Me llama y se queda unos segundos en silencio. Al otro lado yo respondo y espero esa respuesta que identifique a quien llama. El silencio me trae la certeza de que es ella. Ella que me quiere llamar pero no se atreve a hablar, quizá no sabe qué decir, sólo necesita saber que existo, que aún le cojo el teléfono, que no todo su pasado es un pasado perdido.
_ Soy yo_ dice.
_ Lo imaginaba_ le digo.
_ Creo que al final no iré a Barcelona. No tiene sentido, mi madre vendrá a Shangai y estará aquí conmigo hasta que nazca en niño.
_ Ya, es lo normal en estos casos.
_ Mi madre me ha preguntado por ti. Me ha dicho que si sé algo y le he dicho que no. Mi madre me ha dicho que qué lástima, que seguramente eras el único hombre que me ha querido de verdad. ¿Es eso cierto?
_ No sé si he sido el único.
_ No, lo de que me querías de verdad. ¿Es cierto?
_ ¿Qué importancia tiene ahora?_ dejo que el tiempo se alargue como el chicle._ Te quise como quieren los niños, sin protegerse, sin esperar nada malo; pero eso ahora no tiene importancia, quiero decir que mejor no se la dés. Ha pasado mucho tiempo, todas las heridas cicatrizan.
_ Yo también te quería. Quizá tuve miedo a esa forma en que yo veía que me querías. Una forma que yo no podía corresponder. Yo soy mucho más práctica que tú. Éramos muy diferentes. Pensé que no funcionaría._ dice ella mientras, seguramente, mira hacia el suelo.
_ Sí, supongo que debía de ser así._ digo convencido de lo contrario.
_ Sí, es mejor así.
_ Sí, ahora estás viviendo en Shangai con un hombre al que tardaste bastantes días en contarle que estabas embarazada, alguien que se pasa más de la mitad del tiempo volando y la otra de reunión en reunión, y yo estoy aquí solo, ocupando el tiempo como puedo, escribiendo durante la noche y haciendo horas en una editorial cochambrosa donde lo único que merece la pena es el alivio de cuando salgo por la puerta. Sí, los dos hemos salido ganando.
_ ¿En serio has vuelto a escribir?
_ Sí, nada que merezca la pena, pero he vuelto a escribir.
_ ¿Escribes sobre lo nuestro?
_ Ya no._ miento_ Ya sólo escribo novela negra.
_ ¿Sabes? me gustaría leer algo tuyo. Algo nuevo. Te echo de menos en esas letras.
_ Nunca te gustó que tuviera mi mundo hecho de palabras. Nunca entendiste que yo vivía de ellas.
_ Yo quería que vivieras en todo, no sólo en palabras.
_ ¿Por eso te ibas con tus amigas y me dejabas solo? Lo hubiese dejado todo por estar contigo.
_ Yo no quería que dejaras nada, no quería que dejaras de ser nada. Quería que fueses tú, sólo eso. Sentía una responsabilidad que yo no quería.
_ Por eso me llamabas luego cuando tenías problemas, supongo._ dije dándome cuenta de inmediato de que aquello era un golpe bajo, algo indigno.
_ ¿Sabes? Yo también te quería de verdad. Me pasé todo el tiempo esperando a que hicieras algo, no sé, algo extraordinario, algo que me dijera que te hacías cargo de tí mismo y de tu vida. ¿Qué importa si yo tenía problemas? Quería a mi lado a alguien lo suficientemente fuerte, o por lo menos que lo aparentara. Necesitaba sentirme segura.
_ ¿Acaso te fallé alguna vez?
_ No, tú siempre estabas allí, es cierto. Pero yo no quería a alguien que estuviese allí, quería a alguien que estuviese conmigo. ¿Lo entiendes?
Callamos. Nos despedimos, le di recuerdos para su madre. Colgó dejando el mismo silencio que evitó que hablara cuando yo descolgué.
No pude dormir. Volví a tener la sensación de que hay algo en mí que no funciona, de que no encaro las relaciones personales como debiera. Luego, a las cinco, me quedé dormido y soñé con un camino que atravesaba una selva hasta la playa. Una playa en un país lejano, de mar azul y arena blanca.
Me desperté con la misma sensación que cuando me fui a dormir. Llevo todo el día dándole vueltas a eso. Tengo que averiguar qué pasa.
XENON *
Hace 2 meses






