viernes, 25 de febrero de 2011

Debería prohibir que te nombraran.


Hace días que vivo en la nube que se mueve lentamente ajena a cualquier viento que le guíe, que me siento atrapado como una mota de polvo en un haz de luz que se cuela por la ventana en una habitación oscura, una habitación en la que las camas siguen durmiendo separadas, que deshago por las noches y las visto del revés por la mañana por si al hacerlas boca arriba tú te materializaras y jugamos a la rayuela con mi sexo y con tu cuerpo, saltando hacia atrás con los ojos cerrados, apostando una y otra vez a que ahora sí te decides y te quedas esta noche, que le pones cualquier excusa a él y duermes conmigo.

Hace días que me siento confuso, sin saber si seré siempre de alquiler con derecho a compra o si pasaré también fugazmente por tus manos, si pensarás que en otro lugar vivirás orientada al Sur contra mi Norte, si en algún país tu lengua sabrá mejor la Lengua que este idioma mío que sólo sabe de urgencias, de llamar por su nombre a tu nombre y desear tu piel contra mis manos y mis dientes, como un ejército de robots inteligentes que, disparados, buscan en la aureola de tus pechos, los pezones, una diana en la que el centro bien vale el premio que casi nunca encuentro.

Colgado de tu lencería negra y criminal (como mi alma) sin que quiera que se me note esta separación entre mis pies y el suelo, desconociéndote poco a poco en labios que me hablan de tí y de quién eres, en el vértigo de palabras que me arrastran, como tú arrastras las yemas de mis dedos a buscarte en otras vidas y otros cuerpos, leyéndote entre líneas, bebiéndolas como si fuese absenta que me enloquece y me redime, esperando a que me digas un día aquí estoy, aprovecha porque me iré, te doy seis días. Los mejores seis días de tu vida. Me conformo con eso porque me conformo con lo que me das, que siempre es mucho menos.

Y sé que no me conoces (crees que sí pero no), que sólo mis letras te dan una idea de quién puedo ser o soy a medias, pero tú sabes (y yo sé) que basta con que me digas nos vemos para que yo (torpe y ansioso) me alegre de verte, de desnudarte con escalofríos de hierro, de que sientas que por primera vez en tu vida alguien sabe de verdad cuál es tu nombre, a qué sabes cuando en mis labios se deshace tu maquillaje, a qué temperatura exacta te vuelves niebla, de qué color son todos tus sueños, el porqué no pudiste negarte a verme cuando no verme era lo único por lo que hubieras puesto tu mano en el (mi) fuego.

7 comentarios:

Amber dijo...

Eres el brochazo que se le escapó a Dalí, el ala que el viento deshoja a la rosa, el cielo descalzo que se baña en el estanque.

Eres el silencio acurrucado a los pies de la luna y la carcajada que el día ilumina.

Eres brillo, velero y respiro,
un mago en la proa del navío.
Eres murmullo en la orilla,
festejo que salta en la ola rompiente como un arrullo en mi mejilla.

Eres una pizquita de luz, un ramillete de trinos, un traje de sones, un tañido de ilusiones.

Toni/Espera a la primavera, eres como abrir la ventana y que mi casa se llene de nubes algodonosas de la eterna primavera.

Gracias por escribir tan bonito y al hacerlo provocar en mí éstas palabras muy sentidas y sinceras, que, además, tú las vales.

:)

¡Me encanta la foto! Destila un romanticismo y elegancia muy singulares, casi la podría poner en mi blog, le pegaría tanto, tanto...

:)

AMPARO dijo...

Só´lo diré una cosa: UFFFFF!!!

Espera a la primavera, B... dijo...

Gracias por tu sentido comentario. Hace que me avergüence.

Si me conocieras no tendrías esa opinión de mí, te lo aseguro, pero gracias por subirme el ego y por buscar palabras positivas para mí.

Toni

Espera a la primavera, B... dijo...

Las palabras son fáciles, Amparo. Lo que nos las provoca es realmente lo difícil de explicar.

Loba dijo...

Como cada vez que te leo; se me pone la piel de gallina, porque tus palabras bien pudieran haber sido mias, me gusta la forma de expresar el hilo de tus pensamientos...

no cambies nunca

Espera a la primavera, B... dijo...

Todas las palabras nos pertenecen a todos. Es por eso que más allá de los meros signos todos poblamos una misma Lengua.

Espero cambiar... para mejor, por supuesto. Me asusta creer que todo esto seguirá siempre así, que me sentiré atrapado en esta jaula de barrotes oxidados.

Besos, loba.

Las Espirales de Brígida dijo...

Tony,
Entre fuegos, hielos, nortes y sures...rayuela, motas de polvo, absenta, seis días, temperaturas y nieblas.

...En pocos párrafos me transportas a muchos microuniversos. Todos infinitos...

Hasta me duele la panza después de haber leído esta entrada, y no porque la sienta triste, la siento ansiosa, pasional...
Esperanzada.
Muy bonita, en verdad, igual que la anterior que leí hace unos minutos.
Beso
S.