jueves, 9 de julio de 2009

vídeo: Chris Isaak - Life will go on



Supongo que no voy a poderme ir del todo. Entre otros motivos porque no sé por dónde se sale de aquí. Me gustaría poder decir que aunque un día tiremos la toalla, la vida seguirá al día siguiente, caminaremos por las calles y nos econtraremos con nuestros vecinos en las mismas esquinas. Cuando algo se acaba algo nuevo empieza.

Si sientes especial esta canción es que es para ti.

martes, 7 de julio de 2009


Tenía la idea intención de llegar hasta las 500 entradas pero no va a poder ser. Cuando abrí el blog en enero del año pasado nunca imaginé que me iba a ocupar tanto tiempo. Ha sido una experiencia bonita pero sólo otra ilusión más, solo una adicción más.

Titulé el blog "Moriría por ella" por el cómic de Frank Miller y por que había una persona por la que hubiese muerto, quizá. Hoy ya todo ha cambiado. Me he deshecho de su recuerdo ya que antes ella se había deshecho del mío. Eso está bien, es lo sano, es lo correcto.

Ahora prefiero tomarme un tiempo en stand by. Los acontecimientos de los últimos días me piden un cambio, que aproveche una burbuja de aire. No sé cuánto durará ni si durará para siempre. Quizá vuelva mañana o no vuelva nunca. Pero ahora sé que no puedo continuar.

Gracias por todos los mensajes. Si alguna vez dejé alguno en vuestros blogs fueron siempre de corazón y sin ninguna doble intención. Quizá alguna vez dejé algún mensaje para sacudir alguna conciencia en particular, siempre me movió el cariño.

Seguiré visitando algunos blogs, probablemente en silencio, pero no creo que actualice éste.

Un abrazo a todos.

lunes, 6 de julio de 2009

Vídeo: Keane - Everybody´s changing

A day in life

Hoy he ido a comer con mi buen amigo R. R. tiene un atractivo subido, las mujeres se le echan literlalmente encima, imagino que es porque además es buena gente, y cuando digo buena es que es de una madera especial. A R. lo de internet se la suda y cuando le dije, hace casi un año que tenía un blog me preguntó con preocupación que si era maligno. Cuando voy con R. me siento como si Dani de Vitto fuera de discoteca con Brad Pitt y George Clooney, los tres juntos.
Hoy R. estaba de bajón y me ha explicado sus cosas. Yo también estaba de bajón pero me he callado porque en seguida he pensado que no iba a convertir una comida en una competición de quién está más jodido. Me cuenta que no sabe por qué está así cuando en realidad lo tiene todo. Luego empieza a hablarme del trabajo, le va bien, es el director de operaciones, gana lo que quiere, pero no soporta a su jefe. Tiene una pareja estupenda, pero no soporta a su jefe, no tiene hipoteca, pero no soporta a su jefe, gana mucho dinero, pero no soporta a su jefe, tiene dos hijos maravillosos pero...
Durante un buen rato sólo le escuchaba, luego le he hecho un par de observaciones acerca de su relación con su jefe y con la empresa. Me ha dado la razón y eso le ha calmado, dos lingotazos después ya estábamos planeando salir un viernes a tomarnos otros tantos lingotazos, después de los cuales él saldrá de donde vayamos con una rubia y una morena a cada lado y yo con el teléfono del primo de alguna, que es pintor porque se me habrá ocurrido decirle que estoy haciendo obras en casa.
Luego él se ha ido para su trabajo y yo para la oficina. Como estaba solo he dormido la mona (tipycal spanish y olé mi madre) pensando en cómo pagaré la hipoteca este mes, en si el del banco me pedirá otra vez el alma rodeado de una cohorte de seres del inframundo y en lo mucho que pierdo con la luz encendida.
A las ocho fui a ver a mi tía que la habían operado de cataratas pero era mentira, en realidad, le habían operado de un ojo y me tome un sunny de naranja (o de zanahorias) con ella y mis sobrinos.
Y ahora estoy aquí escribiendo esto. Pero estoy contento. Y no sé por qué.

No sé por qué. Porque también hablé con Alicia y había estado ingresada (y yo pensando imbécil que no me quería coger el teléfono), porque tengo varios temas pendientes que no dejan de dar por saco con teléfono, porque después de ver a mis tías he ido a ver a mis padres y bueno, están ahí, sencillamente mayores, no entienden que siga solo; porque no sé por qué muchas veces me acuerdo de M. y lo mal que me porté con ella, porque he entrado hoy en Facebook para mirar el perfil de E. por si había escrito algo y sé, a ciencia cierta, que no sabré nunca más nada de ella, porque llevo días queriendo ordenar los papeles y no encuentro el momento ni las ganas, porque hoy no he recibido ningún correo de A. y eso quiere decir que se está cansando, porque sospecho que todo el mundo se está moviendo y yo sigo aquí.

sábado, 4 de julio de 2009

vídeo: Sixpence none the richer - There she goes

Me gusta más la versión original y primera de The La´s pero siento cierta debilidad por Leigh Nash. En este vídeo hace unos movimientos con las manos y los ojos que parece que, en realidad, sea un robot mal programado. Hay algo de máquina rota en esa chica.

Colgaría "kiss me" pero no es el momento ni el lugar adecuado, sobre todo el momento.

Pasa un buen fin de semana.

viernes, 3 de julio de 2009

Desayuno envenenado.


Hoy es el último día que te quiero. Lo he decidio mientras untaba la tostada con mantequilla esta mañana, en el desayuno. Ha sido un pensamiento fugaz compuesto sólo de palabras, no había imágenes. Supongo que debe de ser difícil poner imágenes a una determinación así. Luego he ido recordando que debo enviar las fotos que nos hicimos en IFEMA hace tres años al anuario del Centro Tecnológico porque son las únicas fotos que tengo en las que aparento ser feliz y tener dignidad al mismo tiempo. Ideal para publicitarse, ya sabes, la felicidad vende felicidad.

No sé si pensé antes en las fotos y tomé después la decisión o si fue al revés. Si fueron antes las fotos querrá decir que yo ya tenía la decisión tomada de antemano y que fue pensar en tí y el cerebro (esta vez no, cariño, esta vez el corazón no salió en tu defensa) dijo en voz alta: "He decidido que dejamos de quererla, Toni" No he preguntado el porqué. Lo sé de sobras.

En la parte pre-operativa de mi pensamiento, esa que determina las filias y los miedos por el binomio ausencia-presencia, tú hace mucho tiempo que pasaste a estar ausente. Ausente e ilocalizable. Y eso es demasiado para alguien que necesita que estés cerca. Demasiado es mucho, ¿lo recuerdas? así se lo explicaste a Alex aquel día. Yo me quedé atrapado en esa explicación porque me pareció sencilla y al mismo tiempo enorme. A veces vive en mí un niño de dos a siete años que funciona así, a base de conceptos sencillos, de presencias y ausencias. Da igual que en la evolución psicogenética de Piaget haya estados más avanzados en el pensamiento. A veces funiciono así.

Así que si estás ausente no voy a convocarte de nuevo (ayer estuve a punto de llamarte pero pude vencer el deseo de hacerlo). Veremos a ver qué ocurre cuando repase las fotos que nos hicimos en IFEMA o cuando aparezcas por accidente en los archivos del teléfono móvil o en las fotos de los últimos veranos, cuando me tope de bruces con alguna entrada en tu muro del Facebook, eso va a ser más difícil porque he optado por no entrar, o cuando alguien pronuncie la isla donde vives, el archipiélago donde vives, el mar que te baña...

Debería estar contento de dejar de quererte ¿pero qué niño lo está? Cuando un niño te dice "ya no te quiero" lo que está diciendo es en realidad "has traicionado mi cariño y te pago negándote lo más valioso que tengo". Pues eso, te pago negándote lo más vailoso que puede salir de mí. Ya no te quiero.

Aunque no pueda odiarte.

jueves, 2 de julio de 2009

vídeo: Dani Flaco - Princesa del Subterfugio

Ya sé que me repito... pero ¿qué quereís? Este blog se llama así por algo...

Y el resto parece que es humo.

"...como un cristal contra el suelo"

miércoles, 1 de julio de 2009

El tintineo de los cuerpos celestes


Cuando entro en el bar todo el mundo está en silencio. Se oyen las pisadas del camarero, el tintineo reprimido de una cucharilla contra una taza de café, hasta el dueño del local detrás de la barra trata de hacer el menor ruido al sacar el vapor con el que calienta, en una jarrita inoxidable, un cuarto de litro de leche. Los hombres miran de reojo hacia el fondo del bar con disimulo, las dos mujeres que hay, una sentada en la barra y otra en una mesa junto a un hombre, parecen nerviosas.

Dirijo la vista hacia donde las miradas de los clientes se ven atraídas como si en ese lugar se hubiese abierto un agujero negro de gravedad infinita que sólo afecte a los ojos. Y allí la descubro a ella, que me mira a mi fijamente con cierto fastidio, como si estuviese esperando a otra persona y yo fuese culpable de alargar su espera. Es una diosa. Cada gesto que hace genera un universo, cuando pasa la página de La Vanguardia, el aire danza en torno de su brazo, un aire más ligero y limpio en un gesto elegante de dedos gráciles y pausados.

Me siento en la mesa de siempre, de tal modo que tengo al grupo de clientes a la derecha y ella a la izquierda. Le hago un gesto al camarero para que venga, se inclina y le susurro que un café con leche y un croasán como si estuviese en una biblioteca, con miedo a que alguien me diga "ssssh". Cuando levanto la vista noto que ella ha clavado la suya en mí. Me mira con detenimiento, me estudia como lo haría un tigre a su presa. Se levanta y camina hacia mí como un felino y sin dejar de mirarme a los ojos se sienta en la silla de mi izquierda. "Tú debes de ser Toni" me dice. Consigo respirar. "Sí" le digo con una voz que apenas recuerda en algo a la que suelo tener. De cerca es increíblemente hermosa, una mezcla de razas inexplicable. Ella parece leerme el pensamiento "mi padre era boliviano, mi madre alemana, mis abuelos de México, de Filipinas, de Mozambique, de Laponia... me llamo Lucía" dice sonriéndome. Su sonrisa deja a la puesta de sol a la algura del betún, sus ojos del color del limo de los ríos, su tez morena, sus perfectos labios rojos... mi cuerpo experimenta una ingravidez alucinógena, algunos de mis capilares sufren el estrés de la enfermedad de Stendhal y estallan emitiendo chasquidos por todo el cuerpo, en una melodía que me resulta conocida "¡coño, el bolero de Ravel!" "¿Qué?" pregunta ella. "Nada, nada" respondo avergonzado. "Me dijeron que te podría encontrar aquí. Hace tiempo que te vengo buscando. He leído tu novela, estaba en la ciudad y he querido conocerte en persona. No te imaginaba así, perdona la confianza, te imginaba de otra manera, no sé, no eres como escribes..." dice en un tono más relajado. Se recuesta en la silla. Hablamos y reímos, es encandora, mucho más sencilla de lo que sería alguien que se supiera el súmum de la belleza. Poco a poco me voy dando cuenta de que su cuerpo es una máquina perfecta, todas sus células trabajan al unísono en bien de un fin más alto que ellas, un fin que se llama Lucía y que ni siquiera tiene la más mínima contractura ni el más pequeño de sus músculos, un organismo que funciona en un equilibrio extraordinario. Si dios existiera bajaría a este bar, me echaría la mano por el hombro y señalándola me diría "Toni, la perfección. Para que luego digan que no sé hacer bien las cosas" y yo le respodería "no hacía falta que me tocaras para decirme esto". Hasta su voz, templada, ni femenina ni masculina, es un prodigio. Si me dijera que me tirara del edificio más alto de la ciudad lo haría convencido, como si en realidad me hubiese dicho que le acercase una servilleta.

"Eres un hombre simpático y ocurrente. Me gustas" ¡Hála! ¡a tomar por culo media docena de arterias! "¿Sí?" respondo (toni eres un imbécil). "Me voy esta tarde. Me gustaría que nos viéramos otro día. Si me das tu número de teléfono te llamaré cuando vuelva por la ciudad y así no tendré que buscarte por los bares, no te imaginas lo que hay por ahí". Le doy mi número de teléfono. "¿No quieres el mío?" me dice con picardía. "Ah, sí, claro" tengo otra lucía en la agenda del móvil. "Lucía qué más" pregunto. "Lucía Fernández" me dice. Nos despedimos, me da un beso en la mejilla demasiado cerca de los labios. Paga y nos vamos. En la puerta ella sale en dirección norte y yo... ni me acuerdo. Me dice adiós con la mano.

Me digo que no la llamaré hasta por lo menos dentro de dos días para que no se piense que estoy impaciente. A las nueve suena el teléfono móvil. En la pantallita sale su nombre. Descuelgo "¿Sí?" digo. "Hola. Soy Lucía. He pensado que como voy a cenar sola, si quieres cenamos juntos, si puedes claro". "¿Hoy? pues no sé. Espera que mire la agenda" (toni, imbécil, son las nueve de la noche, ¿quién coño se va a tragar eso?) Me bajo de la lámpara del comedor a la que me he agarrado del bote que he pegado al ver su nombre en la pantallita, cojo la agenda que me regarlaron por reyes y le saco el plástico que la envuelve. "Pues no tengo nada (no sé para qué he tenido que buscar la agenda si ella no me ve) si quieres quedamos en tres cuartos de hora en el café Zurich" le digo. "En un cuarto de hora" dice ella. "Allí estaré" le digo.

Sin cobertura en el país de las Maravillas


Alicia tenía que llamarme esta mañana. Yo no podía esperar y a las seis ya estaba despierto. El horóscopo de Terra me dice que justo cuando algo parecía imposible sucederá algo que contradiga esa afirmación. Pero yo espero esa llamada en la que me tiene que desvelar un secreto que ya dura quince días. No sé qué será. A cambio yo le debo clarirficar una pregunta que hice en uno de sus juegos y que también era secreta. No recuerdo la pregunta que hice exactamente ni qué respuesta me confirió el libro. Sólo sé que Alicia me prometió llamarme esta mañana como suele hacer a menudo y no lo hizo. No estoy enfadado ni triste. Sólo estoy pensando qué será y en si lo que nos contemos hoy nos unirá o nos separará.
Me voy arriba a trabajar. Hoy tengo cosas que solucionar y también tengo pagos. Soy de los que dejan algunas cosas para mañana y ese mañana ya dura algunas semanas.

Hoy tengo la sensación de que es uno de esos días en los que puedes cerrar muchos capítulos de tu vida, darles carpetazo, para poder empezar algo nuevo. Sin embargo sospecho que hoy no podré escribir ni una sola línea más cuando acabe esta entrada. Ya es julio. Me siento bien pero extremadamente cansado. Ayer salí a cenar con Paco, le ví bien. Hay personas que pase el tiempo que pase sabes que podrás hablar con ellos con la misma confianza, como si no hubiese pasado el tiempo desde la última vez que te ves con ellos. Con Paco es así. Ojalá siempre todo fuera tan fácil con todo el mundo.