martes, 30 de junio de 2009

Mi alma perdida


Te daría mi alma perdida si pudiera pasar sin ella. Pero siempre acabo encontrándola y sabe a noches en blanco, a ojeras y a papeles arrugados en una papelera repleta; y entonces no puedo desprenderme de ella, se enrosca a los pies de mi cama, ronronea, le gusta arañarme las cortinas, tiene mi alma, alma de borrachera. No sé de dónde vino, ni cuánto tiempo estará, ni si un día se subirá a los tejados y no la volveré a ver más. Mi alma perdida se reúne con otras almas como ella en algún lugar que nadie conoce. Lo sé porque a veces ronronea en sueños y se le entiende.

Mi alma puede ser tuya cualquier día de éstos y viceversa, así que cuídamela aunque no vuelva.

Vídeo: El canto del loco - Peter Pan

No sabría decir porqué hoy estoy triste. No sabría decir si es por equívocos o por que me cuesta respirar desde por la mañana. No sé si será este calor que aprieta ni si me aprieta más que mis acreedores. No sé de dónde sale esta tristeza que no me deja, que se plantea acampar toda la semana en la puerta de mi casa. No lo sabría decir.

Este mediodía mi sobrino Gerard me ha enseñado un DVD que les hicieron a su clase con fotos desde la guardería hasta sexto (el año que viene empezará la ESO). Habré visto más de cien fotos de una clase de unos veintidós niños, su evolución, sus festivales, sus cumpleaños. Gerard va al mismo colegio al que fui yo. Supongo que esto me ha reblandecido más aún si cabe, no sé. Me gustó mucho y al mismo tiempo me trajo el recuerdo de un tiempo pasado que no sé si fue mejor.

Que conste que no me estoy quejando, sólo constato que hoy estoy triste, a pesar de que MI sidra sigue de oferta en el Eroski del final de la calle.



domingo, 28 de junio de 2009

Huellas


Llego cansado del curso. Demasiadas horas con el cerebro en modo atención y demasiadas palabras escritas, demasiados términos que interiorizar y demasiados procesos paralelos. Y a pesar de todo, llego con el convencimiento de que por fin he afinado el instrumento para empezar a tocar, lo siento en la yema de los dedos, lo noto en el sonido que vibra alrededor, sí, lo sé, lo intuyo, lo creo, hay algo en el ser humano que me atrae, algo abisal, algo que es como una espiral que me engulle y que hace que trate de comprenderlo. Empieza a ser todo tan claro...

Llego cansado. Debo descansar. He echado de menos a algunas personas que casi no conozco, ¿es extraño, no? Entro y dejo una huella, cansado pero no tanto como para que se me erice el vello de la nuca. Me voy a dormir. Antes dejo algo prometido, lo busco y no lo encuentro pero lo tengo tatuado en el lóbulo derecho del cerebro.

"... entonces y sólo entonces me doy cuenta de que a veces tengo la certeza de que algunas personas que pasan por mi vida y que yo creo que son estrellas fugaces son, en realidad, cometas de órbita muy definida. Personas de las que puedo recordar cómo iban vestidas ese día, cómo iban peinadas, a qué olían. Lo puedo saber incluso si cierro los ojos; porque esas personas se quedan instaladas inmediatamente en la parte del cerebro que almacena las cosas que uno quiere que le sucedan, porque hay personas que te suceden como un hecho, que son algo inevitable, que sabes que cuando regresen de su viaje espacial volverán, esclavas de su elipse, a encontrarse contigo y ese día sonreirás estúpidamente y balbucearás como un idiota porque desearás quedarte para siempre en el reflejo de unos ojos en el fondo de los cuales dicen que en ocasiones, cuando sopla el viento del este, se ve el mar."

viernes, 26 de junio de 2009

Bebíamos Fruco de melocotón


Entro, dejo una huella, me voy. M.I. me dice que esta noche es una noche que casi nos mece. Sonrío y le contesto que ya ha llegado el tiempo de recoger la gran calma. Ella también sonríe y repite "ya es el tiempo de la calma" y es como si me hubieran abierto la ventana para salir volando hacia la luna, es una noche fresca que nos resarce del calor asfixiante de hoy. Me entran ganas de beber Fruco de melocotón, no esos de ahora que los mezclan con mosto de uva. No, yo quiero aquél zumo compacto (néctar) que era casi masticable. Melocotón-melocotón. Y esas ganas me traen el recuerdo de una mañana de primavera en la cocina de casa de mis padres, una de aquellas mañanas tan luminosas y aquél no saber beber del todo porque uno respiraba al tiempo que bebía ¿os habeís fijado que los niños beben así?
A veces pienso que la infancia se va cuando aprendes que beber y respirar son dos tareas que no caben en un vaso de Fruco de melocotón. Que ese es la primera gran adaptación.

Llego, escribo y me voy a la cama. Todo el fin de semana, de curso.

jueves, 25 de junio de 2009

Esta noche


No puedo dormir. No puedo dormir y he tenido un mal día. Eso significa que este mal día no se acaba nunca y me falta el aire y me cuesta ponerme a leer para así dormirme más rápido. Hace calor y tengo las ventanas cerradas. Mi vecina del primero tercera debe de haber capturado un demonio y lo debe haber frito, sólo así se explica el olor que entraba por la ventana. No me extraña que su marido esté cada día más flaco. A veces me lo encuentro en el descansillo y me mira como si me fuese a decir algo. Pero no me dice nada. Igual también le cuesta dormir, no sé.

Hoy he tenido un día poco inspirado. He divagado por distintos blogs, me he detenido en uno en concreto y me he puesto a leer entradas antiguas. Me pregunto qué pensaría de mí si alguien leyera mis entradas pasadas y si creería que yo le pertenezco un poquito, si sonreirá o querrá conocerme como yo he hecho esta mañana con la autora (o autor, nunca se sabe) de ese blog. A veces que alguien te explique cosas hace que inmediatamente quieras saber más, y supongo que es normal, que tenemos ese rastreador de almas siempre encendido, dispuesto a escanear en la mirada del otro por si tiene eso que a nosotros nos falta, o simplemente, guarda el mapa del lugar donde se encuentra.

De verdad que hoy no estoy inspirado. Y no sé si tiene que ver con que hoy es Sant Joan y en lugar de ir a la playa me he quedado en casa leyendo y haciendo cosas sin recompensa. Hoy he caído en la cuenta que ya hace tiempo que no pensaba en Esther y que hoy esperaba hacerlo de una forma especial. He querido llamar a S. pero creo que lleva días agobiada, supongo que quiere desconectar y he pensado que no quería molestar. Luego ha llamado Ch. y nos hemos reído un rato, he visto el final del partido, he bajado la basura y me he puesto a dar vueltas por aquí.
M.I. me ha enviado un mensaje que no puede quedar mañana. Ya hace más de un año que no nos vemos. Luego he escrito un mail que me ha sabido raro, porque le faltaba chispa. Y ahora no puedo dormir.

No puedo dormir y releo cosas y no sé muy bien qué hacer si corregir algo de la novela o repasar los apuntes de A.T. o hacer el planning que mañana tendré que hacer (si no me duermo).

Mañana y el viernes estaré casi todo el día fuera, y el fin de semana tengo curso de A.T. Espero que esta actividad me dé otro aire.

Nos vemos

miércoles, 24 de junio de 2009

La cama de Pandora


Demasiadas horas perdidas buscando la cerradura para que, al encontrarla, caiga en la cuenta de que no tengo la llave que la abra. Recuerdo entonces que leí en un blog (creo que es en el de Concha, sí, voy a verlo...) Sí, en el de concha, te lo cojo prestado:

"Esperar que alguien me ame para ser feliz, es convertir al amor en limosna".
(Abel Desestres)

A veces recuerdo cosas así, que me parecen frases brillantes, frases sencillas, ésta sobre la necesidad de que nos amen es impagable. Reflexiono sobre ella. A veces me viene bien una limosna. Y es que hay dos clases de personas: los que reciben amor como algo normal o los que lo reciben como si fuese algo extraordinario, como si fuese la lotería.
¿Por qué a veces nos cuesta tanto recibir? Sé de alguien que me diría "como digas que es porque de pequeño no te dieron suficiente cariño te doy dos hostias" ¿Se aprende a querer y a ser querido? ¿Por qué personas que tuvieron una infancia poco afectiva luego son tan cariñosos y al revés? ¿Es así o me lo invento? ¿Una infancia feliz es lo mismo que una infancia abierta al cariño? ¿Qué nos pasa? ¿en qué lugar del camino nos perdemos? ¿Tiene la sociedad en que vivimos la culpa? ¿Tiene la sociedad una cuota necesaria de infelices?
Miro hacia atrás, hacia mi infancia y veo algo, algo sin nombre, veo lo que pude haber sido y las frases repetidas hasta la saciedad por mi padre, a mi madre que nunca me dio ninguna consigna pero de una forma asfixiante.
Ya me puedes dar dos hostias pero creo que algo está encerrado en la caja de pandora de mi infancia. Espero que, como en el mito, al cerrarse lo que haya quedado sea la esperanza.





martes, 23 de junio de 2009

Cartas


Me envías una carta. Hace meses que dejé de llamarte porque no me cogías el teléfono, no contestabas mis mails, no sabía si te había pasado algo malo. Pero cuando el teléfono suena con tanto tiempo por en medio es que pones a cargar la batería, es decir, estabas bien y no querías coger el teléfono. Lo acepté como se hace con las cosas que no tienen remedio.

Me envías una carta, una carta en la que no me cuentas nada, que es como mirar la orilla del mar en su ir y venir de olas. No hablas de estos meses, ni de nosotros, es como si hablaras del tiempo, que parece que va a llover, me haces algún reproche, de esos que te tranquilizaban cuando querías justificar algún engaño. Todo lo hacías porque yo había hecho algo antes pero ni se te pasaba por la cabeza que a mí me pasara lo mismo. Yo hacía las cosas porque sí. Me escribes (¿por que sí?) y me pregunto si me estarás escribiendo porque otro te ha hecho algo que tú pretendes pagarle escribiéndole a un antiguo amor.

Esta noche es la verbena de Sant Joan. Me resulta extraño pasarla lejos de ti, no ir a la playa, no pasear sobre la arena fresca, sentarnos, jugan con Alex, estar tan cerca de la felicidad que puedo alargar la mano y tocarla. Imagino cómo será esa noche para vosotros y en cómo me quedaré en casa porque no soportaría las caravanas que se formarán hoy en las carreteras. Y saldré con mis sobrinos a tirar petardos y comeremos coca y beberemos vino (ellos no, mi hermana si acaso) y a lo mejor hasta imprimo tu carta y la quemo junto con todo lo viejo.

Te echaría de mucho más de menos si no me hubieras escrito. No sabría decirte el porqué con exactitud. Supongo que porque no me cuentas nada y me doy de bruces con la realidad de que no tenemos nada que contarnos, que esta carta es un gesto absurdo, que era mucho mejor cuando habías decidido no cogerme las llamadas, ni responderme a los correos, que era mucho mejor dejar las cosas como estaban porque ahora es como si esos recuerdos perdieran el valor que yo les había acabado dando. Llámalo valor sentimental.

Y yo te contesto aquí porque sé que no sabes que este blog existe, porque hace tiempo que te fuiste porque internet te asfixiaba, porque no te voy a responder y supongo que es lo que pretendes averiguar, si soy capaz de aguantar el hacerlo o no, si por fin he conseguido recuperar la dignidad o por el contrario todavía el deseo de saber de ti es más fuerte.

Aún tengo aquel orujo con el que íbamos a hacer queimada, no sé que hiciste con la botella que te llevaste ni con quién la habrás gastado. Ahora ya no me importa.

Y tampoco me importa que ya no me importe.

Vídeo: snow patrol - Chasing cars


Snow Patrol - Chasing Cars
Cargado por SnowPatrolofficiel. - Explorar otros videos musicales.


No sé dónde oí (en una entrevista por la radio) que alguien decía que su abuelo le había dicho con respecto a la chica que le gustaba que ir detrás de ella era como un perro que persigue a un coche, "nunca la alcanzarás, pero si por esas cosas del destino lo consigues no sabrás qué hacer con ella". Me gustó tanto esa imagen que todavía la recuerdo.

A veces perseguimos la imagen del amor y nos pasamos el día como perros ladrando y corriendo detrás de los coches que pasan por nuestra calle sin saber qué haríamos si lo alcanzáramos. No sé vosotros pero yo hace tiempo que estoy cansado de tanta agitación. Afortunadamente ya se me pasó aquello de saltar de cama en cama, me he roto más de un hueso creyéndome trapecista, ya no persigo más coches.

¿Qué pasaría si me tumbase aquí? ¿Vendrías a mi lado?

domingo, 21 de junio de 2009

Pegando carteles por mi barrio

Leo en el blog de Maru Canales que colocar carteles con frases por la oficina mejora el ambiente laboral y la efectividad.

He decidido colgar el siguiente:

"Si alguna vez te falto al respeto, te levanto la voz, saboteo alguna de tus acciones, llámame y tráeme delante de este cartel. Igual te mando a la mierda pero igual no, pero si no tengo razón ese será un buen momento para que me lo hagas entender. Ahora sí, tendrás que hacerlo con la conciencia limpia de que tú tampoco tienes cuentas pendientes conmigo o con otros como yo".

Gracias Maru.

Vídeo: Suicide is Painless - M.A.S.H.

¿Os acordáis de aquellas tardes de sábado en que hacían M.A.S.H.?

sábado, 20 de junio de 2009

viernes, 19 de junio de 2009

Mi vecina, el armario ropero y Klaus, el perro salchicha


He de decir algo que no he dicho hasta ahora y eso que no he dicho es que bebo los vientos por mi vecina de la puerta de enfrente. No es un amor obsesivo por mucho que Ricard diga que sí lo es sólo por el hecho de que haya trasladado mi cama a la cocina (contigua a la suya) para oírla abrir la nevera cuando se levanta por las noches a beber agua. No, eso no es obsesión. Obsesión era cuando me pasaba el día en la puerta de casa mirando por la mirilla, le abría el correo con vapor para saber quién le escribía y si tenía deudas ofrecerme a solucionárselas, hacer copia de su llave y aprovechar que ella no estaba en casa para ponerme su ropa, dormir en su cama y ese tipo de cosas. Ahora me avergüenzo de ello. El señor juez y el doctor Serrano fueron muy comprensivos y desde que me dieron las descargas ya estoy mejor y hasta he encontrado trabajo en FECSA porque no tengo peligro de electrocutarme. Ya no es obsesión. Ahora es amor.

Me preguntaréis qué tiene esa chica. No sé, la verdad, ante todo es una gran persona, tiene un trabajo muy humanitario, siempre va super limpia, no he visto entrar nunca un hombre en su casa, sólo tiene amigas. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, hace que la gente se sienta mejor con sigo misma, es profesora de aerobic.

Sí, ya sé lo que estaréis pensando que la quiero por su físico pero no. Eso os pasa a vosotros, pero no a mí. ¿Que está super buena? Vale sí, lo está, pero eso no es lo principal. Lo principal es que sea buena vecina. Y lo era. Hasta que tuvo que avisar a la policía para que me detuvieran porque me pasé todo un día llamando a su timbre sacando espuma por la boca y gritando como la hija del exorcista o la niña de Rajoy. Eso fue antes. Ya me he disculpado y ella ha aceptado mis disculpas (aunque sigue teniendo el piso en venta).

Mi vecina tiene un perro; un perro salchica llamado Klaus. Ese perro es la cosa más sosa y quieta del mundo. Por no hacer ni ladra. No ladra ni que lo pises (y mira que lo he pisado veces). Como Klaus sólo sale de casa por las mañanas y por los noches cuando vuelve su ama de su trabajo, tengo que hacerme el encontradizo para ganarme su confianza. Está comprobado que a las mujeres le gustan los hombres que le gustan los perros y por quiene éstos muestran confianza mediante asquerosos lametones (del perro a la persona y nunca al revés).

El martes pasado encontré la ocasión perfecta para resarcir a mi vecina de todos los padecimientos a la que le sometido. Cuando yo subía por las escaleres ella estaba en el rellano moviendo un armario que posiblemente, había llegado allí por mediación de unos transportistas y que, llegada su hora del almuerzo habían dejado la carga allí para volver luego. La vecina, en cuanto me vió salió corriendo hacia la puerta de su casa, por lo visto el verme a mí le había refrescado en sus memoria que debía de tener algo en el fuego. Como quería hacerle entender que yo ya no era un acosador salí corriendo detrás de ella y cuando fue a cerrar la puerta metí mi pie entre el marco y la puerta (algo que ella no advirtió porque intentó cerrarla seis o siete veces con bastante fuerza). Yo entonces, para tranquilizarla le dije que sólo quería ayudarla y que si me dejaba le metería ese enorme trasto donde más le gustara. Ella como respuesta se fue a la cocina y salió de ella empuñando un cuchillo. Yo para entonces ya estaba empujando el armario hacia su casa. El armario no pesaba casi nada pero yo hacía gestos y posturitas para que se me viera que estaba fuerte (y no sólo gordo). En un último esfuerzo y ya dentro de su casa hice una exibición de fortaleza sobrehumana. Sí, aquella era la culminación de un sueño, ella admirando al hombre total, fuerza, músculo y desvergüenza. Así era yo, un héroe anónimo y sencillo, poseedor de un temple e inteligencia excepcionales pero con la suficiente modestia como para no destacar y humillar así al resto de hombres. Allí estaba yo en todo mi apogeo y ella, ella me miraba con ojos desorbitados (y con el cuchillo aún en la mano). Un último esfuerzo, Dios ha muerto, viva el hombre, empuja con fuerza Zaratrusta, así mmm... prrrfffttt.

Mi vecina me miró con asco y agitando una mano mientras con la otra se tapaba la nariz. Yo, sin saber qué hacer miré a Klaus que estaba justo al lado. El perro al verse acusado desvió la mirada hacia su ama que, a su vez, también lo estaba mirando. Klaus puso cara de pena (perro traidor) y al unísono ama y chucho se giraron para mirarme sin pudor. Salí llorando de la casa de mi vecina a lágrima viva tropezándome con los operarios que entraban en el piso de ella, yo... yo me introducía en la mía queriéndome morir. Y casi lo consigo cuando oí que el que parecía el jefe de la cuadrilla decía "Señora, no es que pese pero con lo que nos ha costado sacarlo ¿para qué lo mete otra vez dentro? Joder, si que huele mal aquí, eso es que se le ha reventado la cañería del váter, nada en el mundo huele peor que eso. Hace usted bien en mudarse".

Ya sé que es indigno de vosotros pero tenía que contarlo, que supiérais lo mucho que se sufre por amor del verdadero.