lunes, 20 de julio de 2009

¿Quién sabe qué? (pasa por mi cabeza)


Y mientras tanto arde el hielo, que en lugar de humo desprende pombas de jabón. Y mientras tanto yo me quedo sentado, tan desconcertado que no llego a enteder de qué estoy hecho, si de carne y huesos o de sueños. Y me levanto de la silla y voy a buscar una manzana, arrastrando los pies como si en lugar de estar despierto quisiera estar dormido, como si esta mañana no me hubiese levantado, como si al final de todo me dijeran, en un susurro y al oído, que todo había sido un juego.

Hoy estoy triste y animado al mismo tiempo, como si mi cuerpo, mi mente y mi conciencia hubieran hecho las maletas y hubieran comprado billetes para pasar sus vacaciones a lugares distintos. Como si mi cuerpo sintiera mucho más que nunca la necesidad de ir por su cuenta, como si pensar fuese, esa carga pesada de todas las mañanas que me impide buscarte los labios, como si mi verdadera vocación fuese tu cuerpo y sobraran casi la mitad de las palabras.

Hoy me levanto y leo y no entiendo. Y no sé qué hacer ni qué decir, como si volver a hablar fuese hacer otro nudo cuando en realidad se quiere deshacer. Como si al decir "no" alguien hubiese pensado "¿por qué dice no si yo no le pregunté nada? Será que quiere ocultar un sí".

No suelo ocultar nada. Mi vida es tan transparente que podrías ponerte a mirar por la ventana de mi casa y me verías como soy sin que pudieras pensar nada extraño. Quizá lo que me pase por la mente tenga la fantasía del niño que fui. Sigo siendo aquel niño, no lo voy a negar, aposté por él porque el niño que fuimos es lo mejor que tendremos nunca. Y a mi niño le gusta jugar, juega con la mente, se inventa historias, vive en su mundo de príncipes y piratas. Pero el hombre adulto que soy se rige por una ética, algo que impide que haga daño ni a mí ni a los demás. No creo en formas morales. La moralidad de la masa suele ser amoral y lo considerado amoral puede llegar a ser lo natural.

Este blog es, básicamente, ficción. Hago experimentos con imaginarme tal o cual cosa. Trato de meterme en la piel de todos los"yos" que soy y voy hasta el fondo. Porque vivir estas vidas me llenan la mía. Porque creo que así llego hasta ti de la mano del niño que todavía soy.

Todos los besos que soy son reales. Si alguna vez te digo que te quiero ya puedes dar por hecho que es cierto, si alguna vez te digo que eres increíble es porque lo siento. Todo lo que escribo pasa, antes de llegar a mis dedos y de éstos al teclado, por el corazón. No tengo otra forma de expresarlo porque, además, no quiero tener otra.

Eres libre de hacer tus propias teorías pero serán tuyas, estarán tus miedos, tus "ya lo sabía", los "no merece la pena"... pero serán tuyos, será por esa capacidad innata de imaginar siempre lo peor. Puede que conocerme no merezca la pena pero te aseguro que conocer al niño que fui y que vive en mí, sí.

Luego, el mundo es como es, no todas las piezas del tetris caen en el mejor sitio ni en el momento oportuno... ayer alguien dijo: "en la vida se trata de no elminar lo importante por deshechar lo supérfluo, se trata de no tirar el bebé con el agua donde lo has bañado".
Hay algo esencial, algo que tu sabes que existe, un camino que no lo puede tapar la caída de una sola hoja de un árbol.

domingo, 19 de julio de 2009

Curso de permisos


Me siento agitado. Algo dentro de mí se ha despertado y estoy nervioso. No sé lo que es pero creo que se trata de una contradicción interna, un tira y afloja entre dos bandos.
Un bando me dice que es mejor que me vaya y me aleje de aquello que creo que me limita mientras que el otro me dice que no hace falta que me vaya, que mis fantasmas me perseguirán allá donde vaya, que el cambio es interno y que, por tanto, no requiere de otro escenario.

Por otro lado, ahora creo que tengo claro el permiso y que las limitaciones a las que estoy sujeto tienen un origen local (vivo en un entorno seguro pero estático). Contradicción, como si para que pueda seguir creciendo tuviera que cambiar de tiesto, como una planta.

Recursos: Todos los otros participantes me han elegido para posiciones claves y he "leído" perfectamente todos y cada uno de los matices, he hecho lo que tenía que hacer y lo he hecho, no sólo desde la emoción sino desde el conocimiento y eso me ha dado mucha confianza. Creo que he alcanzado un nivel alto. Todos me buscaban para que fuese "yo" quien les diese el permiso y eso quiere decir que puedo darlo y puedo dármelo, todos han "intuído" que hay algo en mí que lo permite.

Estoy agitado porque tengo mucha energía y no sé qué hacer con ella. Es como si me hubiera dado el permiso de dar permisos, como si me hubiese concetado a una gran batería interior que generará permisos a mi alrededor y dentro de mí. En los próximos meses llegará la perlaboración, es decir, la integración del permiso. Este año estoy convencido de que va a resultar un proceso rápido.

¿Sabéis? Ni os imagináis lo bien que respiro, es como si me hubiera quitado un ahogo de encima. Es increíble. Hoy siento la vida. Hoy siento que no necesito arrastrar nada ni a nadie de mi pasado, hoy entiendo que mi vida es lo que tengo ahora mismo y lo que me queda por delante, que no voy a dejarme hundir por actitudes o acciones externas.

Está bien, no puedo contentar a todo el mundo, así que no voy a gastar energía en ello.

Y voy a disfrutar mi vida, tal y como es, un lugar y un tiempo repleto de oportunidades. Ahora que soy consciente de mis habilidades, las utilizaré.

Habrá días de todo, no es un precio que hay que pagar, es que las emociones son el altavoz del alma cuando quiere que se la escuche.

Sí, toda la noche


Y soñaré toda la noche con la ciudad donde ella dormirá ignorando mi insomnio, derramando sus labios sobre otros labios que no son los míos, tal vez durmiendo sola, dejándose mecer por estas manos mías que sólo saben de teclas, de tejer con ellas los sueños que no se sueñan aunque se quiera.

Y alguien pensará que debiera dejar de soñar con la punta de los dedos para gastarme la piel de las palmas de las manos contra su piel de púas de acero. Pero ese alguien no sabe que las musas desaparecen al tacto y que sólo hay una forma de comprobar si ella es una de ellas o la tigresa dormida que sospecho.

... y yo soy de sospechar mucho.


sábado, 18 de julio de 2009

¿Qué harías?


Llego del curso, agotado, mañana otra paliza de kilómetros y otra sesión agotadora. Reflexión para los que creen que ando enamorado.

Si te ofrecieran el amor parcial de unos días cada equis meses, si te llamaran a destiempo, si te conformaras con la idea (o la sospecha) de que piensan en tí en la distancia y aún así te alegraras por tan poco. Si lo peor que te pudiera pasar es que ella estuviera dos días sin llamarte o enviarte un mensaje porque sabes que está con su pareja oficial y sabes que si un día eso se acaba tendrá otra pareja oficial que tampoco serás tú, si esperaras y esperaras y dejaras pasar todas las oportunidades de ser feliz junto a otras con las que te levantarías por las mañanas feliz de ser tú quien se levante junto a esa mujer, si te envía tres mensajes a la semana... pero conformarte con tan poco nunca te llenó tanto... entonces ¿tú que harías?

Si cada mensaje que recibieras fuese un jeroglífico que te deja medio día sin atender al teléfono del trabajo, si no pudieras probar bocado, si fueras al gimnasio todos los días para cuando estés con ella darle tu cuerpo más firme y ni tan siquiera te mirase. Si al final, un día después de todo el tiempo pasado te dieras cuenta que dejó hace muchos días de prometerte que lo dejaría a él por tí, si a pesar de ello sigues teniendo insomnio y el insomnio lo llena ella con mil historias que tienen finales felices e infelices por igual... pero conformarte con tan poco nunca te llenó tanto... entonces ¿tú qué harías?

Pero si tuvieras la esperanza de que vinieran de lejos, para enlazarte con los brazos y la boca otros cuerpos y otros labios, si te miraran otros ojos fieros y voraces, si encontraras en su lengua el antídoto que te librase de tanto y tan dulce veneno, acaso ¿no empezarías a olvidarla?

Y parece tan fácil... y sin embargo, sólo espero que me diga "quedamos" para que pregunte "¿cuándo?" y ella diga "un día de éstos" y yo empiece a soñar. ¿Es eso malo? Si lo es, haz algo.

viernes, 17 de julio de 2009

Cosas del verano


Hace días que no sé qué escribir. Antes solía hablar el hueco por mí. El hueco le hablaba a la esfinge y yo tecleaba. Eso era todo. Ahora es distinto, la esfinge vuelve a su naturaleza enigmática y el tiempo se carameliza a temperatura ambiente volviendo insensible las yemas de mis dedos. No sé qué ocurre, me dejo llevar, eso es todo... y entonces ella aparece y desaparece y yo me no sé a qué obedecen los cambios de luces, las nocturnidades casi transparentes, la piel deseada y al mismo tiempo la piel prohibida.
En torno mío danza del verano, la gente va y viene con sus cuerpos bronceados, se enamoran, salen a las terrazas, sonríen, se roban besos de plata, el mundo es un poco así, una caipirinha en una terraza pr la noche en la mejor de las compañías. Es como si al llegar el verano alguien pensara "no puedes estar más tiempo solo, busca a los demás, sal, muévete". Y este año no sé moverme. Debe de ser este maldito calor sin aire acondicionado, los planes frustrados de antemano, la infame voluntad de los que se han ido.

Este verano aún me queda la esperanza. Este fin de semana curso de permisos, en septiembre y octubre Psicosocionomía, quizá cambie de ciudad en invierno, cuando probablemente la novela esté a punto de publicarse.

Este verano es el final de un ciclo y el principio de otro mejor. No es un deseo, es una certeza. Y aunque siempre he confundido la sensibilidad con la fragilidad, espero que a partir de ahora, a pesar de que sigan yendo de la mano, van a dormir en habitaciones separadas.

Y espero verte este verano... sí tú quieres.

jueves, 16 de julio de 2009

Coincidencias


Hoy tengo sueño. Así que hoy me dormiré pronto, aunque debo revisar qué es para mí pronto, porque cuando empiezo a escribir este post son las 23:35 h. Espero no desvelarme mientras escribo esto, últimamente espero demasiado de todo, del mundo de la vida, quizá.

Esta tarde me acordaba de cuando estuve en India, de cuando fui al Ashram de Sai Baba o a la Fundación del Padre Vicente Ferrer. Creo que entonces yo tenía una fuerza que ahora no tengo, no sabría cómo expresarlo, entonces era más valiente y no me refiero a más temerario, quizá era más consecuente con lo que quería ser. Creo que de India me traje dos cosas muy distintas.

Una: que allá dónde vas te persiguen tus fantasmas. Puede que las circunstancias acaben configurando un lugar mejor para partir de cero, pero nunca se parte de cero del todo porque tú ya tienes tu pensamiento estructurado y lo has estructurado para adaptarte a tu realidad más inmediata. Lo hiciste de niño y a un nivel muy profundo sigues repitiendo lo que funciona y no pruebas más cosas porque de niño diste por sentado que no te funcionaban.

Dos: Los mundos de las personas convergen en extrañas coincidencias. India es un país con mil doscientos millones de habitantes, no se cuántos kilómetros cuadrados y está plagado de lugares interesantes que visitar y los medios de transporte son lentísimos. Aún así, coincidí con una pareja de Zaragoza en tres lugares distintos (habiendo dicho ambos que iríamos a otra parte y cambiando el destino en el último momento). Así, también, en India, conocí a Javier, que era el encargado de las obras de la depuradora de la Fundación. Unos meses más tarde conocí por puñertera casualidad a Roger en el curso de novela del Ateneu Barcelonès, que era asiduo de los ashrams de Bombay. Roger ganó un premio literario y el premio fue un fin de semana para dos personas en un pueblo perdido de León y como no tenía con quien ir, me dijo que me invitaba si conducía yo, hicimos un curso (el curso era para más gente) de Relato. Allí, no sé por qué, el profesor del curso habló de un amigo suyo que estaba en India, sin venir a cuento, estaba hablando de otra cosa. En ese momento le dije que esa persona de la que estaba hablando era Javier. Él me miró con los ojos desorbitados y me dijo que efectivamente era él. Existen cada vez más redes sociales que aceleran el proceso, pero básicamente, nos encontramos cada vez más personas afines o, simplemente que están ante las mismas encrucijadas. La humanidad se está interconectando. Es un hecho imparable. Ese proceso hace que nos hayamos conocido, que yo te atraiga por algo y tú me atraigas por algo. Por que no te quepa la menor duda: me atraes.

No sé por qué escribo esto. O sí lo sé. Al final es como esos dibujos animados en los que alguien pone el tablón justo donde va a pisar el otro para evitar que caiga al precipicio.

Llevo unos días entre muy alegre y muy triste al mismo tiempo. Es extraño. Entre muy decepcionado y cargado de esperanza. Entre enamorado y con miedo a que no sea correspondido. Ando entre la lujuria de una mirada y el pudor de que mi vecina me pueda ver pasear desnudo por la cocina.

Entre la calma y el viento, entre la risa y el llanto, entre tu espalda y mi mano.

Para estar cayéndome de sueño no está tan mal estructurado, no sé si al empezar a escribir quería decir lo que acabarás leyendo. En cualquier caso, espero no haber cometido muchas faltas y que no me arrepienta mañana de nada.

Se me cierran los ojos...

Me pregunto si la mujer de la foto se imaginará tal vez que su imagen está colgada en internet, si sabrá qué es una red social o un blog y si le importará lo más mínimo.

Espera


Cuando te espero mis manos se meten en mis bolsillos sin que yo pueda evitarlo, como si fuesen animales de madriguera. Esperarte no me cansa, me llena de minutos el día, cubre los espacios en blanco con las palabras que te diría, esperarte es, sin que me de cuenta de ello, la mejor parte de mi tiempo, la gota que colma el vaso sin derramarlo, la luciérnaga que no se apaga, el recuerdo de mi tardes de verano cuando era niño.

Esperarte es lo que espero todo el día. Aunque no vengas.

martes, 14 de julio de 2009

A lo que el deseo (o la cafeína) me empuja


El universo se ha vuelto del revés en una espiral acrobática. Si me hubieran dicho que mi mente era capaz de crear "eso" no me lo hubiese creído. Creer, crear, ya sabes, todo, al final, está hecho del material de los sueños.

Creo, sinceramente, que uno es aquello que desea, es más, diría que uno es deseo puro, voluntad, determinación. También creo que el destino es, en realidad, hacia donde apuntamos. El destino lo elegimos nosotros un buen día y desde ese día tendemos a él. ¿Qué destino elegí? ¿Cómo era aquello de que el barco que no sabe adonde va no arriba a ningún puerto? Supongo que elegí uno. Uno que perdí de vista, como se pierde de vista la costa cuando estás en el mar y sólo ves agua por todas partes. Nunca he sido un experimentado navegante, creo más bien que soy de tierra firme.

¿Por qué he desoído a todos los que me decían que tenía un talento innato para algo concreto? ¿Por qué a mis treinta y ocho años deseo y tengo la oportunidad de empezar no de cero sin de más muchos? Creo que porque, por alguna razón que no entiendo, han confluido circunstancias y personas en mi vida que han hecho que todo desemboque en un día como hoy, un día en el que he tomado una determinación.

Es como si arrastrase un error cometido a una edad temprana y el resto de mi vida fuese una justificación de aquella decisión. También creo que si no hubiese sido por aquella presunción de infinita fortaleza que me empujó a aquello y que me ha hecho echarme a la espalda toda una responsabilidad que no era mía, no sería el hombre que soy ahora. Y no es que esté orgulloso de lo que soy; es que soy así. Y puedo aceptarme o no y en esa disyuntiva prefiero aceptarme.

Creo que era Nietzsche que decía que uno podía soportar estóicamente su destino o amar su destino. Amar el propio destino significa ser. ¿Qué importan las circunstancias si eres y eres de verdad tú? (Vale, Nietzsche acabó mal de la cabeza y murió totalmente perturbado, pero eso nos lo vamos a pasar por alto tú y yo).

Hoy he tenido uno de esos días lúcidos (me he tomado dos cafés y dos coca-colas light) y he atado cabos sueltos. En realidad todo empezó ayer.

¿Qué me queda por delante? ¿una nueva etapa? Ojalá. Lo que me queda por delante es la cristalización de un deseo que ya estaba latente en aquella decisión de mi adolescencia. Aquella decisión fue una dicotomía, elegir entre dos caminos. Hoy sé que elegí los dos y sincermente, no se puede elegir las dos opciones como no se puede ir a la derecha y a la vez a la izquierda en un cruce. Yo lo intenté. yo iba por un camino y mi deseo iba por otro.

Los que entráis en el blog participáis de mi sueño. Gracias por abrirme los ojos, de veras. Nada ha sido gratuito, cada palabra vuestra ha sido como una gota necesaria para que acabase germinando la semilla de mi deseo.

Ahora, es hora de que los sueños se hagan realidad.

Viejas fotografías


A veces siento ganas de salir corriendo hacia ninguna parte. Antes me sucedía más a menudo, cuando salía de trabajar, tenía la necesidad de andar rápido. Ahora, que trabajo en casa, no puedo hacerlo y salir del trabajo es como llegar a casa y viceversa. Sí, es cierto, a veces salgo, paso el día fuera, pero ahora no me sale buscar ese tiempo a destiempo, no, ya no soy el que era antes. ¿Qué soy? Ni siquiera voy a intentar responder a eso. Me da igual lo que soy.

Este fin de semana voy a un curso. Se trata de un curso de permisos. ¿Qué es un curso de permisos? Es una especie de psicodrama en el que te das y te dan el permiso de hacer algo hacia lo que tienes una resistencia sin saber muy bien el porqué. Por ejemplo, E. hace tres años llegó pidiendo un novio porque sus relaciones eran difíciles. Ahora debe estar a punto de dar a luz. Es realmente mágico. Yo he ido varias veces pero como no sé lo que quiero siempre acabo por pedir lo primero que se me pasa por la cabeza. Recuerdo que hace años pedí enamorarme... pero se me olvidó añadir que fuese correspondido. Eso sí, la frase tiene que ser muy clara porque se cumple aquello que estaba escrito. Un año fuimos a Rio de Janeiro a hacer el curso de permisos y dos personas pidieron el permiso de separarse. Dos años después ambos estaban separados de sus parejas, aunque allí no se dijo nunca eso. Se dijo, "separarme de mis padres", "separarme de mis emociones negativas" pero escribieron separarse. Se escribe lo que realmente se quiere y eso es trascendente.

No sé. Es curioso eso de darse permisos. Es como si toda nuestra cultura, nuestra familia nos dijera "no hagas eso", "no hagas aquello" como si fuéramos un niño de dos años. Con el tiempo esas prohibiciones resultan absurdas porque están fuera de contexto. Tu familia puede haber heredado una prohibición por algo ocurrido en un pasado de hace muchos años. Si los tiempos actuales son muy distintos a los años treinta imagínate lo desfasada que puede estar una creencia. Se trabaja con el árbol genealógico. Es muy vivencial.

Esta noche he recibido un correo muy especial. Hace unos días decidimos dejarnos de ver por el bien de los dos con alguien con quien llevaba viéndome casi todos los días desde hace ocho años. Se estaban torciendo las cosas y quizá lo mejor era eso. No me gusta hacer daño, no suelo ser de esos, ¿qué podía hacer? Había pensado muchos días en llamarla, tenía la necesidad de llamarla para saber cómo estaba pero sabía que no podía hacerlo tan pronto. Sé que ella lo comprende y también sé que la comprensión no mitiga el dolor. Seguirá siendo especial para mí, la echo de menos.

Creo que es en la página de Loida que leo algo así como "Todos somos el amor de la vida de otro" y cuando veo esa frase escrita pienso que en realidad, formamos parte de una reacción en cadena en la que en el desorden es difícil encontrar la calma para reconocer al otro y que esto de los blog es como una parada en el tiempo, una especie de oasis. Leo algunos buenísmos y otros en los que habitan almas de increíble fuerza y belleza. A veces me pregunto cómo me imaginarán quienes no me conocen a través de lo que escribo, no he colgado mi foto (que yo recuerde) aunque hay un truco por el que se me puede ver (es una foto de hace dos años y creo que he cambiado un poco). También me pregunto qué pensarán de mí quienes me conocen y no saben qué escribo, qué pasa por mi cabeza.

Ahora, que voy a dar un salto mortal hacia delante en mi vida, creo que merece la pena hacer balance y en ese balance M. estará siempre en el lugar de las cosas buenas. Presiento que nos volveremos a ver muy pronto.

Se me están cerrando los ojos, son más de las dos. Por fin dormiré. Y creo que me dormiré con una sonrisa, por varios motivos, todos ellos azules.

domingo, 12 de julio de 2009

Te deseo el corazón en calma


Te echo de menos. Me resulta raro decir algo así de quien sólo conozco una parte tan pequeña. A veces creo conocer a alguien tanto que se me eriza la piel sólo al pensar en ella. Contigo me pasa, confiesa que también a tí conmigo. Dicen que, en realidad, cuando conoces a otra persona ésta ocupa la posición de alguien anterior, que despierta la emoción de alguien cuya forma de ser se le parece. Hoy he sentido un vacío extraño en la boca del estómago y digo extraño porque era como la resurrección de otro más antiguo, uno que nacía en las ausencias prolongadas y silenciosas.

Sé que no tiene importancia, y que todo lo que se le parece es pura coincidencia pero de pronto he recordado que aquellas ausencias que me han evocado esta de ahora, ocurrían porque la mujer de entonces acababa por poner, tarde o temprano, palabras a aquella sensación de hueco en mis pulmones, de insomnio contumaz y despiadado, de soledad liviana como el aire.

Ya he dicho que sé que no tiene importancia, que regresaron viejos fantasmas (como ocurría también entonces) y que las cosas son así y que a mí qué me importa. Y es cierto, a mí que me importa. Supongo que tendrá que ver con otras ausencias mucho más arcaicas, que si me remontara al principio, cuando era un niño, encontraría el orígen de todo, de la primera ausencia larga y silenciosa, de la primera vez que quise estar en otros brazos que no estaban.

Confieso que estas últimas semanas han estado llenas de esperanza y desesperanza, que he recuperado el buen ánimo y he tenido ganas de verte. También he de decir que me siento cómodo en las grandes distancias, no por nada en especial, quizá porque en las distancias cortas se me haría irremediable deshacerte la blusa, buscarte con las manos y con la boca, y acabar perdidos en el bosque salvaje de unos ojos que añoran el crujir de hojas de las sábanas de una cama.

Lo malo de los pasos es que dejan huellas, como las huellas digitales en una copa, como si al final, uno pudiera intuir por el rastro la emoción que la provoca. No he dejado de hacer nada que no quisiera hacer, no he cerrado puertas ni he abierto ventanas que no hubiera abierto o cerrado a pesar tuyo, he bajado al mercado, he pasado la aspiradora, he puesto tres lavadoras, he ordenado la habitación de los libros, he pensado en poner papel pintado en las paredes de la oficina y en mi casa y cepillado a Penélope y Ulises (antes de pasar la aspiradora, por supuesto).

Pero no puedo dormir. Y no dormir, es pensar en ti.


sábado, 11 de julio de 2009

Sobre cómo se tejen los sueños


Quisiera contar algo que hace días que me ronda por la cabeza.

Creo que tengo una enfermedad, una enfermedad relacionada con la esperanza. Es una mierda. Si te duele el estómago sabes que es el estómago, si te duele la cabeza te tomas Paracetamol, pero si te duelen los sueños no sabes dónde, ni qué, ni quién, y sobre todo no sabes cómo lograr calmarlo.
Me duele la esperanza y hago pesas todas las noches, me duele la esperanza y hago planes, abro cuentas, negocio partidas, escucho ofertas. Me duele la esperanza y escribo cartas de amor, me duele la esperanza y escribo una novela donde los personajes son los hermanos Marx.

Hace días que sospecho que soy como una tela de araña. Te atraparé con mis palabras pero seré tan frágil que cualquier golpe me deshará. Soy la araña que teje y teje sin descanso, un día y otro, tejiendo sobre una tela anterior rota. La araña y la tela son lo mismo y no te das cuenta. Soy eso que podríamos llamar un maldito encantador de serpientes al que le ha picado la serpiente que suele hacer bailar al son de su flauta. El cazador cazado; el hombre de lata, el espantapájaros y el león buscando a Dorothy.

Sé que no tengo salida, que soy así, podría decir que me gusta ser así. Pero no me gusta. Sospecho que la enfermedad de la esperanza es mortal por agotamiento.

Todo lo que soy


Hoy he aprendido la diferencia entre el ser y el tener, la diferencia entre la promesa y los hechos. Hoy ha sido uno de esos días en los que el sol brillaba sólo cuando las nubes le dejaban, sin embargo ha sido un día lleno de minutos de cálido e intenso sol.
- Han salido una veintena de pompas pequeñas del bote de Fairy de forma espontánea y me he acordado de Cova.
- He comido con Montse y estaba radiante.
- He hablado con Ángela por teléfono y nos hemos reído un rato y luego hemos hablado de los padres.
- He cenado dos veces
- He comprado dos natillas a un euro
- Dormiré en sábanas recién puestas.
- He hablado con Elena por teléfono
- Monik me ha enviado un pps que me ha hecho sonreír.
- He abierto mercado en Canarias
- Y la sidra seguía de oferta en el Eroski de detrás de mi casa.

Imagino que las nubes también tienen nombre, pero hoy me lo salto.

Estoy cansado y sin embargo no puedo dormir. Creí que podría cambiar escribir por dormir pero por lo visto siguen existiendo cosas que nunca sabré hacer del todo. Como prometer que voy a dormir en cuanto me vaya a la cama, como que voy a poder dejar de escribir en el blog.

Creo que daría mucho por que ciertas personas me hubiesen cogido el teléfono hoy, me hubiese gustado que otras me hubieran llamado por inciativa propia. Y sin embargo aquí estoy, a las dos de la madrugada, sin poder dormir, tentado de escribirle a alguien para alargar algo parecido a la esperanza, las dos y me voy a la cama. Leeré a Murakami, quizá entre en ese blog en el que no he entrado en todo el día por miedo a que me queme lo que haya.

Ahora ya me conocéis mejor. No suelo cumplir promesas... sólo quiero poder dormir.


PS: Al final entré en ese blog y, por supuesto, me quemé. Siempre he sido un iluso.