Y eso es una pequeña tragedia. Porque no entiendo el porqué, pero los demás, incluso los desconocidos, sienten una atracción inexplicable por tocarme, incluso diría que por abrazarme. Es algo que he compartido abiertamente incluso con mis amigos y confiesan que es así, que sienten la necesidad de que, cuando están cerca de mí, de acercarse lo máximo que pueden y ponerme la mano en el hombro como mínimo. Parece algo inocente, pero en ese momento algo dentro de mí se rebela, pasa de estar escondido a estar en alerta. No creo que tenga ningún trauma de niño, es algo que no me gusta. Por lo general no suelo confiar en nadie, así que no me gusta generar confianza en personas a las que no pienso poner a prueba en una situación en las que confiar en ellas. Porque sé que no la pasarán.
LA RESACA DEL INCRÉDULO
Hace 4 semanas
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