficientemente pobre para que ese lugar sea aún de un banco. He llegado hasta aquí porque tuve suerte. Tuve suerte sin buscarla y sin merecerla. De eso se trata, de que no dominamos nada. Somos marionetas en una historia improvisada.

Somos hojas al viento.

Luchamos para no sea así, pero así somos. Morimos cuando cerramos los ojos, resucitamos cuando suena el despertador. Creemos amar, creemos tener un propósito, pero en realidad no somos capaces ni de lo uno ni de lo otro. Sólo lo creemos, sólo imaginamos que podemos hacerlo y tenerlo. Eso es vivir. Vivir es tener la inercia de seguir creyendo que todo esto va a mejorar, es tener fe, es levantarse por las mañanas y dar por supuesto que esto seguirá sucediendo una y otra vez, que las personas con las que nos cruzamos seguirán a nuestro lado. 

Somos un homo fidelis. Fiel a la vida sin saber el porqué, pero en realidad somos la inercia del vivir. Por eso no somos inmortales, porque cada vez nos cuesta más arrastrar a todos esos yo que se fueron a dormir sin querer despertar, porque de tantos yo que somos, hay cientos que desean detener esa inercia.

Por eso envejecemos por dentro, por eso algún día vamos a morir.

Porque quizá vivir sea otra cosa, quizá vivir esté al otro lado de la muerte.





miércoles, 9 de julio de 2025

martes, 27 de mayo de 2025

La sombra helada de la memoria

 


Escribo casi al mismo tiempo que estoy seguro que estoy empezando el proceso de desaparecer del todo. Cada minuto que pasa es el momento en el que se inicia una cuanta atrás. Somos todas las cuentas atrás de las que no somos conscientes, estamos hechos de inicios con un solo final.

Me pregunto si el encuentro fortuito con C tiene algo que ver con que M se ha convertido en todos los inicios que he deseado los últimos días, con todos los principios del resto de mi vida. Por eso me releo y me acuerdo de que hace poco más de un mes nada de lo que tengo ahora con ella era una remota posibilidad, un imposible que empieza a parecer posible. Ni siquiera sé aún si lo es. 

Y entonces aparece C y me dice que le hubiese gustado almorzar conmigo. Nada tiene menos sentido que eso. C es pasado como probablemente lo será un día M, en cuanto la decepcione. Se me da bastante bien decepcionar. Es una maldición disfrazada de hábito.

Persigo al hada, le digo que la quiero, pero me cuesta hacerlo porque somos dos estrellas errantes cruzando el cielo en sentido contrario que tarde o temprano se irán alejando. ¿Qué me quedará entonces? Seremos el recuerdo fugaz el uno de la estela del otro.

En otro tiempo mi vida acabaría de encontrar su sentido. Hoy, sólo es un momento de confusión más. 

Vivo el momento. 

Me pierdo, como siempre.

Pienso en los ojos azules intensos del hada de la ciudad del agua y no sé qué me pasa. Había soñado con ella desde que era un niño y ahora... está ahí. Vino de la otra parte del mundo. Y no creo merecerla y al mismo tiempo no sé si tengo derecho.




sábado, 10 de mayo de 2025

El mundo

El mundo baila en tu mirada cuando te miro


 

lunes, 28 de abril de 2025

48 Km.

 


Si supiera a dónde ir, iría sin pestañear, dejaría lo que estuviese haciendo y me plantaría en la puerta de tu casa; pero no sé dónde vives.

Si supiera a dónde ir vendría con las maletas vacías para que las llenaras de tus cosas y vinieras a vivir a casa, a esa casa de dos plantas que he decorado para ti.

Iría para que pensaras que vuelven a por ti cuando se fueron, que vuelven a por ti, que todo fue una equivocación y ya se ha solucionado. Iría a buscarte hasta el fin del mundo para tratar de curar la herida que nunca acaba de cerrarse. 

Todo el mundo te abandona porque aprendieron el lenguaje del "dime que me quede".

Todos necesitamos que alguien nos diga "quédate" y todos necesitamos alguien que venga a buscarnos para decirnos "no tengas miedo de volverte a quedar sola".

Nunca estarás sola, pero siempre serás alguien que se siente bien dentro de esa otra piel que te protege al mismo tiempo que te aísla. Saber que se está sola es no correr el riesgo a que te dejen.

Haría lo que sea, pero no me dejaría hacer lo que fuese.




lunes, 21 de abril de 2025

Curas de urgencia




Si todo importara, yo te importaría. Si todo contase, contarías conmigo. A cambio yo te escribiría y te daría a cambio el unguento que cura heridas. Solo que a veces no queremos que cicatricen. Me pregunto cuál será la mía.

Creo que acabo de encontrarla. Al menos una de ellas. Algo que pasó y uno cree que es pasado, pero no. Las heridas que no se curan se infectan y te debilitan, evitas hacer cosas por dolor, evitas hacer cualquier cosa que pueda provocar otra. 

A M la abandonaron, y pasará toda su vida desconfiando y, cuando no sepa qué hacer abandonará ella, porque "eso" se convierte en un lenguaje, el hurír antes que huyan, el no saber de alguien a que no sepan de ti.

M desapareció sin casi decir nada. Abrió otra puerta y se fue sin decir adiós como se fueron antes casi todos los míos. Se irá y lo seguirá repitiendo hasta que alguien la haga sentir como en casa. Y su hija lo repetirá con ella porque eso se transmite como si fuera un idioma, como los modismos, como el conocmiento.

A M le daré siempre las gracias por mostrarme la importancia que tiene en nuestras vidas lo que nos marca un día que no olvidamos nunca.

Veo a M frente a una puerta, de niña, y cómo se le cae el mundo encima tras que esa puerta no se abra. El dar media vuelta y el irse con el corazón roto. 

Ella no lo sabe, pero aquella niña sigue allí, esperando que esa puerta se abra, la abracen y la dejen entrar.

Y yo voy a amar a esa niña lo que me queda de vida, como a todos los niños que no comprenden por qué las cosas acaban siendo diferentes a como deberían ser.

Mientras, seguiré enviándole mensajes para que sepa que no me olvido de ella.

Necesita que no se olviden.

Todos necesitamos a alguien, en algún lugar, que nos diga que no nos olvida.



 

martes, 15 de abril de 2025

El amargo don de la presencia

 



Siempre digo que suelo llegar a la vida de alguien para que se recupere de algo. No es que lo diga por decir, el guión casi siempre es el mismo: llego y hay un cambio de trabajo, un cambio de domicilio, un cambio de pareja, un cambio de destino. 

Y yo estoy ahí.

Me hubiese gustado tener a alguien como yo al lado en los últimos años. Hago reír, hago soñar, hago poner los pies en el suelo. Abro portales estelares o abro botellas de vino, depende del momento, pero sobre todo estoy ahí.

Luego todo pasa. Me olvido o me olvidan. Es algo kármico. Casi siempre me voy yo. Es un pacto que tenemos. Voy desapareciendo poco a poco o de golpe. Es fácil desaparecer, sólo tienes que dejar de hacer lo que fuese que hicieras para llamar la atención.

Estos días estoy haciendo reformas en mi piso. Estoy poniendo parquet y voy a pintar de gris las paredes. La vida es cambio. Dejar el piso de mis padres está siendo duro. Gerard contrató a una emprea para vaciar el piso y cuando fui ya habían entrado y se lo habían llevado casi todo. Toda la vida de mis padres y gran parte de la mía.

De mi hermana ya no queda casi nada.

Apenas sus hijos.

Sentí morir a mi hermana. Mi madre y yo nos despertamos al mismo tiempo y salimos al pasillo. Nos miramos y decidimos dejarla ir. A un kilómetro de distancia ella se dejó ir. No imaginaba que casi once meses después lo haría la persona que tenía en frente. Todo se va. Si he aprendido algo estos últimos años es que hay que aprender a decir adiós.

Hay que decidir dejar ir lo que tenemos agarrado.

Hay que soltar para que nos suelten.

Parece fácil, al menos decirlo. Lo fácil, a veces, es lo que más cuesta.

Hacía días que no escribía. Estamos en semana santa y apenas había escrito tres entradas. Pienso muhco en María B. Me gustaría que María B fuera una persona más sencilla, pero no conozco a nadie que tenga tantos frentes abiertos.

Nunca mejor dicho.

No sé si quererla o estar ahí hasta que, como sospecho, se irá. Me gusta cuando dice que nadie pela mandarinas para ella. Me hace gracia y al mismo tiempo noto que es algo importante para ella. No soporta el olor de las pelas en sus manos y, al mismo tiempo, le gusta su sabor...

Y a eso se reduce todo





miércoles, 2 de abril de 2025

La herida


Si pudieras leerme escribiría cosas bonitas. Cosas bonitas que te contaran la fuerza que todos tenemos por sólo nacer y sobrevivir en un lugar al que venimos sin nada. Te diría que todo irá bien aunque no lo sepa, porque quiero que todo te vaya bien a pesar de que no tenga nada que ver contigo. Te lo diría porque me recuerdas a alguien a quien me hubiese gustado decírselo y no pude. Uno hace las cosas tarde casi siempre, cuando ya no hay remedio, cuando el destino ya ha golpeado cuando más débil estabas.

Si pudieras leerme escribiría cosas que tienen que ver con las mariposas azules que viven en un lugar recóndito del bosque, el claro del bosque desde donde se puede ver cielo de los primeros días de primavera, a donde pertenecemos sin ni siquera saberlo, somos almas llenas de la frondisidad de las tierras del norte. Si puderas leerme sonreirías porque sabes que es cierto.

Te diría "vamos a las montañas" e iríamos con las mochilas ligeras. Yo necesito todo eso tanto como tú. Necesito el gran silencio de las montañas y el sol, hablar en el lenguaje de los árboles y el agua. Necesito saber que todo eso significa algo a lo que no soy capaz de darle nombre por mucho que exista dentro de mí. A veces pienso que es lo único que importa, dar tiempo y espacio al animal que nos habita, cuando el cuerpo sólo es una cueva en la que entrar y refugiarse de los otros.

A veces me aislo, me había construido una vida para poder hacerlo. Como ahora, que estoy en un bar de carretera escribiendo esto, un miércoles a las 12 del mediodía, nunca sabrás lo iguales que somos porque nunca nos conoceremos. Nunca sabrás que tenemos heridas parecidas aunque no sean igual de profundas. Por eso trato de hablar contigo y me mantengo a distancia. A veces no puedo, me acerco demasiado. Sé que me acabarás mordiendo, pero el mundo es eso; morder o ser mordido, tratar de querer a pesar de no saber qué es y con todo por delante para no saberlo nunca.  

Por eso me gusta que me cuentes historias aunque no sepas contarlas porque al hacerlo para ti misma, cicatriza algo antiguo, algo que no tiene nada que ver con el amor y al mismo tiempo no haya nada que se le parezca tanto. 

Gracias por haberme enseñado tanto en tan poco tiempo.

Ojalá encuentres eso que te haga sentir como en casa.

Lo deseo de veras



lunes, 20 de enero de 2025

Carelia

 




Hace frío. La nieve son cuchillas hechas de agua que cortan los pies y la tierra. Una tierra que ya no es nuestra a pesar de que seguimos perteneciendo a ella. Somos miles, tantos que no alcanza la vista el final de la columna que avanza hacia la otra tierra que se llama igual que la que dejamos atrás, pero que la habitan otros que no son como nosotros. Mueren muchos. Morirán más. Morirá la lengua, se extinguirá nuestro modo de vida, se nos tragará la Historia.

La Historia de la humanidad es la historia de gente que huye y busca un lugar al que pertenecer de nuevo hasta que tenga que volver a huir diez o doce generaciones después. La historia de la humanidad es tener que decidir si huir o quedarse, si morir de nostalgia o someterse.

Veo la nieve caer. Karelia queda cubierta por la nieve que no veremos derretirse en primavera porque estaremos muy lejos, en un lugar al que no pertenecemos y donde no nos querrán. Donde no tendremos nada, donde no nos dejarán ser un pueblo.

Hablamos carelio entre nosotros, no podemos hacer otra cosa porque el idioma se aprende de las personas que te quieren. Primero dirán que es un dialecto y luego lo acabarán acorralando hasta que se olvide. El mundo es un viaje en el que siempre hay alguien que no quiere viajar porque ama la tierra y sabe que la tierra lo ama a él. 

Es raro ser apátrida. Es raro ser un exiliado de un parís pequeño al que casi nadie conoce.

Es raro ser la primera generación que nace en otro lugar al que no pertenece su familia.



viernes, 3 de enero de 2025

Barcelona




Bueno, ya sabes, quería pasar más tiempo contigo, pero el tiempo se me fue de las manos. Pero siempre pienso en ti. A veces me siento contigo y hablamos. Sabes cómo saber más y mejor que yo. 

A veces te beso, pero casi siempre hablamos uno muy cerca del otro.

Por muy lejos que estemos siempre estamos a una mirada corta de distancia.



jueves, 28 de noviembre de 2024

Todo lo demás




Nunca sabrás que he escrito esto y me gusta saber que eso es así, no me gusta decir adiós, aunque mi vida es ese adiós perpetuo a lo que no regresa. Yo no podía vivir sin ti. Y ahora voy a tener que hacerlo todo el tiempo que me queda de vida. Me hubiese gustado haber tenido una oportunidad, pero yo no he tenido nunca ninguna. 

Si volviera hacia atrás creo que hubiese hecho las cosas de otra manera. Te hubiese querido menos, me hubiese obsesionado menos contigo. 

Espero que seas feliz, pero no tanto como lo hubieras sido junto a mí.





 

domingo, 24 de noviembre de 2024

Empezar de nuevo

 


Uno no puede llegar a donde no ha llegado nunca antes sin recorrer un camino desconocido. Uno no puede dejar de querer sin haber querido antes. No se puede saber lo que no se sabe aún. No se puede vivir sin haber nacido. No se puede morir sin haber vivido. No puedo renunciar a ti sin haberte tenido.

Nadie tiene a nadie, eso es verdad. Nadie posee, nadie tiene el derecho a ser una parte de otro. No se puede vivir a expensas de otro, no sin romperte como un espejo.




miércoles, 20 de noviembre de 2024

OVNIS

Al final las cosas siempre salen más o menos bien.






lunes, 18 de noviembre de 2024

Todos nuestros antepasados



Te hubiese gustado Elena y tú le hubieras gustado a ella. Hay personas que están destinadas a conocerse sin que acaben por coincidir nunca, no les llega momento, se extravían antes, o no cogen un tren o un avión a tiempo, o se les olvida añadir días a su vida. Me hubiese gustado estar allí, en ese momento en el que tú la mirases y ella te mirase por primera vez, cuando ella te hubiese preguntado tu nombre y cuántos años tenías. Me hubiese sentido orgulloso de tu respuesta fuese la que fuese, tímida o decidida, con voz de niña o con voz de quien quiere aparentar ser mayor de lo que en realidad es. 

Me hubiese gustado haber pasado más tiempo contigo, haberte cogido de la mano para cruzar más calles, detenerme en más semáforos contigo, haber ido más veces contigo al parque, haberte llevado a más fiestas de cumpleaños, bueno, ya sabes, todo eso. Si lo hubisese sabido no habría trabajado tanto pensando que lo hacía para tener más dinero con el que comprar tiempo, cuando el tiempo ya lo tenemos, y no lo veía a pesar de que nadaba en un océano de tiempo en el que tú también estabas. Pero yo salía a la orilla y me iba a buscar no sé muy bien qué, perseguía una quimera en la que tendría una libertad que, en realidad, ya tenía.

Porque en el fondo, la libertad no es un estado ni un lugar, la libertad es poder estar con quien quieres estar. 

Y que quieran estar contigo.

Es bien sencillo. O al menos lo es hasta que es demasiado tarde. Luego, todo se complica. Y a mí se me complicó el día en el que dejé de ser quien creía que era. Porque yo creía ser tu padre aunque no lo fuera y aunque ya lo supiera se me olvidó a poco que fueron pasando los días, las semanas, y los meses. Debe de ser cierto eso de que la realidad se la construye uno a base de obviar lo que no desea que suceda.

Pero siempre ocurren cosas, minúsculas catástrofes anunciadas por señales inapreciables. Un día tu madre dijo que había conocido a otra persona y dejé de ser quien era. Y tú te fuiste a otro lugar que yo no sabía ni que existía para darme cuenta de que todo el tiempo que había comprado sólo servía para no saber qué hacer con él.

Por eso creo que te hubiese gustado Elena y tú a ella: porque a ninguna de las dos le hubiese distraído nada que no fuese estar la una con la otra, porque a las dos os gusta ser y estar en cada momento en el lugar en el que estabais. Porque crecer es aprender a pensar en dónde estarás mañana en lugar de vivir donde está uno, querer ser alguien que no se es y que no está muy claro que se quiera ser. No se pude crecer sin tener expectativas. Y claro, las expectativas hay que cumplirlas.

Y para cumplirlas hay que querer ser alguien que no se es aún.

No merece la pena llegar a ser otro, pero menos no llegar a serlo nunca persiguiendo serlo toda tu vida.

Le hubieses gustado a Elena porque ella no hubiese esperado nada de ti, sólo hubiera querido conocerte y pasar tiempo contigo. A ella no le importa casi nada que tenga que ver con cumplir expectativas. Por eso me gusta estar con ella. No quiere nada de mí más que la quiera. A veces ni eso. Sólo quiere que esté; saber que existo y que pienso en ella. Quizá el amor sea eso. Saber que piensan en ti cuando estás pensando en alguien, y que acabarás el día con una presencia invisible aunque estés solo. Que puede que recibas una llamada y al otro lado del teléfono una voz te haga saber que le importas.

Que sabe que nada importa lo suficiente, pero que si importara algo de verdad ese algo serías tú. 

Quizá no sea la mejor definición del amor, pero cuando tú y yo dejamos de vivir bajo el mismo techo, pensaba en ti todo el tiempo, y de alguna manera esa era la forma en que tenía de poder seguir queriéndote.

Invisible y lejano. Como un ángel de la guarda sin poderes.

Como un antepasado que desde el más allá nos desea todo lo mejor.





jueves, 14 de noviembre de 2024

Teníamos un trato

 


Teníamos un trato: yo sabía cómo llegar y tú sabías a dónde. Y además por ese orden. Pero no fue así. Ni tú sabías a dónde ni yo sabía otra forma de llegar que no fuese a tu lado. Creo que así ha sido todo desde entonces, no he sabido llegar a ninguna parte, no he sabido elegir un camino cuando se me ha presentado la oportunidad de escoger entre varios. 

A veces paso por delante de algún lugar que compartí contigo, o que me recuerda a ti, o que tiene algo que me recuerda a algo que se te parece. Lo visto de casualidades y me sorprendo imaginando una coincidencia improbable, y abro la puerta a la magia que ahora intento convencerme de que nunca existió.

A veces me pregunto si un hechizo es reversible, en si lo que muere, muere de verdad o sigue existiendo en otro plano, como espero que vivan las almas de los que ya no están aquí conmigo; si el limbo de las cosas que sucedieron sin tener continuidad tiene una lista de cosas tuyas y mías que coincidieron con nosotros tratando de que sucedieran.

Pero teníamos un trato que no llevaba a ninguna parte aunque creyésemos que sí. Es decir, teníamos algo tácito, la promesa de prometernos algo algún día, querer querernos con el tiempo, sanar la herida del otro al curar la propia, mirarnos y volver a olvidar lo que ya habíamos conseguido olvidar antes de encontrarnos.





miércoles, 30 de octubre de 2024

video


 

C.

 


No sé en qué lugar estás, no sé en qué tiempo vives, y si coincidimos o no en él, o si somos dos personas o cuatro o veinte al mismo tiempo. No sé si somos múltiples personajes en una misma Historia y si podemos coincidir sin que el universo explote. No sé si al hacer el amor contigo lo estoy haciendo en realidad conmigo mismo, en si al estar juntos somos en realidad la unión de piezas de un puzzle que conforman la solución a un misterio o si bien es la formulación de un hechizo que abra otra puerta a otro mundo.

En cualquier caso, me gusta la idea de que tú eres un poco yo y que en mí habitas tú. 

No recuerdo donde leí que la combinación de todas las letras y sus números correspondientes del abecedario hebreo forman 15 mil millones de posibilidades y que hay una para convocar la perfección en cualquier ámbito, ya sea salud, amor, trabajo... Me gusta pensar que entre 8 mil millones de personas tú y yo (o sólo yo como parte de ti o sólo tú como parte de mí) hemos coincidido en este metro cuadrado, que estás a un instante a punto de darme un beso o de dártelo a ti a través mío.

Me gusta creer en cosas que sólo son probabilidad. Las probabilidades que la realidad convoca no siempre son estrictamente fruto de una entelequia matemática. A veces todo colapsa en un instante de ínfima probabilidad hecha real. Y cuando eso sucede uno ya no vuelve a ser el mismo. Que algo muy improbable suceda es lo más cercano a la brujería, como que tú y yo nos encontráramos entre 8 mil millones de almas, que decidiéramos nacer o nos nacieran tan cerca el uno del otro y al mismo tiempo tan alejados si hubiésemos nacido un siglo antes, que me mirases y cuadraran en tu subconsciente los criterios para no descartarme de inmediato, que mi tono de voz estuviese dentro de lo que no te es molesto, que te gustaran los hombres con barba, que no hubiera nadie que en tu vida en ese momento, que no estuvieses en ese punto de tu vida en el que no quieres nada con nadie, que yo supiera llegar, que le gustase a tu perro, que tuviese algo interesante que contar en el momento que tú estabas receptiva a escuchar.

La gran trampa es pensar que todo tiene un porqué o un "para qué". La vida es eso que sucede como el paisaje en un viaje en tren, sin que uno pueda pararlo porque está vivo, y mientras uno está vivo uno va hacia adelante mientras le pasan cosas. Es imposible que no te pase nada. Vives y el aire que respiras ya es algo con lo interaccionas, se te pega a la hemoglobina, te oxida poco a poco su apenas veinte por ciento de oxígeno. Vivir es una lucha constante contra el deterioro, tu cuerpo repone tejidos a contrarreloj con alimentos que y agua que atrapas. Trabajas para conseguir estar en el sistema para acopiar más material con el que vencer al gran destructor en el que estamos inmersos como peces. 

Y entre todo eso, y a pesar de eso, y contra eso y buscando algo infinitamente inmenso que lo combata durante todo el tiempo que podamos, aquí estoy. Queriéndote. Preguntándome si somos tú y yo o somos sólo tú o sólo yo en dos formas distintas, pero sin poder evitar seguir queriéndote.

No sé si leerás esto algún día.

Yo voy dejando por escrito lo que pienso, sigo ahí, como si alguna vez esto fuese tan importante que evitarlo pudiera ser considerado una catástrofe.




lunes, 28 de octubre de 2024

Por si llegas aquí

 


Sé que no es así, pero a veces sueño que me lees y que por alguna razón acabas por volver a tener ganas de saber de mí. No sería un buen momento, pero es lo que suele pasar casi siempre: nunca somos la mejor versión, la que nos gustaría ser cuando el pasado regresa para saber cómo nos ha ido.

A veces pienso que me lees y me entiendes. Y siento a veces también que escribo para que me entiendas si alguna vez se te ocurre preguntarte en qué estaré pensando; que lees un poco y luego no puedes parar de hacerlo hasta que te haces una idea de que sigo escribiendo para ti.

Sigo escribiendo como el que echa leña a una hoguera que tarde o temprano se acabará apagando, sigo pensando en ti todos los días, sigo volviendo una y otra vez a la palabra escrita porque de algún modo entiendo que es nuestro lenguaje, el único que hablamos los dos, un idioma secreto escrito en otro idioma, un secreto que ni siquiera somos capaces de entender en qué consiste, pero que está ahí, esperando a que el otro lo lea y lo entienda; que lo sienta como uno siente el relieve de algo que rozan las yemas de sus dedos, pero con la mirada, como si lo invisible tuviese una orografía compartida a la que de una forma incomprensible los dos pertenecemos.

Sé que estás ahí afuera, que la vida te distrae con las cosas que la vida tiene.

Que estás al otro lado y entiendes lo que mis palabras significan en nuestro lenguaje.

Que dudas en si escribir o no hacerlo y en por qué complicar innecesariamente las cosas.

Si vivimos una sola vez, que esa vez la vivamos valientes.

A veces lo valiente es pasar página y otras es querer saber cómo acaba la historia. No creo que haya un manual para entenderlo ni que nos diga qué opción es la correcta.

Si llegaste hasta aquí y no quisiste más, que sepas que no importa aunque me importes, todos somos el pasado de alguien incompatible con nuestro presente.

En cualquier caso, gracias por haberme pasado, por dejarme los recuerdos que me dejaste, por haber logrado que, al contrario de lo que todo parecía indicar, convertirme en mejor hombre.

Acepto este destino aunque no sé si estaba destinado a él.