sábado, 12 de abril de 2008

Joé que sueño sin sueño...

Esta noche no hay bicho, canta la sirena en mi pecera, cantos anteriores a esta edad de piedra. Escucho canciones que nunca fueron del todo mías... smashing pumpkies, R.E.M.... coñío hasta los Red Hot Chili pimientos... dios. Qué adolescencia y albores de la juventud más mal aprovechaos que pasé. Cuánto mal han hecho Alí Babá y los cuarenta principales. Hace días que el bicho no viene, no ronda por aquí, me extraña, no suele irse tanto tiempo, esta noche ya casi me estoy durmiendo, habita en mi otro ser, una cosa rara, no sabría explicarlo... debe de ser porque empieza la primavera... Bandini. Estaba bien eso de soñar despierto, teclear dormido. Luego, así salen las cosas... igual mañana releo esto y me da por borrarlo y darme... esto es un blog... qué coño es un blog... me gustaría escribir bien, como Héctor, por ejemplo. Prodigioso. A mil años luz. Me gustaría dominar el lenguaje... haría un curso de lengua y estilo pero estoy impermeable al saber. Demasiados problemas, demasiados momentos de tensión... Hoy casi me acordé de los primeros tiempos en los que viajar era algo emocionante, claro, entonces no salía con nadie. No tenía que dejar a nadie aquí. Era distinto y es lo mismo ahora. Es extraño esto que me pasa. A veces pienso que no tengo raíces y otras pienso que sólo tengo raíces. Me gustaría escribir algo bueno de verdad, hacer una descripción extraordinaria, decir algo así como la lámpara del salón, una araña resplandeciente y señorial, alumbraba, con destellos de miles de cristales a los invitados que, elegantes y sorprendidos de tanto lujo, se apresuraban a acudir al encuentro de los señores de la casa, Urmat y Findas Aplebott, que divertidos con tal desfile de variopintos y extravagantes personajes, sonreían abiertamente y sin descanso con una afabilidad que demostraba su rango y educación. Pero me salen churros así, a mí sólo me van los bichos y los puñetazos... sospecho que una vez, de pequeño, mis padres debieron dejarme con mis tíos. A mi tío juan le gustaban las de Bud Spencer...

Cualquier tiempo pasado


Pues sí, en mi pueblo había un tío que era mu buen chavá, era mu culto, leía libros. Hacía de albañil...
Le daban ataques. A veces lo cogían para hacer obras pero lo que se tardaba un día él lo hacía en una semana porque no estaba mu bien el chavá. Se casó con una mora. Los padres de él decían que la mora estaba con él por el dinero. ¿Qué dinero? Si el chavá tenía una paga de quinientos o seiscientos euros. No era por el dinero. Cuando lo llevaron al hospitá y al psiquiátrico ella lo iba a ver y lo peinaba y le daba de comé. Era mu guapa, la mora. Se llamaba Farida, bueno, y se seguirá llamando. Mi mujé se llamaba kushba o argo así, también era mora. Mu guapa. Me duró poco. Se murió. Nos casamos por el rito musulmán. Es como el de los gitanos má o menos, dó o tré días de fiesta, la familía. Una cosa grande. El padre no me quería porque yo era españó pero al finá me dijo que sí me casaba. Eso fue en Melilla. Yo estaba en la legión. La mejor tropa del mundo en el cuerpo a cuerpo. Pué, como iba diciendo, la mora estaba con el chavá ese. Un día los padres de él le dieron de comer cerdo a la muchacha sin que ella lo supiera. Eso estuvo mu má, los padres de él no se portaron bien. Se armó una gorda y ahí creo yo que se acabó tó. Ahora el chavá está solo y bebe alcohó y no es bueno pa eso de los ataques. Ella lo va a visitar a vece, ahí al pueblo, pero no vive allí, no sé dónde vive. Es mejor que un hombre no esté solo, ¿no cree? Yo vivo solo, pero es diferente, mis padres viven en un cortijo por ahí cerca. Yo hago trabajillos, los que me salen, ahora voy a una discoteca pa ahí, pa la costa, y siempre hay alguna que me dice algo pero es mejor no estar solo. Muchas veces pienso que si mi kushba viviera sería mejó persona. Le salió un burto aquí y fuimos a urgencias. Los mejores médicos, pero me dijeron que se le había extendido por tol cuerpo. Quince días me duró (o cinco meses, no me acuerdo). Era mu guapa, se me perdiero casi toas las fotos cuando ardió mi piso en Melilla. Me quedan unas que tenía en casa de mis padres y que yo no sabía que estaban ahí. Era mu guapa. Ahora tendría trenta y un años.

(Tenía que hacerle un pequeño homenaje al legionario que vendía lotería y que me entretuvo con sus andanzas, dos horas y media mientras esperaba a un cazador de tigres que nunca había cazado ninguno)

Escritura menor (joé, qué tío)

Empecé a contar ovejas y junté unas cuantas (mil más o menos) y cuando ya casi me dormía me dió por pensar en vender una parte y hacer criar a la otra. Y hacer quesos con la leche y bufandas con la lana (claro, tuve que pensar en el tinte para la lana y que debería comprar un bombo y hacer un curso de tintar cosas y otro de cómo hacer quesos y ver qué pedía sanidad para lo de la leche y cómo tributaría eso del rebaño y lo del i.v.a. y lo del impuesto de sociedades y lo de...) y me cagondiez me volví a desvelar. Tenía que haber empezado a soñar con la lechera y haber dejado las ovejas en el monte.

Pues contaré ovejas

No puedo dormir. He bebido tanta cafeína para no dormirme conduciendo que al final tengo una sobre-sobredosis, un mal llamado enfermedad del zombie y una rara y preocupante similitud con lo que les pasa a los vampiros... de repente me vienen ganas de morderte, suave y delicadamente, tomándome mi tiempo, sin prisas ¿quién quiere prisas? tengo insomnio... de morderte el cuello. Y tú durmiendo... ¡qué descontrol! y qué derroche.

Vídeo: Smashing pumpkies... 1979

Hoy el bicho salió a ver la luna

Daría cualquier cosa por tu boca (es decir, me aprendería el firmamento de memoria, armaría un mueble de IKEA sin que me sobrara o faltara pieza alguna, me pondría esa camiseta naranja que crees que no tengo, me ahogaría en tu vaso de agua...) por tu boca.

Vídeo: Monica Naranjo... manifiéstate bicho!

domingo, 6 de abril de 2008

Lo peor que te puede pasar (me levanté por la noche con esta frase clavada)


Lo peor que te puede pasar para quedarte enganchado a alguien es que sea al mismo tiempo, lo peor y lo mejor que te haya pasado nunca. Siempre esperarás en los peores momentos que regresen los buenos y los recordarás cuando el vivir con ella se te haga insoportable. Los buenos tiempos serán tan maravillosos que creerás que con nadie más los alcanzarás y eso siempre será la última palabra que escuches dentro de tu cabeza aún cuando lo tengas todo claro. Lo peor que te puede pasar para quedarte enganchado a alguien es que lo que hagas a su lado sea vivir con mayúsculas, sentir que estás vivo, que lo demás no te interesa. Eso era ella. Hay personas que nacen con el don de vivir el presente; no quedarse en un pasado y no creerse eso de que hay que asegurar un porvenir. Y el mundo se les traga y a tí con ellos si estás cerca y quieres echarles una mano. A no ser que creas en el futuro y sepas que allí no te espera nada ni nadie, que tengas claro que que vivir junto a esta gente, conocer lo que su corazón esconde, es como emprender la tarea, delirante e inútil, que supone intentar cartografiar un puñado de nubes.