Y lo hacemos porque ya nada importa.
Las cosas que importan son a las que no le damos importancia, las cosas que importan son las que me llevan a escribir esto un miércoles por la mañana, un día caluroso de verano, cuando debería estar trabajando o de vacaciones y no estoy haciendo ni una cosa ni otra.
Y echarte de menos sin que te pueda echar de menos, sabiendo que existe un universo en el que sí mantuve ese segundo en las aguas profundas de tu cristalino, mantuve la respiración y supe volver a la superficie, pero ya nunca a ser el de antes de hacerlo.
Tú tampoco.
Así se escriben las historias, así nacen los para siempre y se tejen las eternidades. Es por eso que valoro tanto el tiempo, porque el tiempo no es lo que creemos que es, es lo que hacemos con lo que él nos concede.
Y a mí me concedió a ti.
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