viernes, 27 de abril de 2012

Si se pregunta que cómo sabía que hoy, precisamente hoy, entraría aquí es que nunca se enteró de nada.


Su voz tiembla como una grabación antigua a través de la ranura por donde le echo monedas a la máquina del tiempo para que se detenga de una vez por todas y me de la oportunidad de planificarlo todo de nuevo. Su voz y su imagen son dos de los cuatro jinetes del apocalipsis que arrasan mi cerebro mientras duermo y eso, para un insomne, es lo más parecido al desconsuelo, lo más cerca que se puede estar de la locura.

Llama fingiendo que se ha equivocado, llama desde un lugar tan lejano que su voz llega con seis meses de retraso, como la luz de algunas estrellas a la Tierra. Quizá, cuando haya escuchado por primera vez el timbre inconfundible de sus palabras, ella ya ha colgado el teléfono desde alguna galaxia cercana.

Pero hablamos. Y en el fondo a mí ya no me importa nada. Me cuenta cosas que no deseo saber y que si no estuviera tan nervioso, probablemente me aburrirían. Me cuenta que me echa más de menos cada día y yo sé que no es cierto. Me pregunto qué coartada se inventará si él revisa la lista de llamadas y encuentra mi número, y recuerdo que era mala en eso de inventarse lugares y casualidades; no sabía mentir y nunca se dio cuenta de ello. Claro, que al final, un día sin venir a cuento, hablaba más de la cuenta y de repente las personas no cuadraban y confesaba.

Confesar una mentira con otra mentira. Es algo que nunca entendí, el caso es que sabía que el tiempo lo empequeñece todo y perdonar se vuelve más fácil si se sabe maquillar, cuando las palabras vuelan por la habitación como un enjambre de abejas... basta que una sola de ellas te pique, para dejar lo que estabas haciendo y salir corriendo.

Su voz es la voz que quiere que crea que no pasa nada. Las cosas que se dicen sin darles importancia son aceptadas casi sin pensar, en cambio, puedes hacer creer las estupideces más inverosímiles si las dotas de tanto apasionamiento como te sea posible. El lenguaje es una lluvia... ¿quién se para a contar las gotas cuando te empapa una tormenta?

Pero yo sé y ella sabe. Y ella sabe más que yo. Y me cuenta algo que no viene al caso, algo cuya versión se parece vagamente a la que recuerdo.

Y entonces me digo "¿de qué estamos hablando? Hablamos como si fuéramos amigos."

Y entonces le digo: "Hasta ahora pensaba que era yo quien había perdido. Pero entonces me llamas y no quieres que me vaya de tu vida. Y me pregunto por qué y, entonces, me doy cuenta de cómo fueron las cosas en realidad, y en lo mucho que nos esforzamos en: tú hacerme creer que lo había estropeado yo y yo en creer que debía haber aceptado todo lo que decías. Pero yo lo que estaba haciendo era intentar no creer que me pudieras estar haciendo aquello."

"Eres un tipo débil" me dice.

"Sí, es cierto. Pero tú tan fuerte y tienes que mentir porque la realidad no te sigue el juego al que juegas" le digo. "Quizá yo sea el débil, pero eres tú quien ha entrado en el blog porque me echas de menos".

Esta última frase ya no llega a su destino. La galaxia desde donde llama ya no emite luz y no acepta cobros revertidos.

Allí no llega el blog ni tienen interés las palabras... que, como las abejas del mundo, se mueren sin saber qué mal les aqueja, que no entienden el mundo y, de repente, ni siquiera saben orientarse con sus diminutas antenas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Rápido, sorpresa


La reunión ha ido bien. Han elegido mi proyecto para presentarlo a un organismo oficial de crédito. El que supuestamente lo expondrá será una empresa de Capital Riesgo y me pide que presente un business plan "más ambicioso" que el que les he mostrado porque el negocio parece mucho más rentable de lo que yo mismo pienso y eso es lo único que les ha extrañado, que prevea pocas ventas al principio. 


Les he dicho que hay que perfeccionar el prototipo y homologarlo, que no es una tarea que dependa exclusivamente de mí y que dependerá de los laboratorios certificadores. También les he hablado de las certificaciones militares y de los ensayos toxicológicos. 

Entonces me han preguntado si todo lo he montado en mi casa y les he dicho que sí. Me han mirado como si estuviese un poco loco porque hay muchos centros de investigación y desarrollo que ganan mucho dinero haciendo menos de lo que he hecho yo en el trastero de mi casa y con más medios. Les he dicho que algunos de los directores de esos centros son antiguos profesores míos y que durante años se han apropiado de los trabajos de sus alumnos de proyecto para hacer su doctorado y que no quería que me pasara a mí lo mismo. 

Y entonces he recordado que fue una elección mía y que ahora que está patentado en exclusiva por mí ya no debo tener miedo y que todas aquellas situaciones en el pasado me sirvieron para salvaguardar esto que tengo entre manos y que así el agua pueda llegar donde hace falta, sin que ningún intermediario se interponga sólo porque ha aprovechado las ayudas públicas para montar un laboratorio al que tarde o temprano, los emprendedores tenemos que ir a parar. Pues bien, yo he ido tarde para ellos, porque ya está patentado. Ja!

La ventaja de que te muerdan el culo es que al final identificas a los lobos con sólo mirarlos. La desventaja es que acabas viendo dientes hasta en sueños.

La siguiente fase es hacer una presentación chula para convencer a un comité mixto de la administración y del Capital Riesgo de que el proyecto supone un adelanto tecnológico y que además tiene viabilidad económica y representa un impacto social positivo. Tengo por ahí varias presentaciones que debería retocar pero parte del trabajo ya está hecho.

Respiro mejor, Ulises y Penélope parece que lo notan y también se relajan, les abro la puerta de la terraza para que se vayan por los tejados. Siento algo así como una liberación interior... 

La rabia va desapareciendo poco a poco, el odio se ahoga en su propia lava.

Me siento afortunado por los mensajes recibidos y por los ánimos a lo largo de la mañana, por los consejos y por las experiencias compartidas, por la confianza que se deposita en mí y por la locura compartida que es, a veces, la esperanza.

No sé a dónde me va a llevar todo esto, ni a qué lugar del mundo irán a parar mis huesos. Sólo sé que veo una luz al final del túnel después de estar cavando durante mucho tiempo, de creer en que sí se puede llevar agua potable a donde hace falta desde el desván de mi casa. No doy por buenos los momentos malos, sólo los dejo ahí como recuerdo de lo efímeros que son los lazos del amor y del cariño.

No soy un hombre fácil. Sé lo que quiero incluso cuando no sé lo que quiero, soy alguien de proyectos de muchos años, de toda una vida, quizá. No soy de ir mes a mes, soy de cinco años en cinco años... 

... y ahora temblad, porque se me metió escribir un best seller y todo lo que he escrito hasta ahora sólo era un entrenamiento, escribir todos los días es como entrenar en el rocódromo para ir el fin de semana a la montaña, temblad porque el siguiente paso una vez tenga las noches libres de pensamientos raros, es acabar la novela. 

No tengo prisa.

Pero ya la voy madurando.

Todo tiene su tiempo y tiene su lugar. Y un día de nacimiento.

Me siento afortunado de que estés al otro lado.

Reunión


A veces mi locura se transforma en algo difícil de explicar. Quiero decir que con el tiempo las cosas que creía que no podían ir a peor, dan una vuelta de tuerca más y sí, se transforman en algo así como cuando te pesas en la báscula del baño y después de quince días de dieta estricta, en lugar de bajar peso, has subido.

Dentro de unas horas me reúno con unos inversores para la fabricación de la máquina. Es sencillo, ellos ponen el dinero para la fabricación y gestión de la empresa que se derive de la patente y yo les cedo una parte importante de la empresa. La verdad es que no soy para nada buen empresario, lo que quiero es tener el control en la parte técnico-comercial y tener una entrada fija de dinero al mes que me compense todo lo llorado estos últimos meses.

Creo estar cerca de la resolución de mis problemas, he apostado por ello y creo que puedo tener la recompensa del esfuerzo y sobre todo, de la cabezonería que supone apostar por una idea o por un sueño. Si tuviera hijos les protegería la imaginación y las ganas de hacer cosas por sí mismos. Sé que suena fácil. Los niños tienen una imaginación y un criterio que debe crecer de igual modo que crecen sus cuerpos o su personalidad. Dicen algunos estudios científicos que los niños que gatean solos acompañados por sus padres acaban siendo más inteligentes que los que los padres les ayudan a caminar constantemente. Supongo que hay estudios hasta del porqué del color de la mayonesa pero entiendo que un cerebro en construcción tiene sus prioridades para dominar ciertas habilidades y como el cemento fresco, una vez ha pasado el período de fraguado ya no se pueden cambiar. Quizá la personalidad pueda modificarse a causa de las distintas vivencias, pero los senderos neuronales creados cuando el cemento estaba fresco, no sé, diría que quedan para siempre.

Quizá por eso he acabado jugando al TENTE y quizá por eso me he dedicado a recrear las novelas de Julio Verne casi sin darme cuenta. En parte, he conseguido mi sueño y aunque me arrepienta de muchas cosas a las que me he expuesto, tengo la sensación de que he vivido experiencias que no se me olvidarán nunca y que modifican mi percepción del mundo y de mis prioridades.

Anoche tuve una conversación esclarecedora y creo que me di cuenta de cuál es mi actitud mental respecto a las relaciones personales. Es una actitud negativa forjada sobre cemento fresco. Una de las cosas que entendí es que hace ahora dos años y por primera vez en mi vida, acabé por odiar a alguien y aunque ya lo escribí en el blog hace unos meses, lo vuelvo a decir y es que llegó un punto en el que ya no odiaba por el hecho en sí, sino a mí mismo por haberme convertido en alguien capaz de odiar.

El viernes vienen a filmar la máquina y saldré en una televisión local. Creo que esto ya está en marcha y no hay ya nadie que lo pare.

Es tiempo de abrir las puertas y las ventanas a un nuevo amanecer.

Llego justo de fuerzas y no muy sobrado de esperanzas.

La vida puede llegar a ser algo apasionante, pero yo necesito coger fuerzas, descansar mentalmente unos días... hace tanto tiempo que no voy de vacaciones... ni de puente ni de nada...

Os cuento luego el resultado de la reunión...



Espero que esta canción te de el mismo buen rollo que me da a mi, y que hoy bailes a este son.

lunes, 23 de abril de 2012

Un lugar entre las piedras


Viajábamos despacio por carreteras secundarias hacia lugares infinitos, tú habías dejado atrás todas aquellas adicciones y yo era consciente de que en mi soledad tú no eras más que una tregua, que en el fondo, me estabas agradeciendo que te salvara con lo más cerca que he estado y estaré del amor.

Los días se hacían largos y el dinero sobrevivía más allá de lo que esperábamos que lo hiciera, quizá porque sabíamos que cuando se acabara nos separaríamos y no volveríamos a vivir algo así. Comprábamos bocadillos y bajábamos la capota del viejo coche para comérnoslos contra el viento, sin querer perder tiempo y llegar cuanto antes al destino programado.

Creo que si alguna vez fui feliz, si es verdad eso de que cuando mueres toda tu vida pasa por delante de tus ojos, vendrá a mí aquella sensación que tuve a tu lado, aquellas semanas que pasamos a la deriva subiendo montañas y bañándonos en diez mares distintos. Parecíamos dos presos recién salidos de la cárcel. Y en parte, era cierto.

Sé que el tiempo lo distorsiona todo, que borra lo que no quieres recordar y magnifica lo bueno si quieres que todo sea bueno y lo malo si decides que lo de ahora es infinitamente mejor. A mí el tiempo me dejó cicatrices que duelen cuando cambia el tiempo y me dejó la herida siempre abierta de lo que pasó al final. A veces paso noches enteras sin dormir preguntándome si pude hacer algo y orbito, como un satélite, las fotos de aquellos días, como si necesitara un ritual de cauterización con sal que nunca termine.

Hace días que he dejado de querer salvarme. No sabría decir el porqué ni siquiera sé si tendrá alguna consecuencia porque no soy capaz de ver más allá del día que habito. Entiendo que las cosas se van volviendo cada vez más surrealistas y que las cartas de deshaucio llegan en sacos como a las estrellas de rock las cartas de amor de sus fans, antes tenía la posibilidad de hacer algo pero ahora ya se ha acabado el tiempo en el que siempre acababa cayendo de pie.

Quizá las cosas hubieran sido distintas si me hubiera convertido en ese hombre que tú querías que fuera. No sé. Ahora las cosas han tomado un rumbo inevitable y, todo va con la rapidez del tronco que se acerca cada vez más al borde de una catarata.

Cuando la oveja blanca es la oveja negra


Hace ya unas horas que ha caído la noche. Si pudiera elegir viviría durante la oscuridad y dormiría por el día, como un vampiro. No me gusta la gente, no me gustan sus trabajos ni su ropa, no me gusta encontrarme a alguien por la calle y que te salude y debas devolverle el saludo. Hace tiempo que nada me importa nada, y no tengo paciencia para escuchar cosas que no me interesan porque no son interesantes ni siquiera para quien te lo está contando. Sí, me he convertido en aquello de lo nos reíamos.

Me gusta que te guste cuando soy abstracto y pasional, me gusta que me lo digas. De hecho, eres a la única persona con quien me atrevería a dormir esta noche. El cielo está completamente tapado y su sábana gris refleja la claridad de la luna. En el piso de al lado un niño delira por la fiebre, creo. Volaría a tu lado pero sólo si pudiera viajar solo, pilotando una avioneta, ayudándome de mis propias ansias de abrazarte esta noche.

Si supiera dónde estás exactamente, creo que me plantaría un día en la puerta de tu casa como en un truco de magia, desaparecería de mi casa y aparecería en la tuya.

Es una suerte tener insomnio. No tienes la culpa de él, nadie la tiene. Un día llegó y empapó toda la casa de una humedad eléctrica y molesta. A veces daría lo que fuera por dormir tranquilo y otras doy las gracias por haber descubierto este bendito silencio que le da tanta vida.  Si pudiera elegir entre una noche insomne y un día cualquiera, creo que casi siempre ganaría la noche.

Me doy cuenta de que mi vida ha transcurrido, en muchas ocasiones, más allá de las doce de la noche. Creo que hasta este blog empezó una madrugada.

Recibo un correo tuyo, no sé qué quieres ahora, juro que me gustaría ser de otra forma, y no tener que convertirme en eso que ahora mismo soy para ti, pero es mejor así. Créeme, no soy lo que crees que soy, o tal vez lo sea demasiado.

El tiempo corre rápido cuando tienes que dormir para levantarte temprano por la mañana. Empieza a vencerme el sueño, pensar en ti me salva de una forma que no puedes imaginar que lo hace. Te estaría muy agradecido pero yo sólo sé pagar con el desagradecimiento y tú no te mereces esto.

Me levanto, bebo algo fuerte que ya no me lo sabe tanto, y vuelvo al teclado, escribo cosas inconexas y me dejo llevar por el tono del personaje de esa novela que sigue estancada, en la que yo sólo soy otro personaje más y en el que tú no te imaginas a qué personaje te asocio, de lejos, ahora me estoy dando cuenta.

Hay mucha luz esta noche en todo el cielo, tanta que puedo recordar una noche en la que nos envolvió algo parecido. Creo que algún día, al echar la vista atrás coincidirán nuestras miradas como las de dos desconocidos que se miran al unísono en un vagón y se avergüenzan de esa curiosidad que les ha llevado a mirar indiscretos hacia alguien en concreto.

Aunque no lo creas sabes que eres parte de mi vida y que todo esto es una mierda, pero debes entender que yo soy un lunático de los peores: los no peligrosos.

Crees que me conoces.

Sabes mi nombre y cómo soy.

A qué me dedico.

Incluso podrías acertar al describir lo que siento.

Pero no puedes hacer nada destensar el hilo de nylon que estira mis nervios, ni convertirme en una buena persona, o en hacer que me guste la gente con sus trabajos y sus corbatas. No puedes salvarme ni siquiera cuando me salvas.

Porque soy la oveja negra que no quiere pertenecer al rebaño de ovejas blancas. Porque quizá me parezca más al lobo que a ellas. Y eso es pedirte demasiado ¿no crees?

domingo, 22 de abril de 2012

Agua, sol.


Somos agua, tu piel y la mía son agua, tu boca y la mía el océano, todo este deseo de mis manos es sed de ti y de tu cuerpo. Somos agua, nuestras palabras son gotas minúsculas de vapor que se deshacen en remolinos de aire, a mis oídos llega el chapoteo de tu lengua al golpearse en las paredes cuando emerge el torrente de tu voz desde el invisible averno en donde vive la ondina que te habita, esa que nadie ha visto y sólo se intuye que existe por el eco de una piedra que accidentalemente hace caer dentro de esta cueva en la que me pierdo, en la que me calo hasta los huesos de ti. No me importaría vivir como un troglodita cubierto de musgo y silencio, como un asceta que se alimenta de casi nada si me dices que tú también te sientes líquida y terrestre y decides, en un último intento de llegar a buen puerto, navegar en forma de puñado de nubes, desde donde estés, para llover sobre mí esta misma tarde.

Yo sólo puedo prometerte danzar desnudo a la luz de la luna para que cuando te vayas sepas regresar.

sábado, 21 de abril de 2012

Sé que sólo por esto ya merezco el infierno... sólo te estoy dando argumentos para darte la razón delante de tus amigos


Releo tus correos, aquellos en los que decías que me querías más que a nada en el mundo, y me digo, entre algo que se parece a la tristeza, que la palabra escrita que creemos que son huellas en la arena son en realidad marcas de pisadas inscritas en cemento.

 Ahora todo parece tan extraño... los proyectos se quedaron a medias para una de las dos partes, porque tú seguiste con ellos con otra persona, a veces me siento como si fuera el cartucho de una impresora que sustituiste una vez se me acabó la tinta con la se imprimen los sueños.

 Dicen que uno se enamora, no de la persona que es el otro, sino de la persona que puede llegar a ser. Imagino que valoraste si era mejor recargarme o reemplazarme y a la vista está a qué conclusión llegaste. Los niños que no tuvimos, y que ahora tienes con otro, a los que les poníamos nombres y les pensábamos en un futuro, las excursiones, el colegio, lo que iban a aprender de nosotros, el cariño que daríamos y recibiríamos, viven en mi casa como fantasmas de querubines que juegan con mis gatos a juegos invisibles, duermen acurrucados entre las mantas del armario dando una explicación a las plumas que encuentro a veces por los rincones de la casa.

 El tiempo hará que te olvide, que encuentre un amor que te borre casi de una vez por todas, seré feliz en otros brazos más humanos, menos caprichosos, que sepan dialogar y callar, reír, disfrutar y compartir. Sé que un día el rencor se llenará de polvo sobre una postada o que se secará atrapado dentro de las hojas de un libro, que me desharé de él para siempre y que me acabará matando lentamente si no lo hago. Pero si algo no te perdonaré jamás es haber compartido tus planes conmigo, hacerme partícipe de ellos. Si no te voy a perdonar nunca es por las promesas que no pensabas cumplir, por aquella primera noche en la que me dijiste que me querías cerca de ti y me pediste que me mudara a tu barrio en lugar de a tu casa, que me cambiaras sin consultarlo mi papel de padre por el de canguro.

 No te voy a perdonar ni uno sólo de los sueños. No voy a olvidar jamás los tonos de voz ni las miradas de los últimos meses. Ni las mentiras, ni los silencios, ni tus malas intenciones. A veces tengo que llegar a esto para dejarme claro a mí mismo que por encima de todo, lo nuestro fue tiempo perdido. Y sí, soy un crédulo, y probablemente un imbécil por creerte, por creer en general a todos los que hacen planes y dicen querer compartirlos.

 Ahora ya no creo en nada ni en nadie.

 Ayer, cuando me dijeron que no parecía contento con los contratos firmados y en los planes inmediatos, me acordé de ti y de los nombres que poníamos al niño que debía llegar, me acordé de todo lo sucedido en los últimos años, de las promesas de trabajo o de beneficios, de los planes que alimento para que se los lleve otro y entonces pensé que ya nunca será lo mismo. Que me va a costar ser el mismo.

 Pero entonces pienso que no puedo adorar a un demonio y que no se puede vivir siempre así. Entre otras cosas porque a ti todo esto te importa una mierda, tienes la familia que querías y tendrás la estabilidad que te supone tener ese dinero fijo a final de mes que te proporciona tu pareja.

 Hace un día bonito, el sol brilla, yo sigo escribiendo en este blog y sigo perdiendo el tiempo en lugar de buscarme un trabajo de camarero por las noches para que quien esté conmigo me quiera cuatrocientos euros más al mes.

He acabado un business plan de casi 40 páginas, tengo la tarde libre y la emplearé en trabajar en la máquina. Soy más pobre que cuando estaba contigo y tengo menos opciones de futuro, no hubiera podido mantener a ese hijo que nunca concretamos ni creo que pueda hacerlo en algún tiempo. Te doy la razón en lo que hiciste atendiendo a tus argumentos.

Hiciste lo mejor y lo más práctico... Pero ¿sabes? A la gente que tienes al lado, cuando tienen dificultades, si quieres que salgan de ellas es mejor apoyarles que darles la patada. Porque un día tú puedes estar en esa situación y que lo hagan contigo.

 Por que quizá la persona a quien diste la patada estuvo ahí contigo en los momentos en los que lo necesitabas.

viernes, 20 de abril de 2012

No hay un lugar donde esconderse


Su voz a través de la noche, una referencia a ella en la cena con unos amigos, la desconcertante charla de media tarde, tengo una pregunta que sé que no tiene respuesta y me pregunto cómo se puede formular sin que el universo pierda este inestable equilibrio en el que nos balanceamos.

Una estrella fugaz surca el cielo a las tres de la tarde sin que nadie (sólo yo) se dé cuenta.

El arco iris dentro del arco iris a las siete de la tarde sobre el fondo gris marengo del diluvio universal que no deja ver las montañas.

Me quedo sin aliento, algo que no entiendo se comporta como algo que utilizo a todas horas sin que pueda entender cómo ni porqué ha cambiado su finalidad y movimiento. Ella me llama y no puedo hablar más que unos segundos, el silencio es una corrección de dividendos en la cuenta donde deposito todos los momentos en los que te olvido.

Me propongo hacer meditación trascendental a partir de que empiece a encontrarme más en calma y tu nombre suena hueco en mi vacío cuando el vacía se hace. Y entonces pienso "mierda" y luego pienso "deja de pensar en el hueco y en decir mierda" y luego lo dejo porque pienso en que debo dejar de pensar en que debería dejar de pensar cosas. La meditación no está hecha para mí. Bajo al Eroski y me compro un paquete de donettes de chocolate blanco... busco los donenttes nevados pero no hay, no sé ni si todavía existen.

La mañana está siendo rara, no he tenido ninguna llamada y no tengo llamadas por hacer, me dejo ir hacia un lugar extraño y donde todo ocurre a cámara rápida mientras el tiempo pasa muy lento. Sigo con el business plan

Me está quedando bien.

Explico el proyecto en un prólogo que puede rozar lo sentimental. Quizá soy un cursi de mierda y eso lo explicaría todo. Pensar que soy un cursi hace que me hierva la sangre y quiera volver a ser el hombre que era. Miro por internet cuánto cuésta un banco de abdominales y los hay hasta por 29 euros (para uno no frecuente, jo qué tíos, me tienen calado). Escribo algo en el blog (esto que estás leyendo) y mientras lo hago pienso en todo lo que me ha pasado desde que empecé a escribirlo.

Me pregunto cómo serían las cosas si todo hubiera sido distinto y qué grado de culpa tengo en todo esto.

Probablemente mucha.

Toda.

Sigo pensando en la posibilidad de que esta etapa se eternice, pero quiero creer que no puede ser así, que he ido haciendo muchos pasos y si miro hacia atrás veo el punto de partida muy lejano.

Pienso en si se avergonzaban de mí mis parejas.

Pienso en lo que el corazón y el orgullo esconden.

Y en lo mucho que me odio por no ser suficiente, por no ser lo que se esperaba de mí. Por esta franca ruina y por esta esperanza continua que se queda en sólo eso.

Viene mi padre a mi casa, mira la máquina y me dice que no avanzo, que a qué espero. LE digo que estoy haciendo el business plan para presentarlo a inversores. No lo entiende. No entiende a qué me dedico ni por qué no trabajo.

Y me ahogo. De una forma que no puedo explicar me empieza a faltar el aire en los pulmones, y se me deshacen los huesos dentro del cuerpo.

No puedo escribir lo que pienso.

Ya sé lo que estás pensando y tienes toda la razón.

Cuanto más cerca estoy más lejos estoy.

Fin

lunes, 16 de abril de 2012

De cómo me convertí en algo parecido a una sombra


Creo que fue hace dos años, una tarde (no me acuerdo el mes, quizá era septiembre) de esas en las que empieza a refrescar y a las ocho piensas en qué bien te vendría una chaqueta; volvíamos en metro hasta tu casa escuchando en tu iphone las canciones que te grababas de mis recopilatorios, me dijiste "házte así en el pelo" porque el aire me había despeinado y yo me miré en el reflejo de la ventanilla y te ví a ti pero no a mí. Disimulé como pude y me aplasté el pelo. Sonreíste "anda, trae" tenías manos cariñosas cuando me tocabas la cabeza, y me arreglaste el flequillo.

Cuando llegamos a tu casa fui al baño y el espejo me devolvió una imagen difuminada, sin contornos, como si un campo electromagnético desvaneciera la cohesión de mis partículas y las dispersara no demasiado lejos del núcleo que debía de formar mi ser. Me asusté porque yo hasta entonces tenía una imagen más concreta de mí. Preparamos la cena y cenamos, descansamos en el sofá, vimos la tele, nos fuimos a la cama sin ganas ni expectativas. Antes, pasé de nuevo por el baño para confirmar mi desestructuración corporal o comprobar si había sido una mala pasada del cansancio de los últimos meses. Estaba definido y eso me tranquilizó. Pensé en ponerme a hacer abdominales a partir del día siguiente, salir a correr antes de que vinieras, comer menos porquerías, ir a revisarme la vista en cuanto tuviera los sesenta euros de la visita.

Intenté dormir abrazado a ti pero entonces ya había advertido que no te gustaba y que me dejabas ponerte las manos encima porque te tranquilizaba. Recuerdo que soñé con mi propia desnudez y la vergüenza de mostrarla en plena calle, uno de esos sueños en los que en un momento determinado sólo te queda pronunciar la pregunta "¿y ahora qué hago?" y que no es otra cosa que la forma que tiene tu conciencia de decirte que ella y tú estáis perdidos y que hay que encontrar una salida.

Por la mañana, al mirarme en el espejo, antes de entrar en la ducha, pude comprobar que no sólo no había sido fruto de mi imaginación, sino que durante la noche había empeorado y apenas reflejaba una imagen translúcida en tonos grises que me daban aspecto de enfermo terminal. Pensé que me había convertido en un fantasma y cerré la puerta para que no pudieras entrar, por si tú tampoco me veías reflejado en el espejo y te asustabas.

Bajé antes que tú a la calle para evitar compartir contigo el espejo del ascensor y el vestíbulo, y en el coche el espejo retrovisor negaba mi existencia dejando al descubierto el reposacabezas.

A media mañana, me di cuenta de que de niño, en casa, no sólo no había espejos sino que mi madre trataba de evitarnos, a mi hermana y a mí, todas las actividades que requirieran de una autoinspección ocular. Ella nos peinaba, nos arreglaba la ropa, nos llevaba y traía a todas partes y evitaba que fuéramos a casa de otros niños a jugar con excusas que ahora empezaban a cobrar un extraño sentido. Llamé a mi madre y sin rodeos le dije lo que me estaba pasando. Después de un prolongado silencio, soltó un enigmático "Tarde o temprano acabarías por darte cuenta. Tienes que dejar a esa chica antes de que sea demasiado tarde". No supe qué más decir ni preguntar, porque era como si ya lo supiera y sólo tuviera que hacer el esfuerzo de recordarlo. Pero no quise recordar porque no quería enfrentarme a algo que tuviera que ver con esa sensación de no pertenecer a mi entorno y que siempre había creído tener hasta entonces. Estuve evitando los espejos durante todo el día y cuando volví a tu casa por la noche y me preguntaste si estaba bien, me rebelé contra todo "eso" que, innombrable y sin sentido, me había estado persiguiendo no sólo durante el día sino (ahora me daba cuenta) durante toda mi vida.

No evité espejos y no te evité a ti, busqué con mis manos el tibio otoño que se reflejaba debajo de tu ropa hasta acabar enredados por el suelo, desordenados como una madeja de lana que ha caído en manos de un gato y nos dejamos arrastrar hasta ese dulce infierno en el que convertíamos el hueco de mi cuerpo sobre el tuyo, quemándonos en esa llama sin dolor que prendía mi deseo en tu mirada.

Por la mañana, al despertarme, la fiebre aún no se había extinguido en mi cuerpo y al quererte coger los pechos, como si la noche sólo hubiera sido un descanso entre dos asaltos, me miraste con cierto temor y apartes mis manos. "Las tengo sensible, Toni, ayer me mordiste con fuerza, si no te importa, hagámoslo despacio". Te abracé por la espalda y te mantuve cogida con toda la suavidad que supe, pero dentro de mí, algo fiero y caliente quería utilizar tu cuerpo, desgarrarlo y devorarlo. Reconozco que después de un rato, cuando, invisible, salí de la ducha me di miedo a mí mismo al rememorar lo que había sentido. Cuando me puse a trabajar, te llamé sin otro motivo que escuchar tu voz, decirte que te quería.

A mediodía, me discutí con un idiota en la cola del restaurante de la esquina por una tontería, pero sentí la necesidad de despedazarlo y dejarlo todo perdido de sangre, me contuve porque estaba en el restaurante de siempre, con la gente de siempre y algo dentro de mí detuvo es furia sin motivo.

Seguí trabajando temiendo la hora de salir y llegar a casa, por si había alguna posibilidad de conflicto. "Tienes que calmarte" pensé. Y antes de llegar a casa pasé por una floristería y compré un ramo de flores silvestres.

Aquella noche no pasó nada, venías cansada y yo pude engañar a ese calor interior arreglando el mueble que hacía días que queríamos restaurar. Te sorprendí mirándome desde el marco de la puerta, mirándome con esa admiración que sienten algunas mujeres por los hombres con un destornillador en la mano.

Dormiste... pero yo no pude pegar ojo.

La luz de la mañana entraba por los ventanales que dan a la terraza de la oficina donde trabajaba. Lo bueno que tiene el eixample, es que las oficinas tienen vocación de vivienda familiar y los edificios conservan balcones y terrazas. A media mañana, consumido por la falta de horas de sueño, decidí que necesitaba cinco minutos para despejar la mente. Y casi sin pensarlo, entré en google y escribí algo así como insomnio, fuego interior, ganas de hacer daño...

... la primera línea de búsqueda decía "¿Eres un vampiro? jajaja" Me dio por reír, y por curiosidad cliqué para leer el resto.

Esto es lo que habían escrito "Querido Toni, si estás leyendo esto es que ha empezado a ocurrir lo que temía que acabara ocurriendo, si haces lo que te digo que hagas aún estarás a tiempo de evitar a otros, y evitarte a ti mismo mucho sufrimiento. No te estás convirtiendo en un vampiro, no al menos como los de las películas, podrás soportar la luz del sol y no serás inmortal, no te alimentarás de sangre ni vivirás por las noches, pero dentro de ti despertará el animal que llevamos dentro y no sabrás controlarlo. Si ha empezado el proceso ya sabrás de qué te estoy hablando. Irá a peor y, por tanto, lo mejor es que te vayas despidiendo de las personas que quieres, a partir de ahora sólo convivirás con el bicho, y a veces te dominará hasta un punto que no puedes llegar a imaginar. No tardes en hacerlo, no debes alargarlo por el bien de los quieres, crees que podrás dominarte pero te aseguro que no vas a poder.

Siento ponerme en contacto contigo así después de tanto tiempo.

Te quiere

Tu padre".

No podía creer lo que había leído. Llamé a mi madre por teléfono pero no me lo cogió. Ya no me lo cogería nunca más. Años más tarde fui a visitarla, entré en el barrio en el que me crié, la vi de lejos, pero no me atreví a mostrarme. Creo que fue la última vez que lloré, puede que también fuera la primera. No lo recuerdo.

Después de leer el texto escrito en google estuve varios días esquivándote, sintiendo dentro de mí un fuego agrio y doloroso, creo que dije o hice cosas que me perdonaste pero me daba cuenta que llegaría el día en el que haría algo que no podrías perdonarme. A mediados de octubre, después de una fuerte discusión en el trabajo, me senté delante del ordenador y posicioné en google un texto que espero que nunca leyeras bajo la etiqueta "hombres a los que quieres y que desaparecen en los espejos poco a poco hasta que desaparecen de verdad y para siempre".

Hacía un sol radiante, en cuanto acabé la carta y la encripté en el buscador, supe que mi padre mentía en lo de que no sería inmortal porque la vida sin ti me iba a parecer que sí lo era, y con los últimos rayos de la tarde, bajo el cielo rojo y azul de la puesta de sol, me convertí en polvo y me esparció el viento tan lejos que ni yo mismo sé a dónde llegué.

Busqué una buhardilla y una conexión a internet, me compré un ordenador de segunda mano y empecé a vivir en él, por él, de él. Escribí algunas novelas que me pagaron tarde y mal, y viví de generar algunas patentes fruto del delirio de mis horas de soledad y de insomnio. Con el tiempo aprendí a dominar a la bestia, y pensé que mi padre no tenía razón cuando decía que iría de mal en peor. Quizá es porque vivo solo y porque nada me perturba. No sé, quizá después de todo no soy como los demás de mi especie.

Excepto el viaje que hice para ver a mi madre, nunca salí de la ciudad en la que vivo. Escribí un blog, este blog para ti, con la esperanza de que un día me encontraras por casualidad y me reconocieras, pero a ti nunca te gustó leer tanto como para perderte en los blogs. Así que no creo que leas esto.

Imagino que has rehecho tu vida. Esa era la oportunidad que te brindaba al irme. Si me has encontrado, sé que después de tanto tiempo no tengo un hueco en tu vida; si es así olvídame.

Pero si no es así... y estás dispuesta a compartirme con el fuego y con la noche, si eres capaz de imaginar una vida entre montañas de papeles y de sueños afilados, entonces hazme una señal.

Aunque la escondas entre millones de entradas de millones de blogs la encontraré, no te imaginas qué largas son las noches ni hasta dónde soy capaz de llegar por recuperar lo que un día fui.

domingo, 15 de abril de 2012

Sonríe, es domingo por la tarde, ha llovido un poco, he puesto el calefactor y Ulises y Penélope duermen al calor que les regala.


Esta mañana he estado probando la máquina en la terraza. Al sol. Ha ido más o menos bien hasta que me he decidido a probar de hacer la mezcla de sal más rica y se me ha parado en seco. Creo que me he cargado algo del circuito eléctrico por sobretensión.
Las fases de mejora es lo que tienen. Se te va todo a la mierda en un momento y hay que saber qué hacer, cómo repararlo. Espero no haber fundido la placa electrónica porque me daría algo.

Supongo que con las relaciones humanas (y ahora voy a hacer una analogía que pasará a los libros de filosofía para informáticos por los siglos de los siglos) pasa algo parecido, que en momentos de sobretensión todo se va a la mierda y hay que saber repararlo (si se puede). Creo que, a veces, mi vida ha ido por esos cauces y creo que en parte es consecuencia de mi tendencia a la misantropía, y quizá de esperar más de los demás de lo que sería lógico dadas las circunstancias.

Supongo que me cuesta aceptar la condición humana, y me cuesta además, aceptar mi condición humana también. Refugiado en mi este piso mientras pueda (y el banco no dé por inaugurada la temporada de hostilidades) y enfrascado en una eterna espera a que empiecen las actividades de comercialización de la máquina, es decir, que un inversor crea que es un buen negocio y que es la puerta para muchos otros negocios, que es lo que es.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar en muchas de las cosas que he ido escribiendo en el blog, y que con el tiempo se han ido diluyendo, de cómo la sirena se fue con su tritón, formó una familia y tuvo otro hijo y de cómo perdí completamente el contacto, de cómo acabó la historia con la chica de la bicicleta, y de lo mucho que sigo pensando en ello y en las formas y en los fondos que llevan a las personas a destruir aquello que tienes en pos de algo que encaje en lo que deseas.

Si me analizo y hago un listado de mis inseguridades, no puedo dejar de estar más de acuerdo con ellas, porque si alguien que te quiere te hace algo tan estúpido, ¿qué harán las personas que no te aprecian y sólo buscan un beneficio de ti? Creo que cualquier otra persona en mis circunstancias sentiría la misma desconfianza que yo siento y me resulta difícil aceptar los consejos bienintencionados de quienes no han pasado por la angustia vital que vivo.

De la misma forma que yo no puedo comprender algunas circunstancias ajenas, y soy consciente de ello, creo que, a veces, no debería hablar en según qué ocasiones. Estoy ahí. Casi siempre estoy cuando se me necesita porque entiendo que es lo que me gustaría que ocurriera en una situación inversa. También soy consciente de que ya no voy a esperar según qué reciprocidades porque no todos tenemos la misma predisposición, tiempo, o filosofía de vida.

Aunque ahora no tenga esa impresión, en el fondo soy consciente de lo afortunado que he sido y que soy. He tenido la oportunidad de ser lo que he querido ser y si no lo he conseguido aún, se debe a un mecanismo interno, a una maraña de hilos anudados que no consigo desenredar. Pero me siento bien porque a pesar de las adversidades sigo sintiendo que tengo la llave de lo que me puede sacar de esto.

Supongo que todo se vuelve confuso cuando estoy en momentos de agitación e imagino que cambiar del todo es imposible. Sin embargo, es en estos momentos de duda y de incertidumbre, cuando miro a mi alrededor y me pregunto qué debo cambiar, qué debo hacer y cómo, cuando miro a mi alrededor y me siento más solo que nunca, cuando me siento y, en silencio, opto por la esperanza en lugar de abandonarme a lo inevitable.

Porque aún conservo la esperanza, optimista unas veces y esquiva otras, aún encuentro la valentía o la inconsciencia, la audaz costumbre de creer que todo esto acabará e irá a mejor. Y quizá, lo crea así porque hago (quizá no todo lo posible pero sí mucho) para que esto llegue.

Y no sé si eso es bueno o es malo.

Sólo sé que me hubiera gustado no haber pasado por todo esto, pero ahora que estoy metido hasta el cuello sé que me convertirá en alguien más consciente, si salgo de ésta estoy convencido de que seré mejor hombre de lo que hubiera llegado a ser si no lo hubiera pasado.

Y supongo que las cosas son como son y no se pueden cambiar.

Supongo que empezar de nuevo otra vez también es una de esas cosas a las que todos debemos enfrentarnos al menos una vez en la vida. Y todo está por empezar.

Y eso significa que vendré y te cogeré de la mano y, cuando todo haya pasado, empezaremos juntos colgados de una galaxia de estrella.



La excusa más cobarde, tú y yo lo sabemos, sería culpar al destino.

jueves, 12 de abril de 2012

El frío viento del norte


Aunque el tiempo haya pasado y nos haya convertido en dos extraños. Aunque yo sobre y sobre esta entrada, y el hilo de tela de araña que nos unía se haya deshecho en millones de cristales diminutos sobre más de mil millones de bosques de distancia.

Aunque vivas en otro lugar y con otra gente.

Aunque me borres del Facebook

Aunque entres a escondidas, de otra forma a la que entrabas antes, en este blog en el que ya no soy yo del todo.

Y no pertenezca (nunca lo hice) a ese lugar oscuro en el que el calor se hace insoportablemente necesario para encender el fuego más devastador que existe: el deseo.

Y esta no sea nuestra canción.



Yo siempre tendré un lugar de mi ser anestesiado para que no me duelas cuando cambie el tiempo y sople frío, el viento del norte.

miércoles, 11 de abril de 2012

La luz interior


Anclado a las distancias, perdido entre un tiempo que se me hace selva, con la brújula imantada hacia donde estás en cada instante (mi cordura depende de que viajes menos), cansado de estar de pie aguantando estar de pie, bajo la lluvia esperando al otro lado de la calle, no hay luz en tu ventana.

Armado de valor y eso otro ¿cómo se llamaba? Ah, sí, fe; hablando por los codos a la luna como un lunático cualquiera, a sabiendas que observo el mismo río pero que nuestra agua pasó por él hace demasiado tiempo.

No hay un día que pase que no haya pensado en ti.

Y eso es mucho.

Viendo fotografías antiguas, ya no puedo recordarte cómo eras si cierro los ojos, difuminadas por un tiempo que no envejece los píxeles de los bordes .jpg de tu impaciencia.

Los días pasan rápidos, como en una cadena de montaje a la que yo le pongo cada vez menos tornillos porque alguien ha acelerado la producción poco a poco, sin que nos diéramos cuenta.

Y sé que todo es inútil.

Que los sueños se hacinan tras una puerta cerrada como ganado que espera su ración diaria de pienso y agua, cansados y tristes, de no poder salir a gritarle a la hierba de los prados y a las nubes todas las flores con las que sueñan cuando la luz eléctrica cesa el zumbido que hacen los filamentos de tungsteno incandescente; y que como cada entrada de este blog, una tras otra, crean un murmullo molesto y casi sin sentido, el sonido que hace mi alma sin el tacto de tu piel mientras me aferro con las uñas a la tierra y creo ver, escondida, muy adentro, una débil luz que no sé muy bien si está naciendo o si lentamente se apaga.

lunes, 9 de abril de 2012

En otro mar


Me gustaría tener una fotografía en la que pareciese un hombre interesante en lugar de todas esas en las que parezco un niño sonriente, pero no puedo evitar que cuando alguien me dice que pose siempre me salga una sonrisa abierta de par en par. Sé disimular bien la tristeza en el cara a cara, quizá porque estar con gente me alegra, o porque la tristeza sólo va de la mano con la soledad.

Un buen amigo me dijo que admira esta capacidad mía de vivir en soledad, y que si aprendiéramos todos la convivencia sería mucho más humana porque no tendríamos miedo a quedarnos solos. Esa noche no dormí; agarrado a mi almohada, y aterrado, oí al menos diez veces abrir la puerta de la calle, a alguien entrando en la oscuridad de mi habitación y acercarse a mi cama para hacerme mucho daño. Hizo frío. Toda la noche. Por la mañana entré en tu blog y leí tantas entradas que se me secó la vista, aunque tal vez eso estuvo de más porque hace tiempo que tengo claro que escribimos para poder ser otros dentro de nuestra misma piel.

Me gustaría poder haber tenido coraje cuando el coraje era lo único que importaba, o saber tener la boca cerrada cuando la verdad era tan evidente como fácil esquivarla, pero no he nacido con el temperamento adecuado ni he querido templarlo para convertirme en un esclavo.

Resulta una paradoja que por evitar ser uno más he acabado por ser siempre uno de tantos y que mi vida transcurre por los estrechos márgenes de la miseria rumbo a un océano de abundancia, lejano, tanto que a veces creo que lo sostiene el mito de El Dorado y nada más. He llegado a ese punto en el que los sueños necesitan un punto de no retorno y en el que los sucesos que han de acontecer son tan necesarios como el respirar. Antes siempre había algo que me mantenía a flote, siempre ocurría algo que me salvaba en el último instante. Así han trancurrido cuatro miserables años, pero la inercia siempre me empujaba en dirección al precipicio, el destino se convirtió en una huida hacia adelante y me temo que he llegado al borde del precipicio.

Alas. Me he ido construyendo unas alas, una patente y una máquina que, antes de solucionar los problemas de agua en el mundo, han de sostenerme ahora que llego al final de precipicio. Sinceramente, creo que no merezco volar, merezco estrellarme contra las rocas de ahí abajo. Pero mi caída arrastraría a otros que no lo merecen, así que pienso volar y volar tan alto como pueda, ya he sido Ícaro y ahora me toca ser más comedido. El deseo es lo único que nos hace libres, quizá por eso hemos llegado, como sociedad a la barbarie financiera y una futura nueva esclavitud. Un hombre no merece diginidad si no se la gana y yo la estoy luchando y perdiendo, la pierdo con cada adiós, la gano con cada adiós.

Quería escribirte algo que te gustara, en serio. Quería escribir algo que pudiera llegarte, que te hiciera sentir un escalofrío y que al leerlo tuvieras una imagen más amable de mí. Pero no creo que vuelva a ser el hombre que he sido hasta ahora, ni siquiera el que soy en estos momentos, tal vez, dentro de unos meses, si todo sale bien, me encontraré en condiciones de pensar que me gustaría pasar una tarde contigo, tal vez cenar en el puerto y tomarnos un mojito en una terraza a la luz de una vela de té. Quizá el tiempo sea más benévolo y pueda ocurrir todo eso este verano, o tal vez estés conmigo una tarde, en otro puerto, más lejano y más cálido, embriagados por el susurro de las ondas salpicando el casco de los barcos amarrados, cautivos del embrujo de la luz vacilante de una vela de té, con la luna acribillando la superficie del mar, no éste de ahora, sino otro mar en el que ya nadie muera por nadie, en el que podamos sentir que estamos a salvo, que por fin hemos llegado a nuestro lugar en el mundo.

domingo, 8 de abril de 2012

Fuego delator


Sigue corriendo, no te detengas; no mires hacia atrás porque los lobos sólo pueden perseguirte si detectan tu calor corporal y a ti, desde hace mucho tiempo, te arde la mirada y ellos lo saben. Sigue corriendo, encontrarás un sendero a mano derecha cuando llegues a esa curva que sale en aquella fotografía que una vez viste. No estarás a salvo si lo sigues pero si no lo haces estarás muerta. Es la única posibilidad que tienes de llegar a algún lado, la única posibilidad de que hoy no te conviertas en comida. Sigue corriendo.

¿Por qué miraste hacia atrás? Te dije que no lo hicieras. Los lobos ya están en camino. Vamos a cambiar de planes, no sigas el sendero a mano derecha cuando llegues a la curva, olvídate de la foto, ya no existe, alguien la borró de su disco duro. Ahora caminas campo a través, tus pies son como dos piedras y las piernas ya no te responden, debemos elegir otra fotografía que los despiste, una detrás de la que te puedas esconder... hay una con jardín y una piscina, podríamos sumergirnos en el agua y esperar a que pasen, quizá tengamos la suerte de despistarlos. Pero esta vez deberás cerrar los ojos para que no brillen bajo el agua.

Sigue corriendo, te da miedo estar dentro del agua en un lugar que no conoces y has abierto los ojos. No me das muchas más opciones y los lobos cada vez están más cerca, es la última oportunidad que tendremos, porque si tú caes yo caeré después de ti y entonces ya no habrá historia. Me gustaría poder seguir escribiéndote, saber que existes porque no tengo más remedio que inventarte una vida e inventarme otra para mí. Hay una fotografía que casi nadie conoce, una fotografía de una puerta cerrada, ahí no te encontrarán, no sé cómo no se me había ocurrido hasta ahora. Es nuestra última oportunidad, así que no debes abrir los ojos bajo ningún concepto, oigas lo que oigas, por muy cerca que estén no podrán verte si no abres los ojos. Aguanta la respiración y cuenta hasta cien, no pienses en nada que desprenda calor.



Ya puedes respirar, ya puedes abrir los ojos. Puedes salir y volver hacia el punto de encuentro. Los lobos se han deshecho como si fueran de arena porque estaban condenados a encontrarte o morir. Hemos podido sortearlos esta vez, y estoy seguro de que podremos hacerlo todas las veces que vuelvan. Escribo tu nombre en la pizarra que tengo frente a mí para que no se me olvide que tenemos algo pendiente, que tenemos toda la vida por delante hasta escribirnos el uno al otro, para que cobren sentido nuestras vidas, para que podamos tener una segunda parte.

Llegas al punto de encuentro y te subes en el coche. Me das un beso y me pides que arranque para alejarnos cuanto antes de este lugar. "Me da escalofríos" me dices e inmediatamente lo siento yo también recorriéndome la espalda. Salimos de la ciudad sin demasiada prisa para no levantar sospechas y miro por el espejo retrovisor en cada semáforo por si nos estuvieran siguiendo. "Conozco un lugar en el que estaremos a salvo" te digo.

Me miras y siento que confías en mí, y eso es algo que me hace sentir orgulloso y que al mismo tiempo me asusta. Ya hacía demasiado tiempo que no tenía que huir y ahora lo hago por ti, pero ahora es distinto, ahora soy demasiado viejo y me quedan pocos amigos a los que recurrir, a todos les debo favores, a todos les molestará verme entrar por la puerta con una chica a la que salta a la vista que no traerá más que problemas. Problemas que no buscaste pero que llevas contigo, en tu piel blanca como la nieve, en ese ardor doloroso que desprende el fuego que se asoma por tus ojos.

miércoles, 4 de abril de 2012

El infierno


Tenía que ocurrir. Hoy he pasado demasiado cerca de su casa. Nunca es demasiado lejos cuando bajo a la ciudad. Y como si actuase un imán que me polariza esa parte del cerebro que pertenece a los recuerdos, ha aflorado su presencia, casi real, entre las calles mojadas de lluvia, haciendo invisibles los semáforos y dejándome aturdido durante toda la mañana. Luego, he ido a la sede del colegio de ingenieros y he transitado por las calles del centro protegiéndome del aguacero que se ha desencadenado en cuanto he salido del parking.

He notado que la llevo dentro, que siempre la llevaré dentro como la gente mayor recuerda los años de gran sequía, malas cosechas, deseando que no se repita, cambiando sus hábitos para estar preparados por si vuelve a ocurrir algo tan terrible. Y me ha dolido ser tan débil, quizá porque anoche ya me dí cuenta que me queda aún mucho por luchar y mucho por hacer hasta acabar con esta situación mía.

No sé si una situación ha desencadenado la otra, si el que por primera vez en mucho tiempo piense que una vez tengo la patente, en realidad, no tengo nada, o el hecho de pasar cerca de donde vive y que los recuerdos se me clavaran como anzuelos. El caso es que hoy tengo la sensación de que no voy a salir de ésta. Y que ha llegado el día en el que tenga que tomar una determinación para hacer una cosa y otra.

Llevo días sin dormir, llevo días tratando de que mi cabeza deje de pensar, pero ya es inútil, el fin ha llegado, justo cuando estaba a punto de empezar de nuevo.

Hay una línea que separa lo que eres de lo que crees ser, una línea que nunca traspasas porque saber quién eres en realidad te volvería loco, porque ser consciente de todo es una locura.

La sala de reuniones del colegio de ingenieros, donde ahora han colocado la sala de ordenadores desde que se jubiló el bibliotecario, da a los despachos, a la entrada de visados, a todas las oficinas. En la sala de reuniones estamos los que no trabajamos y las chicas que trabajan en el colegio hablan despreocupadamente, se hacen bromas, hay un ambiente laboral. Aquí dentro, en la pecera, estamos tres ingenieros en paro, nos miramos entre nosotros cuando levantamos la vista del ordenador donde simulamos estar haciendo algo de importancia. A mí me da mucha envidia trabajar y tener compañeros de trabajo. Ahora mismo envidio a casi todo el género humano no por sus posesiones materiales, envidio las relaciones personales, con una envidia psicópata y malvada, una psicopatía salpicada de sangre y ganas de gritarles a todos que ojalá se mueran todos.

Porque hay algo que se te mete dentro como un virus letal y te recorre por las venas y te incendia el cerebro, cuando llevas mucho tiempo en una situación de soledad, odias a todos los que viven despreocupados, con sus inercias y sus miedos hipotéticos a acabar como has acabado tú. Porque llega un día en el que notas que has cumplido todos tus miedos y que estás donde los demás temen estar.

Y entonces todo se hunde, y deseas que todo se hunda contigo.

Que se acabe el mundo.

Me he dado cuenta de que me he convertido en un yonqui de la esperanza. Necesito tener esperanza y escribo cuando estoy de mono.

Hoy se han juntado demasiadas cosas al mismo tiempo: la lluvia, pasar cerca te su casa, el ticket astronómico del parking, la incertidumbre de cómo y hasta cuándo voy a poder aguantar esta situación, que el nombre de Solardis ya estuviera cogido, que tenga ganas de llorar durante todo el día, otra vez la maldita lluvía fría sobre mi negativa a comprarme un paraguas y dejarlo en el coche sólo porque me he olvidado el mío en casa, observar la felicidad de los que trabajan desde este otro lado de la línea y el odio, la tristeza que te provoca saber que el odio que sientes no es fruto de la maldad sino de la rabia contenida, que no odias a la gente, sino que te odias a ti mismo por llegar ha donde has llegado y no tener fuerza para salir aunque tengas que aparentarlo a diario en una representación que haces ante los pocos que aún te quieren y a los que estafas a diario haciéndoles partícipes de una esperanza vacía, que sabes que sólo es un globo que llenas de aire hasta que acabe explotando.

Y las lágrimas de mi padre cuando me dice que ya no puede ayudarme más porque han agotado todos sus ahorros.

Y toda esta mierda del blog y lo falso que es todo.

Y saber que te has convertido en eso que todos temen y saber por qué se teme esto, porque ya no le importas a nadie. Sólo le importas a los que aún no son capaces de imaginar qué es el infierno.

martes, 3 de abril de 2012

Osaka


Gracias por los nombres que me habéis enviado. Sobre todo a Pervrsoamor, me he reído un montón pero creo que no me comprarían una una sola máquina si pongo un logo que diga "Warning!, bomb inside" es la más imaginativa y creativa que me ha llegado vía mail.

Siento una extraña mezcla de esperanza e impaciencia, hoy he firmado un contrato con el que concedo mi primera representación comercial. Espero que me permita abarcar más campo y que eso me permita empezar a vender antes. Lo necesito, pero antes debo hacer una serie de pruebas que me costarán unos 5.000,00 € ¿a alguien se le ocurre alguna idea? Me han recomendao Crodfounding, patrocionios, y otras formas de financiación mdiante (básicamente) delinquir (gracias Perversoamor)etc., pero no me aclaro.

La verdad es que el blog está cambiando y por lo menos dejo de atormentarte, supongo que las cosas se van priorizando y que ya no moriría por ella porque el tiempo lo acaba curando todo o porque he acabado siendo un adicto a la esperanza y esta de ahora es mucho más fuerte.

Me he convertido en algo que no quería ser: un optimista y también, internamente, he renunciado (porque ya no lo concibo) a seguir una vida personal al resto de las personas que tengo a mi alrededor y eso... eso, la renuncia, es otra forma de eliminar interferencias. Creo que he aceptado algo porque no volverá. Y esa aceptación por desgaste es lo peor que me ha podido pasar, quizá porque con ella se me ha ido la parte de la sensibilidad, parte de lo que soy.

Y cada vez que se va, me aterra la posibilidad de que no vuelva.

lunes, 2 de abril de 2012

Don Quijote




Anoche me fui a dormir a las cuatro de la madrugada, buscando en internet la fórmula que me saque de todo esto, una puerta giratoria que sin abrirse del todo me transporte al otro lado de esta vida de privaciones que llevo. Anoche pensé en demasiadas cosas, hice muchos "me gusta" en páginas de Facebook... el banco mundial y organizaciones internacionales, diferentes fundaciones medioambientales y de ayuda al desarrollo, me hice un mapa del panorama español y entendí que necesito alianzas y financiar todas las investigaciones que debo emprender. Es cierto que mi idea es buena, pero no es única y tiene que amoldarse al "negocio" floreciente del agua. He llegado a ese punto en el que mi trabajo es saltar al vacío y acabar de una vez este business plan estratégico. Me han quedado dos cosas claras.

a) no tengo espíritu de gestión empresarial. A mí lo que me gusta es el trabajo de laboratorio y de campo, dirigir proyectos.

b) He acertado con la fórmula del equipo y el hueco que llena.

Os trascribo un párrafo del business plan.


"Ventajas del proyecto:

1. Cerca de 2.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable en la actualidad. Dar servicio a estas comunidades constituye un mercado en expansión y los países de destino serán, además, los que más crezcan económicamente en los próximos años, con lo que (Nombre de la empresa), además de proveer de equipos medioambientales de bajo consumo, eléctrico puede pretende ser un vehículo de transferencia de tecnología y de nuevas oportunidades de negocio. Existen más de 100.000 organizaciones cuyo fin es promover proyectos de ayuda al desarrollo. El acceso al agua es una prioridad mundial, es considerado un bien estratégico y ligado a la preservación del medio ambiente y a la sostenibilidad del ecosistema.

2. Las infraestructuras de distribución eléctrica en los países destino son deficitarias para sostener el crecimiento en la que la mayoría de países están inmersos y dificulta el acceso a planes de mejora en zonas alejadas de los grandes núcleos de población. Estas infraestructuras de distribución eléctrica no se construirán de forma inmediata por lo que los países objetivos se verán empujados a trabajar bajo unas condiciones de Democratización energética. Es decir, para la electrificación del país y debido a las dificultades de desarrollar proyectos de distribución de alta tensión de forma simultánea en todo su territorio, proliferarán los centros de generación eléctrica independiente mediante recursos naturales y de bajo coste: biomasa, fotovoltaica, eólica, etc. Esto requerirá de equipos de bajo consumo eléctrico y alta eficiencia. Recordemos que (El nombre de la empresa) tiene como misión investigar, desarrollar y proveer de estos equipos.

Por tanto, si unimos los dos puntos anteriores, 1. necesidad de acceso a un agua en condiciones higiénicas óptimas y 2. falta de infraestructura eléctrica para hacer funcionar equipos de potencias medias y teniendo en cuenta el alto precio de los combustibles fósiles (hasta ahora se instalaban generadores de fuel para suplir tal carencia), nos encontramos con la oportunidad de dar solución a un problema de difícil solución por los medios tradicionales."

Necesito nombres para la empresa y necesito vuestra ayuda.

Palabras claves:
- Desinfección (Disinfection)
- Agua (Water)
- Sol (Sun)
- Solar (Solar)
- Tecnología (Technology)
- Energía (Energy)
- Limpio (Clean)

Hasta ahora tengo varios nombres:

UN-ONE (el primero que se me ocurrió)
AEQUAS (por la tecnología ECAS)
DESOLAGUA
SOLARDIS
SOLDISTECH
INSOLAGUA
AQUADIS SOLAR
ECASOLAR
SUNDISTECH

Admito sugerencias. Antes mirad en google, porque casi todo lo relacionado con agua y sol está ya combinado.

La ingeniería se llama ACP (es mi empresa... o lo era)

Espero que haya un tiempo en el que me acabe riendo de todo lo que me ha pasado durante los últimos años. Y me siento afortunado por tener la oportunidad de poder forjar mi propio destino. Creo que si hubiera trabajado por cuenta ajena y llevara estos años horribilis a mis espaldas, mi vida sería distinta y las posibilidades de salir de una mala época serían menores. Lo veo así, no sé si tengo razón. La mayor parte de mis compañeros de estudios tienen sus trabajos desde hace años, sus familias, sus planes, sus indemnizaciones por despido...

... pero no me arrepiento. En lo humano, en lo visceral, en eso de lo que se alimenta la fuerza interior, cambiaría pocas cosas del pasado. Lo que perdí es que tenía que perderlo para darle el valor que tenía, lo que no tuve ni tendré me permite ser libre, los errores me han abierto los ojos de qué y quienes son importantes. Las ausencias son y serán parte de mis mejores y peores recuerdos.

Reconozco (tratándose de un blog que lleva como título de cabecera Moriría por ella sería una estupidez negarlo) que he echado en falta a alguien lo suficientemente fuerte y honesto a mi lado, tampoco, a día de hoy, soy capaz de pedirle a nadie que me ayude a llevar esta carga. He sido un ingenuo si alguna vez creí que alguien era consciente de lo que significaba.

También sé que ya no voy a confiar en nadie aunque yo sea de los que confían a la primera. He ido aprendiendo, uno aprende cosas que no quisiera aprender nunca. Y aún así siento que al madurar he sabido conservar algo de dignidad y valores. Y es verdad que me siento transnochado como Don Quijote, viendo gigantes donde no los hay, tomando por princesas a mujeres que son de carne y huesos. Y puede que la realidad esté muy lejos del velar armas o regirse por un código de caballeros y la locura consiste en creer que los demás los observarán en un mundo donde lo que manda es el dinero. Pero es mi forma de ver el mundo... y para cambiar el mundo hacen falta muchas personas que rompan con las normas establecidas, aunque ello les cueste la soledad, la incomprensión. Si volviera a nacer volvería a querer ser yo y volvería a querer conocerte, aunque sólo te haya leído hasta dormirme haciéndolo, aunque seas feliz precisamente porque no estás conmigo.


domingo, 1 de abril de 2012

El genuino rumor de las olas cuando el mar ordena que la calma se rompa.


Sigo sin saber qué decir. Me he hecho inmune a la primavera, o tal vez es que ya no me queda margen de maniobra para soñar con ella. Las cosas siguen un curso lento y despiadado, el tiempo se sigue equivocando entre nosotros, perdiéndonos el uno la pista del otro, dejándonos llevar por otros como niños pequeños cogidos de la mano por adultos con sus cosas de adultos, quizá llevándonos a un lugar mejor para nosotros, sin importarles que quisiéramos quedarnos a jugar un rato más.

El tiempo se equivoca yendo siempre hacia adelante, como las nubes se equivocan al seguir al viento, y a mí ya no me duelen las costuras por la que me cosieron este nuevo alma de plástico que no es mía, sino de otro que no soy yo y que tiene esperanzas. Porque si hay algo que no soy capaz de entender es esta esperanza en todo lo que tengo por delante, sin ti no tiene sentido, pero contigo no hubiera sido posible.

He perdido demasiados años de mi vida en tratar de abrir esta puerta de la que ahora tengo la llave, miro hacia atrás para que me digas si quieres que me vaya a buscar el mundo y no volver. Dices que es lo mejor para mí, que es mi sueño y que no tienes derecho a decirme que me quede. Sabes que si me dijeras que lo hiciera encontraría un camino de en medio para nadar y guardar tu ropa en los cajones de mi armario.

Y me dices que me vaya, que siga al viento, a las nubes, que vaya al lugar al que siempre quise ir. Sin ti.

Me llamas cuando ya estoy al otro lado, lejos. Me dices que me quieres y yo ya no puedo volver, los amores imposibles son los únicos amores verdaderos, dices. Y yo te digo que los únicos amores verdaderos son los que viven.

A veces cambiamos las certezas por adioses, apostamos todo una y otra vez hasta perder sólo por aceptar la pérdida.

Pero las cosas se han ido yendo a pique cuando flotaban en un mar en calma, dejándonos las manos arrugadas sin motivo, dejándonos el aire ahogándose en nuestros pulmones, tristes como dos compañeros de juegos en el parque, cuando uno de los dos no vuelve nunca más porque un adulto ha decidido mudarse de barrio.

Pero recuerda que el tiempo se equivoca y que yo te buscaré hasta que te encuentre.