miércoles, 31 de diciembre de 2008

Video: John Lennon - Imagine

Estaba entre si colgar uno de Extremoduro o éste. Ha ganado Extremoduro pero he decidido llevarme la contraria a mí mismo.
Para este año que ya llega te deseo que uses el tiempo que se te ha dado. Usa la vida. La vida sólo tiene un uso: querer y que te quieran*. Lo demás no importa. Y ahora que estoy metido a filósofo de cantina aprovecho para irme a dormir pronto (me he visto un vídeo de los lunis en el youtube y me he bebido un vaso de leche de soja) que mañana será otro día: no me van los inventarios y balances, cuenta de resultados, extractos resumen, el frío recuento de lo que ha sido mi vida estos últimos doce meses. Si no puedo soportar la navidad, fin de año me pone triste.
Pásalo bien, gasta las próximas horas como si fuesen las últimas.

PS: Y perdona si no te contesto ningún sms. No me molesta recibirlos pero hoy no tengo fuerzas, en serio.

* querer y que te quieran en lugar de amar y que te amen. Buscar el gran amor es un error, una quimera, es como salir a buscar el dorado. Quiere mucho y en pequeñas dosis, gasta las yemas de tus dedos con el roce de otra piel.

lunes, 29 de diciembre de 2008

video: El canto del loco - Peter Pan

Para campanilla... con mucho arcoiris

sueño


Las tres y media de la madrugada. Mañana trabajo y el trabajo está lejos. No puedo dormir.
Este maldito insomnio acabará conmigo, me reventará las entrañas del alma, me dejará hecho un ser inerte sobre las vías del sol y las nubes. No sé por qué me empeño en mantener los ojos abiertos, si al menos sirviera para aprovechar más los días... A veces me quedo despierto sin hacer nada, sólo busco, busco algo extraordinario, espero a que ocurra el gran milagro, como un alcohólico que sueña con la botella que contenga el líquido perfecto que por fín le anestesiará de veras todas las penas. No estoy demasiado lúcido que digamos. Escribo como si caminara sobre cristales rotos y pienso que hoy ha sido otro día desperdiciado, otro día de buscador de oro que se dice que mañana es el último día, que lo deja, que quizá el oro está en otro sitio, lejos, muy lejos pero que seguirá buscando mañana por si acaso y quizá al otro y así, día a día, se prometerá que ese mañana será el último mañana. No sé.
Preferiría otro día, otra mañana (mañana) y me gustaría dejar de hacer cosas, me gustaría empezar a tener algo claro, un empleo estable, un porvenir de rutinas, una nocturnidad sosegada, un horario inflexible de ocho a cuatro, de lunes a viernes, de aquí hasta que lo resista. Y es que llevo mal eso de los horarios, llevo mal esto de las horas de sueño.

Voy a tratar de dormir.

Vídeo: Amy Mcdonald - This is the life

viernes, 26 de diciembre de 2008

Video: Metallica . The Unforgiven

TO S. and V. for the unforgettable thigs we made and we must to do

Tienes que ser fuerte


Cuando llego al edificio de Carmen tiene su "negocio" son las seis de la tarde. Al entrar por la puerta y subir por las escaleras me cruzo con una de las chicas, me mira y me sonríe. Tiene la piel tan blanca como María, tan blanca que a la luz del sol se le transparentarían las venas azules de los párpados. En la penumbra de la escalera sólo lo intuyo. Me sonríe con estudiada picardía, baja la cabeza y me mira de reojo con sus ojos pintados de colores oscuros, indefinibles en tan corto espacio de tiempo. Imagino sus muslos, no sé por qué, delgados y prietos como dos columnas del mismo mármol blanco que el resto de su cuerpo. Y entonces caigo en la cuenta de que todas las chicas que he visto en el local tienen un color parecido de piel, que todas se parecen a María. Tengo claro que María es el modelo y el resto son copias, que María es la matriz y las otras chicas manipulan la luz que acaba reflejando en su cuerpo. Y empiezo a intuir que todo forma parte de un plan determinado, que alguien ha descubierto y está explotando algo completamente nuevo, algo tan sutil que no me había percatado hasta entonces. No lo sabré si alguien no me lo cuenta, el motivo de esa nívea blancura de la piel de las chicas de Carmen responden a una pregunta que yo no sé ni si tan sólo existe. Quizá María sepa algo, quizá María tenga algo parecido a una respuesta.
La puerta del piso de Carmen está cerrada. Me la juego y decido no llamar, la abro con la tarjeta de crédito sabiendo que Sansón puede estar esperándome detrás con algo que, en sus manos, sería peor que la muerte. Pero tengo suerte. Sansón no está. Al no ver su coche en el parking supuse (esta vez bien) que habría salido a hacer algún recado a o con Carmen. Voy a la habitación de Sansón y le cojo la ropa que llevaba la noche anterior en las bolsas. Aún no las ha sacado de ellas. Salgo al pasillo y escucho por si hubiera alguien más. No hay nadie más en la casa, o si lo hay permanece en silencio y está esperándome en alguna parte. Voy hacia el cuarto de María. Abro la puerta y allí está ella, sedada, como un náufrago en un mar de pesadillas, a flote, esperando a que le llegue el último aliento o a que le saquen de allí y la pongan a salvo. Me siento a su lado, en la cama. "María, despierta, es importante" le digo. María entreabre los ojos y me mira ¿me reconocerá? Sonríe, y quiero creer que eso es la señal de que sí. "María, escúchame bien. Tengo que irme. Cogeré el dinero y me iré". "Llévame contigo" me dice. "No puedo, mi niña" le miento. María se echa a llorar, es un llanto desesperado y sin fuerzas, son lágrimas de impotencia, son lágrimas que sé reconocer en seguida porque me recuerdan a todas las que se me han escapado alguna vez. "María, tengo que contarte algo" y me acerco a su cara y se lo digo al oído. Tiene que ser fuerte, tiene que aguantarlo todo, no debe derrumbarse. Ella me escucha y me mira con rabia porque la dejo allí mientras yo me voy con el dinero. "Sí, mi niña, pero aquí no acaba todo". Y ella me mira desde el fondo de sus ojos oceánicos y noto como crece en ella una determinación, veo que ha decidido algo, no sé el qué. Y yo le pregunto y ella responde, sabe todas las respuestas tan bien como yo mis preguntas. Le acaricio la mejilla y le seco sus lágrimas. "Llévame contigo" suplica. "Volveré a por ti, te lo prometo" le digo mientras pienso en la promesa que le hice a Cris cuando le dije que haría que se reuniese con su madre y que nunca cumpliré. "Te lo prometo, María. Pero prométeme que aguantarás". Ella asiente con la cabeza como una niña buena, como si el gato se le hubiese comido la lengua. Me mira fijamente. Ya no llora. Hay algo en ella que me hace quererla, que me obliga a abrazarla y decirle que no dejaré que le pasa nada. Le doy un beso. Dios mío, es como besar a una mujer que da su primer beso. Me estremezco. Me levanto, cojo las bolsas y salgo de la habitación. "Sobre todo, aguanta. No lo olvides. Aguanta". Cierro la puerta tras de mí y salgo del piso, bajo las escaleras y meto las bolsas en el maletero de mi coche. Me subo y lo pongo en marcha mientras saco el papel con la dirección a la que debería ir Sansón. María me ha dicho cómo llegar hasta allí. Salgo del parking y me dirijo hacia la casa de la dirección. La tarde va cayendo mientras mentalmente sigo las indicaciones de María. "Sé fuerte mi niña" me repito una y otra vez. "Aguanta".

lunes, 22 de diciembre de 2008

vídeo: Hoobastank - The reason

Ya sé que me repito pero es que cuando algo me gusta me da por ahí

sábado, 20 de diciembre de 2008

Entrelazados hacemos más fuerza


Esta mañana recibo el siguiente sms "... avui tinc un dia melancolic, dels que recordas que l´unic que busques es estimar i que t´estimin" y me he quedado en blanco. Porque ayer estuve hablanco con Nuria y yo le decía exactamente lo mismo con las mismas palabras. Y es que de nada sirve el mundo si no nos abrimos a la ternura, si no nos damos cuenta de la dualidad abrazo-distancia, como cuando éramos niños y queríamos explorar el parque pero nos girábamos para comprobar que mamá seguía allí, vigilándonos (que no estábamos solos y teníamos la certeza de que estábamos a salvo y ese estar a salvo era otro ser humano).
Hoy es un día cualquiera y al mismo tiempo es el día más importante de tu vida. Y te propongo un experimento: Abraza a alguien querido y luego haz lo que tenías pensado hacer y pregúntate si cuando te alejas lo haces con mayor seguridad en tí mismo.
Empiezo a sospechar que eso que llamamos seguridad en uno mismo tiene que ver con la capacidad de saber querer y sabernos queridos. Empiezo a sospechar que sólo un niño interior sabiéndose a salvo de la soledad puede salir al parque del mundo y explorar, hacer, ser.

Abrazos. Suelo sentir vergüenza de abrazar. A partir de ahora no pienso cortarme...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Video: Ismael Serrano - Sin ti a mi lado

Vídeo: The frames - Everytime

Hoy


La una. No puedo dormir. Llevo varios días perdido entre las gotas de lluvia y me deslizo como ellas por los desagües o acabo por ser charco sobre el asfalto. Supongo que perderse es el primer paso para acabar encontrándose. No sé.
La una, no puedo dormir y ha dejado de llover. Tengo frío en los pies pero eso es normal, la calefacción dejó de funcionar hace ya tres horas. Podría ponerme calcetines pero pienso que ponerme calcetines a la una de la mañana es derrochar un par de calcetines. Así que pasaré frío. No es una buena elección, lo sé. Lo mejor sería no pasar frío, lo mejor sería vivir (sentir) el presente pero a veces tengo la sensación de que un prqueño sacrificio evita algo (sin saber qué es ese algo) mañana. Siempre he tenido esa sensación y la he aplicado a a los más simples detalles. Por ejemplo esto de los calcetines.
Quería escribir algo de la novela pero hoy no estoy dentro de mi cuerpo. Hoy (como ya he dicho) estoy en otra parte, como suspendido en el aire, como una nube un día de poco viento, hoy no soy yo del todo. Me falta algo. Algo sencillo y esencial al mismo tiempo. He mirado debajo de la cama por si se me había caído, en un descuido, cualquier cosa que sea mía. He ido a la cocina y he mirado en la nevera por que soy un poco despistado (una vez puse el despertador en el cajón de la fruta y mi psicoanalista me dijo que probablemente quisiera congelar el tiempo, detenerlo). El tío se quedó tan ancho, yo, desde ese día no puedo dejar de sonreír cuando cojo una pieza de fruta o saco las naranjas para hacerme el zumo del desayuno. Luego he entrado en google y he puesto "por favor, que alguien me diga qué estoy buscando" pero no he encontrado nada interesante, sólo la constatación de que hay mucha gente que busca y no encuentra. No sé. Creo que voy a volver a la cama. No creo que encuentre nada pero por lo menos dejaré de buscar.

Vídeo: Sixpence none the richer - There she goes