martes, 5 de abril de 2016

El último día en el que dije adiós



Imagino que el tiempo se cargará de razones e imagino también que la razón se encargará de que pase el tiempo, pero siempre tendré la sensación de que todo pasó demasiado lento, de que a veces el mundo gira a velocidades aleatorias que nunca controlaré, que los días de lluvia son despedidas que se asumen por goteo y pierden la consistencia del ahora porque empujamos más adelante las esperanzas; que hoy no, que hoy no toca, que hoy es agua, y sofá y manta, y algo caliente y ser uno mismo.

Llevo unos meses sin ser yo, me he convertido en alguien que no sé quién es. Me gustaría poder abrir la cáscara y ver qué hay en el interior del personaje que he acabado por asumir. No sé si esto perdurará o se irá diluyendo a medida que el proyecto del agua se haga más y más grande. Me pregunto si aún me iré convirtiendo en otra persona más, además de la que soy en realidad o en ese otro que ahora soy y no sé quién es.

De lo que sí estoy seguro es que volar es algo que me da miedo. Iba a decir "que me perturba", pero sería suavizarlo. Tengo miedo, no un miedo irrefrenable, sino uno de baja intensidad y que trata de decirme que me esconda para cuando se pongan las cosas realmente mal.

Supongo que esa es la película de mi vida: esperar el gran golpe que definitivamente acabe con mis esperanzas.

Pero hoy llueve, los días de lluvia no deberían ser aptos para escribir en el blog.

Cada vez más rodeado de gente.

Cada vez más cómodo en mi pequeño mundo.

Y el tiempo se ralentiza y digo adiós con la mano como desde un barco de vela un día sin viento...



Tengo miedo del mundo que viene. La expulsión de refugiados me deja descolocado, la guerra, los niños...

... empiezo a estar muy harto.

lunes, 28 de marzo de 2016

Y ya es primavera...



Podría haber sido todo distinto. Podría haber evitado volver al mismo lugar una y otra vez y todo hubiera sido mejor, más amable. No sabría explicar el porqué siempre acabo llegando a sitios donde ya sabía de antemano que acabaría todo más o menos mal.

Me pregunto si mi aprendizaje en esta vida es, precisamente, el dejar marchar en el momento adecuado; cortar amarres que no sujetan ya nada. Tal vez ese es el destino que tenía reservado desde el día en que nací, aunque puede que, en realidad, todo eso no sea más que una excusa y sólo vaya de un lado para otro añadiéndome al primero que pasa.

Sin embargo creo firmemente en que nuestro subconsciente lo sabe todo y nuestra vida es una batalla constante contra él, queriendo llegar a un pacto entre lo que somos y lo que queremos ser, entre lo que sabemos e ignoramos y entre lo que creemos ignorar pero internamente sabemos.

La novela que empecé a escribir en este blog es una muestra de ello. Del pasado que uno no quiere dejar ir hacia el futuro al que teme que no sea más que una repetición del pasado.

Toda historia es iniciática. Como todo viaje. El inicio de una nueva ruta hacia lo desconocido con lo aprendido como único compañero de viaje y con la esperanza como único combustible.

Me gustaría creer que tarde o temprano me reencontraré con algunos de los personajes que no sé cómo vinieron a mi cabeza y tomaron la historia como suya. Me pregunto si el asesino quiso ser desde el principio el asesino y si ella quiso ser el personaje de ella.

El resto, supongo que nacieron y crecieron a medida que iba escribiendo, un poco como cada uno de nosotros, que nos vamos convirtiendo en nosotros a medida que vivimos.

A medida que resolvemos incógnitas.

Y nos planteamos otras.

domingo, 27 de marzo de 2016

Y pasaron diez años... Once



Pasaron diez años desde que vi esta película (más o menos) y no recuerdo con quién la vi. Puede que la viera dos veces...

Dentro de diez años no sé si recordaré nada de lo que estoy haciendo ahora.

No sé ni siquiera si seguiré vivo.

En los últimos días voy dejando atrás partes del pasado. Si me hubieran dicho hace tan sólo un año que estaría haciendo esto hubiera pensado que estaban locos. Miro hacia adelante

A veces me pregunto qué hubiera sido de mí sin internet, lo que me ha cambiado el destino.

No sé si es una sensación mía o diez años dan para mucho.



Quedaron atrás. Los que importan son los que vienen a partir de ahora.


jueves, 24 de marzo de 2016

El reflexivo interrogatorio del hada de la voz


... y dejar ir. Sin más, sin esfuerzos. Dejar que las cosas vayan ocupando su lugar, su razón de ser y su oportunidad conquistando, a la vez esa parcela de tiempo dentro de nosotros que les pertenece.

Llevo unos días de reflexión. Diría que de redescubrimiento. Días de volver a ser el que solía y ser y plantearme quién de los dos (mi yo de ayer o el yo de hoy) es mejor que el otro y en qué.

Imagino que a estas alturas todos sabemos que vivo en el pasado y que toda vista hacia atrás tiende a fijar las cosas buenas y diluir las malas. No sé si importa todo eso ahora, el caso es que hace mucho tiempo que me resultaba cómodo volver al blog y soltar lastre, entrar y ser el triste que, en el fondo, nunca he sido.

Supongo que a todos nos gustan los personajes y sus conflictos. No quiero decir que no los haya tenido o los tenga, pero vamos a ser sinceros, son los de alguien que vive en un mundo protegido, con injusticias más o menos controladas, de desamores y amores comunes, de día a día en un país de que nunca se ha movilizado a nada.

Alguien que vive en su zona de confort, aunque su zona de confort le lleve a una felicidad insatisfecha (o a una infelicidad complaciente).

No sé si alguna vez pude o no cambiar eso. El caso es que ahora me he puesto manos a la obra y parece que voy por, más o menos, buen camino.

Me dicen que he de elegir un camino u otro, que no se pueden escoger dos al mismo tiempo, y eso es, básicamente, lo que he ido intentando hacer desde hace muchos años.

Ciencias y letras. Vivir de día y vivir de noche, ni demasiado bueno ni demasiado malo, ni demasiado ocioso ni demasiado ocupado. Escribir sin escribir, crear sin ser demasiado creativo.

Muchas cosas al mismo tiempo.

Todas desgastando la vida como si fuera a vivirla eternamente, o queriéndo vivir varias al mismo tiempo no vaya a ser que se acabe antes de tiempo.

Tal vez sea esa la razón de todo este cansancio, de no llegar a donde me gustaría llegar.

De repetir lo conocido sin atreverme a desprenderme de él de una vez por todas.

Sospecho que será la primavera...

...o que llegado a cierta edad me planteo el resto de mi vida.

o que empiezo a intuir que dentro de poco será demasiado tarde para cambiar de verdad algo,

o que estoy alcanzando algo parecido a una conciencia de mí mismo...

... el caso es que empiezo a creer que estoy entrando en esa fase de la vida en la que debo conquistar mi derecho a ser quien deseaba ser, intuitivamente, desde niño. Y eso, en realidad, siempre lo he tenido muy claro.

Y aunque en parte lo he ido consiguiendo, me queda ahora la tarea de disfrutar de ello.

Eso si no pasa nada que lo frustre.

Porque no recuerdo quién decía que la vida es eso que te ocurre mientras tú estás haciendo otros planes.




jueves, 10 de marzo de 2016

Por si la niebla nos deja ver



A veces necesito la calma de entrar aquí, no sé si como a un santuario de ideas o como a una corriente que me lleva. Imagino que las dos cosas.

O ninguna.

No sé el porqué pero cada cierto tiempo busco la cueva y me voy a ese lugar donde parar y respirar, donde sentir que todo va a ir bien, que tarde o temprano se abrirá la caja de Pandora y estará allí la esperanza aguardando.

Me gustaría creer que ese día cada vez está más cerca.

Que al final del camino estarás ahí

Que todo esto valió la pena.

Y que en esta vida me reencontré contigo después de tantas otras vidas...

... después de tanto oleaje.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Una de eternidad



De alma vieja a alma vieja: A veces me pregunto si se nos fue el tiempo o lo aprovechamos mejor que nadie.

No sé si es bueno o malo.

Pero es.



Sigue siendo.

viernes, 19 de febrero de 2016

En la posición de salida














A veces me pregunto por qué empecé todo esto. Sigo sin encontrar la respuesta. Tal vez porque no la tenga, o puede que porque conocerla sea el objetivo al final del camino.

El caso es que si me paro a pensar en todo lo que he hecho estos últimos años desde que empecé el proyecto del agua no soy capaz de comprender la fe ciega, la huida hacia adelante, el no mirar más allá de los propios pies porque el vértigo era cada vez más fuerte y las soluciones cada vez difíciles.

Pero hoy estoy aquí, en la posición de salida, habiendo recorrido un camino indispensable, arriesgando demasiado... otra vez.

No recuerdo quién dijo que si un día te encuentras reunido con otras personas que escuchan lo que estás diciendo, y todos son más listos que tú en esa habitación, es que vas por buen camino.

Yo he llegado a eso.

Cada vez tengo más cerca aquel sueño del agua.

Hace tiempo que escribía esto mismo desde una habitación de mi casa, con la puerta cerrada y a oscuras para ahorrar luz y calefacción, estaba a punto de que me embargaran todo, priorizaba la conexión wifi porque era mi ventana al mundo, el ordenador porque era donde diseñaba los equipos, donde buscaba lo que era un inversor y qué debía ofrecerle para que me quisiera escuchar.

Hace unos meses estuve en Los Ángeles, presentando el proyecto en la incubdora de UCLA y de allí fui a Silicon Valley...

Mi gran sueño.

Este lunes inauguramos las nuevas oficinas.

Todos a mi alrededor son más listos que yo y debo ir acostumbrándome.

Sigo teniendo la sensación de que estoy en una posición de salida aunque distinta a la de hace años.

Sigo sintiendo el vértigo.

Sigo añorando cosas que para otros son su día a día.

Y sigo, sobre todo, preguntándome si todo esto ha valido la pena.

Y de momento sigo pensando que sí.

Que cambiaría muy pocas cosas de las que he dejado atrás.

Quizá escribir en el blog más a menudo. O las novelas que nunca acabé ni acabaré.

Ser aquel hombre que ella dejó de querer.

Poco más.

Me hubiera gustado llegar a este punto de partida más entero.

Pero bueno, ahora poco importa.

Es tiempo de empezar...

... de nuevo.





viernes, 29 de enero de 2016

Nunca


Porque estos días he aprendido que es mejor así.

Que las cosas son siempre mejor cuando llevan asociada una banda sonora;

que a pesar de los años soy capaz de sentir algo por alguien

y que ese alguien no (otra vez),

que soy adicto a tener "sueños sencillos con mujeres complicadas",

que esta tristeza sólo es porque me he dado cuenta de que se me fue la vida en las cosas menos importantes.

Porque estos días he aprendido que es mejor así.

Y no ha pasado nada.

Que el pasado no sirve para nada excepto para aprender de él.

Y que la nostalgia es una palabra hueca en la que no cabe casi nada de lo que somos ahora.

Que podemos cambiar el futuro sólo saliendo a la calle sin miedo,

que me he perdido otra vez.

y que eso sólo significa que tarde o temprano me acabaré encontrando.

Que ninguna de las veces que supe dónde estaba duré demasiado tiempo allí.

Porque soy un nómada con vocación de perseguir aquello que puede llevarse el viento.

Que la palabra "yo" me queda demasiado grande.

Que cada vez me siento más estúpido escribiendo sobre mí.

Que cada vez me siento más en ese punto en el que sólo queda cambiar.

miércoles, 27 de enero de 2016

Por si me encuentras


Si tuviera un sólo instante, si me quedara poco más que un suspiro, si supiera que sólo se me da tiempo para hacer una cosa más en mi vida porque no habrá una siguiente, creo que sería dejar algo escrito.

Y eso es, precisamente, lo que me define.

Cada palabra es un legado.

Todo lo que se transmite es, por sí mismo, una semilla que puede crecer en el que te lee.

O te escucha,

O echa de menos tu presencia.

Como yo echo te echo de menos sin conocerte.

jueves, 21 de enero de 2016

Les coses que no puc (ni vull) canviar



No puc evitar que aquesta música em recordi a ella.

Tot l´àlbum

I això que les coses mai són com un imagina que van ser...

miércoles, 20 de enero de 2016

Otro día más en la caverna


Cada día que pasa me siento más absurdo entrando a escribir en el blog. Me gusta leer los de los demás, pero casi nunca comento posts, creo que lo que me sale decir está de más. No sé el porqué, pero en los últimos tiempos tengo la sensación de que nada realmente bueno sale de mí.

Algunos blogs que sigo han ido creciendo, han mejorado (bajo mi humilde punto de vista) en su forma de expresarse, quien escribe evoluciona en la forma y en el fondo. A veces me quedo embelesado y no sé qué decir. Siento algo parecido a un enamoramiento, yo me enamoro de la gente que crece, que son capaces de excavarse hasta encontrar sus tesoros, sus miedos, sus pasados y sus deseos.

Algo que observo es que cuanto mejor se escribe más positivo resulta lo escrito, hay como una propensión a expulsar lo agrio que corrompe al duende que escribe. Y pienso en cuántas veces yo hago lo mismo y me pregunto si esa fealdad no será, en realidad, lo que transmito de mi.

Supongo que me he hecho mayor.

Ayer lo pensaba. Estoy cansado. Voy cansado a todas partes. Antes creía que podía recuperar tiempo perdido, pero ahora sé que no. Quizá esto sea eso que llaman la crisis de los cuarenta.

Habrá que ir viendo qué sale y en qué queda.

sábado, 16 de enero de 2016

Unos completos principiantes


Tú eras Crepe Suzette y yo Collin que te buscaba por las calles. Igual de rubia y puede incluso que más caprichosa que Patsy Kensit. Teníamos, visto lo visto, mucho tiempo por delante; demasiado dijiste. O demasiado poco, no lo recuerdo.

No lo sabes, puede que porque nunca te lo haya llegado a decir, pero a veces, cuando pienso en ti, sigue sonando en mi cabeza esta canción.